Diario de lecturas

Ramón Buenaventura: NWTY (2013)

buenaventura-nwty

La infantilización de la adolescencia debe de ser
una de las peores cretineces de nuestra cultura.

Toda mi vida es mentira, y además no la recuerdo.

Ramón Buenaventura: NWTY. No Working Title Yet – todavía sin título de trabajo (pero trata de cómo se ordena la vida, es decir del desorden bellísimo de la memoria y el presente, de Tánger la mágica, de Tánger la vieja, del largo y a veces gozoso destierro madrileño, de la terrible Hispania, de tú, de nosotros, de yo, de la santidad del sexo). Madrid: Alianza, 2013. Diseño de cubierta: Elsa Suárez Girard. Fotografía de cubierta: Angelika Steiner.

Steven moore The Novel An Alternative HistoryEl 26 de junio de 2012 Ramón Buenaventura (RB en adelante) explicaba en su blog que la lectura del libro de Steven Moore The Novel, An Alternative History  le había devuelto el impulso de escribir. El resultado, al poco tiempo, era NWTY (puede pronunciarse nuty), una novela densa, ambiciosa, libertaria y provocadora. En ella se entrelazan la apología del “porque sí” nietzscheano de la vida con la nostalgia amarga de quien mira al pasado porque la vida, al fin y al cabo, es olvido y dispersión.

La ficción comienza cuando el autor recibe una invitación a través de las redes sociales para entrar en un entorno virtual de nombre Tancha Alqadima 1.0. Los juegos de la memoria. Financiada por León Aulaga, alter-ego de RB en su anterior novela El año que viene en Tánger y heterónimo autor de su último libro de poemas,  es una reproducción exacta del Tánger cosmopolita de los años cincuenta donde “fuimos felices, pensando que en ella seríamos felices el futuro entero.” Tánger,  un paraíso perdido al que es imposible volver, que hoy son sólo “costras que van cayéndose como sangre seca de una herida”.

Hay dos hilos conductores que atraviesan las páginas de NWTY: la historia de Márgaret y Rafael y el Alzhéimer fatídico del propio León Aulaga. Aquí y allá, también, las rotundas reflexiones de RB sobre la “terrible Hispania“.  Estos son los tres temas de los que me ocuparé en esta entrada.

El personaje de Rafael está aquejado del mal del Romanticismo. Dios ausente, muerto o desaparecido, dónde buscamos lo sagrado, en quién fijamos nuestro instinto teológico o metafísico. La respuesta del personaje es “políticamente incorrecta”. Rafael cree ver a dios, “la infinitud de la existencia” en el sexo de una niña, Farasha (al castellano, mariposa), que juega con la arena en la playa de Tánger. Una afortunada variante de Nietzsche interpretando a Heráclito. Al parecer, la palabra japonesa mugandi hace referencia a esa experiencia mística. Rafael es “católico personal” y justifica sus opiniones recurriendo a una de esas herejías gnósticas que tanto utilizaba Borges en sus relatos. “Yo no peco, no puedo pecar, porque Dios sabe por contemplación directa todo lo que hago, y no permitiría que se me ocurriese hacerlo, si fuese malo. Cuando, ya adultos, Rafael tiene la oportunidad de conversar con Farasha le explica con una torpeza sólo propia de “poetas románticos” que su sexo infantil fue para él una revelación:

—… Era una impresión de… De haber visto la naturaleza humana en su lugar de origen. Inconcebiblemente pequeño.
—Joder.

1866 Courbet L’Origine du monde, The Origin of the world,

Courbet L’Origine du monde, The Origin of the world, 1886

—Su lugar de origen no como en el cuadro de Gustave Courbet, ¿ lo conoces ?, sino en la infancia, en el principio. Ahí estaba el Small Bang de la historia, del hombre y la mujer, del amor, del sexo… No la madurez, sino el inicio, la infancia del génesis. La infancia de Dios, a punto de crearse para crear.
—Joder.

Las ideas de Rafael se plasman en su obsesión por el sexo sin vello púbico. Ni a las diosas greigas ni a la Virgen María se las representó de manera semejante. Un discurso parecido es el que aparece en la película Trance (Danny Boyle, 2013)

El antídoto perfecto para estas interesadas sublimaciones metafísicas es simplemente la mujer en cuanto tal, “porque sí“. Ese es el papel de Márgaret, inmune a la trampa del amor, sexualmente independiente, paradigma de la única revolución del siglo XX que ha dado frutos: la liberación del deseo femenino.

 —Al final —siguió Márgaret—, en cuanto tienes asegurado lo que te interesa, te aburres con los tíos.
—¿ Y qué es lo que nos interesa ? —preguntó Araceli.
—Que nos deseen —dijo Márgaret—. Lo demás se lo pueden meter por donde les quepa. Y que nos deseen quiere decir que nos deseen, no que nos vuelvan locas de placer con sus mentulitas y sus mentulotas. De vez en cuando están bien, pero el placer soy yo, no ellos.
—Vaya —dijo Araceli— ; pero a mí me gusta también que me quieran.
—Porque tú eres una antigua —dijo Márgaret—. Los que necesitan el amor son ellos, porque con el amor creen que te poseen, que son tus amos, que te tienen sometida, que jamás podrás salir de debajo de sus cuerpos. (pp. 384)

Es el pavor masculino a este hecho que tan bien describe Márgaret el que ha provocado siglos de sometimiento ideológico que aún hoy perdura. La demonización del deseo que han perpetrado las religiones de todo signo durante milenios es puro resentimiento frente al hecho de que ante la Mujer-Vida el poder de Dios-Padre se desvanece. Por desgracia, como decía, el proceso de desintoxicación es lento. Una prueba es el éxito de ventas de Fify Shades of Grey (Cincuenta tonos o matices, no sombras) que aprovecha todas esas barbaridades sobre las mujeres inventadas por hombres: el secreto deseo de ser violadas, la redención del maltratador por amor, etc. En cualquier caso, el proceso es irreversible a pesar de la furibunda reacción machista que contemplamos a diario en prensa y televisión.

« Hay que decir que de todas las muchas revoluciones de nuestro siglo la más persistente, la única que perdura, mientras se nos acaban los mil novecientos, es la metamorfosis de las mujeres. Una de las protagonistas principales de ese cambio espectacular fue esta mujer delicada, inteligente y sensible, muy poco proyectada hacia el exterior y, desde luego, más interesada en la cultura que en el ser humano [ me refiero a Virginia Woolf ] » [RB] (pp. 232-233)

El segundo tema que me gustaría tratar son las reflexiones sobre la memoria. el olvido y la identidad que llevan a cabo RB y su alter-ego León Aulaga, afectado de Alzhéimer. León describe la enfermedad con un realismo impactante. La destrucción del yo es un paraje desolador.

« Hay indecencia, obscenidad en el olvido ; viene a ser como una vaporización ; te buscas algo sólido y no estás; no tienes en qué basarte para creer en ti mismo ; dependes, absolutamente y para nada. Y siempre tienes ganas de llorar » (p. 282)

—Es una sensación muy cruel —dijo—. Voy a seguir vivo, pero voy a dejar de ser yo. Peor: seguiré siendo yo, pero un yo que no se recuerda, que solo siente o padece o tiene hambre o ganas de follar. (p. 68-69)

Creo que el retrato de León nos obliga a revisar la filosofía de David Hume. Suelo usar en clase la enfermedad de Alzhéimer para explicar las ideas de Hume acerca del yo. Para Hume el yo no es más que un teatro por el que van pasando y mezclándose todo tipo de percepciones. Lo que llamamos identidad no es más que el fluir de esas percepciones que se juntan y separan con el paso del tiempo así que el pasado es tan maleable que la identidad parece un milagro. ¿Qué relación hay entre ese individuo en una foto antigua y en lo que me he convertido con los años? o “¿Cómo somos lo que somos ahora habiendo sido lo que fuimos antes?”

A mis alumnos les cuesta asimilar esta naturaleza etérea del yo: piensan, supongo que por interferencia cristiana, que existe una especie de homúnculo inmortal viendo la escena.

The book of our Lord’s vineyard. France ca. 1450-1470

The book of our Lord’s vineyard. France ca. 1450-1470

Pero el hecho es que si se deshace el tejido de percepciones que han pasado por el teatro desaparece también la identidad. Para que quede más claro recurro a una comparación irreverente: ¿qué ocurriría si a su PC se le sustituyera el disco duro por uno formateado? ¿Seguiría siendo “su PC”? ¿No les daría igual cambiarlo por un modelo mejor? Entonces dudan. Y si lo aplicamos a las personas, alguien con Alzhéimer, por ejemplo, ¿seguiría siendo quien es? ¿Podemos concluir que los enfermos de Alzhéimer son intercambiables como los PC’s? Si seguimos a Hume hasta el final . León Aulaga lo explica muy bien: no tengo nada privado, soy público e indiscernible, dice.

Sin embargo, no es así como de verdad funcionamos. En el enfermo de Alzhéimer “estaba” León Aulaga y lo respetamos tanto como a la urna de cenizas donde en el futuro estará. Ese “estaba” me obliga a repensar a Hume. Desde fuera, y racionalmente hablando, el yo parece mera superstición pero hay algo más. Como diría Wittgenstein, no puede ser dicho pero puede ser mostrado. En mi opinión NWTY es fundamentalmente un  excepcional homenaje a la frágil memoria.

En cualquier caso, concluye León Aulaga: “si hay algo que no importe en esta vida, es precisamente la congruencia. Somos una dispersión permanente. Solo la voluntad nos unifica.” Nietzsche vuelve a hacerse presente en la novela.

Decía al principio que, además de de los dos temas principales (la pareja Márgaret-Rafael y el Alzhéimer de León) quería también dejar constancia del escepticismo amargo con que RB analiza nuestra situación política actual. La “democracia” en la que vivimos es un espejismo y ya podemos ir entrecomillando la palabreja. Culpables son los filósofos a los que nunca se les ocurrió nada “capaz de domeñar a la canalla financiera, de mantener la justicia”, la generalización del “anarquismo de derechas“, la incapacidad para distinguir entre ficción y realidad en este huracán de imágenes que nos arrastra, el derrumbe de la poesía (nuestro único modo de contactar con la realidad porque “crea el objeto”), la hórrida Hispania con su derecha triunfante empeñada en exterminar al enemigo y toda una generación a la que no le queda más recurso que la autocrítica:

—Hicieron lo que les dio la gana y tuvieron muchísima suerte ; pero solo lo comprendieron así al final de sus vidas, cuando les demostraron que la catástrofe sucedía, que no era una ficción distópica, que verdaderamente todo lo que ellos creían indispensable en una sociedad humana podía desaparecer en unos cuantos años. Entonces, tardísimo, empezaron a sentirse culpables de su muelle existencia. (pp. 399-400)

Y concluye la novela con una recomendación literaria

—¿ Qué estás leyendo ? —le preguntó.
—El tomo III de El capital.
—¿ El capital de Karl Marx ?
—Sí. Me he bajado la obra completa de amazon.com. Gratis.
—Y ¿ cómo es que a estas alturas te ha dado por leer a Marx ?
—¿ Hay algún otro texto que pueda o deba leerse en este momento, Rafael, mientras los riquísimos se embolsan el planeta entero ? ¿ Hay algún otro texto ?
Rafael alzó las cejas. Seguramente no. (p. 485)

Sello 10 pts Maja desnuda de GOYA 1930Antes de terminar no quiero olvidarme del CORREOS ESPAÑOLES del sello con La maja desnuda de Goya. Sólo le falta una coma para que el chiste quede listo. Habría que retocar un poco la imagen real pero no cuesta demasiado imaginarlo.

Reivindicar la literatura de RB es el objeto de esta entrada. No sólo de sus dos novelas sino también de su poesía que puede descargarse gratis en su blog. Véase, por ejemplo, la sabiduría y dominio del lenguaje que destila Teoría de la sorpresa (1992). Leer NWTY ha sido para mí un ejercicio constante de reminiscencia: son tantas las ideas que comparto y tan afín a mi gusto el modo hipertexto de narrar. Una novela de la segunda década del s. XXI en todos los sentidos: político, filosófico, narrativo, poético…

Gracias al autor por haber dedicado el verano de 2012 a engendrar esta maravilla literaria que os recomiendo a todos.

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