Diario de lecturas

Ben Clark: Los hijos de los hijos de la ira

Ben Clark: Los hijos de los hijos de la ira. XXI premio de poesía Hiperión. Madrid: Hiperión, 2006.

Leía hace poco en el blog de Fernando Broncano, El laberinto de la identidad, un post en el que se mencionaba al poeta Ben Clark y su libro Los hijos de los hijos de la ira. Creo que el poema que da título al libro expresa muy bien el descontento y el desafío de una generación que se siente estafada. Todo era mentira, un decorado de cartón piedra: la Democracia, secuestrada por los Partidos Políticos, el Estado, al servicio de los Mercados (y para colmo Baltasar Garzón apartado de la carrera judicial por abrir las fosas del franquismo.)

Por fin los jóvenes han salido a la calle y han dicho que no. Que no.

Puerta del Sol la tarde del 18 de mayo de 2011
Para todos ellos el poema de Clark:

“HIJOS de la bonanza” nos llamaban:
los que no conocieron ni la hambruna
ni las agudas larvas de estridencia
chillando en el oído por las bombas.
Y cuando nuestras piernas tan delgadas
caían y sangraban porque el parque
era de un hormigón armado y frío,
se quedaban callados, observando
nuestro llanto con un gesto de sorna.

Debíamos vivir y dar las gracias
por la ocre rozadura en la garganta
que provocaba el aire al refugiarse.
Agradecer las flechas de las nubes
y que un fango lechoso a nuestros pies
-en un último gesto agonizante-
le mordiera las botas al progreso.
¿Y cómo agradecerles la alegría?
La risa provocada por los hombres
inocentes del mar
cuando se encaminaban hacia el río
dispuestos a bañarse entre excrementos.

También estaba el tedio
de tener que explicarles a los niños
palabras como pueblo indio, oso
pardo, ballena azul o lince ibérico.
Pero esto eran minucias, sacrificios
en nada comparables al sufrido
por aquellos que ahora nos decían
“hijos de nuestra sangre”, tan severos.

Aunque, a veces, es cierto, no era fácil,
simplemente intentamos ir viviendo.
Haciendo caso omiso al comezón,
al vacío que moraba en nosotros,
hijos de la bonanza;
los hijos de los hijos de la ira,
herederos de todos los despojos.

(pp. 15-16)

2 replies »

  1. Los de arriba creían que sus vasallos jóvenes ya no sentían, que eran insensibles necios. Pero sienten…
    y protestan. Rompo una carcajada de felicidad.

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s