Diario de lecturas

Don DeLillo: El ángel Esmeralda (2011)

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Sentarse en la oscuridad, reverenciar las imágenes

Don DeLillo: El ángel esmeralda. Ramón Buenaventura (tr.) Barcelona: Seix-Barral, 2012.

El ángel esmeralda reúne todos los relatos escritos por Don DeLillo entre 1979 y 2011. La escritura de DeLillo es tremendamente original y muy relevante en términos filosóficos. Mientras leemos, aunque el argumento del relato resulte una nimiedad, algo inefable suele hacerse visible entrelíneas. Como si DeLillo consiguiese poner en pausa el avance implacable del tiempo y, por un momento, estuviera a nuestro alcance una extraña visión mística de lo cotidiano.

En el primer relato, Creación (1979), la trama no va más allá de alguien que está de vacaciones en una isla tropical y cuyo vuelo es cancelado. De repente, sin quererlo, entramos en un tiempo muerto, en un plano diferente del existir. Como si hasta el día siguiente la vida no se reanudase. “De veras, me gusta flotar. Intento flotar un poquito cada vez que se me presenta la oportunidad”. Flotar es la palabra exacta para una sensación tan peculiar.

Momentos humanos de la tercera guerra mundial (1983) es un cuento de ciencia-ficción. En un satélite que orbita alrededor de la Tierra dos astronautas vigilan los movimientos del enemigo. Pero apenas les llega información y sí voces extrañas en medio de las interferencias. Sin quererlo se ven abocados a un punto de vista contemplativo. “La órbita terrestre suscita en el hombre un talante filosófico”, dice DeLillo. Aunque en un principio intentan aferrarse al calendario para distinguir los días de la semana, poco a poco la situación se vuelve extraña. Por el ventanal, la tierra parece tan interesante, “los colores y todo“. No hay más.

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El corredor (1988) es un relato breve que muestra una habilidad narrativa fuera de lo común. El episodio sobre el que debería girar el argumento, el secuestro de un niño, es desplazado hacia la periferia del relato. La protagonista es la perspectiva del corredor que da vueltas al parque como si fuese una cámara indiferente a lo que ocurre. En lugar de una película de acción, todo parece ocurrir en la lejanía, todo parece inmóvil.

La acróbata de marfil (1988) presenta un personaje típico de DeLillo. “Kyle vivía dentro de una pausa. Siempre estaba haciendo pausas, sola en su piso, para escuchar.” En medio de un terremoto agoniza con la crueldad del tiempo que pasa hasta la siguiente réplica. La estatuilla de una acróbata griega que disfruta del peligro se convierte en su amuleto.

Palacio de Cnossos, Creta

Acróbata. Palacio de Cnossos, Creta

El ángel esmeralda (1994), el relato que da título al libro, es una de las tramas que aparecen en su obra maestra Submundo (1997). Tiene como trasfondo unos Estados Unidos arrasados por algún cataclismo económico. Los turistas europeos pasean en autobús por las zonas más deprimidas y hacen paradas para fotografiar la miseria. Las víctimas inocentes, los niños que no sobreviven a la calle, son homenajeados con figuras de ángeles en graffiti. En este entorno ¿es la religión la única esperanza?

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Baader-Meinhof (2002) revive de forma alegórica la trágica muerte de los dirigentes de la banda terrorista que tuvo en jaque a Alemania en los años setenta.

Medianoche en Dostoievski (2009) es un relato paradójico. Dostoievski no debería aparecer en el título pues apenas forma parte de la trama. Dos amantes de la ficción juegan a inventar historias sobre personajes que ven al azar en las calles del pueblo. Todo se complica cuando creen que uno de ellos es el padre de su extraño profesor de lógica.

La hoz y el martillo (2011) tiene como trasfondo la crisis económica mundial vista desde una prisión para ladrones de guante blanco. Otra vez un lugar en el que el tiempo se detiene. En el televisor un noticiario infantil presentado por las hijas de uno de los presos alerta de la crisis del euro, del hundimiento de Grecia, del resurgir de la izquierda radical. Lástima que no mencione también a los nazis de “Amanecer Dorado”. La economía globalizada, concluye, es como una autopista: en el fondo sorprende que no haya una catástrofe tras otra.

Nikolaos Mihaloliakos. Líder de Amanecer Dorado, el partido neonazi griego.

Nikolaos Mihaloliakos. Líder de Amanecer Dorado, el partido neonazi griego.

El protagonista de La hambrienta (2011) se pasa la vida en las salas de cine:.

Es un asceta, decía. Esa era una de las teorías. Percibía algo santo y demencial en lo que él haca, un elemento de negación de sí mismo, un elemento de penitencia. Sentarse en la oscuridad, reverenciar las imágenes. (p.205)

Otro libro muy recomendable de Don DeLillo del cual he comentado ya en este blog las novelas: Punto omega, El hombre del salto y Cosmópolis. Garantía en la traducción con Ramón Buenaventura.

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