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María Miguel Caño: Acerca de VALIS

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María Miguel Caño: Acerca de VALIS.

Profesor: Eugenio Sánchez Bravo. I. E. S. Valle del Jerte, Plasencia. 2º D. 2014-2015.

“Padre nuestro, que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad, tanto en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, al igual que nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.” Padre nuestro, ¿dónde estás?

Este libro ha resultado una de las experiencias más duras que he tenido como lectora y también como persona. VALIS es una novela -si podemos incluirla en el género novelesco en lugar del autobiográfico- cargada de simbolismo religioso. Un simbolismo que te absorbe hasta el punto de que, al igual que Philip K. Dick, entras en una incesante búsqueda de la fuerza que rige el mundo, que me rige a mí, y que somos todos.

Es imposible no sentir consternación y trastorno al leer este libro; el objetivo de la novela es introducirte en la locura -o cordura- de Amacaballo Fat – alter ego de Dick- y sentir cómo a ti las drogas -en este caso, la novela- también te fríen el cerebro.

Philip Kindred Dick fue un escritor y novelista de ciencia ficción que influyó notablemente en dicho género. Es fundamental hablar de la obsesión que tenía Dick con las drogas, pues fue uno de los factores más influyentes en toda su producción literaria. Dick trata con suma naturalidad temas como los estados alterados de conciencia, la paranoia y la esquizofrenia. Podemos decir que era algo suyo, algo que de verdad le pertenecía.

Para comenzar a hablar de lo recopilado en mi lectura, encuentro muy acertada una de las tantas frases del libro -”God is no where” “God is now here”-. Esta frase es un ejemplo del idioma koiné. Extrañamente y sin tener conocimiento previo, Amacaballo Fat comienza a dominarlo con relativa soltura. El idioma koiné presentaba ciertas peculiaridades, ya que en ocasiones no dejaban espacio alguno entre las palabras, y la frase podía traducirse de diversas formas. “God is no(w) where” es uno de estos ejemplos, ya que si partimos de una base religiosa leeremos una frase distinta que si partimos del ateísmo.

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VALIS es otro de estos ejemplos. Desde mi punto de vista -el único que puedo dar-, el libro se centra en una interminable búsqueda de Dios, de una entidad creadora, del Logos, de la supuesta racionalidad suprema que controla el mundo para llegar a la conclusión de que eso es algo que no existe. Lo único que atisbamos es un Dios menor, irracional, ciego. Un Dios que ha introducido el caos en la creación y no controla nada. Un Dios que funciona como mero consuelo que apacigua los demonios internos que todos tenemos. Aquí podemos observar una reminiscencia nietzscheana. En su crítica a la religión y a la metafísica, Nietzsche afirma que la religión -y por ende, Dios- es creada por los hombres a partir del miedo a la muerte y el mundo que nos rodea. El nihilismo propuesto por el filósofo alemán se basa en hacer que nuestro mundo no gire en torno a una deidad, ni a nada.

Sin embargo si partimos de una base religiosa, Dick se concentra en buscar la racionalidad, el inicio de todo, el origen del ser humano. Ese es el sentido del epígrafe de esta disertación. Creo que es necesario leer este libro sin prejuicios, sin expectativas, dejar que nos atrape, que nos incluya en él, que seamos el cuello de la camisa de Amacaballo, o una enfermera del centro psiquiátrico en el que lo internan.

Desde el principio de la obra se nos plantea la duda de si lo que leemos es real o no -nos planteamos si se trata de una novela de ficción o hemos de atender más a su carácter autobiográfico-, pero a medida que avanzamos se funde la realidad y la ficción, la verdad y la mentira, el mundo aparente y el mundo sensible. Dick trata de establecer una distinción -no muy marcada, pues quizá él tampoco la distinguía- entre el mundo real y el mundo ficticio, que es en el que todos vivimos -engañados-. No es otro el argumento de la película Matrix (Wachowsky, 1999), en el que se nos plantea la existencia de un mundo real y un mundo virtual. En general, toda el cine de ciencia ficción de los últimos veinticinco años hubiese sido imposible sin las iluminaciones de Dick.

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La cuestión de la inmortalidad es un tema que ha sido tratado por muchos filósofos y novelistas. También ocupa una parte importante de VALIS. Tras los inexplicables acontecimientos que sufrió Amacaballo Fat -la extraña muerte de sus animales domésticos, las teofanías, los rayos de luz…- y su intento de suicidio, Fat intenta encontrar esa entidad todopoderosa que rige el Universo. Tras la primera teofanía -el rayo de luz rosa que le asestó en la cabeza y le provocó terribles migrañas- Fat se encontró con un dios peculiar, que no era Dios, Cristo, ni Cebra -la Todopoderosa Divina Unidad-. De repente, Fat es capaz de ver Roma superpuesta en la California de 1974 lo cual demostraba que había alguien más viviendo en su cuerpo, pero que no era él.

Fat descubrió esto cuando, tras ser operado de una muela del juicio, recibió la visita de una mujer que le llevaba analgésicos a casa para el dolor. Este hecho fue más importante para Fat de lo que él mismo podía llegar a imaginar. La mujer llevaba un colgante con la forma del perfil de un pez. A Fat le resultó imposible apartar la vista de él y le preguntó cuál era el significado del colgante. Ella respondió que era un antiguo símbolo de los cristianos primitivos. Fue en ese momento cuando Fat entendió que había alguien más viviendo en él, alguien que vivió en la época de los cristianos antiguos. Ese alguien se llamaba Tomás, y era su personalidad dominante. Hizo que Fat cambiara sus hábitos, su forma de ser. Fat afirmaba que Tomás era muchísimo más listo que é, y que gracias a su presencia había sido testigo de profundas revelaciones.

El proceso por el cual Tomás llegó a la mente de Fat es llamado anámnesis -pérdida de la amnesia-, término acuñado por Platón para referirse a la capacidad que tiene el alma para recordar los conocimientos que ésta olvida al encarnarse en un nuevo cuerpo. Este término aparece varios diálogos de Platón y resume su teoría de la reminiscencia. Según esta conocer es recordar, es decir, adquirir conocimiento consiste en recordar lo que el alma sabía cuando habitaba en el mundo inteligible de las ideas, antes de caer al mundo sensible y quedar encerrada en el cuerpo. Eso es lo que según Fat le ocurrió tras ver el colgante con el perfil de un pez. Ese colgante le hizo darse cuenta de la otra persona que vivía en él y que le dotaba de un conocimiento no asequible para su mente, pues se trataban de sucesos pasados ocurridos hacía casi dos mil años.

Pero, ¿es todo esto real? ¿Existe un ser todopoderoso y creador llamado Dios? Podríamos pensar que sí. Pero la novela no se basa en descubrir qué o quién es Dios -a pesar de la eterna búsqueda de Fat-, la novela se basa en descubrir qué somos nosotros. Dick consiguió relacionar estas dos obsesiones alegando -de forma enrevesada- que, en verdad, Dios es una criatura irracional y loca que se cree Dios, pero no lo es. En realidad, Dios somos nosotros mismos en un futuro, evolucionados y capacitados para crear mundos con nuestras mentes, para recordar nuestras vidas pasadas. El tiempo y el espacio son concepciones que ha creado el propio ser humano – “aquí el tiempo se convierte en espacio”- pero no lo sabemos.

Fat tampoco lo sabe. No del todo. Sin embargo acuña con frecuencia el término de “personas con el tercer ojo”, que son aquellas capaces de recibir información de sus vidas pasadas y futuras. En primer lugar, Fat -que sería una persona con tercer ojo- afirma que la información que él recibe viene de Dios, de Cebra, y que su tercer ojo fue abierto gracias al rayo de luz rosa que le golpeó en la cabeza. La gente sin el tercer ojo vive en “La Prisión Negra”, que es semejante a la caverna platónica. Las imágenes que ven dentro de ésta no son reales; se corresponden con las sombras de objetos que otras personas hacen pasar. A Fat ese rayo le permitió recibir información de Cebra -o de sus vidas futuras y pasadas- y es lo que le llevó a escribir su exégesis, su propia interpretación de la Biblia.

Fat está convencido -y así se refleja en su exégesis- de que el mundo sufre una enfermedad tóxica. Para superar esta condición el mundo reacciona con la fagocitosis. Para eliminar esta toxina, el Universo envía a Cristo -también conocido como Elías, Buda, Mahoma…-. Amacaballo sabe que otro salvador va a llegar, el quinto mesías -o el Único- y conseguirá devolverle la racionalidad al mundo. Fat lo sabe. Y por ello decide encontrarle. Es la única manera de seguir vivo, de superar la locura.

Es curioso que cuando Fat decide contarle al narrador -llamado Phil- su futuro viaje hacia ninguna parte en busca de Dios -o de Cebra- y afirma que si no lo encuentra, morirá, Phil afirma que si Fat muere, él también morirá. Aquí observamos la conexión entre ambos personajes -que son el mismo-.

Después del visionado de una inquietante película que extrañamente recoge de forma clara los sucesos ocurridos a Fat todo se complica más. La película, titulada VALIS  -Vast Active Living Intelligence System o Sistema de Vasta Inteligencia Viva- narra los acontecimientos de una pareja -Los Lampton- y de un productor discográfico que también son atravesados por el rayo de luz rosa que cayó sobre Fat. ¿También ellos reciben información de Cebra? No exactamente. El rayo de luz rosa es producido por un viejo satélite llamado VALIS, del cual se desconoce su origen. Los hechos narrados en la película son, quizá, más surrealistas que la propia novela. Pero lo importante no es la trama de la película, sino las consecuencias que tiene ésta sobre Fat y sus amigos. Deciden ponerse en contacto con el guionista, protagonista y director del film.

¿Es real lo que Fat ha sentido, visto y oído? ¿Es real VALIS?

Sí –o al menos así lo siente Fat, y Philip-, es real. La Sociedad Rhipidon visita a la familia Lampton (los protagonistas de la película), con los que reside el intérprete de la banda sonora de ésta. Mantienen una conversación acerca de todos los episodios sufridos por Fat, las coincidencias con lo relatado en la película, y la pareja Lamtpon les afirma que el salvador ya ha llegado. Linda Lamtpon, la mujer, les cuenta que su hija Sofía, de apenas dos años, es ese salvador(a). Al día siguiente se les permite mantener una conversación con ella. Sofía Lampton, también conocida como Buda, Cristo, Apolo, Elías, posee un conocimiento directamente proporcionado por VALIS. Sin embargo, a pesar de no resolver todas sus dudas, la Sociedad Rhipidon –o, en concreto, Phil- llega a conclusiones que jamás pudo imaginar. Amacaballo Fat y Phil son la misma persona. Todos los sucesos relatados por Fat, todas las discusiones entre ambos se dan única y exclusivamente en la cabeza de Phil. Él fue el que intentó suicidarse. Esto demuestra claramente un trastorno de personalidad, una negación de los verdaderos hechos –o de los que cree verdaderos-, una lucha entra la racionalidad y la irracionalidad. Pero esto no es lo único que el grupo de amigos descubre. Dios somos todos y cada uno. En palabras de Sofía “Lo que enseñáis es la palabra del hombre. El hombre es sagrado, y el verdadero dios, el dios divino, es el hombre mismo. No tendréis otro Dios que vosotros mismos” 

¿Cómo asimilar, cómo entender que Dios es simplemente una entidad que nos creó, que nos arrojó al mundo, pero que sin embargo, el verdadero Dios somos nosotros, controlados por VALIS?

No se asimila. Phil –Fat- no lo hace, y decide seguir buscando. Una parte de él sigue buscando. Y una parte de él sabe que no hay nada que buscar. La lucha entre el mundo real y el mundo ficticio ha pasado a convertirse en una lucha interna entre lo racional y lo irracional, entre lo que sentimos y lo que pensamos, entre lo que queremos que sea real y lo que jamás puede ser real.

Quizás Amacaballo siga todavía buscando en otro cuerpo, en otra mente.

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4 replies »

  1. Dick tiene esa fabulosa cualidad de perturbar a uno la mente, el espíritu y hasta las entrañas. Yo aún no me repongo de su “Sobre la desolada tierra”, que me parece uno de los cuentos más espeluznantes que haya leído. Haré caso a la recomendación y leeré Valis, apenas logre leer Ubik.

  2. Como admirador de la obra de Dick, he de decir que VALIS es una obra compleja capaz de transportarte a la mente del autor. Enhorabuena a la alumna por el trabajo, y al profesor, obviamente.

    • Es hermoso ver a una alumna de Bachillerato debatirse con una novela tan compleja como esta. Aunque el resultado final no sea tan pulcro como los trabajos sobre Schopenhauer o Borges, creo que tiene mucho mérito.

      Saludos.

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