Cine

Kiarostami: A través de los olivos (1994)

Abbas Kiarostami nació en Teherán en 1940. Poeta, fotógrafo y cineasta, es el artista más influyente del Irán posrrevolucionario. Su última película, Copie Conforme (2010), protagonizada por Juliette Binoche y presentada en el último festival de Cannes, está prohibida en su país. Durante el festival, actriz y director pidieron la liberación de Jafar Panahi, director de cine encarcelado en Irán desde marzo pasado.

Irán es un país con una importante actividad sísmica. En 1990 tuvo lugar un terremoto en la región de de Manjil-Rudbar que dejó 40.000 víctimas. En 2003 volvió a repetirse la tragedia en la región de Bam.  En torno al terremoto de Manjil-Rudbar giran las películas de Kiarostami Y la vida continúa (1992) y A través de los olivos (1994). A estas podemos sumar El sabor de las cerezas (1997) para formar una trilogía que, según Kiarostami, tendría como eje común la reflexión sobre el valor de la vida.

Los terremotos han tenido una importancia capital en la historia de la filosofía. El terremoto de Lisboa en 1755 dejó entre 60.000 y 100.000 víctimas. Supuso el golpe definitivo a la creencia generalizada de que existe un Ser bueno y todopoderoso que cuida del género humano y da sentido a la historia. Leibniz, defensor de esta idea y fundador de la teodicea, lo explicaba diciendo que Dios había creado el mejor de los mundos posibles. Tras el terremoto, intelectuales como Voltaire, pusieron en cuestión las ideas de Leibniz. En su novela Cándido, Voltaire parodia al filósofo alemán en la figura del doctor Pangloss.

Es evidente que un terremoto que lleva la muerte a miles de personas en unos minutos abre interrogantes de tipo filosófico: ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Existe un Dios todopoderoso que cuida de la humanidad? ¿Estamos simplemente a merced del caos y el azar? ¿Qué pueden decir el arte o la filosofía al respecto?

A través de los olivos es el modo en que Kiarostami se plantea estas preguntas. La solución que idea consiste en volver la cámara sobre sí mismo: un modo realista de responder a la pregunta de qué puede el arte frente a la catástrofe, frente al mal.  La película, protagonizada por un actor que interpreta al propio Kiarostami, trata sobre el rodaje de unas escenas en una localidad muy afectada por el terremoto, Koker. Las películas rodadas en esta localidad forman la denominada trilogía del terremoto (¿Dónde está la casa de mi amigo?, Y la vida continúa y A través de los olivos)

¿Qué encuentra Kiarostami después del desastre? El murmullo del viento entre los árboles, el dolor y la miseria de  viudas y huérfanos, el amor y el desamor… Instantes fugaces y efímeros, pero cíclicos y, por tanto, infinitamente repetidos. Su eterno retorno los dota una densidad y belleza únicas. Kiarostami consigue el objetivo que Tarkovski proponía para el cine entendido como arte: esculpir en el tiempo.

Ficha técnica

  • Título: Zir-e derakhtān zeytoun (A través de los olivos)
  • Dirección: Abbas Kiarostami
  • Guión: Abbas Kiarostami
  • Música: Allan Gray, Música popular iraní
  • Fotografía: Hossein Rezai
  • Reparto: Hossein Rezai, Tahereh Ladanian, Mohamas Ali Keshavarz, Zariefh Shiva, Farhad Kheradmand.
  • País: Irán
  • Año: 1994
  • Duración: 108 minutos
  • Idioma: persa

Categorías:Cine

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4 replies »

  1. Hola, traigo un párrafo de “El último mohicano”, una novela que no me gustó. Veamos, ocurre que, después de una encarnizada batalla entre indios y blancos, son muchas las pérdidas humanas, dejando la tierra con los cadáveres desparramados de ambas facciones, a esto, el cazador llamado Ojo-de-halcón dice: “Sólo a una sabiduría infinita y a un poder ilimitado es permitido barrer de este modo de la superficie de la tierra tal multitud de seres humanos, porque sólo Dios sabe cuándo debe herir o detener su brazo; y ¿quién podrá reemplazar una sola de las criaturas a quienes ha dado muerte? En cuanto a mí, llego a tener escrúpulo de privar de vida a un segundo gamo, antes de haberme comido el primero, a menos que tenga necesidad de hacer una larga marcha o de ponerme en emboscada…”
    Vamos, que, si a Dios se le antoja, con un terremoto barre y hace una carnicería; ah, pero sólo él tiene ese poder. Para mí es una memez, lo siento.
    Cuando leí “Cándido o el optimismo” me llené de pesimismo por la crudeza del mundo (que no mira en épocas históricas). ¿Pudieron alguna vez cortarse las nalgas a las mujeres para sobrevivir en un barco? Eso es una exageración de Voltaire ¿verdad? Gracias por todo.

    • James Fenimore Cooper es hijo de su época. El s. XIX es el siglo de Hegel: todo lo racional es real y todo lo real es racional. Las aberraciones de la guerra tenían que tener sentido, servir a los designios de Dios o al progreso de la Humanidad.. Ni Kant, ni Hegel, ni Marx escaparon de la tentación historicista. Hoy es la ciencia la que sostiene esa confianza cegadora en el progreso humano.

      No recuerdo ese episodio concreto del Cándido de Voltaire. Pero sí creo que la barbarie en la historia humana está presente desde el principio. Empezamos siendo caníbales como han descubierto en Atapuerca y sólo hay que echarle un vistazo al relato sobre la conquista de América de Bartolomé de las Casas.

      Un saludo.

  2. Hola, hoy leo en el periódico digital ABC: “En la República Democrática del Congo la violación ni siquiera es ya un arma de guerra. En los Kivus se viola porque sí. Hace un par de años, un tal coronel Ngarambe de las fuerzas antiruandesas dijo en The Guardian: «Aquí violamos todos. Somos humanos».”

    Todo pasa y todo queda.

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