The New York Times y Público se hacen eco del informe realizado por Human Rights Watch que revela la localización de las cárceles y los métodos de tortura del régimen sirio de Al Asad. Inmediatamente he reaccionado recordando las advertencias de Horkheimer:
… el «progreso» se paga con cosas horribles, negativas. Piensen ustedes por un momento que los Estados que hicieron la Segunda Guerra Mundial contra Hitler y nos liberaron, jamás habrían iniciado una guerra por el hecho de que Hitler había atormentado y asesinado seres humanos, sino que lo hicieron debido a conflictos de poder político.
Max Horkheimer: Sociedad en transición: estudios de filosofía social. “La teoría crítica, ayer y hoy” (1970). Joan Godo Costa (tr.) Barcelona: Planeta-De agostini, 1986, p. 63 .
O, dicho de otro modo, el «progreso moral«, suprimir la tiranía y la tortura en Siria, no sería más que un efecto colateral de intereses estratégicos occidentales de tipo militar y económico. Como Horkheimer, dudo que a eso se le pueda llamar progreso.

