Cine

Ptolemy: Transcendent Man (2009)

Ray Kurzweil (New York, 1948) se graduó en el MIT en 1970 y ha hecho aportaciones fundamentales en el campo del reconocimento de voz y caracteres. En 2005 publicó The Singularity is Near, donde profetiza que a mediados del s. XXI nuestros avances en genética, nanotecnología y robótica pondrán fin al ser humano tal y como lo conocemos. En esta nueva era, la Inteligencia Artificial será un hecho y el hombre se fusionará con la máquina dando lugar a un ser totalmente nuevo: inmortal, relleno de nano-gadgets… De ahí el título del libro: en una singularidad espacio-temporal nos enfrentamos a algo totalmente desconocido porque en ella no se cumplen las leyes de la Física. Como un auténtico hegeliano Kurzweil sentencia al final del documental que Dios es esa Inteligencia Artificial en la que la totalidad del Universo adquirirá conciencia.

Independientemente del debate en torno a las opiniones de Kurzweil, el documental es útil para identificar las dos ideas básicas acerca de la técnica que dominan el panorama intelectual a comienzos del s. XXI:

  1. Kurzweil sería el adalid de la corriente que arranca en la Ilustración y alcanza su esplendor con el Positivismo de Comte. Considera que el progreso científico-tecnológico resolverá todos los problemas de la humanidad, incluidos aquellos relacionados con el mundo espiritual y religioso. El fundamento de una proyección tan optimista es el avance exponencial de la tecnología en los últimos cuarenta años. Las objeciones a sus teorías son varias: a) deja fuera la esfera de la política, es decir, si la mayoría tiene algún poder de decisión respecto a si esos avances son o no deseables. Para Kurzweil todo esto es cuestión de evolución, de destino. b) Kurzweil da por hecha la benevolencia innata de la Inteligencia Artificial que multiplicará de modo inimaginable nuestra capacidad para transformar el Universo. En mi opinión, la primera decisión que tomase un ente de esas características sería hacer desaparecer todo rastro humano de la faz del planeta.
  2. Hugo de Garis (Sidney, 1947), uno de los entrevistados en el documental, representa el planteamiento contrario, al que podríamos denominar tecnorromanticismo (José Luis Molinuevo: Humanismo y Nuevas Tecnologías). La desconfianza hacia el progreso tecnológico arranca de la visión idílica de la Naturaleza que existe en Rousseau o la demonización de la ciencia presente en el Frankenstein de Mary Shelley y se prolonga a través del Romanticismo hasta hoy. Las proyecciones de De Garis son mucho más pesimistas. Entiende que en el futuro será inevitable un escenario del tipo Terminator donde se enfrenten defensores y detractores de los ArtIlects (Artificial Intelects) con un resultado final de billones de muertos.

La realidad cotidiana, sin embargo, no está tomando ninguno de esos caminos. En su blog pensamiento en imágenes José Luis Molinuevo hace una crítica muy ilustrativa de uno de estos “arrepentidos digitales”, Jaron Lanier: Contra el rebaño digital. Para Molinuevo el futuro no tiene por qué ser ni un milagro ni una catástrofe sino un humanismo tecnológico donde las tecnologías de la información hagan posible una participación ciudadana efectiva,

“A diferencia del siglo pasado estamos convencidos de que las tecnologías no cambiarán nuestras vidas, pero sí de que con ellas podemos cambiar nuestras vidas” José Luis Molinuevo: Humanismo tecnológico.


CUESTIONARIO.

  • ¿Crees que es posible el humanismo tecnológico o que, más bien, estamos destinados a la extinción de la especie humana por culpa de la técnica?

Transcendent Man (Barry Ptolemy, 2009)

Director: Barry Ptolemy

Producción: Barry Ptolemy, Felicia Ptolemy

Intérprete: Ray Kurzweil

Música: Philip Glass

Fotografía: Shawn Dufraine

Montaje: Meg Decker Doobie White

Estudio: Ptolemaic Productions, Therapy Studios

Distribuidora: Docurama

Fechas de estreno: 2009, 2011.

Duración: 83 minutos

País: Estados Unidos.

Idioma: Inglés.

Gracias a ente por la recomendación.

4 replies »

  1. Me he acordado de Cándido o el optimismo (1759). He recordado aquello de que vivimos en el mejor de los mundos. Hay una explicación que parece solucionar muchos problemas: la gravedad no es un mal, no es una fatalidad, aunque muchas personas y animales mueran o resulten heridos por su culpa, en el mejor mundo, la gravedad es necesaria, si no, estaríamos volando incontrolablemente por el espacio. Pero todo este optimismo se viene abajo en el libro de Voltaire, las múltiples desgracias por las que pasa el protagonista (que ocurrieron en realidad, peste, guerras, terremotos, etc., son hechos históricos aunque se manipulen nombres y fechas) hacen que el optimismo estalle en mil pedazos. Bueno, en el fondo de todo esto está la idea que nos acompaña desde siempre: ¿vamos a mejor o a peor? ¿Podemos ser optimistas o es mejor ser pesimistas? Creo que Ray peca de demasiado optimista. La Tierra no puede soportar una población que no muere, no hay recursos para todos, imaginemos un bosque sin renovación.
    Gracias por la explicación.

    • Hola ente,

      respecto al progreso tecnológico hemos evolucionado. Hasta la Segunda Guerra Mundial, dominaba la confianza ciega en la ciencia. Las sucesivas catástrofes que ha generado la técnica nos han vuelto más escépticos. En cualquier caso, estos ingenieros metidos a profetas simplifican demasiado. Tendemos a mitificar la técnica, a convertirla en un fetiche, en destino, en una divinidad. Eso es un error. La técnica es algo humano. Hablando en imágenes: es más profunda la película sobre Facebook de Fincher que la saga Terminator.

      La cuestión de si vamos a mejor o a peor es la cuestión con la que se inicia la Filosofía de la Historia (Kant). Luego vinieron Hegel, Marx, Comte y tantos otros… En mi opinión es una disciplina herida de muerte. No le ha ido bien a los filósofos cuando se han puesto el traje de adivinos. En este sentido, Odo Marquard.

      Un abrazo.

  2. Y volvemos a Hesse, El lobo estepario, esos que vengan se adaptarán con soltura al sistema en el que se han criado. Si nos pusieran a nosotros en su lugar, nos ahogaríamos en tres días.

    Parece que uno revive siglos de filosofía en un día o dos, o en un par de años, según se hace mayor, no sé. ¿Qué pasaría si matáramos al filósofo que llevamos dentro? ¿Llevará la Inteligencia Artificial a un filósofo dentro también?

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