Cine

Godard: Le mepris (El desprecio, 1963)

Acerca de los vídeos que acompañan al post, dos aspectos en los que debes fijarte: la maravillosa banda sonora de Georges Delerue y la espectacular belleza de Brigitte Bardot sobre la cual gira toda la película.

Jean-Luc Godard (1930) fue el director emblemático de la nouvelle vague junto a François Truffaut y Eric Röhmer. La nouvelle vague consistió en una corriente del cine francés que surgió a finales de los años cincuenta y cuya característica más llamativa fue la defensa del cine de autor frente al cine de entretenemiento hecho en Hollywood. Resumiendo mucho, puede decirse que el cine de Godard se caracteriza por una nueva forma de entender el montaje y su compromiso político.

Le mepris (El desprecio, 1963), basada en una novela homónima de Alberto Moravia, es una alegoría que admite varias lecturas. Nos muestra, por ejemplo, a un anciano Fritz Lang, sometido a la maquinaria de Hollywood, dirigiendo un peplum serie Z basado en la Odisea de Homero. Ver al maestro Lang esclavizado por un productor ignorante y déspota, cuya única fuente de conocimiento es un libro ridículamente diminuto, refleja el desprecio de la Industria del cine por la obra de arte.

Del desprecio de Hollywood o el Capital por el arte no se salva tampoco el guionista, trasunto de Ulises, el protagonista de la Odisea. En un principio muestra ciertas reticencias a escribir un guión al dictado del productor pero vende su alma a cambio de un generoso cheque. “Cuando oigo la palabra cultura, cojo mi talonario“, dice el productor.

El productor quiere cambiar la historia original de Homero: Penélope no ama a Ulises y le es infiel. Termina imponiendo su rastrera versión al guionista, y esa concesión, esa vulnerabilidad, son la causa del doloroso desprecio que Brigitte Bardot proyecta sobre su marido, triste figura de Ulises abandonado por los dioses.

Finalmente, Godard se venga del Capital o la Industria Cultural ejecutando al productor y a la actriz principal en un imprevisto accidente de tráfico.

Otra película imprescindible de Godard que no debes perderte es À bout de souffle (Al final de la escapada, 1960) con la inolvidable Jean Seberg.

Ficha técnica

Cartel de El desprecio (Le Mepris, 1963)

Dirección: Jean-Luc Godard

Producción: Carlo Ponti, Georges de Beauregard, Joseph E. Levine

Guion: Alberto Moravia (novela), Jean-Luc Godard

Música: Georges Delerue (versiones francesa y estadounidense), Piero Piccioni (versión italiana)

Fotografía: Raoul Coutard

Montaje: Agnès Guillemot, Lila Lakshmanan

Reparto: Brigitte Bardot, Michel Piccoli, Jack Palance, Giorgia Moll, Fritz Lang

País(es): Francia, Italia

Año: 1963

Duración: 103 min.

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Categorías:Cine, Cine y Filosofía

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13 replies »

  1. No puedo con la condición, aún es domingo. Es tan curioso esto de los sentimientos y las admiraciones; hace poco descubrí a Fritz Lang con su Metrópolis (1927) y El vampiro de Dusseldorf (1931), tomándole una estima grande por su expresionismo tan emocionante, y ahora veo que esta estupenda película, El desprecio (1963), rinde un pequeño homenaje al maestro; que Jean-Luc Godard también se emocionó con Fritz Lang. Que perdura en el tiempo esta capacidad de llegar a conmover. Y lo más sorprendente es que esto parece que con la edad va a más, que perdemos la vergüenza de decir: admiro a este o a la otra, porque me emociona su obra.
    Los dos enlaces hablan del aspecto técnico, de la novela original y de la filosofía entera de la película, no se puede añadir más, excepto que los desnudos de BB, aunque comerciales, son artísticos y bellos, para soñar; desde niño me gustaron.
    Me llama la atención el uso del rojo y el azul, que sí, están en la bandera francesa, pero aquí han de significar otras cosas.

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  2. Bueno, y el cartel original, con el nombre en grande de Brigitte Bardot acompañando a un dibujo erótico de la actriz, con las letras en pequeño del verdadero artista, Jean-Luc Godard, pisoteando de este modo el mensaje original de la película. Eso sí que es un comercio que busca beneficios. Había colas en las taquillas para ver al símbolo sexual en su plenitud. Con el tiempo, y la apertura de miras, lo artístico supera a lo carnal, creo. Me invento así una teoría: si el hombre satisface sus pulsiones sexuales con la vista y a menudo, podrá disfrutar más del arte del desnudo con mayor entendimiento . ¿No es graciosa?

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    • Hola ente, es verdad lo que dices del cartel de la película pero Godard se venga con un final absurdo y fatal como cualquier accidente de tráfico. Creo que Godard fabrica el mito de BB: bella pero distante, inalcanzable, imprevisible, destructora… Un saludo.

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  3. El hombre busca una especie de felicidad a través de la contemplación de la belleza de BB. Esto incluso prometía mucho en mi niñez, felicidad que, de alguna manera y aunque instantánea, algunos sentimos ante una mujer esbelta desnuda.
    Ahora creo que los colores y su nitidez (el rojo, el blanco, el azul…) quieren representar un tipo de cosas sin impurezas, una oposición total entre mundos. Yo lo veo así.
    Aquí, como en muchos de sus artículos, descubro la importancia del sentir humano, de poder percibir las emociones que trasmiten los artistas como Jean-Luc Godard, algo que, cuando podamos conseguirlo, nos convertirá en seres dichosos por unos instantes. Y luego en buscadores o dependientes, lo cual acabará por hacernos por más tiempo desgraciados. Sólo se reducirá este efecto si mantenemos un diálogo los rastreadores de belleza, y no nos aislamos; el compartir mitiga la desdicha del vacío.
    Si Maquiavelo cernía la historia de los príncipes y caudillos para dar consejos a los nuevos, lo mismo hemos de hacer con el arte los que sufrimos, sacarle provecho para los nuevos y dolientes seres sensitivos, que los hay a porrillo, pues ya se ha visto que de lo que todos dicen que es lo provechoso, el ajuntar riquezas, sólo salen cabecillas codiciosos que acaban con el sistema y nos hunden a todos. Que el dinero y el oro son una ilusión mucho mayor que la de amar a las letras o a cualquiera de las artes. Que todos somos la misma hierba que crece en el prado, a todos nos cimbrea el viento, y a cualquiera arranca la mano de un Dios niño que pasea sobre nosotros pisoteando nuestros tallos sin poner importancia a uno siquiera. No escuchemos las voces que nos apartan de los libros diciendo: “Eso no te dará de comer”, o: “De eso no sacarás provecho”, porque nos engancharán a un carro donde haremos de mulas, nos pondrán anteojeras que nos librarán de espantos, que no son más que roba sentidos, y nos eliminarán la capacidad de sentir.
    Sintamos y librémonos del vino que nos nubla la mente; abajo el botellón y arriba las artes.
    Una página de filosofía al día, al siguiente una de historia, algo de literatura salteada, una buena película, un paseo, compartir cosas…, esto crea más dicha en nuestro ser que el juntar el dinero para un móvil de última generación, ¿por qué? Porque el ser humano ha de sentir y realizar, no sentarte a contemplar sus posesiones en su cuarto, sus máquinas que nada sienten. Las ciudades no tienen ya niños jugando en los parques, es deprimente; todos están jugando con estúpidas máquinas, juntando puntos de una fantasía inservible. Sí, somos mezquinos y luchadores, nos encantan los golpes, torpes y sectarios, seguimos a los líderes seleccionados por los poderosos, pero hay una fuerza invisible, un poder que crece en todos, la voluntad colectiva que se desborda. Está cerca una revolución, y la harán los que sienten, en 30 ó 50 años, no más, nuestros hijos o sus hijos, pronto.
    Bueno, esto se lee en cinco minutos. La revolución durará años.

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    • Hola ente, tus observaciones sobre los filtros de color de la primera escena de BB me han llamado la atención. Le dan un toque de irrealidad, de paraíso perdido, de territorio soñado. Quizás la escena no sea parte de la historia sino Ulises soñando que vuelve a casa.

      Persiguiendo la belleza, compartiendo la inquietud perpetua por “algo más”, es como la vida se vuelve soportable. Cultivar la capacidad para sentir (en el terreno estético, la belleza, en el terreno político, la libertad) es lo que nos hace humanos. Es el proyecto romántico. Menos razón (menos ciencia y tecnología) y más sentir.

      Cuando miro al futuro sólo veo grandes peligros. ¿Quién sabe?

      Un saludo.

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  4. Sí. Cuando me pregunto si es bueno sentir tanto, y si no sería mejor ser un conejo que salta alegre en el campo, busco respuestas y esta, en gran manera gracias a usted, me ayuda y me hace sentir útil, que es lo que deseo. Ayer alguien hizo un comentario sobre Naves silenciosas (1972) en mi blog, una persona sensible que había llorado con la película, y sentí que no estaba solo. La sensación es fantástica.

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  5. Pues esta tarde, buscando una foto de Los cuatrocientos golpes (1959) para mi blog, Google me ha llevado de nuevo a Aula de filosofía. Coincidimos en un montón de películas.
    Gracias por animarme.

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  6. Hola, voy a buscar Winter’s bone (2010), creo que es una muestra de que con poco dinero se pueden realizar buenas ideas. Tengo pendiente ver El rey pescador (1991), que ya recibió buenas críticas en una revista Fotogramas que compré hace 20 años.
    Gracias profesor.

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