Marta Sanz: Vintage (2013)

marta sanz vintage
Ilustración de la portada de Bárbara Butragueño (2013)

 

Marta Sanz: Vintage. Bartleby editores: Madrid, 2013.

No sé nada de Marta Sanz.

A veces uno compra libros por motivos arbitrarios. Bartleby siempre me cayó bien, me gusta la portada, hace un par de años leí en el blog de Mal-herido una reseña elogiosa que olvidé enseguida.

A veces uno termina leyendo esos libros que parecen destinados a perderse en las estanterías. Contra todo pronóstico en esta tarde de julio, Vintage me atrae por su lenguaje preciso y afilado como navaja de Fontana, porque dice que ni el sexo, ni la poesía, ni la memoria nos salvarán de nada, que los aviones se caen y sí, a veces son cuarenta sesiones de radioterapia y «la doctora es casi una niña». Son poemas sobre límites, debilidades y pequeñas catástrofes.

Cito algunos versos:

El poema es un espacio.

Mide cinco por tres centímetros.

Es un piso de protección oficial. (p. 14)

 

La memoria

es

un hilo

frío.

 

El borde

de una hoja

de papel

que me rasga

las yemas

de los dedos (p. 17)

 

TENEMOS

ya más

de cuarenta años

y podríamos

decir

una vulgaridad

portentosa:

aún ignoramos

quién

nos espera

al fondo del espejo. (p. 25)

 

Y estos, que también gustaron a Alberto Olmos.

CIERTOS hombres de mi vida

tienen un día de suerte

que siempre coincide

con mi gusto

por hacerme daño. (p. 46)

 

 

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