Diario de lecturas

Ciro Mesa: Emancipación frustrada


Ciro Mesa: Emancipación frustrada. Sobre el concepto de historia en Marx. Madrid: Biblioteca Nueva, 2004.

Este libro ofrece una revisión de la filosofía de Marx a partir de los acontecimientos históricos del s. XX y las aportaciones al marxismo de la Teoría Crítica. Como escribió Walter Benjamin, el capitalismo no tiene intención de suicidarse para dar paso a la sociedad posclasista. Las crisis del capitalismo no son señales de una buena nueva sino reajustes del capital que, dilapidando recursos humanos y naturales, se perpetúa a sí mismo.

En el prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política Marx nos ofrece una teoría científica de la historia: una sucesión inequívoca de etapas que habría de culminar en una sociedad libre y emancipada. Esta necesidad que Marx reclama para su teoría de la historia ha dado lugar a las clásicas interpretaciones marxistas que resaltan el carácter científico de la misma dejando de lado su naturaleza ambigua y dialéctica. Los trece breves ensayos de este libro ponen de relieve la ambigüedad y la orientación práctica del pensamiento de Marx frente a dogmatismos supuestamente científicos.

La relación del materialismo histórico con la filosofía de la historia clásica de Kant y Hegel es un buen ejemplo de lo dicho más arriba. El objetivo de la filosofía idealista es justificar las catástrofes que amenizan la historia de la humanidad en orden a un fin, que puede ser la paz perpetua en Kant o la realización de la libertad en Hegel. El fin justifica los medios: recuérdese, por ejemplo, el retorcido argumento kantiano de la insociable sociabilidad del hombre. Por el contrario, el objetivo del materialismo histórico es rebelarse contra la crueldad de la historia y buscar la emancipación de la humanidad. La historia es un proceso abierto e impredecible y se necesita una praxis transformadora para alcanzar la sociedad emancipada. Este planteamiento fue perdiendo importancia en la filosofía de Marx a partir del fracaso de la revolución de 1848. La derrota de los trabajadores hizo que Marx se preocupara fundamentalmente por darle legitimidad científica a sus previsiones con lo que su visión de la historia cayó en algunas de las trampas del idealismo. Por ejemplo, en los artículos que Marx escribe para el New York Daily Tribune sobre la colonización de India por el el imperio británico es evidente la hegelianización de sus planteamientos. Marx entiende que la liberación de Asia requiere que previamente sean destruidos totalmente los pueblos y las costumbres hindúes. La codicia inglesa se convierte, en un tono muy kantiano, en una “herramienta inconsciente de la historia”.

Frente al idealismo hegeliano que contempla la historia como un proceso inevitable y necesario, el materialismo histórico, en ningún momento, tiene seguridad alguna sobre el fin de la historia. Siempre es posible que en lugar de progreso se de el retroceso. Esta diferencia entre Marx y el planteamiento idealista deriva directamente del carácter materialista de su filosofía: la historia está hecha por hombres concretos y no por la Idea o la Razón; por tanto, carece de necesidad o destino. Así, a veces están presentes en Marx rastros de un posible apocalipsis futuro en el que la lucha de clases acabe sin supervivientes o los recursos naturales desaparezcan por sobreexplotación.

El optimismo científico hegelianizante presente en la última etapa del pensamiento de Marx es la parte de su filosofía que peor ha sobrellevado lo acontecido a lo largo del siglo XX:

  • Marx confiaba en que la automatización de las fábricas daría más tiempo a los trabajadores que lo aprovecharían para cobrar conciencia de su explotación y poner los medios para remediarla. Sin embargo, a medida que el capitalismo se ha perfeccionado hemos visto cómo incluso el tiempo libre se ha transformado en tiempo de consumo y, por tanto, de trabajo.
  • También confiaba Marx en que la creación de riqueza de la que era capaz la sociedad capitalista sería asimismo punto de partida para el cambio a una sociedad emancipada. Hoy día ya estamos acostumbrados a que la riqueza de unos pocos crezca de modo exponencial sin que eso ayude en absoluto a la liberación de nadie.
  • La confianza ciega de Marx en que la automatización de las fábricas liberaría al trabajador no contaba con que la máquinas crearían hombres a su imagen y semejanza, disciplinados y acríticos.

Como ya dije, un texto que ha salido especialmente perjudicado por la evolución del capitalismo en el s. XX es el prólogo a la Contribución de la economía política. Considerado, por su simplicidad, como el texto fundador del materialismo histórico en su forma más científica ha sido utilizado por el marxismo clásico para dar una versión dogmática del mismo. Sin embargo, si queremos rescatar el potencial crítico de la filosofía de Marx es necesario alejarse de estos caminos trillados y buscar otras posibilidades. Por ejemplo, en el capítulo del dinero de los Grundrisse, Marx elabora una división de la historia no en función de los modos de producción (feudal, capitalista, poscapitalista) sino de las relaciones de poder (dominio de una voluntad sobre otra, dominio de una voluntad sobre otra pero mediado por la mercancía y relaciones sin poder) Este novedoso punto de vista nos acerca a un materialismo histórico que, aunque no del gusto del economicismo de Engels, sirve para defender a Marx de todos los tiranos que han querido apropiárselo.

Categorías:Diario de lecturas, Ensayo

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