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Kathleen Raine: St.-John Perse: Poet of the Marvellous

Kathleen Raine

Kathleen Raine: “St. John Perse: Poet of the Marvellous”. Encounter, Octubre 1967, pp. 51-62. (unz.org)


Artículo de la poetisa británica Kathleen Raine (1908-2003) sobre la obra de Alexis Léger, más conocido como Saint-John Perse (1887-1985). Anábasis es su primera gran obra. Publicada en 1924, renueva de un modo inesperado y único la épica de Homero. Raine cuenta que leyó la traducción de Eliot de 1930. ¿Por qué tradujo Eliot a Perse? El verso libre de Perse no se parecía en nada al de Eliot o Pound, sino que más bien hundía sus raíces en Rimbaud. Además, el pesimismo metafísico y el hermetismo académico de Eliot, nada tenían que ver con el panteísmo vitalista de Perse, más afín a un autor como Walt Whitman.

(Hace ya casi treinta años que leí la edición bilingüe de José Antonio Gabriel y Galán para la editorial Visor y tengo todavía un recuerdo imborrable de su estilo inimitable, de sus extrañas metáforas y del misterio sagrado que emanaba de cada una de sus palabras. Casualidades de la vida, ahora vivo en Plasencia, la ciudad donde nació Gabriel y Galán. Cedo un momento a la nostalgia y cito algunos fragmentos:

Bajo las hojas de bronce nacía un potro. Un hombre puso amargas bayas en nuestras manos. Extranjero. Que pasaba…
Pues el sol penetra en Leo y el Extranjero introdujo su dedo en la boca de los muertos. Extranjero. Que reía…

El sol no tiene nombre, mas su poder se muestra entre nosotros
y el mar por la mañana es como una presunción del espíritu…

¡Yo avivaré con sal las bocas muertas del deseo!…

De este lado del mundo viene un gran mal violeta sobre las aguas. El viento se levanta. Viento de mar. Y la colada
vuela como un sacerdote hecho pedazos…

(Un niño triste como la muerte de los monos -hermana mayor de gran belleza- nos ofreció una codorniz en una zapatilla de satén rosa.)…

…¡Soledad! El huevo azul que pone un gran pájaro marino, y las bahías en la mañana cargadas de limones de oro…)

Tras un silecio a lo Rimbaud de veinte años Saint-John Perse publicó Exilio (1942), Amargos (1957) y Pájaros (1967). Recibió el premio Nobel de literatura en 1960.

Del estilo literario de Saint-John Perse, Raine destaca que sus metáforas no surgen del ejercicio sistemático de la “cita”, de la literatura vuelta sobre sí misma, como ocurre con Eliot, sino de un conocimiento real del mundo natural, de la flora y la fauna de las zonas más exóticas del planeta, de sus estudios de campo sobre botánica y geología. Cuenta Raine que en su primer encuentro con el poeta, instalado en Georgetown, le preguntó si no echaba de menos los viajes y este le señaló al estilo de Blake que la Naturaleza se muestra en todas partes si se sabe mirar.

Cuando Saint-John Perse habla de la Naturaleza se refiere a ella en el mismo sentido que el Platón del Timeo habla del Mundo como un ser vivo inmortal,”moving image of eternity”. Hay a menudo más poesía en la ciencia, considera Raine, que en los poetas que canibalizan a otros poetas.

La poesía de Perse conecta con Wordsworth pero va mucho más allá. El lugar que dejó vacío la filosofía natural es ocupado por la poesía que se convierte en la verdadera “hija del milagro de la existencia”, en un híbrido de ciencia y mito. Es en el misticismo de William Blake donde Raine encuentra un punto de apoyo para acercar a Perse a la tradición literaria anglosajona.

Proust y Perse coinciden en la búsqueda del Origen, del Paraíso primigenio que existe fuera del tiempo. La diferencia entre ambos es que Proust recurre a la emancipación de la memoria de las ataduras del tiempo, mientras que para Perse todo en la naturaleza es inmortal en tanto que participa del Uno. Para ambos, que las cosas sean es el auténtico milagro y no la existencia de ningún ser sobrenatural.

Sin embargo, hay en Perse una característica propia, la desaparición del elemento individual, autobiográfico. Perse anula al individuo en la inmensidad del océano, símbolo de vida e infinitud. Son las olas el símbolo que elige para el eros que perpetua la vida.

Así termina su artículo Raine: Saint-John Perse, “whose poetry reimmerses all our used images in that original night of Orphism, contemporaneous with every period of history and every moment of life, and gives back to us a world at every moment newly created”.

Gracias a Adolfo por recomendarme la lectura de Kathleen Raine.

Bibliografía y enlaces

1. Kathleen Raine: Poesía y naturaleza. Adolfo Gómez Tomé (tr). Murcia: Ediciones Tres Fronteras.
2. Temenos Academy
3. Saint-John Perse: Anábasis. Madrid: Visor, 1983
4. Saint-John Perse: Poesías. Anábasis, Exilio, Crónica, Canto para un equinoccio. Enrique Moreno Castillo (prol. y tr.) Barcelona: Lumen, 1988.

4 replies »

  1. Estoy totalmente de acuerdo con muchas opiniones de Raine, me sumo sin dudar por ejemplo a esta:
    “Hay a menudo más poesía en la ciencia,que en los poetas que canibalizan a otros poetas.”

    Me sumo sin dudar a:”Proust y Perse coinciden en la búsqueda del Origen, del Paraíso primigenio que existe fuera del tiempo. La diferencia entre ambos es que Proust recurre a la emancipación de la memoria de las ataduras del tiempo, mientras que para Perse todo en la naturaleza es inmortal en tanto que participa del Uno. Para ambos, que las cosas sean es el auténtico milagro y no la existencia de ningún ser sobrenatural.

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  2. Se me olvidaba, GRACIAS Adolfo por la recomendación a mí también;GRACIAS por la excursión.

    Mi felicidad a estas horas consiste por ejemplo en una taza humeante de café, un zumo agridulce limón-naranja y unas tostadas de mermelada sabrosa, mientras me da el sol de pleno por la ventana y veo sierra de Sta Bárbara despertarse (¿esto cabe en un blog de Filosofía o me he excedido?)

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  3. Hola, gracias por prestarle atención a este artículo de K. Raine sobre Perse. Creo que dice mucho sobre su propia poesía y forma de entender el mundo.

    No estoy muy de acuerdo con la lectura que hace de Platón, pero es legítima. A partir de ahí, Blake, Whitman y Perse son sus poetas afines. Todo se reduce a poner en práctica el conocido verso de Blake:

    If the doors of perception were cleansed every thing would appear to man as it is: infinite
    [Si las puertas de la percepción se limpiaran, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito]

    El tuyo parece un buen modo de honrar la suerte de existir.

    Por mi parte, trabajo compulsivamente: Raine, Manganelli, Spinoza. Leo, pienso y escribo.

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  4. Me lo temía, ya te veía yo a ti cara de trabajador-compulsivo; decía Cervantes, que “solo el que sabe vivir, sabe decir”, o lo que es lo mismo, sólo el que sabe vivir sabe contarlo «a pesar de que haya alguno que prefiera que el olvido se lleve los recuerdos para guardarlos intactos, porque si no siempre los adulteraremos -yo creo que esto es pura verborrea-» nada existe fuera de nosotros, luego que nosotros pensemos en la existencia de algo fuera de nosotros, es pura entelequia [claro me refiero a nuestra capacidad de pensar demostrada hasta ahora -lingüísticamente- (y tú mejor que nadie puede entenderme en esto)], últimamente con tanto paréntesis me parezco demasiado a la Tusquets!

    Bueno que el domingo está muy frío y no merece la pena salir a coger frío, que si no la reomendación sería salir a dar un largo paseo…y menos libros

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