Diario de lecturas

Leonardo Sciascia: Actas relativas a la muerte de Raymond Roussel

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Leonardo Sciascia: Actas relativas a la muerte de Raymond Roussel. Julio Reija (tr. y epil.) Bilbao: Gallo Nero, 2010.
 
Raymond Roussel nació en París en 1870 y murió el 14 de julio de 1933 en Palermo, Sicilia. Roussel practicaba un tipo de literatura opuesto al de Sciascia. Abrió nuevos caminos a la experimentación literaria y fue denostado por todos, excepto por los surrealistas, a los que él despreciaba. Sciascia, por el contrario, dedicó una parte bastante amplia de su obra al comentario a pie de página de documentos históricos con la intención de desmontar las mentiras y las patrañas del poder. Este libro no nace, por tanto, de una afinidad literaria. El encuentro de Sciascia con los documentos oficiales relativos a la muerte de Roussel puede atribuirse a la casualidad. Pero los errores e incoherencias de los informes policiales en torno a la muerte del poeta le servirán como punto de partida para atacar, como hizo toda su vida, a la Italia fascista, mafiosa y agotadora, que sobrevive hoy en el infausto personaje de Berlusconi.

Los defectos en la documentación oficial permiten a Sciascia sugerir otras hipótesis diferentes al suicidio para la muerte de Roussel. Varios elementos como la avaricia de la “compañera de viaje”, el chófer desaparecido, los policías ineptos, las contradicciones evidentes en los testimonios de los testigos, permiten a Sciascia elaborar un texto a medio camino entre el género policiaco y el documental. Sciascia duda que Roussel se haya suicidado. Había otros interesados en su muerte. No aporta pruebas pero sí muestra las dificultades para aceptar tal cual la versión oficial. Dado que Roussel había aparecido muerto sobre un colchón colocado en el suelo Sciascia desarrolla la siguiente hipótesis sobre su suicidio:

Ese miedo a caerse de la cama, que es el de todos los niños cuando pasan de la cuna o la camita con barrotes a la cama normal (y los que tienen el sueño inquieto, en efecto, alguna vez se caen, y con consecuencias bastante traumáticas de «regresión»), en la edad adulta es símbolo de otro miedo: el de caer a la muerte desde el sueño. Ahora bien, en el momento en que Roussel hubiese decidido morir, habría desaparecido el infantil miedo a caerse de la cama. (pp. 38-39)

En cualquier caso, el objetivo de Sciascia no es reabrir el caso sino poner de manifiesto un motivo recurrente en su obra literaria: las sutiles y vergonzosas maniobras del fascismo para deformar la realidad y ocultar la verdad.

Si bien no por intención específica, la muerte de Roussel era en efecto un suicidio, y un extranjero que acababa poniéndole fin a su vida en Italia, y en un momento en el que la gloria de la Italia fascista resonaba en los cielos atlánticos y ratificaba la paz europea con el pacto entre las cuatro grandes potencias, ¿no parecía, tal vez, aludir no sólo a la imposibilidad de convivir, sino también a la imposibilidad de vivir en la Italia fascista? La policía italiana había refinado en aquella época su capacidad de captar alusiones, de descifrar símbolos y alegorías. Y ¿no es precisamente el suicidio el gesto que alude de forma suprema a la imposibilidad de vivir bajo la tiranía? El caso Roussel, por lo tanto, se cerró con una rapidez impresionante, proviniendo de esa misma policía, de esa misma magistratura cuyo paso es en la totalidad de los casos de una impresionante lentitud y un atroz peso para quienes se encuentran implicados. Todas las actas están fechadas el 14, es decir, que todo se desarrolló en poco más de media jornada. Y nada de autopsia. (p. 42)

Actas relativas a la muerte de Raymond Roussel fue el primero de los libros de Sciascia dedicados a comentar documentos históricos que pusiesen en entredicho las mentiras del poder. El caso Moro (1983) y La bruja y el capitán (1986) son otros ejemplos de este género tan peculiar que Sciascia cultivó junto a la novela policiaca. En este otro campo su obra maestra indiscutible es El caballero y la muerte (1988).

Este es un libro magníficamente editado por la editorial Gallo Nero. El excelente trabajo de Julio Reija en la traducción, notas y epílogo ofrece al lector las claves esenciales para una lectura en profundidad del texto. En el epílogo Reija añade una interesante hipótesis sobre el interés personal de Sciascia por exculpar del suicidio, no sólo a Roussel, sino también, más tarde, al científico Majorana. Sciascia nunca pudo explicarse el suicidio de su hermano Giuseppe, así que “bien podría ser que en la testaruda redención de Roussel y Majorana del pecado (mortal, claro) del suicidio Sciascia estuviese buscando de algún modo la redención de su hermano Giuseppe” (p. 107)

Un libro imprescindible para los amantes de la prosa inquisitiva y heterodoxa de Sciascia.

2 replies »

  1. Estimado Eugenio,
    soy Donatella, la editora de Gallo Nero. Acabo de leer su entrada sobre el libro de Sciascia que hemos publicado en septiembre.

    Le agradezco su lectura perspicaz y su acertada interpretación.
    Nos alegra tener lectores de ese calibre.

    Un saludo,
    Donatella Iannuzzi

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  2. Hola Donatella,

    Me alegra mucho que hayas prestado atención a mis comentarios.

    Sciascia es un autor al que siento muy cercano y esta edición tan cuidada de una obra breve pero esencial me entusiasmó desde el principio.

    Un saludo cordial.

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