Diario de lecturas

Yuri Herrera: La transmigración de los cuerpos (2013)

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Yuri Herrera: La transmigración de los cuerpos. Cáceres: Editorial Periférica, 2013.

La última novela del autor mexicano Yuri Herrera (1970) es igual de adictiva que las dos anteriores. Es la historia de un negociador dedicado a impedir “balaceras” entre clanes rivales. Ambientada en una ciudad en cuarentena, el protagonista, Alfaqueque, ejercerá de detective e intermediario, al tiempo que busca una farmacia para comprar condones y satisfacer a la insaciable Tres Veces Rubia.

En mi opinión, en esta tercera novela Yuri Herrera muestra que su objetivo no es simplemente contar historias de las que no se olvidan, sino también hacer inventario de los usos del lenguaje. En Trabajos del reino el Artista utiliza la poesía para narrar las aventuras épicas del capo que lo acoge. En su segunda novela subyace la idea de que el lenguaje es anterior a la realidad y, por tanto, la insuficiencia de las palabras marca la desaparición del mundo, una forma peculiar de muerte en vida. Esa es la atmósfera en la que se desenvuelve la protagonista de Señales que precederán al fin del mundo. El lenguaje, en cambio, es usado para la seducción y la persuasión en La transmigración de los cuerpos. Las medias verdades sirven lo mismo para llevarse a la cama a la Tres Veces Rubia que para disponer un intercambio de cadáveres entre familias rivales. Como dice el autor: “el verbo es ergonómico”. Léase:

Ayudaba al que se dejaba ayudar. Muchas veces la gente nomás estaba esperando que alguien viniera a bajarle la bilis y a ofrecerle una manera de salirse de la pelea; y para eso es que servía ajustar el verbo. El verbo es ergonómico, decía, Sólo hay que saber calzarlo con cada persona. Una vez una hordita de adolescentes había ido a casa de los vecinos, al otro lado de la calle, a apedrear las ventanas y a patear la puerta gritando Sal a que te partamos el hocico, hijo de la chingada, por media hora sin que la tira se dignara hacer acto de presencia; fue de las primeras veces que el Alfaqueque hizo su chamba: salió, les preguntó asombrado por qué no habían logrado tirar la puerta y añadió Si quieren orita les traigo un zapapico, y eso sirvió para que todos se calmaran, porque una cosa es una cosa y otra cosa es quemar los puentes, y en cuanto vio eso, el Alfaqueque añadió O pa qué, ¿verdad?, ya ha de estar ese güey zurradísimo del miedo allá adentro, y todos se rieron y luego se fueron. Ahí aprendió el Alfaqueque que lo suyo no era tanto ser bravo como entender qué clase de audacia pedía cada brete. Ser humilde y dejar que el otro pensara que las palabras que decía eran las suyas propias. Funcionaba con los otros, pero no con él mismo. Había conocido políticos que eran capaces de creer cualquier cosa que decían con tal de que la creyeran los demás. Intentó aprenderlo, pero a él no se le olvidaban las mentiras, sobre todo las suyas. (pp. 50-51)

Un buen negociador es el que domina los matices del arte de la metáfora y su relación con la verdad. De ese conocimiento nace su poder de persuasión. Estos párrafos tienen el efecto de un poema en prosa:

Un hijuelachingada cualquiera, cualquiera, se come un pan y a eso hay que buscarle un nombre, pensó, O un alias de perdis, que es para lo que el discernimiento alcanza.
Bato desterrado alias Menonita. Bato roto alias Alfaqueque. Pobre diablo solitario alias La luz de mis ojos. Pobre mujer expoliada alias Dónde andará. Venganza alias Desquitanza. El Carajo alias No se preocupe usted. Desprecio alias Quién se acuerda. Cuánto miedo alias Yo no sé nada. Cuánto miedo alias Aquí estoy bien. Un hijuelachingada cualquiera, cualquiera, alias Su mero padre. Esto es lo que esperaba alias Ni crean que me la pueden hacer. Verbo desbravado alias La pura verdad. (p. 80)

Creo que la literatura de Yuri Herrera me resulta muy próxima por el parecido de su prosa con la sintaxis cinematográfica actual. En cada página ocurren cosas, unas más visibles que otras. Los acontecimientos se atropellan unos a otros y siempre hay un estudiado desajuste entre lo que sabe el narrador, lo que cree saber el protagonista y lo que poco a poco averigua el lector. Una mirada sobre el mundo y una mirada reflexiva sobre el arte de mirar. El lenguaje, espejo de espejos.

7 replies »

  1. Bueno le tienes devoción al Molinuevo..se nota que no padeciste en tus carnes sus monográficos de Kant, Fichte, Shelling,,Hegel..a no Hegel como que no. Bueno eran realmente soporíferos: “loprimero que se nos tiene que dar para conocer todos los objetos a priori es lo diverso de la intuición pura; lo segundo es la sítesis de tal diversidad mediante la imaginación, pero ello no nos proporciona todavía conocimiento(¡demasié no?).Los conceptos que dan unidad a esa síntesis pura y que consisten sólo en la representación de esta necesaria unidad sintética son el tercer requisito para conocer un objeto que se presente y se basan en el entendimiento”. Desde luego esto no es ninguna inocua inocentada, no te parece.Es coña..
    Bueno Eugeni un placer descubrir tu blog, veremos el Yuri si es tan placentero…desde luego más que el Kant seguro.

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    • Hola Mario, espero que mi respuesta no te haga desistir de leer a Yuri Herrera pero sí fui alumno de Molinuevo y me encantaban sus clases. Estudié en Salamanca del 86 al 91. Recuerdo que en 2º tuvimos un monográfico de Kant. Gracias a sus clases pude entender lo que decía Bernhard sobre la prosa de Kant, que era “cristalina”. Aunque el propio Molinuevo afirme en Magnífica miseria que quien diga entender la CRP está loco. En la asignatura de Análisis de textos en 4º aprendí a leer bastante bien y a escribir un poco. Sus libros más recientes (Humanismo y Nuevas Tecnologías, La vida en tiempo real, Guía de complejos: Estética de teleseries) me parecen muy originales, lúcidos y a la “altura de nuestro tiempo”.

      Saludos
      Eugenio.

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  2. Hola Eugeni ya me explicarás pero de verdad me cuesta entender cómo alguien como tú, malogrado, escachifollado por el lenguaje filosófico puede elogiar esta novela, sí bueno como divertimento pascaliano vale, pero no sé me deja ni fu ni fa, me deja desaborío, o sea, cuatro vocablos nuevos de la jerga mexicana “hihoputa la chingada”etc y poco más. Lo más fco de la novela es la palabra transmigración, que sí tiene su tela que se transmiguen cuerpos en vez de almas y esto me hizo pensar algo pero la hº es como consabida, me venía a la mente los Montoya y los Tramontanos…no sé espero que me devuelvas los 16€ que me costó el librito porque tú escribes mucho mejor dónde va a parar. Tu bagaje cultural y filosófico es infinitamente mayor. ¡ ya te vale¡.

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  3. tarantanos joe…¡¡¡Estoy bien enojado contigo, tu comentario es más profundo que toda la novela. Y sí fíjate …como tu adviertes se asemeja a las bazofias cinéfilas Americanas donde ya nos decía MArcuse que no puede falar nuestra racioncita de sexo . Es que no hay película americana donde no nos den nuestra racioncita de sexo aslvaje, donde no se banalize la sexualidad. Estoy harto del cine americano y de la banalización del sexso, pero el español ni digamos. Por tanto coincido contigo en el hiperrealismo del goce pero al Baudrllard que le den pomada. A veces releo “de la seducción”, a la mierda..su lenguaje es absurdo pero sí nos puede ayudar a ligar.. yo cuando estudiaba enSacalamanga me iba a la pza mayor y en la mesade tomadera pues ponía el librito en cuestión y oye entre las extranjeras tenía su efecto.. (las españolas no son tan melifluas).Cómo no una francesa me dijo algo sobre el tal, y le dije: ” llévame a tu cuarto y jódeme hay algo indefinible en u vocavulario que deja que desear”, que me temo que es frase del Sartre, pero resultó…y agradezco enormemete al Baudrilard que la editorial pusiera esa portada y a los existencialistas ese rollo de ligoteo en el café…pero que vaya pa seducción unos sorbos de pelotazo en la pza mayor de salamanca y se produce el cortocircuito neuronal, y se muere en el piso… nada de la muerte en Samarkande.

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  4. Hola Mario, tienes un sentido del humor muy afilado, me gusta.

    Mi experiencia en temas de ligoteo es cero así que doy por bueno lo que dices sobre la utilidad de Baudrillard, Sartre y Yuri al respecto.

    Para mí “Bato desterrado alias Menonita. Bato roto alias Alfaqueque …Verbo desbravado alias La pura verdad” es una especie de mantra. Todo necesita un alias, es decir, ficción, literatura, para desvelar su verdadero ser.

    Creo que el inicio, el sexo entre Alfaqueque y la Tres Veces Rubia es una alegoría sobre el uso del lenguaje y los mecanimos de la narración. La mala conciencia de Alfaqueque, que no olvida sus mentiras, es su particular don maldito. El lenguaje nos traiciona a todos, Terminamos creyéndonos nuestras propias mentiras. Pero hay algunos que doman las palabras. Debe ser como si la tierra se abriera bajo tus pies.

    Como ves, sigo defendiendo la novela pero me he reído mucho con tu comentario.

    Gracias por visitar la página. Sobre los 16€ me temo que no va a poder ser. Estoy tan indefenso ante mis juicios de valor como tú. Soy muchos. Soy otro.

    Saludos.
    Eugenio.

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  5. Bueno Tres Veces Bello…sabes qué, se te echa de menos Verbo sin Verga . Joe… el lenguaje del Yuri me ha transubstanciado no.
    Que no sea nada oye¡¡¡¡, quiero pensar que estás en un proceso de transmigración…ya contarás.

    Tiene suerte la gente que puede pasar por tus aulas, asistir a tus clases, no me cabe duda, debe ser una experiencia de lo más enriquecedora salvo que mi intuición me engañe. Ah …la intuicion qué cosa tan alada y llegó a ser método filosófico..

    Saludes¡¡¡¡

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  6. – UN LÁNGUIDO CUETO DE MIEDO –
    (Sócrates, Ptatón y Aristóteles)

    Eranse una vez tres filósofos reaccionarios llamados Sócrates, Ptatón y Aristóteles que vertieron sobre el lenguaje terribles palabrotas venenosas. Y con el tiempo, a medida que estas palabras fueron pronunciándose y oyéndose, la imaginación de los humanos se fue intoxicando. Por todas partes cundían los estragos de esta maldad. No había un lugar en Occidente contra el que no hubieran arremetido el paroxismo y la atrocidad. ¡Ah! Que espantosa fatalidad, que deformación galopante de la potencia intelectual y del sentido del existir. Aquello vino a ser como una colza desnaturalizada que dañaba los tejidos de la fantasía y los más reivindicables impulsos eróticos. ¡Qué efectos tan estremecedores !. Y las gentes, las pobres gentes, pese a ser advertidas en sucesivas ocasiones, rehusaban intercambiar, con atolondrados pretextos (quizás efectos delirantes de su afección), aquellos nefastos conceptos que habían adquirido, por otros más saludables propios de otra marca de cultura.
    Continuara´¡¡

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