Diario de lecturas

Camille Paglia: Sexual Personae (III)

paglia_sexual_personae

Camille Paglia: Sexual Personae. Arte y decadencia desde Nefertiti a Emily Dickinson. Pilar Vázquez Álvarez (tr.) Madrid: Valdemar, 2006.

Apuntes del tercer capítulo de Sexual Personae: “Apolo y Dioniso”.

Sexual Personae, las “personas del sexo”, no “las personas del Verbo”, del “Logos”. Es el sexo quien nos constituye y no el lenguaje o la razón. Este es el pilar psicoanalítico en el que se fundamenta el libro de Paglia.

Las “personas del sexo” no son sólo tres, como las del Verbo: Padre, Hijo y etc. Las “personas del sexo” son tan múltiples y variadas como lo es el deseo humano, pero dos son especialmente necesarias para explicar el origen de la cultura occidental: Apolo y Dioniso. En el fondo, el discurso de Paglia es una transcripción psicoanalítica de las ideas fundamentales de Nietzsche con la gran diferencia de que para Paglia el auge de lo apolíneo simboliza el triunfo del hombre sobre la naturaleza enemiga y para Nietzsche el despegue de lo apolíneo es el principio del declinar de la civilización occidental.

Al situar Paglia las categorías de apolíneo y dionisiaco en el interior la naturaleza humana las dota de una inmediatez de la que carece el “todavía hegeliano” Nietzsche de El nacimiento de la tragedia. Sin embargo, al mismo tiempo, la variante de Paglía parece ciertamente repetitiva y demasiado fácil. Prosigo.

Según Paglia el sentido de los dioses del Olimpo fue reprimir “el monstruoso gigantismo de la naturaleza ctónica, ese lóbrego mundo nocturno del que la sociedad ha de ser rescatada día a día” (p. 127) Es decir, rescatar la individualidad humana del fondo indiferenciado de las pulsiones, garantizar el orden social y legal de la polis griega.

Como dijo Nietzsche, el dios que mejor representa esta tarea es Apolo. Zeus y Poseidón conservaron rasgos viriles como la barba, pero el arte griego desvinculó para siempre a Apolo de la “madre naturaleza” al convertirlo en un hermoso joven andrógino con genitales diminutos, en un efebo. En el mundo helenístico esta visión evolucionó hacia el afeminamiento. Apolo es, además, rubio, ario. La visión del mundo griega es racista: el ideal de belleza reside más allá de cualquier noción moral.

Artemisa, hermana gemela de Apolo, es otro ser andrógino. Pertenecía a las amazonas, pueblo de mujeres guerreras que no dudaban en cortarse un pecho para disparar mejor con el arco. Atenea también se aparta de la naturaleza, pues nace directamente de la cabeza del padre Zeus. Pura partenogénesis. La androginia de Atenea se complementa con su característica esencial que no es la belleza ni la fuerza sino el intelecto. Ni Artemisa ni Atenea pertenecen al universo de Safo. Son paradigmas de “virginidad militante”.

Dioniso, la antítesis de Apolo, es un varón que, como sus sacerdotes, aparece con frecuencia travestido. Así interpreta Paglia esta sumisión del hombre a la naturaleza:

El travestismo de Dioniso simboliza, por consiguiente, su identificación radical con las madres. Yo relaciono esta identificación con su asociación con el agua, la leche, la sangre, el esperma, la miel y el vino… El carácter líquido de Dioniso es el mar invisible de la vida orgánica que inunda nuestras células y nos une a las plantas y los animales. (p.151)

El principio femenino al que se somete Dioniso está relacionado con el tabú ligado a la menstruación, representación de la “ciénaga primigenia”, de aquello que carece de forma y de nombre. A partir de aquí el discurso de Paglia se orienta de un modo algo caótico hacia el sexo oral, las almejas crudas, el pescado, las mujeres y lo salado.

En las ceremonias dionisiacas el placer se torna dolor, desmembramiento y antropofagia. Es lo que ocurre en la naturaleza, cada don tiene un precio. “Dioniso libera destruyendo”.

Usando ambos conceptos, apolíneo y dionisiaco, Paglia analiza en los dos siguientes capítulos el ideal de belleza en la Grecia clásica y en el Renacimiento.

8 replies »

  1. A nuestros días llega ese paganismo antiguo. Hay una popular transexual, conocida por el nombre de Nefertiti, que transforma aquello del androide asexuado original en desmesura (pechos y pene grandes). Curioso es el nombre que le dan los anglosajones a este tercer sexo: “shemale”.
    Sobre el impulso apolíneo del capitalismo, penes pequeños, se me ocurre aquello de los jóvenes católicos, siempre inmaculados, que huyen del sexo fuera del matrimonio, frente a la huida al paraíso perdido de civilizaciones preindustriales, marxistas por naturaleza, en las que los mayores “miembros” esparcen con más soltura su simiente. Aunque, en realidad, ya se contaba en el Decamerón aquello de los monjes, clérigos y monjas fornicadores, que sí tenían el paraíso al alcance de sus manos: buena comida y mejor sexo. En el fondo, algo les envidio, pero su hipocresía es tan grande que duele al que tenga conciencia.
    Los tres artículos tienen un aire subversivo y muy ilustrador.
    Otra cosa, dicen que aquellos hombres que lucen el pelo largo guardan un gran amor a su madre, la idolatran e intentan imitar. Recordemos que el actor más taquillero de todos los tiempos (atendiendo al número de espectadores) es John Wayne; el ídolo nos dice cómo somos sus seguidores; esto me arranca una carcajada.

    Me gusta

  2. Hola ente, habla también Paglia del retorno del paganismo en nuestra época. Creo que menciona esa “shemale” como una de las personas del sexo características de nuestro tiempo. Habitual en el cine.

    En temas políticos Paglia es libertaria en el sentido individual: allá cada cual con su cuerpo. Pero respecto al poder es bastante conservadora: el poder es siempre apolíneo. Tiene que serlo. Tiene un fondo “republicano”, en el sentido de EE.UU., que me disgusta. En caso contrario el poder degenera como aquellos emperadores romanos tan corruptos y sexualmente tan “innovadores”.

    A pesar de los disparates que se cuelan en su discurso da un sentido muy vivo, carnal, a las expresiones apolíneo y dionisiaco.

    Saludos.

    Me gusta

  3. Sí, es cierto lo que usted dice; sentí eso al leer los artículos: (su discurso) “da un sentido muy vivo, carnal, a las expresiones apolíneo y dionisíaco”, términos fríos si los tratamos desde el academicismo.
    Gracias por contestar.

    Me gusta

  4. Uf, la primera la tuve que dejar a la mitad, en la escena del oriental desnudo. La comedia gamberra ha terminado en convertirse en comedia bodrio para adolescentes que se ríen del bien y del mal, pues son incapaces de distinguir sus diferencias reales; lo dicho, volvemos al paganismo antiguo de los imperios decadentes. El fenómeno “shemale” es digno de estudio aparte; es un tabú que emerge con fuerza quizá para dejar de serlo. Creo que hay mucho de la voluntad insatisfecha y querer probarlo todo, aunque produzca rechazo en principio. Bien distinto es imaginarlo que hacerlo, la realidad podría traer una respuesta sorprendente, no sé; la tesitura en lo que a deseos se refiere es tan extraña. De momento, me siento vivo filosofando sobre el tema con usted. Gracias.

    Me gusta

  5. Lo que nunca imaginé es que en una sociedad donde la cultura y la enseñanza están al alcance de todos proliferaran los adivinos, astrólogos y espiritistas en televisión, periódicos e Internet. ¿Fueron pocos los que vieron el programa Cosmos dedicado a la falsedad de la astrología? ¿Por qué ese amor a querer creer en las supercherías de los agüeros? Vuelta al paganismo.

    Me gusta

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s