Visconti: Muerte en Venecia (1971)

Muerte en Venecia es un buen punto de partida para reflexionar sobre la Idea de Belleza y el Eros platónico. Ir más allá de la belleza corporal hasta la Idea en sí misma es la lección que da Diótima a Sócrates en El Banquete:

He aquí, pues, el recto método de abordar las cuestiones eróticas o de ser conducido por otro: empezar por las cosas bellas de este mundo teniendo como fin esa belleza en cuestión y, valiéndose de ellas como de escalas, ir ascendiendo constantemente, yendo de un solo cuerpo a dos y de dos a todos los cuerpos bellos y de los cuerpos bellos a las bellas normas de conducta, y de las normas de conducta a las bellas ciencias, hasta terminar, partiendo de éstas, en esa ciencia de antes, que no es ciencia de otra cosa sino de la belleza absoluta, y llegar a conocer, por último, lo que es la belleza en sí.

Este es el tema de Muerte en Venecia, tanto de la versión cinematográfica de Luchino Visconti (Morte a Venezia, 1971), como de la novela homómina de Thomas Mann. El argumento gira en torno al compositor Gustav von Aschenbach, trasunto lejano de Gustav Mahler, cuyo Adaggio de la Quinta Sinfonía es omnipresente en la banda sonora. El compositor huye a Venecia para pasar sus últimos días. Su vida es un fracaso y la decadente Venecia el lugar perfecto para acogerlo. Sin embargo, allí conoce al joven Tadzio de quien se enamora en el sentido platónico de la palabra. Es decir, toma al joven como pretexto para sucumbir una vez más al amor de la Belleza en sí. Observa en la secuencia final de más arriba cómo la figura de Tadzio se confunde con el sol. Recuerda que Platón utiliza en República la alegoría del sol para ilustrar la naturaleza de la Idea suprema, la Idea del Bien. De todos modos, es un sol al atardecer y la escena, en lugar de ascensión hacia lo más alto, también puede querer sugerir descenso hacia la nada y el olvido.

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Al contrario que en la novela de Mann, donde la muerte del protagonista adquiere un tinte heroico y trágico, Visconti desconfía del amor platónico ajeno al cuerpo. En la escena final, más que trágica redención encontramos decadencia, descomposición y podredumbre. Visconti puede querer sugerir que la homosexualidad reprimida, el rechazo del cuerpo, aun mediante la sublimación artística, es causa de la enfermedad y corrupción del alma. Es la misma crítica que hizo Nietzsche al idealismo platónico.

En su siguiente película, Luis II de Baviera (Ludwig, 1972) Visconti insiste en el mismo mensaje. En sus casi cuatro horas de metraje Visconti retrata la descomposición del alma de Ludwig, incapaz de hacer frente a su homosexualidad. Luis II de Baviera fue quien financió el estreno de Tristán e Isolda de Wagner y quien impulsó la construcción del Teatro del Festival de Bayreuth. En la película Visconti ofrece su visión de la pareja Wagner, Richard, megalómano, hipócrita y obsesionado con el dinero, y Cósima, bella y manipuladora. Fue Cósima quien influyó en Nietzsche para que El nacimiento de la tragedia se convirtiese en una defensa de la ópera de Wagner. Poco antes de morir, en medio de la locura, Nietzsche hablaba de Cósima como su único y gran amor.

De izquierda a derecha, Richard Wagner (Trevor Howard), Cósima Von Bülow (Silvana Mangano) y Luis II de Baviera (Helmut Berger) en un fotograma de la película Ludwig (L. Visconti, 1972)

Bibliografía

  1. Platón: El Banquete
  2. Muerte en Venecia en elpais.es
  3. Luchino Visconti

Ficha técnica de Muerte en Venecia

  • Dirección: Luchino Visconti
  • Producción: Robert Gordon Edwards, Mario Gallo, Luchino Visconti
  • Guión: Luchino Visconti, Nicola Badalucco
  • Música: Gustav Mahler
  • Fotografía: Pasqualino De Santis
  • Reparto: Dirk Bogarde, Romolo Valli, Mark Burns, Nora Ricci, Marisa Berenson, Silvana Mangano, Björn Andrésen, Carole André
  • País(es): Italia, Francia
  • Año: 1971
  • Género: Drama
  • Duración: 130 minutos

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