Leyes

Platón: Las leyes, libro XII

Fotograma de 1984 (Michael Radford, 1984)

Fotograma del Gran Hermano en la película 1984 (M. Radford, 1984)

El libro XII es el último de Las leyes. Establece algunas reglas generales sobre asuntos varios y dispersos, desde las denuncias por robo a los rituales funerarios. Son especialmente curiosas la prohibición del turismo y la pena de muerte para políticos corruptos.  Termina con unas aclaraciones sobre la Junta Nocturna, órgano supremo de poder cuya función principal es el control ideológico de la ciudad. No puedo evitar que esta figura de la Junta que sólo se reúne antes del alba traiga a mi memoria al Gran Hermano de Orwell.

Las normas varias que dicta Platón respecto de la Administración del Estado son las siguientes:

  1. Se impondrán graves penas a los heraldos que no transmitan o falseen los mensajes de los países vecinos.
  2. El robo, aunque atribuido a algunos dioses en los poemas de Homero, no es nunca una virtud. A la hora de establecer un castigo no se tendrá en cuenta la cuantía de lo robado sino si es posible enmendar el alma del culpable. Si un esclavo o un extranjero sustraen algo público serán castigados, pero con la convicción de que es posible reformarlos con la educación adecuada. Sin embargo, si los ciudadanos que han recibido desde niños la educación ideal roban al Estado deberán ser castigados con la muerte pues la corrupción de su alma es totalmente incurable.
  3. El castigo para los desertores conlleva la pérdida de los derechos de ciudadanía y una fuerte multa económica proporcional a su fortuna. De todos modos, deben ser correctamente analizadas las causas de la deserción pues “hay que castigar al malo, para que sea mejor, no al desgraciado, pues no sirve de nada” (944 d). Hay ocasiones en las que no queda otro remedio que dejar las armas como, por ejemplo, si Patroclo hubiese renunciado a enfrentarse al todopoderoso Héctor. Sin embargo, es evidente que también existe el abandono vergonzoso de las armas pues algunos prefieren “cosechar una vida de vergonzosa cobardía a una muerte bella y feliz con valentía”.
  4. La labor de los magistrados salientes deberá ser sometida a examen por unos auditores especiales, unos “corregidores divinos”. Estos auditores habrán de ser los más virtuosos, los mejores en todo y elegidos democráticamente por los ciudadanos. Los magistrados que no estén de acuerdo con el juicio de los auditores podrán pedir amparo pero si se demostrase su culpabilidad deberán pagar con la muerte. El rango superior de los auditores deberá mantenerse hasta después de su muerte pues el velatorio, el cortejo fúnebre y sus tumbas serán superiores a las del resto de los ciudadanos.
  5. Platón es consciente de que en la mayoría de los pleitos se comete perjurio no sólo por parte de los litigantes sino también en ocasiones por parte de los jueces. Por eso, el Ateniense recomienda eliminar los juramentos de los juicios. “Y en general en un juicio, los presidentes no deben dejar al que habla jurar para dar fiabilidad a sus palabras, ni maldecirse a sí mismo y a su linaje ni utilizar súplicas vergonzosas ni lamentos de mujer…” (949 b)
  6. Los viajes al exterior son perjudiciales para la ciudad pues introducen cambios y corrompen las costumbres. Por ello, tal y como ocurría en Esparta, no debe permitirse a nadie viajar al exterior. Las excepciones son las misiones de heraldos, embajadas y una categoría especial de observadores. Platón admite que hasta en las ciudades peor legisladas crecen “hombres superiores -no muy numerosos- con los que vale la pena reunirse” para observar cuáles de sus leyes son mejores y cómo podrían adaptarse a la ciudad. Quienes deseen viajar para adquirir esta experiencia deberán ser autorizados por los guardianes y cumplir las siguientes condiciones: mayores de cincuenta años, buena reputación en la guerra y en todo lo demás. Tras haber permanecido diez años en el extranjero se dirigirá en privado a los guardianes de la ley que se encargarán de evaluar las novedades que trae. Si volviese igual, ni mejor ni peor, se rendirán honores; si volviese mejor y más perfecto de lo que era al comenzar su viaje se le ha de alabar muchísimo mientras viva pero si volviese corrupto, se le mantendrá apartado de los demás. En caso de violar esta especie de “arresto domiciliario” deberá ser ejecutado.
  7. La ciudad se comportará con los inmigrantes según el tipo al que pertenezcan. Existen cuatro clases: a) Los comerciantes. Se les asignará al mercado y se vigilará que no introduzcan ninguna innovación. b) Los “turistas” o asistentes a festividades religiosas. Deberán ser alojados junto a los templos y atendidos por sacerdotes y asistentes del templo. c) Los delegados de otras ciudadades. Deberán ser albergados por generales y comandantes del ejército. d) Los “observadores” que vienen a admirar la belleza de las leyes. Deberán ser alojados en casa de ricos y sabios y ser satisfecha su curiosidad. Por último, deben seguirse estrictamente estas normas de hospitalidad, “sin expulsar a los extranjeros comiéndoselos y sacrificándolos, como hacen hoy en día las criaturas del Nilo, ni con edictos zafios”. (953 e)
  8. La reclamación de los derechos de propiedad estará regulada del siguiente modo: si alguien creyese que otro le ha robado algún objeto tendrá derecho a revisar su domicilio tanto lo que esté sellado como lo que no.
  9. Casos en los que es apropiada la pena de muerte son: a) Albergar a un fugitivo. b) Hacer la paz o la guerra con otras ciudades sin tener en cuenta los deseos de la comunidad. c) Prestar servicios públicos a cambio de recompensas.
  10. Las ofrendas a los dioses más adecuadas son “los pájaros y las imágenes que un pintor realiza en un solo día” (956 b)
  11. Realizar los enterramientos en el lugar designado al efecto, no malgastar la fortuna familiar en los funerales y evitar los lamentos y lloros en público. “Sin duda, es degradante ordenar que se llore al muerto o no, pero debe prohibir que también se profieran lamentos y se vocifere fuera de la casa e impedir que lleven el cadáver en procesión en plena calle y que den gritos de dolor mientras marchan por los caminos…” 960 a

La parte final del capítulo está dedicada a la Junta Nocturna. Sus miembros fundamentales serán los diez guardianes de la ley más ancianos y su función principal será preservar la inmutabilidad de las leyes. Defenderán con especial ahínco las dos creencias sobre las que se asienta necesariamente el orden social: que el alma es anterior al cuerpo e inmortal y que existe un alma o intelecto universal que ha impuesto leyes al curso de los astros en el cielo. Sólo quienes son capaces de trasladar estos principios a la moral y la política serán buenos gobernantes. Quienes cuestionan la existencia de un intelecto universal y caen en el ateísmo y el materialismo habrán de ser reeducados y, en caso de insistir en su error, ejecutados por la Junta Nocturna. Platón está razonando del mismo modo que lo hará Kant siglos más tarde: no es posible el orden moral ni político si no confiamos en la existencia de un ser superior que, básicamente, reparte premios a los virtuosos y castigos a los infames. Si la mayoría deja de creer en este Gran Hermano Universal terminará por pensar que la felicidad está del lado del que comete injusticias y que cometer injusticias puede no acarrear castigo. El ateísmo es, por tanto, la fuente de la que manan todos los males.

Bibliografía

  1. Platón: Las leyes. Francisco Lisi (tr.) Madrid: Gredos, 1999.
  2. Platón: Las leyes. José Manuel Pabón y Manuel Fernández Galiano (tr.). Madrid: Alianza, 2002.

6 replies »

  1. ESTOY INCURSIONANDO EN EL MUNDO DE LA FILOSOFIA Y ME ELIGIERON PARA EXPONER ALGUNOS TEMAS A NIVEL LICENCIATURA. QUE ES FILOSOFIA, RAMAS, DIVISION, ETC… CUESTIONES DE CONCEPTOS. QUISIERA VER SI ME PUEDES SUGUERIR ALGUN ARTICULO DE REVISTA PARA QUE SIRVA DE DISCUSION SOBRE LA IMPORTANCIA QUE TIENE LA FILOSOFIA EN LA EDUCACION. GRACIAS Y HASTA PRONTO

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  2. Una pobre alma como la mía no sabe hasta dónde es bueno prohibir cosas. Las acciones que hacen mucho daño ¿es bueno prohibirlas?
    No podemos tener absoluta libertad, somos crueles. Evitar las exageradas prohibiciones, los extremos…
    Somos tantos y tan diferentes.

    A hug, 😉

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