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Clara Vivas Rubio: El nombre de la rosa y la filosofía antigua y medieval

El malvado bibliotecario de El nombre de la rosa (Annaud)

– Título: El nombre de la rosa y la filosofía antigua y medieval

– Trabajo de Clara Vivas Rubio.

-Profesor: Eugenio Sánchez Bravo.

– I.E.S. Valle del Jerte, Plasencia, Cáceres. Clase: 2º C. Curso 2011-2012.

– Del post Eco, El nombre de la rosa

Cuestionario:

1. ¿Cual es para Guillermo el conocimiento lo universales o las cosas singulares? Justifica tu respuesta y relaciónala con la teoría del conocimiento de Aristóteles y Platón.

Para Guillermo el conocimiento pleno son las cosas singulares. La justificación se encuentra en lo que el mismo dijo: la intuición de lo singular, porque a pesar de que el conocimiento universal sea más que necesario, solo cuando se compara e identifica acertadamente este conocimiento (mediante un razonamiento previo) con “cosas singulares” se garantiza que tenemos la capacidad de acercarnos cada vez más a la verdad, es de algún modo la teoría llevada a la práctica y una supuesta conclusión del conocimiento que permite el progreso gradual de su aplicación. El hecho de que Guillermo considere que dicho conocimiento no se basa en los universales contradice la filosofía de Platón, ya que según él, el conocimiento pleno reside en lo universal, es decir, en las ideas; nosotros para poder alcanzarlas debemos pasar del mundo sensible (donde todo se percibe a través de los sentidos, el mundo de las cosas particulares que carecen de consistencia), al mundo ininteligible, (el de las ideas, donde cada idea es única, eterna e inmutable, para ello debemos desvincularnos de los sentidos).

Sin embargo el pensamiento de Guillermo se asemeja más a la filosofía de Aristóteles, la cual nos dice que el conocimiento empieza por la observación de lo particular y se eleva hasta lo general a través de la abstracción (se va prescindiendo de los elementos singulares de las cosas, que dependen de sus aspectos materiales, quedándonos solo con los elementos universales) de lo particular. Aunque Aristóteles recalca la importancia de lo singular sin considerarlo primordial, el pensamiento de Guillermo es más compatible con la filosofía de este que con la de Platón, ya que ambos coinciden en que el fin del ser humano es la felicidad y esta se obtiene a través de la razón, de hecho en un determinado momento de la novela, Guillermo nos describe la satisfacción al ver el “caballo Brunelo” y comprobar que la aplicación de sus conocimientos lo llevaron a acertar en la resolución del caso que se le había encomendado.

2. ¿Cuál es la opinión de Bacon a cerca de la ciencia y de la tecnología?

Bacon no considera que la ciencia deba desprenderse de la religión, si no que ambas deben reconciliarse. Por lo tanto Bacon motiva la actividad de la ciencia pero no sin ser desligada de la religión, lo que constituye un ideal moderno para la aquella época. Considera que la ciencia al igual que la Iglesia han sido creadas para servir a las personas, para hacer feliz al pueblo, por lo tanto no es saber por saber, la ciencia está a su vez basada en hechos, en la experimentación, en el estudio de la naturaleza y Bacon insistía en que debía divulgarse y estar al alcance de todos, excepto si se producía un mal descubrimiento, entonces este no debería ser desvelado y así poder evitar una mala utilización. Si la “mala ciencia” cayese en manos equivocadas podría ser utilizada incluso para fines satánicos (esto se aprecia en la conversación que mantiene Guillermo con el herrero y le comenta lo de las lentes).

Bacon también define la ciencia como una especie de magia natural que nos permitirá desarrollar la tecnología y esta permitirá a los hombres crear instrumentos que hagan más fácil la vida de estos, instrumentos útiles: desplazarse más rápidamente, reducir el esfuerzo físico e incluso llegó a creer que se inventaría algún remedio para alargar la vida, lo que hace que su visión sobre la ciencia y tecnología resulte un tanto inalcanzable, una utopía. Muchos de los instrumentos que desarrolle la tecnología también ayudarán a que se produzcan grandes desarrollos en la ciencia (ej. Microoscopio)

3. Explica el principio conocido como navaja de Occam.

Principio de razonamiento formulado a finales de la edad Media, por Guillermo de Occam, también conocido como principio de economía de parsimonia o simplicidad.

Significa que no se deben multiplicar las causas, las hipótesis en un razonamiento: Un raciocinio basado en premisas menos numerosas y más sencillas es más verosímil. Cuanto menos se supone, mejor. Es decir, entre dos explicaciones igualmente satisfactorias, la más simple es, probablemente, la acertada. Este principio y otras ideas de Ockham inspiraron, siglos más tarde, el nacimiento del método científico. El principio de parsimonia es pues la expresión del sentido común, y su aplicación no debería plantear problema. Sin embargo, los desacuerdos surgen a la hora de definir la noción de sencillez de una hipótesis. En efecto, los hábitos de pensamientos y las creencias determinan en gran medida lo que una persona está dispuesta a considerar sencillo.

Resumiendo que de varias posibles hipótesis que explican un hecho siempre debo quedarme con la más sencilla, ya que las anteriores se suponen que son más difíciles de que ocurran. Ej: Pongámonos en la situación de que tras un comida, varios de los comensales que tomaron un determinado plato, tuvieron vómitos y dolores de tripa.

Lo más probable es que uno de los ingredientes de ese plato estuviese malo.

También se podría suponer que alguien antes los había envenenado y lo había puesto en dicho plato para que solo enfermasen las personas que el quería y que sabía que ese plato les encantaba.
Pues nos quedaríamos con la primera ya que es la más sencilla y tal vez la que posee una mayor probabilidad de que haya ocurrido.

4. Relación entre la Iglesia y el estado según Guillermo.

Guillermo de Ockham consideró que la Iglesia (poder religioso) y el Estado (poder político), debían estar separados. El Papa debe ser un servidor de los fieles cristianos y su autoridad debe estar limitada en todo momentos por la libertad de expresión de cada uno de los miembros de la Iglesia. El Papa no puede imponer verdades para ser acatadas por el resto de la comunidad de fieles, ya que según Guillermo la comunidad de fieles es la Iglesia misma. El Papa como persona puede equivocarse, solo es infalible el cuerpo colectivo de la Iglesia formada por todos sus fieles.

Por lo tanto la autoridad de Papa es solo religiosa y no debe entrometerse en asuntos políticos.

Por el contrario el Estado aunque debe tener aceptación divina tiene que velar por el interés de los sus ciudadanos y hacer que se cumplan y se respeten los requisitos reunidos en el contrato social ya que esta es la única forma de que los humanos podamos convivir civilmente (como defendía Kant). Solo el estado debe castigar a las personas que no respeten dicho contrato y supongan un peligro para la convivencia y orden social de los ciudadanos. Por esta razón la Santa Inquisición debería prohibirse ya que castiga el libre pensamiento de los ciudadanos y se debe tener presente que Dios concedió a todos los ciudadanos la capacidad de llegar a acuerdos, respetar leyes… y la Iglesia al igual que el resto de los ciudadanos debe someterse al cumplimiento de dichas leyes y respetar los pactos del mimo modo que Jesús no se otorgó ninguna jurisdicción si no que se limitó a guiarse (vivir) en la sociedad que había en el momento.

5. ¿Por qué le dice Guillermo a Jorge que es el diablo?

Yo creo que se debe a que Guillermo tras hablar con Jorge sobre lo que este opinaba sobre la risa se da cuenta de que era una persona que creía que el fin justificaba los medios, de ahí que intente convencer a Guillermo o al joven Adso de que su forma de pensar era la correcta. Es un hombre frío, sin remordimientos, arrogante, que no le importa asesinar a las personas que hagan falta para conseguir su objetivo: mantener en secreto el segundo libro de la poética de Aristóteles.; en cierto modo se asemeja a la forma de actuar del diablo.

6. ¿Cuál es el origen de las herejías según Guillermo?

Según Guillermo, la herejía se origina cuando las ansias de poder de la Iglesia se elevan y se obsesiona en reprimir aquellas ideas o actos contradigan lo que ella intenta imponer para mantener sus intereses, no precisamente espirituales, en el libro alude concretamente a los dulcinitas, fraticelli, los pataminos y los cántaros. Entonces, la iglesia cataloga de hereje a los vayan en contra de los preceptos cristianos, y además, de los supongan un peligro de los ideales eclesiásticos, e inventa la institución de la Santa Inquisición, que se encargara de eliminar y reprimir duramente a los herejes, considerando la quema de estos en la hoguera, como una purificación del alma. Ahora bien, la Iglesia solo busca erradicar a los “herejes”, más no la herejía, pues ellos mismo son los que la incitan para preservar su ideología.

7. ¿Por qué quería Jorge destruir el libro sobre la risa?

Porque Jorge considera que la risa proporciona la mentira, fomenta la duda, es signo de locura, la risa es una herejía que sacude al cuerpo, deforma la cara y hace que el hombre parezca un mono. Pero todo esto lo dice Jorge porque sabe que la risa incita a las personas a no tener miedo, y es precisamente el miedo y lo desconocido lo que ha hecho que la Iglesia durante todo este tiempo imponga sus leyes, sus creencias, ya que si la gente no temiese a la muerte, al sufrimiento, al infierno, al mismo Dios y sus posibles castigos… la Iglesia no lograría imponerse y supondría el fin de esta. Sin disciplina y miedo la sociedad se convertiría en un caos. Otra de las razones de peso por las que Jorge quiere destruir el libro se debe a que su autor es Aristóteles, al ser una personalidad tan sumamente importante el libro si saliese a la luz tendría gran repercusión, ya que logra considerar la risa como un arte contraponiéndose a la idea que Jorge tiene sobre esta.

8. ¿Cuál es la principal diferencia entre las órdenes de franciscanos y benedictinos? ¿Se sigue dando esta visión en la Iglesia actual?

La diferencia estriba en el hecho de si Jesús fue pobre o no. Los franciscanos defendían que como Jesús había sido pobre, ellos también debían serlo y vivir de un modo humilde y apoyar a las clases bajas con la intención de imitar la forma de vida de Cristo (aunque luego se mostraban reacios al contacto con la población pobre), defendían que había que desprenderse de lo material. Vivían en monasterios humildes y producían para su propia subsidencia, dividiendo su tiempo en oración y trabajo, consideraban que la iglesia no debía tener tanto poder (sobre todo civil). Los benedictinos no aceptan que Jesús fuese pobre y si fue así la Biblia no decía que sus representantes en el mundo terrenal debían de serlo por eso aprovechaban los bienes terrenales, se concedían privilegios, posesión de feudos… (con la posesión de riquezas se querían diferenciar de las clases bajas).

9. Explica distintos tipos de amor que describe Adso. Relaciona tu respuesta con la filosofía de Platón en el Banquete.

Adso distingue el amor en: amor de amistad, el que siente uno por si igual y le desea el bien (amor que muestra Alcíbiades por Sócrates en el Banquete); y amor de concupiscencia, el que sentía el por la muchacha al desearla para él y la vez desearle la felicidad así no la viva con él, siempre cuando él puede ser consciente de ello. La última forma de amor mencionado equivaldría en parte a lo que expreso Aristófanes en el Banquete con un mito: el hombre siempre busca (por castigo de Zeus) a otra en quien identifica el amor para complementarse y sentirse realizado.

Adso describe al amor como pasión y atracción cósmica, pues hasta la fuerza gravitatoria, para él, es amor natural, mientras que pasión es la atracción que siente por la muchacha. Lo que Adso considera atracción cósmica o amor natural es compatible a lo que dijo Erixímaco en el Banquete de Platón, este le daba una connotación científica al amor al afirmar que junto a su contrario (el odio) rige la naturaleza.

Comentarios de textos:

Texto 1. Empirismo.

— Los libros no se han hecho para que creamos lo que dicen, sino para que los analicemos. Cuando cogemos un libro, no debemos preguntarnos qué dice, sino qué quiere decir, como vieron muy bien los viejos comentadores de las escrituras. Tal como lo describen estos libros, el unicornio contiene una verdad moral, alegórica o anagógica, que sigue siendo verdadera, como lo sigue siendo la idea de que la castidad es una noble virtud. Pero en cuanto a la verdad literal, en la que se apoyan las otras tres, queda por ver de qué dato de experiencia originaria deriva aquella letra. La letra debe discutirse, aunque el sentido adicional siga siendo válido. En cierto libro se afirma que la única manera de tallar el diamante consiste en utilizar sangre de macho cabrío. Mi maestro, el gran Roger Bacon, dijo que eso no era cierto. simplemente porque había intentado hacerlo y no había tenido éxito. Pero si hubiese existido alguna relación simbólica entre el diamante y la sangre de macho cabrío, ese sentido superior habría permanecido intacto.

Este fragmento nos permite apreciar una vez más que lo que le interesa a Guillermo realmente no son las ideas (en este caso se refiere al contenido de los libros), si no las cosas individuales. No nos debemos creer y asumir todo los que dicen los libros, debemos intentar interpretarlos y utilizarlos como herramientas para lograr nuestro objetivo. Para ello utiliza el ejemplo del unicornio, nos dice que existe pero lo verdaderamente importante para él es poder interpretar su significado (para los cristianos este representa la moral y esta sigue siendo tan verdadera como que la castidad femenina es una noble virtud), posteriormente trata de descubrir a partir de que experiencia se creado ese ser mitológico. Para que lo podamos entender mejor se basa en una comprobación que hizo Roger Bacon: comprobar si era cierto que la sangre de macho cabrio permitía tallar el diamante. Bacon afirmó que no era cierto ya que el lo había probado, pero si hubiese existido alguna relación simbólica entre esos dos elementos esa afirmación no habría podido ser negada y se seguiría enseñando por el simbolismo que pretende transmitir. Literalmente esa anotación no es cierta pero nunca debemos abandonar la idea de que este se puede corresponder con algo singular.

Texto 2: La ciencia y la técnica.

A) Pero él me explicó sonriendo que los franciscanos de sus islas eran de otro cuño: “Roger Bacon a quien venero como maestro, nos ha enseñado que algún día el plan divino pasará por la ciencia de las máquinas, que es magia natural y santa. Y un día por la fuerza de la naturaleza se podrán fabricar instrumentos de navegación mediante los cuales los barcos navegarán unico homine regente, y mucho más aprisa que los impulsados por velas o remos. E instrumentos pequeñísimos capaces de levantar pesos inmensos, y vehículos para viajar al fondo del mar.”

En este fragmento Bacon nos explica como la ciencia esta basada en la naturaleza, es natural y su desarrollo dará lugar a la tecnología que nos permitirá crear instrumentos que hagan más fácil la vida del hombre ( máquinas que reducen el esfuerzo humano, amplían nuestros conocimientos, instrumentos de navegación ), incluso este llegó a predecir que se crearían máquinas que permitirían volar y alargar nuestra vida, esto para la ciencia y tecnología del momento que era mínima, convertían a la ciencia de Bacon en algo inalcanzable.

B) Además, como advertía el gran Roger Bacon, no siempre los secretos de la ciencia deben estar al alcance de todos, porque algunos podrían utilizarlos para cosas malas. A menudo el sabio debe hacer que pasen por mágicos libros que en absoluto lo son, que sólo contienen buena ciencia, para protegerlos de las miradas indiscretas.

Bacon nos habla de que los sabios tienen el deber de difundir los conocimientos de la ciencia para ayudar a la sociedad, pero al mismo tiempo aquella ciencia que pueda tener aplicaciones negativas, por cuestiones morales nunca debe salir a la luz y mantenerse en secreto para así poder proteger a la humanidad. Por lo tanto la ciencia no siempre está al alcance de todos y los sabios son los encargados de que esto sea así.

C) Porque la ciencia no consiste sólo en saber lo que debe o puede hacerse, sino también en saber lo que podría hacerse aunque quizá no debiera hacerse. Por eso le decía hoy al maestro vidriero que el sabio debe velar de alguna manera los secretos que descubre, para evitar que otros hagan mal uso de ellos. Pero hay que descubrir esos secretos, y esta biblioteca me parece más bien un sitio donde los secretos permanecen ocultos.

Los científicos como personas cultas deben conocer los descubrimientos tanto buenos como malos, e incluso las consecuencias que estos últimos pueden provocar, aunque realmente eso no sea lo correcto; pero de esta forma se podrían prevenir los posibles males que se darían si alguien no indicado conociese esos secretos y los aplicase para un mal fin. El sabio debe evitar que esos descubrimientos perjudiciales sean desvelados pero el debe conocerlos y no ignorarlos. En este libro en concreto Jorge conoce las consecuencias que el libro de poética de Aristóteles puede tener, y por ello no quiere que sea descubierto.

Texto 3: Occam: causalidad, navaja de Occam, Iglesia-Estado

A) — Porque razonar sobre las causas y los efectos es algo bastante difícil, y creo que sólo Dios puede hacer juicios de ese tipo. A nosotros nos cuesta ya tanto establecer una relación entre un efecto tan evidente como un árbol quemado y el rayo que lo ha incendiado, que remontar unas cadenas a veces larguísimas de causas y efectos me parece tan insensato como tratar de construir una torre que llegue hasta el cielo.

— ¿Quién soy yo —dijo Guillermo con humildad— para oponerme al doctor de Aquino?

— El doctor de Aquino —sugirió el Abad— no ha temido demostrar mediante la fuerza de su sola razón la existencia del Altísimo, remontándose de causa en causa hasta la causa primera, no causada.

Guillermo considera que reflexionar sobre las causas y consecuencias de un suceso es un esfuerzo que no sirve para nada (sobre todo lo sabe por el hecho de que el había sido inquisidor y en el momento de juzgar a alguien lo que interesa el lo que hizo esa persona y por ello ponerle un determinado castigo, no interesan las causas que le incitaron a hacerlos ni las consecuencias, si no el hecho en sí). En cierto modo critica el principio de causalidad de Aristóteles, según toda causa tiene su consecuencia. El Abad a dicha crítica le dice a Guillermo que este siempre debe ser utilizado porque gracias a este Santo Tomás de Aquino pudo demostrar la existencia de Dios.

B) Querido Adso, no conviene multiplicar las explicaciones y las causas mientras no haya estricta necesidad de hacerlo. Si Adelmo cayó desde el torreón oriental es preciso que haya penetrado en la biblioteca, que alguien lo haya golpeado primero para que no opusiese resistencia, que éste haya encontrado la manera de subir con su cuerpo a cuestas hasta la ventana, que la haya abierto y haya arrojado por ella al infeliz. Con mi hipótesis, en cambio, nos basta Adelmo, su voluntad y un derrumbamiento del terreno. Todo se explica utilizando menos número de causas.

En este fragmento Guillermo alude a la “Navaja de Occam” o “Principio de economía”, según el cual la explicación más sencilla a un suceso es la correcta (aunque esto no siempre es así). Este principio es aplicado a la muerte de Adelmo, partiendo de varias causas Guillermo descarta el suicidio o accidente puesto que las causas que lo provocaron serían muchas y complejas de explicar, mientras que el posible asesinato le perite ahorrarse las causas y dar una explicación mas sencilla a la muerte de Adelmo.

C) El príncipe puede y debe condenar al hereje si su acción perjudica la convivencia de todos, o sea si el hereje trata de imponer su herejía matando o molestando a quienes no la comparten. Pero allí se detiene el poder del príncipe, porque nadie en esta tierra puede ser obligado mediante el suplicio a seguir los preceptos del evangelio. Si no, ¿dónde acabaría el libre arbitrio, sobre el uso del cual cada uno será juzgado en el otro mundo? La iglesia puede y debe avisar al hereje que se está saliendo de la comunidad de los fieles, pero no puede juzgarlo en la tierra ni obligarlo contra su voluntad. Si Cristo hubiese querido que sus sacerdotes obtuvieran poder coactivo, habría establecido unos preceptos precisos, como hizo Moisés con la ley antigua. Pero no los estableció. Por tanto, no quiso otorgarles ese poder. ¿O habría que pensar que sí lo quiso, pero que en tres años de predicación le faltó tiempo, o capacidad, para decirlo? Lo justo era que no lo quisiese, porque, si lo hubiera querido, el papa habría podido imponer su voluntad al rey, y el cristianismo no sería ya ley de libertad sino intolerable esclavitud.

En este fragmento Guillermo nos muestra su opinión de que el Estado y la Iglesia deben mantenerse separados, para ello nos expone un ejemplo en concreto: la herejía. Los herejes deben ser castigados por el estado siempre y cuando las acciones del hereje perjudiquen la convivencia de la sociedad (intentando imponerse…), es decir, que no cumpla el contrato social impuesto por todos lo ciudadanos, pero no se debe condenar las acciones por el mero hecho de que no siga las normas que indica el cristianismo, porque entonces acabaríamos con la libertad de expresión. Si el hereje se merece un castigo, este no debe ser la muerte ya que quien debe juzgarlo en el juicio final (muerte) es Dios. La Iglesia debe limitarse a advertir al hereje de que no va por el buen camino pero no de obligarlo a que se comporte como ella desea, puesto que si Dios no dejó nada escrito que lo indique, al contrario de lo que hizo Moisés, eso se debe a que no quería darle poder para que se mantuviese vivo el libre arbitrio, y esta debe limitarse a respetar el contrato social (Kant) de la sociedad que le ha tocado vivir al igual que hizo Cristo (que no tomo el poder, ni se impuso a nadie). Esto debe ser así ya que si no el Papa se impondría al gobernador del estado y sería como un tirano que mantiene en esclavitud a sus ciudadanos.

Texto 4. Herejías. Ricos y pobres, poderosos y débiles.

A) Porque lo que vi más tarde en la abadía (como diré en su momento) me ha llevado a pensar que a menudo son los propios inquisidores los que crean a los herejes. Y no sólo en el sentido de que los imaginan donde no existen, sino también porque reprimen con tal vehemencia la corrupción herética que al hacerlo impulsan a muchos a mezclarse en ella, por odio hacia quienes la fustigan. En verdad, un círculo imaginado por el demonio, ¡que Dios nos proteja!

En este texto se llega a la conclusión de que los mismos inquisidores son los que crean la figura del hereje, esto se debe a que siempre acusan de herejes a aquellas personas que suponen un peligro para sus intereses, por ello les hacen ver a la sociedad que son pecadores y deben ser castigados duramente. Pero las personas que se dan cuenta de lo que realmente ocurre se llenan de venganza y se convierten en herejes; en cierto modo es como si los inquisidores con los duros castigos incitasen a otros a convertirse en herejes, por ello son los propios inquisidores los herejes porque son ellos los primeros que van contra los valores de tolerancia y respeto al prójimo que difunde la Biblia. Resumiendo, que el círculo vicioso que solo puede ser imaginado por el demonio, lo crean los propios herejes.

B. —Así es. Hablábamos de los excluidos del rebaño de las ovejas. Durante siglos, mientras el papa y el emperador se destrozaban entre sí por cuestiones de poder, aquéllos siguieron viviendo al margen, los verdaderos leprosos, de quienes los leprosos sólo son la figura dispuesta por Dios para que pudiésemos comprender esta admirable parábola y al decir «leprosos» entendiéramos «excluidos, pobres, simples, desheredados, desarraigados del campo, humillados en las ciudades». Pero no hemos entendido, el misterio de la lepra sigue obsesionándonos porque no supimos reconocer que se trataba de un signo. Al encontrarse excluidos del rebaño, todos estaban dispuestos a escuchar, o a producir, cualquier tipo de prédica que, invocando la palabra de Cristo, de hecho denunciara la conducta de los perros y de los pastores y prometiese que algún día serían castigados. Los poderosos siempre lo supieron. La reincorporación de los excluidos entrañaba una reducción de sus privilegios. Por eso a los excluidos que tomaban conciencia de su exclusión los señalaban como herejes, cualesquiera que fuesen sus doctrinas. En cuanto a éstos, hasta tal punto los cegaba el hecho de su exclusión que realmente no tenían el menor interés por doctrina alguna. En esto consiste la ilusión de la herejía. Cualquiera es hereje, cualquiera es ortodoxo. No importa la fe que ofrece determinado movimiento, sino la esperanza que propone. Las herejías son siempre expresión del hecho concreto de que existen excluidos. Si rascas un poco la superficie de la herejía, siempre aparecerá el leproso. Y lo único que se busca al luchar contra la herejía es asegurarse de que el leproso siga siendo tal. En cuanto a los leprosos, ¿qué quieres pedirles? ¿Que sean capaces de distinguir lo correcto y lo incorrecto que pueda haber en el dogma de la Trinidad o en la definición de la Eucaristía? ¡Vamos, Adso! Estos son juegos para nosotros, que somos hombres de doctrina. Los simples tienen otros problemas. Y fíjate en que nunca consiguen resolverlos. Por eso se convierten en herejes.

Guillermo nos habla sobre las personas excluidas, estas son aquellas personas pobres, humilladas por los demás, que no se identifican con ninguna doctrina pero que sin duda alguna se harían miembros de alguna, para que esta religión pudiese castigar a las personas que los han dado de lado, porque ellos mimos los denunciarían. Estas personas son los leprosos. Entonces, estos serían una pieza clave para la ejecución de la Inquisición, porque se encargarían de denunciar de herejía a aquellos que a sus manipuladores les convenga. La Iglesia siempre se ha aprovechado de esto, para manipularlos y darles la esperanza de la integración, si se encargan de buscar herejes en la sociedad laica y así la Iglesia pueda imponerse fácilmente. Las personas que los excluyen lo hacen por el hecho de que saben que si los aceptasen sus privilegios se verían reducidos. A los excluidos no les importa la religión que practiquen los que les dan de lado, para ellos todos son herejes. Los que excluyen a lo leprosos, intentan manipularlos y darles esperanzas de integración siempre y cuando estos denuncien como herejes a las personas que practiquen una religión diferente a la suya, para así lograr imponerse. Los que han sido acusados como herejes por los excluidos siempre intentarán atacar a la iglesia, de ahí que esta no quiera que formen parte de ella, y que sigan siendo herejes, leprosos. Lo que realmente le interesa a los excluidos es defender sus propios intereses y no los dogmas eclesiásticos, ya que sus propios intereses no guardan ninguna relación con la Iglesia. Los problemas de estos no se llegarán a solucionar y caerán en la manipulación de la Iglesia y el Estado, estos los utilizarán para defender su propia ideología, convirtiéndose todos ellos en herejes. Son estas dos instituciones las que aprovechando el miedo, el analfabetismo de las personas de la época las han manipulado para concentrar cada vez más poder y obtener todo lo que deseaban.

Texto 5. Benedictinos (riqueza) contra franciscanos (pobreza).

A. Muchas veces había oído yo repetir la frase según la cual el pueblo de Dios se divide en pastores (o sea los clérigos), perros (o sea los guerreros) y ovejas, el pueblo. Pero más tarde he aprendido que esa frase puede repetirse de diferentes maneras. Los benedictinos habían hablado a menudo no de tres sino de dos grandes divisiones, una relacionada con la administración de las cosas terrenales y otra relacionada con la administración de las cosas celestes. En lo referente a las cosas terrenales valía la división entre el clero, los señores laicos y el pueblo, pero por encima de esa tripartición dominaba la presencia del ordo monachorum, vínculo directo entre el pueblo de Dios y el cielo, y los monjes no tenían nada que ver con Ios pastores seculares que eran los curas y los obispos, ignorantes y corruptos, que ahora servían los intereses de las ciudades, donde las ovejas ya no eran Ios buenos y fieles campesinos sino los mercaderes y los artesanos. La orden benedictina no veía mal que el gobierno de los simples estuviese a cargo de los clérigos seculares, siempre y cuando el establecimiento de la regla definitiva de aquella relación incumbiese a los monjes, que estaban en contacto directo con la fuente de todo poder terrenal, el imperio, así como lo estaban con la fuente de todo poder celeste. Y creo que fue por eso que muchos abades benedictinos, para afirmar la dignidad del imperio frente al poder de las ciudades (donde los obispos y los mercaderes se habían unido), estuvieron incluso dispuestos a brindar protección a los franciscanos espirituales, cuyas ideas no compartían, pero cuya presencia les era útil, porque proporcionaban buenos argumentos al imperio en su lucha contra el poder excesivo del papa

En este fragmento se expone la división que establecen los monjes benedictinos entre las cosas terrenales y las celestiales. Con respecto a los terrenal la sociedad se dividía en pastores (eclesiásticos), perros (guerreros o señores) y el rebaño (el pueblo) pero por encima de estos estaba el vínculo directo entre el pueblo de Dios y el cielo, y ese vínculo eran los propios benedictinos, pero estos no eran como los obispos que se encargaba de mantener en orden al pueblo ahora transformado en mercaderes y artesanos, ya no eran tan buenos como los pobres campesinos y por eso los benedictinos debían controlando y administrar los intereses terrenales. Los monjes no veían mal que los gobernantes simples controlases a la burguesía pero siempre que lo hicieses bajo el poder y las órdenes de ellos (los benedictinos). Los monjes de esta orden para mantener su autoridad (mandato, el enriquecerse a base de los demás, mantener sus privilegios…) frente al pueblo y los clérigos (que se habían unido), solicitaron la ayuda de los franciscanos para que sus comportamientos impunes no salieses a la luz y que el pueblo los viese como partidarios de quitarle poder al papa y defensores de ideas propias de los franciscanos (cuando realmente se oponían a todas ellas). De este modo conseguían “quedar bien” frente al Estado y el Papado, pero sin que se viesen reducidos sus privilegios y ganancias materiales.

Yo creo que esta división del estado (jerarquización) se asemeja a la que estableció Platón en la república, donde el gobernante-filósofo equivaldría a los benedictinos, los guardianes (perros o guerreros) y artesanos-labradores (ovejas o pueblo), donde cada estamento debía desempeñar su función para que el Estado obtuviese mayores beneficios.

B) El evangelio dice que Cristo tenía una bolsa!

—¡Basta de hablar de esa bolsa! ¡La pintáis hasta en los crucifijos! ¿Cómo explicas entonces que cuando Nuestro Señor estaba en Jerusalén, regresaba cada noche a Betania?

—Y si Nuestro Señor quería dormir en Betania, ¿quién eres tú para juzgar su decisión?

— No, viejo cabrón. ¡Nuestro Señor regresaba a Betania porque no tenía dinero para pagarse un albergue en Jerusalén!

Este diálogo muestra una vez más la disputa entre benedictinos y franciscanos sobre si Jesús era pobre o no. Un benedictino defiende que Jesús tenía una bolsa, el franciscano lo desmiente afirmando que Jesús nunca pasaba la noche en Jerusalén cuando iba porque no disponía de dinero para pagarse una posada. Al final no se consigue llegar a ninguna conclusión, si no que cada uno sigue defendiendo su ideología.

Texto 6: Los judíos.

¿Por qué a los judíos? —pregunté.

Y Salvatore me respondió:

— ¿Por qué no?

Entonces me explicó que toda la vida habían oído decir a los predicadores que los judíos eran los enemigos de la cristiandad y que acumulaban los bienes que a ellos les eran negados. Yo le pregunté si no eran los señores y los obispos quienes acumulaban esos bienes a través del diezmo, y si por tanto, los pastorcillos no se equivocaban de enemigos. Me respondió que, cuando los verdaderos enemigos son demasiado fuertes, hay que buscarse otros enemigos más débiles. Pensé que por eso los simples reciben tal denominación. Sólo los poderosos saben siemprecon toda claridad cuáles son sus verdaderos enemigos. Los señores no querían que los pastorcillos pusieran en peligro sus bienes, y tuvieron la inmensa suerte de que los jefes de los pastorcillos insinuasen la idea de que muchas de las riquezas estaban en poder de los judíos. (p. 181)

En este fragmento se aprecia como la Iglesia ha convencido al pueblo de que los judíos acumulan gran cantidad de riqueza que no les corresponden y que a la larga repercutirá en todos ellos, por eso los judíos no son perseguidos. La Iglesia les a hecho creer esto ya que ella misma sabe que es la que verdaderamente acumula todo tipo de riquezas mediante el diezmo como muy bien se dio cuenta Adso. Pero otra de las razones de que el pueblo (impulsado por los burgueses) ataque a los judíos, se debe a que los propios pastores (artesanos y comerciantes) son los que verdaderamente acumulan gran cantidad de riqueza pero con no conseguirán nada enfrentándose a ellos ya que son muy poderosos y solo lograrían perjudicarse, por este motivo deciden atacar a una minoría más desprotegida y echarle la culpa de todos sus males, para en cierto modo conseguir justicia.

Texto 7. El amor

Así leí emocionado las páginas donde Ibn Hazm define el amor como una enfermedad rebelde, que sólo con el amor se cura, una enfermedad de la que el paciente no quiere curar, de la que el enfermo no desea recuperarse (iy Dios sabe hasta dónde es así!). Comprendí por qué aquella mañana me había excitado tanto todo lo que veía, pues, al parecer, el amor entra por los ojos, como dice, entre otros, Basilio de Ancira, y quien padece dicho mal demuestra —síntoma inconfundible— un júbilo excesivo, y al mismo tiempo desea apartarse y prefiere la soledad (como yo aquella mañana), a lo que se suma un intenso desasosiego y una confusión que impide articular palabra… Me estremecí al leer que, cuando se le impide contemplar el objeto amado, el amante sincero cae necesariamente en un estado de abatimiento que a menudo lo obliga a guardar cama, y a veces el mal ataca al cerebro, y entonces el amante enloquece y delira (era evidente que yo aún no había llegado a esa situación, porque me había desempeñado bastante bien cuando exploramos la biblioteca). Pero leí con aprensión que, si el mal se agrava, puede resultar fatal, y me pregunté si la alegría de pensar en la muchacha compensaba aquel sacrificio supremo del cuerpo, al margen de cualquier justa consideración sobre la salud del alma. (…)

En este fragmento se muestra la definición que Ibn Hazm, da al amor. El amor es una enfermedad rebelde que hace que quien a la posea no quiera curarse (es lo que le pasa al propio Adso, que es quien ha encontrado el libro y lo esta leyendo). El amor llena de júbilo a las personas que poseen dicha enfermedad, incita a la soledad, impide articular palabra. Cuando no se permite ver a lo que se ama se producen una serie de consecuencias desde no poder levantarse y tenerse que estar en la cama hasta concudir al amado a la locura (estado al que Adso no había llegado ya que se había orientado bastante bien en la biblioteca),pero este se podía agravar y resultar fatal. Adso intenta consolarse con la alegría que sentía al pensar en la muchacha sin tener el cuenta el riesgo que eso suponía para su alma (ya que el amaba a una mujer y para el cristianismo los monjes, curas… solo deben amar a Dios, y alejarse de la lujuria y placeres terrenales).

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