Cine

Mankiewicz: De repente el último verano (Suddenly, Last Summer, 1959)

De izquierda a derecha, Montgomery Clift, la Voluntad de Schopenhauer y Katherine Hepburn en De repente el último verano (Manciewicz, 1959)

Nueva Orleans, 1937. El joven neurocirujano Cukrowitz recibe la oferta de la riquísima Sra. Venable para que realice una lobotomía a su sobrina Catherine a cambio de un cheque en blanco para un nuevo hospital psiquiátrico. Cukrowitz descubre que el pasado verano algo ocurrió con el hijo de la Sra. Venable, el poeta y filósofo Sebastian, que puso tanto a su trastornada madre como a Catherine al borde de la locura. Aclarar la muerte de Sebastian será la clave para entender las razones de ambas. En la escena a la que pertenece el fotograma de arriba la Sra. Venable expone al psiquiatra el pesimismo radical de su hijo acerca del mundo, pesimismo que terminó llevándolo a una especie de suicidio místico. La historia que cuenta la madre de Sebastian sirve para ilustrar el pensamiento de Schopenhauer y es muy conocida: la puesta de huevos de las tortugas en las playas de las islas del Pacífico. Las pocas que lo consiguen depositan cientos de huevos cuyas crías, al eclosionar, serán a su vez víctimas de multitud de depredadores. Ni siquiera el uno por ciento de las criaturas alcanza la orilla. ¿Para qué tanto sufrimiento? La respuesta, para Sebastian y Schopenhauer, está clara: el mundo está gobernado por una voluntad irracional, cruel y caótica. El mundo es un doloroso campo de batalla donde las criaturas se devoran  unas a otras en un eterno ciclo sin fin. No es el Dios cristiano quien rige el mundo sino una especie de ángel de la muerte como el que aparece más arriba. Así lo expresa Schopenhauer:

La variedad de las organizaciones, la perfección artística de los medios en virtud de los cuales cada una de ellas está dispuesta en atención a sus elementos y a sus presas, contrastan aquí claramente con la ausencia de todo lo que podría suponerse que fuera un fin. En lugar de esto hallamos sólo el bienestar de un momento, un goce fugitivo condicionado por la necesidad, largos y numerosos dolores, un combate perpetuo, bellum omnium, en que cada ser es a su vez cazador o cazado; confusión, privaciones, necesidad, angustia, lamentos, gritos y congojas, y esto per saecula saeculorum, o hasta que estalle otra vez la corteza de nuestro planeta. Junghuhn refiere haber visto en Java un extenso campo que se perdía de vista cubierto de osamentas y que creyó que era un campo de batalla. Los esqueletos eran de grandes tortugas de cinco pies de largo y tres de ancho, que abandonando el mar tomaban ese camino para depositar sus huevos; entonces eran atacadas por perros salvajes (canis rectilans), que acometiéndolas en grupos las vuelcan, les arrancan la coraza inferior y las conchas abdominales y las devoran vivas. A veces en este momento se presenta un tigre y se lanza sobre los perros. Esta horrible escena se repite millares de veces todos los años. Es para esto para lo que han nacido las tortugas? ¿Qué culpa expían con tales tormentos? ¿A qué obedecen esas escenas horribles? No hay otra respuesta que ésta: así se objetiva la voluntad de vivir. Es necesario estudiarla a fondo y abarcarla en todas las formas de su objetivación cuando se quiere comprender su ser y también el mundo, a lo cual no se llega con nociones generales para edificar sobre ellas castillos en el aire. Pero ese gran espectáculo de la voluntad de vivir exige, para ser comprendido, una observación más precisa y estudios más profundos de los que se necesitan para explicar el mundo titulándose Dios, o para venir, con una necedad que sólo la nación alemana ha podido concebir y ver con agrado, a explicar la naturaleza diciendo que es la Idea en su otro modo de ser. Estas necedades han hecho durante veinte años las delicias de los tontos de mi tiempo. Según el panteísmo o espinosismo, de que esos sistemas modernos no son más que disfraces, todo ese movimiento del mundo se opera sin fin y siempre lo mismo, durante una eternidad. El mundo es entonces un Dios, un ens perfectissimum; es decir, que no puede existir ni concebirse nada mejor. Luego no hay necesidad de salvación que nos redima, y, por consiguiente, no hay redención. Y no hay que pensar en comprender el fin de toda esa tragicomedia, pues no tiene espectadores y los mismos actores, por un placer mínimo y de índole completamente negativa, tienen que soportar dolores sin fin. Arthur Schopenhauer El mundo como voluntad y representación, Caracteres de la voluntad de vivir. [libro segundo, § 28]

La respuesta mística de Sebastian a esta intuición de la esencia del mundo es ofrecerse como víctima sacrificial para ser devorado y realizar en su propio cuerpo la verdad del mundo. En la escena final el propio Sebastian se deja asaltar por una horda salvaje de amantes que lo despedazan y devoran en lo que parece ser una isla griega (en realidad el rodaje tuvo lugar en el pueblo de Cabeza de Lobo, Jaen). Una muerte que emula al Dioniso descuartizado por los Titanes o al Orfeo despedazado por las ménades tracias. La asimilación que realizan los guionistas T. Williams y Gore Vidal de sexualidad y canibalismo, de eros y tanatos, tiene una fuerza portentosa.

Sebastian devorado por sus amantes. Escena final de De repente el último verano.

La mano de Sebastian sobresale de la horda de amantes que lo devora.

A lo largo de la película son evidentes las referencias a la homosexualidad de Sebastian, tema que estaba prohibido por la censura norteamericana. El trauma de la Sra. Venable y su sobrina Catherine tiene su origen en la incapacidad de ambas para reconocer que eran utilizadas por Sebastian para atraer hasta su red a jóvenes amantes en playas exóticas. Resulta patético escuchar cómo la censura suprimió la frase de Catherine: “We procured for him”.

La utilidad didáctica de la película en temas de Psicología también es evidente. Sirve tanto para ilustrar las críticas de Foucault a la psiquiatría y los manicomios como para mostrar un ejemplo práctico de terapia psicoanalítica en el que el recuerdo traumático bloqueado produce la catarsis y la curación cuando el analista es capaz de sacarlo a la luz.

Desde mi peculiar punto de vista de cinéfilo aficionado hay un severo desajuste en las interpretaciones de los actores. Si bien Hepburn está excepcional en el papel de la desquiciada Sra. Venable, Monty es el de después del accidente, arrasado por el alcohol y los calmantes, y Liz Taylor, a pesar de  su  explícita sensualidad no da la talla para el papel de una paciente psiquiátrica fascinante y seductora como sí lo hará más tarde Jean Seberg en Lilith (Rossen, 1964)

Ficha técnica

Mankiewicz: De repente el último verano (Suddenly, Last Summer, 1959)

 

– TÍTULO ORIGINAL: Suddenly, Last Summer

– AÑO: 1959

– DURACIÓN: 114 min.

– PAÍS: EE.UU.

– DIRECTOR: Joseph L. Mankiewicz

– GUIÓN: Gore Vidal & Tennessee Williams sobre la obra de teatro homónima de Tennessee Williams.

– MÚSICA: Buxton Orr & Malcom Arnold

– FOTOGRAFÍA: Jack Hildyard-

– REPARTO: Elizabeth Taylor, Montgomery Clift, Katharine Hepburn, Albert Dekker, Mercedes McCambridge, Gary Raymond, Joan Young

– PRODUCTORA: Columbia Pictures, Sam Spiegel.

16 replies »

  1. Una compañera de trabajo me ha comentado la existencia de tu página. Estoy dando clases de psicología en una escuela de adultos y utilizo bastante películas y libros de lectura que recomiendo a los alumnos o los vemos en clase. Tu página me proporciona ideas muy interesantes y me parece fabuloso que lo estés compartiendo con todos nosotros. Gracias.

    Me gusta

  2. ¿Como que una isla griega?????? el desenlace tiene lugar en España (Que es donde se rodó) el nombre del bar donde comen Sebastian y Catherine es español al igual que el nombre del pueblo Cabeza de lobo. Aparte de la temática, esta película, fue censurada en España porque los terribles sucesos no daban precisamente la imagen que el regimen quería dar de España.

    Me gusta

  3. Las escenas del “last summer” se rodaron en Tossa de Mar (Girona) y en el original de la película se sitúan esas escenas terribles, en efecto, en un lugar donde se habla español (Catherine dice en un momento que no entiende esa lengua), aunque se transformaran en la costa amalfitana para quitarle hierro al asunto de los morenos que Sebastien quería ya cambiar por rubios. Cabeza de lobo no existe en Jaén. Creo, en realidad, que tampoco en España. Tanta apostilla obedece tan solo a la necesidad de limar lo poco limable de tu post. Soberbio.

    Me gusta

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s