Historia de la filosofía (PAU Canarias 2014)

Apunte biográfico de Friedrich Nietzsche

 


1844 Friedrich Wilhelm Nietzsche nació el 15 de octubre 1844 en Röcken, pequeña ciudad alemana de la Turingia.Tanto su padre, Karl Ludwig Nietzsche, como sus abuelos paterno y materno fueron pastores protestantes. Esta genealogía cumplía literalmente lo que él luego diría con amargo desdén del pensamiento alemán: “El pastor protestante es el abuelo de la filosofía alemana.”

La familia de Nietzsche se proclamaba descendiente de un conde polaco fugitivo, el conde Nicki. Aunque no fuese totalmente cierto, Nietzsche lo aprovecha para mostrar su rechazo por el nacionalismo alemán, delirante y agresivo. Así, en Ecce Homo afirma: “Yo soy un aristócrata polaco pur sang, al que ni una sola gota de sangre mala se le ha mezclado; menos que ninguna, sangre alemana”.

1846 Cuando Nietzsche tenía dos años nació su hermana Elisabeth, que debía ser su compañera, amiga, enemiga, confidente, carcelera, verdugo, enfermera… Falsificó de forma torpe e interesada en favor del antisemitismo nazi los papeles póstumos de Nietzsche.
1849 La infancia de Nietzsche transcurrió en un ambiente familiar piadoso y algo pacato, pero no rigorista. El padre fue un hombre dulce y amable, enfermizo, que murió por “reblandecimiento cerebral” a los treinta y seis años, cuando Federico contaba cinco. Era el año 1849; al año siguiente, la familia se traslada a Naumburgo donde Federico va a cursar sus estudios primarios y secundarios. En la escuela parece que no se adaptó demasiado bien; su carácter era serio y retraído, extremadamente obediente y muy cumplidor en cuestiones religiosas. Estudia hasta muy entrada la noche y se levanta de madrugada: su obsesión es el griego. El mismo Nietzsche debió tener toda su vida muy presente el recuerdo de su seriedad en la niñez, pues solía reír mucho al llegar a la edad adulta y le decía a su hermana que, en lo tocante a la risa, tenía que recuperar el tiempo perdido.
1856 En el año 1856, contando Federico doce de su edad, comienza a sufrir fuertes dolores de cabeza, probablemente debido a trastornos de la vista. Estos dolores le durarán toda su vida, amargándole muchos buenos momentos, y convirtiéndole la lectura y la escritura en un auténtico suplicio.
1859 Al cumplir los quince años ingresó en la renombrada escuela de Pforta, donde habían estudiado Fichte, Schlegel y Novalis, para cursar en ella sus estudios secundarios. Toda su orientación intelectual posterior queda marcada por la sólida formación humanística que recibe en este centro. Nietzsche demostró gran capacidad para todas las materias, a excepción de las matemáticas, frente a las que mostraba una torpeza excesiva.. Aumentó su afición a la música y sus aptitudes de intérprete y compositor; tocaba el piano (Haydn, Beethoven) con una brillantez y sensibilidad notables, teniendo gran facilidad para improvisar. Wagner le elogió en este sentido alguna vez, diciéndole que era demasiado buen músico para ser profesor. Respecto a su carácter, hizo esfuerzos por confraternizar con sus compañeros pero no gozaba de excesiva popularidad, contribuyendo a ello su escaso interés y disposición para los ejercicios gimnásticos. Funda la asociación literario-musical Germania junto a dos amigos: Nietzsche escribe poemas y prepara conferencias con motivos históricos para exponerlos ante la crítica de otros miembros.Continuó padeciendo frecuentes jaquecas e incluso fue enviado alguna vez a su casa a reponerse.La influencia intelectual más fuerte que debió experimentar en Pforta fue la de Steinhart, el gran traductor de Platón, que fue profesor suyo. El más insigne de los antiplatónicos fue, ante todo, un excelente conocedor de Platón. Por esa época comienza a leer a Schopenhauer, su mentor filosófico más indudable y señalado. Según su hermana, si Schopenhauer hubiese vivido todavía (murió en 1860), Nietzsche hubiese corrido a saludarle como a un amigo, como a un padre. Lee a Cervantes, a Sterne, a Hölderlin, Maquiavelo, Emerson y Feuerbach.
1864 En 1864 acaba sus estudios secundarios en Pforta, con una investigación sobre Teognis de Megara, y se traslada a Bonn, para estudiar en esa universidad teología y filología clásica. Su madre todavía supone que se está preparando para ser pastor, como su padre y su abuelo. Fascinado por Schuman.
1865 Al año siguiente, en una dolorosa discusión, confiesa a su madre que no ha de ser pastor, sino filólogo. En febrero de 1865, se sitúa su discutida infección sifilítica. En un viaje a Colonia, solicita a un amigo la dirección de un restaurante y éste le proporciona la de un burdel. Al día siguiente le cuenta así la aventura a su amigo Deussen:

Me encontré repentinamente rodeado de media docena de criaturas vestidas de gasa y de lentejuelas, que me miraban ávidamente. En principio quedé clavado en el sitio. Luego, avancé instintivamente hacia un piano que me pareció el único ser dotado de sentimientos de aquella compañía y toqué algunos acordes. Disiparon mi estupor y pude salir de allí.

Ese mismo año se traslada a Leipzig para estudiar filología clásica con el máximo especialista de su época, Ritschl. Son años de gran entrega a los estudios clásicos: Homero, Hesíodo, Demócrito, Diógenes Laercio. Además, estudia a Kant a través del libro de K. Fisher. Por esa época hizo Nietzsche su servicio militar en un regimiento de caballería, sufriendo una caída desde su montura a la que también se atribuyen consecuencias en su parálisis posterior.

1868 El año 68 conoce a Ricardo Wagner, en quien encuentra o cree en un principio encontrar a ese padre espiritual que la muerte de Schopenhauer le impidió tener. La joven esposa del compositor, Cósima, la Ariadna de las últimas invocaciones arrebatadas, establecerá entre ambos su importante y turbia mediación. Nietzsche les visitará con frecuencia en su casa de Tribschen, cerca de Lucerna.La carrera académica de Nietzsche no puede ser más brillante: su maestro Ritschl le recomienda a la Universidad de Basilea como una de las grandes promesas de la filología alemana y su posible sucesor a la cabeza de ésta. A los veinticuatro años, sin título de doctor siquiera, Nietzsche es nombrado catedrático extraordinario de la Universidad de Basilea. Ese mismo año, consecuente con su antigermanismo, abandona la ciudadanía alemana y se hace suizo.
1869 Sus clases comienzan con un curso sobre “Homero y la filología clásica”; son seguidas con auténtica expectación y gran éxito entre los alumnos. Es un profesor brillante. Sin embargo, algunas de sus conferencias preparatorias de lo que luego será El nacimiento de la tragedia (El drama musical griego, Sócrates y la tragedia, La visión dionisiaca del mundo) le ganan fama de extravagante entre los filólogos profesionales, que ya comienzan a sospechar que éste no es de los suyos…
1870 En 1870 conoce a dos de sus mejores amigos: el historiador Jakob Burkhardt y el teólogo Franz Overbeck. Alentado por Ricardo Wagner, que espera de él un respaldo teórico para su música, Nietzsche comienza a escribir un libro, cambiando frecuentemente de título y amplitud de tema. Parte de él lo piensa en un permiso que solicita a la universidad para intervenir, como enfermero voluntario, en la guerra franco-prusiana.
1871 El libro, publicado finalmente en 1871, se titula: El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música. La obra suscitó un asombrado silencio a su alrededor, sólo roto, al cierto tiempo, por el entusiasmo de Ricardo Wagner, que se consideraba gran beneficiario de la obra, y de Erwin Rohde, quien, no sin dificultad, logró publicar un artículo periodístico de alabanza. Pero los filólogos académicos consideraron el libro como un insulto personal y los enemigos del viejo Ritschl encontraron un excelente motivo para atacarle en la figura de su discípulo favorito.Hermann Usener, autor de una importante obra sobre El nombre de los dioses, dijo del libro que su autor estaba científicamente muerto. Ulrico von Wilamowitz, que no había ocultado su inquina contra el pronto nombramiento de Nietzsche como catedrático, calificándolo de “nepotismo”, publicó un panfleto de 32 páginas titulado ¡Filología del futuro!, en el que arremetía contra la obra negándole todo valor científico, recusando la exactitud de los datos y pidiendo irónicamente a Nietzsche que se fuera a pastorear panteras, como Dionisos, pero que no corrompiera intelectualmente a la juventud estudiosa de Alemania. Nietzsche no respondió personalmente a este ataque; lo hizo en su lugar Erwin Rohde, que se enzarzó con Wilamowitz en una resonante polémica. A consecuencia de esto, Nietzsche tuvo prácticamente que suspender sus clases el semestre siguiente, porque los alumnos no acudían a escuchar a un profesor tan sospechoso. Aunque todavía continuó su labor docente, con licencias temporales y altibajos, hasta 1879, puede decirse que su brillantísima y fulgurante carrera académica quedó hundida por su primera obra. A esta época pertenece el importante escrito Sobre verdad y mentira en sentido extramoral.
1873 La segunda obra de Nietzsche la constituyen cuatro escritos de mediana extensión, que fue publicando por separado entre los años 1873 y 1876. Tituló a estos escritos Consideraciones intempestivas, pues significaban una ruptura con los vigentes modos de pensar modernos. Con un acerado talento crítico, Nietzsche zarandea las grandes veneraciones de su época: el “progresismo” religioso de los racionalistas, el historicismo positivista, la academia filosófica, el arte burgués… Se enfrenta sobre todo con el mito de la modernidad y el progreso, orgullo y plaga de su tiempo, como del nuestro.
1876 Entre tanto, su salud empeora alarmantemente. Asiste a los primeros festivales de Bayreuth, que le decepcionan hasta lo más hondo. Comienza a ver en la música de Wagner un adormecedor de la inteligencia, que no colabora a devolverla al éxtasis dionisíaco sino al letargo cristiano; años más tarde, el Parsifal confirmará esta opinión. En 1876 pasa el invierno en Sorrento, donde se entrevista por última vez con el compositor; dos años más tarde romperá definitivamente con el matrimonio Wagner, con indecible desgarro íntimo.
1877 La enfermedad le hace cada vez más difícil valerse por sí mismo: jaquecas, dolores de ojos, vómitos constantes. Se somete a una profunda revisión médica y le prohíben por varios años la lectura y la escritura. Richard Wagner recibe informaciones acerca del diagnóstico del doctor y le escribe al médico que, en su opinión, la causa de la enfermedad de Nietzsche es el onanismo, y que el cambio operado en el pensamiento de aquel es “una consecuencia de tendencias no naturales que apuntan a la pederastia”. Con posterioridad, en el momento en que Nietzsche se entera de esto (probablemente 1883) califica las palabras de Wagner de ofensa mortal.Pero es privilegio de la fuerza utilizar hasta la enfermedad en provecho propio; así describe Nietzsche en Ecce Homo el lado útil de sus dolencias:

La enfermedad me proporcionó el derecho a dar la vuelta a todos mis hábitos por completo: me permitió olvidar, me ordenó olvidar; me hizo el regalo de obligarme a la quietud, al ocio, a esperar, a ser paciente… ¡pero esto es lo que quiere decir pensar! Mis ojos, por sí solos, pusieron fin a toda bibliomanía, hablando claro: a la filología: yo quedaba «redimido» del libro, durante años no leí nada -¡el máximo beneficio que me he procurado!

1878 Entre 1875 y 1878 escribe la primera parte de Humano, demasiado humano, que acabará en 1880. En esta obra inaugura su estilo aforístico, la escritura nerviosa, incisiva.
1879 En 1879 se ha jubilado voluntariamente de la universidad, que le concede una pensión; con ella y las rentas del patrimonio familiar (el beneficio que saca de sus libros es prácticamente nulo) vivirá errante en la más austera estrechez. Riva, Génova, Sicilia, Rapallo, Niza, SilsMaria (en la Alta Engadina), Turín… etapas de un viaje laberíntico, en busca del sol, del aire puro de la montaña o de la orilla del mar. Vive en pequeñas pensiones, en modestos albergues de montaña; aterido de frío, a veces, en minúsculas habitaciones sin calefacción; luchando con velas baratas contra su mala vista, comiendo con absoluta frugalidad, sin vino, sin tabaco, sin mujeres, casi sin amigos, casi sin lectores, administrando con increíble parsimonia su escaso dinero… Así se gesta su obra pura y alegre, tónica y jubilosa, vertiginosa y lúcida.
1881 En 1881 publica Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales. A comienzos de julio llega por primera vez a Sils-Maria, adonde volverá cada verano. Durante un paseo a comienzos de agosto junto al lago Silvaplana tiene la revelación del eterno retorno: “El retorno de lo idéntico. Esbozo. 1. La asimilación de errores fundamentales… 5. El nuevo centro de gravedad: el eterno retorno de lo idéntico… Primeros de agosto de 1881 en Sils-Maria, a 6000 pies sobre el nivel del mar y mucho más alto aún sobre todas las cosas humanas”. El 27 de noviembre asiste a una representación de Carmen de Bizet en Génova, queda fascinado. Descubre la filosofía de Spinoza, gracias al libro de Kuno Fischer sobre éste, con la cual se identifica: “Estoy asombrado, realmente maravillado. -Tengo un predecesor ¡y que uno! Casi no conocía nada de Spinoza: el que yo lo buscara precisamente ahora fue un ‘acto del instinto’. No sólo que su tendencia general es igual a la mía -de convertir el conocimiento en el mas poderoso de los impulsos- me identifico con cinco puntos principales de su doctrina: éste, el más inaudito y más solitario de los pensadores es el más cercano a mí precisamente en esas cosas: niega el libre albedrío, las finalidades, el orden cósmico/ético, lo no egoísta, lo malo [...] mi soledad es ahora al menos una soledad a dúo.”
1882
Lou Andrea Salome

Lou

En 1882, en Roma, conoce gracias a la mediación de su amigo Paul Ree, a Lou Andreas-Salomé (musa de Nietzsche, Rilke y Freud), mujer de una belleza tan fuera de lo común como su inteligencia. Nietzsche pudo hablar con ella como nunca había hablado con ninguna mujer, quizá como nunca había hablado con nadie. Lógicamente, creyó haber encontrado la compañera que necesitaba, la auténtica hermana de su alma. Por dos veces la solicitó en matrimonio y por dos veces Lou von Salomé le hizo notar que le interesaba tanto como pensador cuanto le repugnaba como hombre. Tenía Lou por Nietzsche cierta inclinación de psiquiatra: le miraba como un caso, aunque reconoció de inmediato su talento. Por otra parte, Elisabeth se opuso inmediatamente a la forastera que amenazaba con robarle a su hermano. Su impertinencia con Lou le costó que Nietzsche rompiera con su madre y su hermana durante un tiempo.

1882 “Al mismo tiempo, Nietzsche se empeño en hacer la fotografía de nosotros tres, a pesar de las violentas protestas de Paul Rée, que conservó toda su vida un terror enfermizo a la reproducción de su rostro. Nietzsche en plena euforia, no sólo insistió en hacerla, sino que se ocupó, personalmente y con celo, de la preparación de los detalles -como la pequeña carreta (¡que resultó demasiado pequeña!), o incluso en la cursilería del ramo de lilas, etcétera.” Lou Andreas-Salome, Mirada retrospectivaEn 1882 publicó Nietzsche La gaya ciencia, donde se habla por primera vez del eterno retorno. Ese mismo año, en los diez primeros días de febrero, escribe la primera parte de Así habló Zaratustra, una de esas escasas obras que justifican por sí solas toda una cultura.
1883 Mientras, la soledad de Nietzsche y su enfermedad se acentúan: Lou se ha ido definitivamente y, desde lejos, le comunica su compromiso matrimonial con el doctor Andreas; su hermana Elisabeth se casa con Förster; una especie de siniestro plantador negrero, al que Nietzsche detesta por su antisemitismo, y le sigue a una plantación en Paraguay. Sus dolores de cabeza, abatimientos nerviosos y trastornos gástricos son casi constantes, tanto más desdichados cuanto que Nietzsche no es un pensador de gabinete, sino un caminante que necesita salir al aire libre y caminar largamente para poder pensar de modo satisfactorio, lo que frecuentemente le está vedado por su estado de salud. Toma ya muchísimas medicinas, también bastantes drogas calmantes. Vive su eterna vida de huésped de pensión económica, charlando en la mesa con encanto, si su salud se lo permite, de pequeñas cosas ingeniosas con señoras ancianas o púdicas señoritas de balneario, a las que desaconseja la lectura de sus libros. Publica Así habló Zaratustra en una edición privada de 40 ejemplares.
1886 En 1886 publica Más allá del bien y del mal y, al año siguiente, La genealogía de la moral. Lee a Dostoievski por primera vez.
1888 En 1888 escribe sin descanso y acaba dos escritos contra Wagner, El caso Wagner y Nietzsche contra Wagner, unos poemas (los Ditirambos de Dionisos), dos ensayos exasperadamente polémicos y anticristianos, El crepúsculo de los ídolos y El Anticristo, y una autobiografía: Ecce Homo.A finales de 1888, Federico Nietzsche vive días de exaltación en la ciudad de Turín. Todo le entusiasma: las calles, la excelente cocina piamontesa, la gente que encuentra en los comercios y que le mira con simpatía, la viejecita que le vende uvas y le rebaja el precio… Son momentos de plenitud, de afirmación sin reservas. Es la mañana, el día se afirma, se avecina el gran mediodía, el momento de la sombra más corta, de la aceptación de la sombra… Incontenible, se abre paso una gran piedad para con el hermano animal: se abraza llorando al cuello de un viejo caballo de tiro, incapaz de seguir arrastrando su carga en la noche lluviosa, pese a los latigazos del cochero. Su inmensa alegría, la plenitud de su gozo, vista desde fuera, por los otros, es la imagen misma de la tristeza; todos los que le ven en esa época hablan de él como de un hombre taciturno, solitario, infinitamente melancólico.
1889 Se cae en la calle y debe ser llevado por los transeúntes a su pensión: improvisa un estremecedor Oratorio al piano que asusta al vecindario. Es el comienzo del final: Es internado en una clínica de Basilea, con el diagnóstico de “reblandecimiento cerebral” y “parálisis progresiva”. Su madre se lo lleva a Jena. Nietzsche tiene cuarenta y cinco años: jamás volverá del país de la locura.
1890
Friedrich Nietzsche

Friedrich Nietzsche

Trasladado de Jena a Naumburgo, de Naumburgo a Weimar, continúa inconexo, divagatorio, exultante o mortalmente triste. Grita, gesticula, se derrumba: frecuentemente no conoce a nadie. La parálisis avanza, el estado general del paciente empeora. Está bajo vigilancia, primero, de su madre y luego, tras la muerte de ésta, bajo la exclusiva protección de su hermana Elisabeth.

1900 El día 25 de agosto de 1900, a las puertas de un siglo que le convertiría en bandera y en martillo, tras once años de ese estado enigmático que llamamos “locura”, una apoplejía acabó con la vida de Nietzsche. Su hermana Elisabeth, en cuyos brazos murió, describe su muerte con las palabras utilizadas años atrás por el propio Nietzsche para describir el final de Zaratustra: “Movió los labios y los cerró, como si tuviera aún algo que decir y vacilase. Y los que le veían creyeron discernir en su rostro un vago rubor”. Dice Elisabeth que su última mirada fue “solemne e interrogadora”.

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Bibliografía

  1. Textos extraídos de Fernando Savater: Idea de Nietzsche. 3ª edición. Barcelona: Editorial Ariel, 2001.
  2. Imágenes de Nietzsche tomadas del web de Horacio Potel nietzscheana.com.arWikipedia


13 replies »

  1. Sin duda debe ser genial ese libro. Un libro que me gustó mucho de Savater fue el de “La aventura de pensar”, pues en él hace un fantástico recorrido a lo largo de la filosofía occidental, explicando y reseñando a cada uno de los más destacado filósofos. Savater me ha hecho ver la filosofía como algo interesante y necesario.

  2. Hola, disculpa las molestias, en la primera pregunta de pau, aquí en Canarias, ¿sería recomendable o necesario poner una introducción biográfica sobre el autor, incluyendo un poco de su obra y pensamiento filosófico, antes de empezar a comentar las ideas del texto?

  3. Nietzsche murió por la misma causa que su padre, por lo tanto el tema fue seguramente hereditario.
    Reblandecimiento cerebral: Necrosis aguda o crónica del cerebro, provocada por una hemorragia, arteriosclerosis, trombosis, etcétera. Las consecuencias suelen traducirse en pérdida o disminución de la conciencia, hemiplejía en mayor o menor grado y degeneración de las funciones cerebrales según la zona afectada.

    • Hola Aarti: hay dos formas de pensar el Universo. Una optimista, que tiene sus raíces en Heráclito y otra pesimista que tiene su origen en Anaximandro. Para Heráclito todo es devenir y el Universo es como un niño que construye y destruye castillos en la arena. Para Anaximandro, por el contrario, todo lo que llega a la existencia ha de pagar un precio pues el simple existir es ya violar las reglas del orden del Universo. Por eso “las cosas deben pagar unas a otras castigo y pena según sentencia del tiempo”. O como decía Calderón en La vida es sueño “el delito mayor del hombre es haber nacido”.

      Nietzsche entiende el Universo como Heráclito. El Universo es azar, inocencia del devenir. Y golpea con su martillo filosófico la opinión de Anaximandro que pasa a toda la tradición pitagórico-eleática-platónica-cristiana…

      Este texto de un libro temprano de Nietzsche es de mis preferidos. Espero que te sirva:

      ¿Existe culpa, injusticia, contradicción y dolor en este mundo? iSí!, exclama Heráclito, pero sólo para el hombre de inteligencia limitada que ve únicamente lo separado, y no la unidad; y no para el dios. Para éste, todas las cosas y sus contrastes, los contrarios, no conforman más que una totalidad armónica, invisible para el ojo del hombre común pero comprensible para quien, como Heráclito, es semejante al dios contemplativo. Ante su ardiente mirada no queda ni una sola gota de injusticia en el mundo que se expande a su alrededor; incluso Heráclito superará aquella dificultad cardinal -cómo es posible que el fuego puro pueda adoptar formas tan impuras- mediante una metáfora sublime. Un regenerarse y un perecer, un construir y destruir sin justificación moral alguna, sumidos en eterna e intacta inocencia, sólo caben en este mundo en el juego del artista y en el del niño. Y así, del mismo modo que juega el artista y juega el niño, lo hace el fuego, siempre vivo y eterno; también él construye y destruye inocentemente; y ese juego lo juega el eón “consigo mismo”. Metamorfoseándose en agua y en tierra, lo mismo que un niño construye castillos de arena junto al mar, el fuego eterno construye y destruye y de época en época el juego comienza de nuevo. Un instante de saciedad; luego, otra vez le acomete la necesidad tal y como al artista le oprime y le obliga el deseo de crear. No es el ánimo criminal suscitado por la saciedad, sino el ánimo incesante de jugar el que da vida nuevamente a los mundos. El niño se cansa de su juguete y lo arroja de su lado o de inmediato lo toma de nuevo y vuelve a jugar con él, según le dicta su libre capricho. Mas en cuanto construye, no lo hace a ciegas, sino que ensambla, adapta y edifica conforme a leyes, siguiendo un patrón, y conforme a un orden íntimo.

      Friedrich Nietzsche: La filosofía en la época trágica de los griegos, L. F. Moreno Claros (tr.), Madrid: Valdemar, 2003, pp.67-68.

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