Platón

Platón: República, libro III

Platón persiguiendo por la ciudad a un grupo de danzantes desnudos MMW, 10 A 11, fol. 388v, libro 8, 21

Platón persiguiendo por la ciudad a un grupo de danzantes desnudos MMW, 10 A 11, fol. 388v, libro 8, 21. (http://ficus.pntic.mec.es/~wque0012/filantigua/platon/05_imagenes.htm)

Del libro III destacaría dos temas: el tipo de tratamiento médico que Sócrates recomienda para la ciudad ideal y la necesidad de “borrar” los versos de Homero que no resulten suficientemente educativos. Verás que el discurso sobre la Medicina no se diferencia en nada de las polémicas tesis de Nietzsche.

Continúa Sócrates dictando las normas que deben cumplir los mitos que se cuenten a los niños que vayan a ser futuros guardianes. En primer lugar, debe eliminarse el Hades, el lugar terrible al que van las almas tras la muerte. Dice literalmente que deben borrarse los versos de Homero que traten el tema. Los guardianes, soldados al fin y al cabo, no deben temer en ningún caso morir y los versos de Homero imprimen ese miedo en los niños. También deben cuidarse las características de la personalidad del héroe: le están prohibidas quejas y lamentos, no temerá perder hijos, hermanos o riquezas y será quien más estoicamente soporte las desgracias. Los héroes de Homero, por el contrario, se presentan muchas veces cegados por los celos, la ira, la envidia y no dejan de culpar a los dioses de su destino. Así, una de las escenas más vergonzosas de las que habla Homero es la locura de Aquiles tras la muerte de Patroclo: desafiando a Apolo, sacrificando cautivos…Tampoco se les debe permitir la risa ni la mentira. La mentira está restringida a médicos y gobernantes, que pueden usarla para beneficio del paciente o del conjunto del Estado respectivamente. En las manos equivocadas la mentira puede arruinar el orden social. Los mitos deben también predicar entre la juventud moderación respecto a las comidas, las bebidas y el sexo.  Por ejemplo, no está bien que Homero cuente que Zeus “al ver a Hera se excitó de modo tal, que ni siquiera quiso llegar a su alcoba, sino que prefirió acostarse con ella sobre el piso, alegando que era presa de un deseo tal…” (390c) Tampoco debe mostrarse a los héroes sobornables y con apego a las riquezas. Ni tampoco los dioses pueden cometer delitos como esos secuestros o violaciones a los que era tan aficionado Zeus.

Corresponde ahora sentar las reglas en cuanto a la dicción de los discursos. Distingue Platón tres géneros literarios según el criterio de imitación: a) la tragedia y la comedia donde se imitan las palabras y los gestos de los personajes, b) los ditirambos que excluyen cualquier tipo de imitación porque el poeta narra en tercera persona y c) la épica que a veces ocurre en tercera persona y a veces procede por imitación  usando diálogos. A Sócrates no le gustan demasiado las artes imitativas pues entiende que en el Estado cada cual ha de desempeñar su función y no intentar imitar a ningún otro. Puede, por tanto, plantearse, la eliminación de la tragedia y la comedia. Sin embargo, no prosigue por ese camino sino que, admitiendo que en el Estado se den ese tipo de artes, se obligará a los guardianes, ya desde niños, a imitar los personajes que les son apropiados: “valientes, moderados, piadosos, libres”.  De ningún modo, imitarán a mujeres, ancianas, esclavos, cobardes, locos ni malvados. Sócrates prefiere que la épica sea lo menos imitativa posible. El relator será tanto más mediocre si se dedica a los efectos especiales imitando truenos, vientos, trompetas, flautas, perros, ovejas y pájaros .

También habrá de regular el Estado las armonías y ritmos , es decir, la música. Deben eliminarse las armonías que acompañan bien a los lamentos, las borracheras o la pereza y prohibirse el instrumento más afín a ellas, la flauta. Sólo están autorizadas la lira y la cítara. Para, finalmente, distinguir los ritmos adecuados Sócrates remite al musicólogo de la época Damón.

El Estado también habrá de vigilar las imágenes que fabrican los artesanos e impedirles representar “lo malicioso, lo intemperante, lo servil y lo indecente” (401b). Para la ciudad ideal habrá que buscar a los artesanos capaces de seguir “las huellas de la belleza y de la gracia” ( 401c) Estas imágenes absorbidas desde la más tierna infancia conectarán a los jóvenes con la “Idea de Belleza”.

En cualquier caso, es importantísimo cuidar la educación musical pues la música es el arte que “más penetra en el interior del alma”, le otorga gracia y la ayuda a distinguir la belleza y el bien.

No serán músicos, ni Sócrates ni los guardianes a los que pretende educar, si antes su alma no demuestra ser valiente, magnánima y temperada y capaz de reconocer las huellas de estas virtudes hasta en las cosas más pequeñas. Si estos caracteres están presentes en un hermoso cuerpo no habrá espectáculo más bello para contemplar. El verdadero músico no podrá evitar amar a los hombres de este tipo. Pero el verdadero amor está relacionado con lo moderado y armonioso, y no con la demencia y la intemperancia del placer sexual. Por tanto, el Estado tendrá que establecer una norma según la cual el amante deba comportarse con el amado de un modo honesto y temperado. Termina el discurso sobre la música donde debía hacerlo: en el amor a lo bello.

La gimnasia, junto a la música, es el otro modo fundamental para educar a los guardianes. Pero siempre teniendo claro que un cuerpo perfecto puede poseer un alma corrupta, pero un alma bella hará con su cuerpo lo mejor posible. Así, por tanto, los guardianes deberán abstenerse de embriagarse. En lo referente al entrenamiento no deben imitar a los atletas profesionales: dieta estricta y siempre durmiendo. Deberá buscarse más bien una salud resistente y una gran capacidad de adaptación, características muy útiles para la guerra. Nada de dulces, ni “concubinas corintias”, ni comidas de varios platos, ni recetas elaboradas. Sólo carne asada. La simplicidad en la música genera moderación en el alma y la simplicidad en la gimnasia confiere salud al cuerpo.

No existe mayor prueba de una educación pública ineficaz que la necesidad generalizada de médicos y abogados. Es vergonzoso observar cómo la mayoría se enorgullece de burlar a los jueces así como muchos caen enfermos por perezosos y glotones. La medicina ideal es la que formuló Asclepio. Una medicina que alarga la vida obligando al paciente a vivir atendiendo a su enfermedad y despreocupándose de la función que desempeña en el Estado es una medicina absurda y perniciosa.  Lo que Asclepio recomienda es un remedio inmediato y, si no funciona, esperar con dignidad la muerte. Si uno es carpintero, y no se cura con una poción que le haga vomitar o evacuar excrementos o con un corte o una cauterización, debe volver a su oficio y curarse trabajando o morir. Si uno es rico su función es practicar la virtud pero si se pasa la vida atendiendo a sus enfermedades nunca podrá alcanzar la excelencia. Lo peor de todo es la afición de los ricos a imaginar enfermedades (cefaleas y mareos) y su manía de nunca dejar de lamentarse por el estado de su cuerpo. La máxima de Asclepio dice que “no se debía curar al que no puede vivir en un período establecido como regular, pues eso no sería provechoso para él ni para el Estado.” (407 e)

Por lo tanto, un buen médico será aquel que haya tenido contacto con la mayor cantidad de hombres sanos y enfermos, además de haber padecido él también la enfermedad. En cambio, un buen juez no debe entrar en contacto con almas perversas hasta muy tarde y debe percibir la injusticia como algo ajeno y extraño. Se dictará una ley en el Estado relativa a médicos y jueces: los primeros atenderán a los bien constituidos y dejarán morir a los mal constituidos y los segundos condenarán a muerte a todos los que tengan un alma perversa incurable.

Combinando gimnasia y música se imprimirá valentía y moderación en el alma de los jóvenes. Si sólo se usara la gimnasia se volverían crueles y violentos y si sólo se aplicara la música caerían en  la sensiblería y la cobardía.

Termina aquí el tema de la educación de los niños que en el futuro habrán de ser guardianes. Se han visto las reglas que han de cumplir los mitos que escuchen en la infancia, la necesidad de combinar música y gimnasia en su educación y las leyes relativas a médicos y jueces.

Sócrates pasa ahora a determinar quién debe gobernar. Y su respuesta es clara: los mejores guardianes, aquellos capaces de poner siempre al Estado por encima de sus necesidades y deseos. Para identificarlos se los someterá a pruebas y engaños desde niños de modo que sean tentados a olvidar que lo primero es el grupo y luego el individuo. Debajo de los gobernantes, estarán los guardianes y, por último, los artesanos y labradores. Para justificar este orden social Platón se apoya en el mito de las clases. Según este el dios hizo tres clases de hombres poniendo oro en los gobernantes, plata en los guardianes y hierro y bronce en los trabajadores. Es fundamental para el orden del Estado que los individuos se emparejen sólo con otros de su misma clase. Si alguno demostrara no estar a la altura de la clase social en que ha nacido debe ser rebajado y también lo contrario: si algún hijo de labradores demuestra las aptitudes necesarias para ser guardián debe ser ascendido.

Es necesario evitar que los guardias  se comporten con su rebaño como lobos en lugar de perros pastores. Para que se preocupen del bien general y no del suyo propio, Platón les prohíbe los bienes privados y les obliga a las comidas en común.

Cuestionario

  1. ¿Qué te parece la propuesta de Platón de que los gobernantes borren directamente los versos de Homero que no convienen a la buena educación de los guardianes? ¿Puede el Estado intervenir hasta ese punto en la libertad del artista?
  2. ¿Hay censura hoy día en el mundo del arte o no? Si crees la hay explica cómo funciona.
  3. ¿Qué estereotipo del héroe presenta hoy día el mundo del cine? ¿Crees que tiene que ver con reclutar soldados para las guerras de Iraq y Afganistán?
  4. Compara el discurso platónico sobre las restricciones puestas al arte (los mitos) con la prohibición actual de que aparezcan fumadores en las películas? ¿Son nuestras democracias muy diferentes del Estado platónico ?
  5. Busca ejemplos históricos de censura aplicada a la música.
  6. ¿Crees que hoy día se le da la suficiente importancia en el sistema educativo a una educación basada en la música y las imágenes que conecte al niño con la Idea de Belleza?
  7. ¿Qué te parece que el Estado regule las relaciones amorosas estableciendo cuáles son legítimas y cómo debe procederse en ellas? Busca ejemplos históricos o actuales en los que el Estado regule la vida sexual de sus ciudadanos.
  8. Compara la situación actual de la medicina con las críticas de Platón a la medicina de su tiempo y su explicación de la doctrina de Asclepio al respecto?
  9. ¿Qué opinas de la idea de Platón de eliminar a los mal constituidos físicamente y a los que tengan un alma perversa incurable? ¿No es lo mejor para ellos y para el Estado?
  10. El mito de las clases es un ejemplo de racismo en Platón y contradice nuetros ideal de igualdad. Busca ejemplos históricos que hayan seguido las ideas de Platón.

Textos para comentar

1. La mentira de Estado.

Si es adecuado que algunos hombres mientan, éstos serán los que gobiernan el Estado, y que frente a sus enemigos o frente a los ciudadanos mientan para beneficio del Estado; a todos los demás les estará vedado. Y si un particular miente a los gobernantes, diremos que su falta es igual o mayor que la del enfermo al médico o que la del atleta a su adiestrador cuando no les dicen la verdad respecto de las afecciones de su propio cuerpo; o que la del marinero que no dice al piloto la verdad acerca de la nave y su tripulación ni cuál es su condición o la de sus compañeros.

2.  De las imágenes bellas a la Idea de Belleza.

Por el contrario, hay que buscar los artesanos capacitados, por sus dotes naturales, para seguir las huellas de la belleza y de la gracia. De este modo los jóvenes vivirán como en un lugar sano, donde no desperdiciarán ni uno solo de los efluvios de belleza que, procedentes de todas partes, lleguen a sus ojos y oídos, como si se les aportara de parajes saludables un aura vivificadora que les indujera insensiblemente desde su niñez a imitar, amar y obrar de acuerdo con la idea de belleza. ¿No es así? (401a)

3. La educación musical.

¿Y la primacía de la educación musical -dije yo- no se debe, Glaucón, a que nada hay más apto que el ritmo y armonía para introducirse en lo más recóndito del alma y aferrarse tenazmente allí, aportando consigo la gracia y dotando de ella a la persona rectamente educada, pero no a quien no lo esté? ¿Y no será la persona debidamente educada en este aspecto quien con más claridad perciba las deficiencias o defectos en la confección o naturaleza de un objeto y a quien más, y con razón, le desagraden tales deformidades, mientras, en cambio, sabrá alabar lo bueno, recibirlo con gozo y, acogiéndolo en su alma, nutrirse de ello y hacerse un hombre de bien; rechazará, también con motivos, y odiará lo feo ya desde niño, antes aún de ser capaz de razonar; y así, cuando le llegue la razón, la persona así educada la verá venir con más alegría que nadie, reconociéndola como algo familiar? (401c)

4. El verdadero amor.

— Veamos: ¿puedes mencionar algún placer más fuerte y más vivo que el placer sexual?
—No, ni tampoco alguno más próximo a la locura.
— Pero el verdadero amor consiste por naturaleza en amar de forma moderada y armoniosa lo ordenado y bello.
— Sí.
— En tal caso, no se adicionará al verdadero amor nada afín a la locura ni a la intemperancia.
—No, ciertamente.
—Ni tampoco se le adicionará aquel placer ya mencionado, que no debe tener nada en común con el amante y el amado que se aman verdaderamente.
— No, Sócrates, no hay que añadírselo, por Zeus.
—Sí es así como parece, en el Estado que estamos fundando promulgarás una ley según la cual un amante deberá besar al amado, estar junto a él y acariciarlo como a un hijo, con un propósito noble y si media consentimiento; pero por lo demás su relación con aquel por el cual se preocupa debe ser tal, que nunca se crea c que el trato ha ido más lejos. En caso contrario, que afronte el reproche de tosquedad y del mal gusto. (403b)

5. Médicos y abogados: una plaga.

— Pero si en el Estado abundan la intemperancia y las enfermedades, se abren muchos tribunales y casas  de atención médica, y la argucia judicial y la medicina son veneradas solemnemente cuando incluso muchos hombres libres ponen su celo intenso en ellas.
— Y no puede ser de otro modo.
—Sin duda, no podrás dar con una prueba mayor de una educación pública viciosa y vergonzosa que la que ofrece la necesidad de médicos y jueces hábiles, no sólo por parte de gente vulgar y de los trabajadores manuales, sino también por quienes se jactan de haber sido educados de forma liberal. ¿Y no te parece vergonzoso  y una importante prueba de la deficiente educación la necesidad, por falta de justicia y de recursos propios, de apelar a otros en calidad de amos y jueces?
— Es lo más vergonzoso.
— Pues dime si no te parece más vergonzoso aún esto: cuando alguien pasa la mayor parte de su vida en los tribunales, como acusado o acusador, y, lo que es peor, a causa de su ignorancia de lo valioso, se persuade de que debe enorgullecerse de su habilidad para el delito y de su capacidad para dar toda clase de vueltas, recorrer todos los recovecos y escapar, doblándose como un mimbre, a fin de no afrontar la justicia. Y esto por cosas de poco o ningún valor, mientras desconoce cuánto más bello y mejor es organizarse la vida de modo que no tenga necesidad de un juez semidormido.
—Sí, me parece que esto es más vergonzoso aún.
— Y en lo que concierne a la necesidad de la medicina —proseguí—, no a causa de heridas ni de una de esas enfermedades que acometen anualmente, sino por obra de la pereza y del tipo de vida que ya hemos descrito, se llenan, como si fueran pantanos, de humores o flatos, obligando a los ingeniosos Asclepíadas a poner a estas enfermedades nombres como ‘catarros’ y ‘flatulencias’. ¿No te parece también vergonzoso?405a-c

6. La medicina de Asclepio.

Asclepio  no mostró a sus descendientes esta clase de medicina, no por ignorancia ni inexperiencia, sino porque sabía que para todos los ciudadanos de cada Estado bien ordenado hay asignada una función que necesariamente deben cumplir, y nadie tendría tiempo para enfermarse y pasar toda la vida ocupado en su tratamiento médico. Es algo que, absurdamente, nosotros advertimos cuando se trata de los artesanos, y lo pasamos por alto, en cambio, si se trata de gente rica y que parece dichosa.
— ¿Cómo es eso?
— Cuando un carpintero está enfermo, pide al médico  que le libere de la enfermedad, sea bebiendo alguna poción que lo haga vomitar o evacuar excrementos, sea recurriendo a una cauterización o a un corte con un cuchillo. Pero si se le prescribe un régimen largo, haciéndole ponerse en la cabeza un gorrito de lana, y todo lo que sigue a esto, pronto dirá que no tiene tiempo para estar enfermo ni le es provechoso vivir así, atendiendo a su enfermedad y descuidando el trabajo que le corresponde. Y después de eso se despedirá de ese médico y emprenderá su modo de vida habitual, tras e lo cual se sanará y vivirá ejerciendo su oficio; o en caso de que su cuerpo no sea capaz por sí solo de resistir, morirá y quedará liberado de sus preocupaciones. (406 c-d)

Y podremos decir que Asclepio conocía estas cosas, y ha tenido en cuenta a aquellos que mantienen sanos sus cuerpos gracias a la naturaleza y a su régimen de vida, y sólo son afectados por alguna enfermedad bien delimitada, pues para ellos y en tal condición d ha revelado el arte de la medicina y, para no perjudicar los asuntos políticos, les prescribió pociones e incisiones que expulsaran las enfermedades sin cambiar la dieta habitual. En cambio, en los casos en que los cuerpos están totalmente enfermos por dentro, no intentó prolongar la desdichada vida de los enfermos por medio de dietas, que incluyeran evacuaciones e infusiones graduales, ni hacerles procrear hijos semejantes a ellos, probablemente. Ha pensado, en efecto, que no se debía curar al que no puede vivir en un período establecido e como regular, pues eso no sería provechoso para él ni para el Estado. (407 e)

7. Ley relativa a jueces y médicos.

— En tal caso, corresponde que se dicte en nuestro Estado una ley relativa a los médicos, tal como los hemos descrito, y otra relativa a los jueces, de modo que los ciudadanos bien constituidos sean atendidos tanto  en sus cuerpos como en sus almas. En cuanto a los otros, se dejará morir a aquellos que estén mal constituidos físicamente; y a los que tengan un alma perversa por naturaleza e incurable se los condenará a muerte. 410a

8. Mito de las clases.

“Vosotros, todos cuantos habitáis en el Estado, sois hermanos. Pero el dios que os modeló puso oro en la mezcla con que se generaron cuantos de vosotros son capaces de gobernar, por lo cual son los que más valen; plata, en cambio, en la de los guardias, y hierro y bronce en las de los labradores y demás artesanos. Puesto que todos sois congéneres, la mayoría de las veces engendraréis hijos semejantes a vosotros mismos, pero puede darse el caso de que de un hombre de oro sea engendrado un hijo de plata,  o de uno de plata uno de oro, y de modo análogo entre los hombres diversos. En primer lugar y de manera principal, el dios ordena a los gobernantes que de nada sean tan buenos guardianes y nada vigilen tan intensamente como aquel metal que se mezcla en la composición de las almas de sus hijos. E incluso si sus propios hijos nacen con una mezcla de bronce o de hierro, de ningún modo tendrán compasión, sino que, estimando el valor adecuado de sus naturalezas, los arrojarán entre los artesanos o los labradores. Y si de éstos, a su vez, nace alguno con mezcla de oro o plata, tras tasar su valor, los ascenderán entre los guardianes o los guardias, respectivamente, con la idea de que existe un oráculo según el cual el Estado sucumbirá cuando lo custodie un guardián de hierro o bronce” 415 b-c

Bibliografía.

Platón: Diálogos IV. República. Eggers Lan, C. (trad.)  Madrid: Editorial Gredos, 1986.

14 replies »

  1. alguien sabe en que libro se en cuentra el dialogo platon donde hable del mundo que crea de oro plata y bronce donde el oro es para el gobernante la plata para las tropas y el bronce para los artesanos agricultores atc
    que me pueda decir

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    • Precisamente en el libro o capítulo III de República. Añado el texto
      “Vosotros, todos cuantos habitáis en el Estado, sois hermanos. Pero el dios que os modeló puso oro en la mezcla con que se generaron cuantos de vosotros son capaces de gobernar, por lo cual son los que más valen; plata, en cambio, en la de los guardias, y hierro y bronce en las de los labradores y demás artesanos. Puesto que todos sois congéneres, la mayoría de las veces engendraréis hijos semejantes a vosotros mismos, pero puede darse el caso de que de un hombre de oro sea engendrado un hijo de plata, o de uno de plata uno de oro, y de modo análogo entre los hombres diversos. En primer lugar y de manera principal, el dios ordena a los gobernantes que de nada sean tan buenos guardianes y nada vigilen tan intensamente como aquel metal que se mezcla en la composición de las almas de sus hijos. E incluso si sus propios hijos nacen con una mezcla de bronce o de hierro, de ningún modo tendrán compasión, sino que, estimando el valor adecuado de sus naturalezas, los arrojarán entre los artesanos o los labradores. Y si de éstos, a su vez, nace alguno con mezcla de oro o plata, tras tasar su valor, los ascenderán entre los guardianes o los guardias, respectivamente, con la idea de que existe un oráculo según el cual el Estado sucumbirá cuando lo custodie un guardián de hierro o bronce” 415 b-c

      Un saludo.

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  2. No es excesivamente curioso que en medio de este libro tres Sócrates critique tan duramente la imitación? ¿Que otra cosa hace platón sinó imitar igual que en tragedias y comedias? ¿Otra muestra de la fina ironía platónica?

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  3. Tengo una duda. Porque justifica la mentira en medicos y en el estado? Lei que es para beneficio del paciente y el estado respectivamente. Pero podrias ampliar un poco mas? gracias!

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  4. ¡Hola! Solo quería comentar que tanto sus resúmenes como sus cuestionarios me han ayudado de sobremanera y me han hecho ver la lectura de esta obra de otra manera. 🙂

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  5. Excelente trabajo , no soy de comentar mucho , pero … su capacidad de síntesis es envidiable y el cuestionario; una labor pro positiva y contextualizada es sencillamente ¡GENIAL! , MUCHAS GRACIAS.

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      • Leí el libro, pero la verdad que lo entendí poco y nada, se me hacen difíciles este tipo de textos, que vendría a ser la supervivencia para platon? Esto de formar los guardianes con los valores necesarios para defender al estado? Y la decadencia vendría a ser que la armonía entre clases sociales se transforma en predominio de una clase de manera injusta sobre la otra?

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