Diario de lecturas

Michel Onfray: Las sabidurías de la antigüedad



Michel Onfray:
Las sabidurías de la antigüedad. Contrahistoria de la filosofía, I. Marco Aurelio Galmarini (tr.) Barcelona: Anagrama, 2007.

Primer volumen de una historia de la filosofía alternativa cuyo objetivo es rescatar del olvido las voces de materialistas y hedonistas, tan maltratados por la corriente filosófica dominante.

El tergiversador más importante de la historia de la filosofía es, según Onfray, Platón, pues albergó la idea de quemar todos los libros de Demócrito y excluyó de sus diálogos a rivales tan interesantes como Aristipo. Desgraciadamente, quien descubrió la Idea del Bien, utilizó todas las malas artes a su alcance para ridiculizar a cualquiera que pensase diferente, como puede leerse en Filebo o Crátilo. Onfray, en la línea marcada por Nietzsche y Popper, cree que el triunfo de Platón fue una desgracia para la historia de la filosofía.

Los autores en los que Onfray se detiene son aquellos que ocupan menos páginas en cualquier libro de texto sobre filosofía antigua: Demócrito, inventor del átomo, Antifón, precursor de la interpretación de los sueños, Aristipo, defensor de la voluptuosidad, Diógenes, maestro del cinismo, o Epicuro, inventor del hedonismo clásico y su cuádruple remedio.

Polémico y divulgativo pero escasamente original.

Categorías:Diario de lecturas, Ensayo

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5 replies »

  1. Habría que preguntar a Onfray por qué el triunfo de Platón fue tan desastroso y, sobre todo, desastroso para qué o para quién. Si se responde “para la verdad” o “para la moral”, se responde a la platónica. Si se contesta otra cosa, no vale la pena prestar oídos.

  2. Creo que a Onfray le falta un punto de brillantez. No hay duda de que es un buen divulgador y un ensayista estimulante y provocador, pero unas veces me resulta grosero (“Tratado de ateología”) y otras me parece un posmoderno en el peor sentido de la palabra (autoayuda, realización de sí, hedonismo, etc). El libro que comentas es uno de tantos que picoteo de vez en cuando en la biblioteca. Y tengo que reconocer que en un punto estoy de acuerdo con Onfray: ¿Qué pasaría si a algunos no nos saliera de los huevos vivir en la República de Platón?

  3. Bienvenido irichc. Si Platón ha sido o no perjudicial para la historia de la filosofía no se lo preguntaría yo a Onfray sino a los dos autores que están literalmente detrás de todos sus planteamientos: Popper y Nietzsche. Popper diría que la filosofía de Platón es el soporte ideológico de todas los sistemas autoritarios de derechas o de izquierdas. La premisa básica de la que parte Platón es que no todos tienen idénticos conocimientos y capacidades para gobernar. Gobernar es la tarea más difícil y más valiosa para una sociedad. No puede dejarse en manos de cualquiera. La democracia es, por tanto, un sistema demente. Normalmente cuando les planteo a mis alumnos esta argumentación asienten. A pesar de todas las catástrofes que esta lógica política ha causado en la historia el sencillo razonamiento platónico aún conserva su fuerza. La respuesta de Nietzsche sería diferente. En Más allá del bien y del mal es bastante explícito al respecto: sólo un gobierno de nuevos filósofos con nuevos valores podría salvarnos. Otra vez la tentación platónica. Nietzsche no es antiplatónico en cuestiones políticas sino morales o religiosas. Cuando Nietzsche ataca a Platón su verdadero enemigo es el cristianismo. Platón es para Nietzsche una catástrofe porque dio al cristianismo un soporte teórico insustituible. Y el cristianismo, ya se sabe, fue una catástrofe para la humanidad porque nos igualó a todos contradiciendo las leyes más elementales de la naturaleza.En ambos casos estoy deacuerdo en que son lecturas que mutilan las posibilidades infinitas que abren los textos de Platón. Puede verse en Platón a un dictador de pacotilla o a una cristiano perverso tipo San Pablo. Pero eso no agota ni mucho menos a Platón. En Platón cada cual encuentra lo que está buscando. Otro tanto pasa con Nietzsche.Encantado de verte otra vez por aquí Crates. Comparto tus críticas a Onfray. En muchas de sus páginas es, filosóficamente hablando, vulgar, y desprende un aura new-age bastante sospechosa. Sobre la cuestión de la República de Platón siempre me ha consolado que Platón no tuviese una política expansionista. A los que no estaban de acuerdo (los artistas por ejemplo) los enviaba fuera de las murallas de la ciudad. Personalmente preferiría estar fuera. No soporto de la república platónica ni del mundo actual el uso legítimo de la mentira por razones de estado. En esto Platón era un maestro. Ahora mismo recuerdo dos muy buenas: a) Los mitos y las religiones son buenas para la casta de los soldados pues creer en una vida eterna ayuda a aliviar el miedo a la muerte. b) Habrá que convecerlos a todos de que los emparejamientos son el resultado de una lotería, del azar, aunque detrás está la mano de los sabios cuya misión es tratar a la humanidad como el ganadero a su ganado. Ese tipo de cinismo no es demasiado compatible con la luz limpia y transparente de la Idea del Bien.

  4. Muy interesantes vuestras opiniones.Ni de broma soy capaz de alcanzar estos niveles de reflexión filosófica en la que os manejais. Y quizás, es por eso por lo que Onfray es un autor válido en este momento: porque no todas las personas nos podemos mover en este nivelazo, en esa torre de marfil. Hay algunos que somos unos barbaros consumados, que diría el aristócrata de Baricco. Habéis pensado en la verdadera dificultad de leer a los tan afamados filósofos clásicos. De verdad creeis que mis padres pueden leer a Adorno o Bourdieu?. Ruego reflexión y pido falsas disculpas por mis faltas ortográficos, poca claridad de ideas, y desordenados razonamientos. Viva lo sencillo.

  5. Bienvenido P.andillero. Comparto contigo que la sencillez en la expresión es una virtud del pensamiento filosófico. Me desespero cuando empiezo un libro de filosofía y no puedo pasar de la primera página porque parece que está encriptado. De todos modos, la sencillez no debe estar reñida con algo así como la profundidad. Por ejemplo, Albert Camus: sencillo y profundo. No todos los libros de Bordieu y Adorno son unos ladrillos. Sobre la televisión de Bordieu y Minima moralia de Adorno son más asequibles.

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