Crítica literaria

Juan Nuño: La filosofía en Borges

Juan Nuño: La filosofía en Borges. Barcelona: Reverso Ediciones, 2005.

Juan Antonio Nuño Montes nació en Madrid en 1927. Cuentan que quiso estudiar Filosofía en la Universidad de Madrid pero le fue negada la matrícula “por no poder presentar comprobante de adhesión al Glorioso Movimiento Nacional”. Emigró a Venezuela, donde pudo licenciarse en la Facultad de Filosofía fundada por Juan David García Bacca en 1946. Completó su tesis doctoral en 1962 con un trabajo sobre Platón. Amplió estudios de Lógica y Filosofía de la Ciencia con Bochensky en Suiza. Dirigió el Instituto de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela de 1975 a 1979. Murió en Caracas en 1995.

La filosofía en Borges es una meritoria exposición de las fuentes filosóficas en las que se inspira la narrativa del genial escritor argentino. Nuño es capaz de ofrecer una panorámica amplia y, al mismo tiempo, exhaustiva de los temas filosóficos que Borges trata en sus relatos y poemas. Por un lado, no convierte a Borges en un filósofo que demuestra tesis o que puede ser refutado y, por otro, aporta información imprescindible para mejorar el disfrute de la lectura de obras como Ficciones, El aleph o Historia de la eternidad.

Hagamos un resumen breve y superficial de las corrientes filosóficas que Nuño observa en los siguientes relatos:

  • Tlön, Uqbar, Orbis Tertium. (Ficciones, 1944) Tanto Borges como Platón defienden la existencia de dos mundos: el sensible, donde habita el hombre tocado por la muerte y el olvido, y el inteligible, donde habitan detenidos para siempre las Ideas o Arquetipos. Borges, apoyándose en el idealismo de Berkeley, decide que es posible crear un tercer orbe: Tlön. Un mundo que sólo por el hecho de ser pensado adquiere la existencia. Nuño sugiere que es una metáfora semejante a la destrucción de la historia que el Gran Hermano ensaya en el 1984 de Orwell. En cualquier caso, un mundo nacido a la sombra del empirismo radical de Berkeley y Hume tenía necesariamente que devenir un mundo extraño: un perpetuo fluir de accidentes donde nada permanece y no es posible hallar jamás algo a lo que llamar causa. La metafísica es para Borges una rama de la literatura fantástica: idear Tlön es un buen ejemplo de ello. Además del platonismo y el idealismo empirista de Hume o Berkeley, Borges añade más teorías filosóficas al relato relacionadas con el maniqueísmo, el gnosticismo, el materialismo
  • La Biblioteca de Babel. (Ficciones, 1944) Tanto el relato anterior como este pertenecen al libro Ficciones. Nuño explica que la influencia más clara en dicho título es Kant. Las grandes hipótesis metafísicas (Dios, Alma y Mundo) que guían el proceso del pensamiento pero cuya existencia no es demostrable, han de ser tratadas como si existiesen, es decir, como ficciones útiles. Otro tanto ocurre con las Ficciones de Borges. Deben ser tomadas del mismo modo que los delirios metafísicos, esto es, como si. Si el Universo descrito en Tlön es el propio del fluir perpetuo de Heráclito pero expuesto con el lenguaje del idealismo empirista de Hume, La Biblioteca de Babel es una alegoría que remite al todo indiferenciado e inmóvil de Parménides, a la paradoja de las clases de Russell y a una más que posible crítica de esta época enferma por hipertrofia de la información.
  • Pierre Menard, autor del Quijote. (Ficciones, 1944) La biblioteca de Babel es un relato tremendamente pesimista: dentro de la totalidad de la biblioteca todo es repetición infinita de lo mismo, eterno aburrimiento. Pierre Menard es, en principio, una crítica severa a todos los literatos que, aspirando a la genialidad, se limitan a copiar y repetir. Pero, además, es una salida optimista a La biblioteca de Babel: paradójicamente es posible escribir algo nuevo, algo levemente diferente. El tiempo pasa, dice Borges, y el Quijote de antaño ya no es el de Menard. El paso del tiempo hace posible las diferencias, aunque sean humanamente ridículas.
  • El jardín de los senderos que se bifurcan. (Ficciones, 1944) La naturaleza del tiempo es una obsesión borgiana. Se refiere a ella como “el abismal problema del tiempo”. Cada uno de los relatos anteriores ejemplifica una idea diferente del tiempo: La Biblioteca es su negación, Pierre Menard es una mezcla de no-tiempo y tiempo móvil y Tlön es un tiempo humeano, discreto, roto en instantes diversos. Falta el tiempo desarrollado al infinito. Esa es la materia de la que está hecho El jardín. Un tiempo que se subdivide como un delta en multitud de historias posibles, de universos paralelos. En este contexto Borges se pregunta cómo es posible que un individuo mantenga su esencia intacta a través de diferentes mundos posibles. La solución de Borges, que convierte al individuo en arquetipo, es completamente opuesta al existencialismo de Sartre.
  • La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga. (Discusión, 1932) La paradoja de Zenón de Elea es utilizada una y otra vez por Borges en sus relatos. En este caso Borges le da un uso heterodoxo. Cree ver tras la demostración de la irrealidad del movimiento y, por tanto, del mundo, una prueba más del planteamiento idealista que afirma que todo es ficción, todo es sueño y, tras ese sueño, sinrazón. Lo cual le permite enlazar inesperadamente a Zenón con Novalis.
  • Veinticinco Agosto, 1983. (Veinticinco Agosto 1983 y otros cuentos, 1983) Admitido el empirismo radical de Hume resulta difícil demostrar la existencia de un yo-sustancia que nos otorgue identidad a través del tiempo. Este es el tema de este relato en el que un viejo Borges se encuentra con Borges niño para demostrar la seriedad de las sospechas de Hume.
  • Funes el memorioso. (Ficciones, 1944) El empirismo de Locke o Hume defiende que el origen del conocimiento son las sensaciones. Mediante el personaje de Funes, Borges pone en duda la viabilidad de este modo de afrontar el conocimiento humano. Funes es capaz de retener en su mente fotográfica los infinitos detalles de cada instante pero es incapaz de pensar, pues pensar implica abstraer, olvidar. Puede, por tanto, interpretarse este relato como una crítica del empirismo radical.
  • Las ruinas circulares. (Ficciones, 1944) El idealismo de Borges, heredero de Berkeley y Schopenhauer, alcanza su máximo desarrollo en este relato. No sólo es ficción el mundo que el sujeto sueña o percibe sino también el propio sujeto. Borges hace una relectura del conocido mito de la caverna de Platón: no sólo son irreales las sombras del fondo de la caverna sino también los presos encerrados en ella. Todo es sueño, también nosotros somos el producto de algún otro que sueña.
  • Nueva refutación del tiempo. (Otras inquisiciones, 1952) Borges se enfrenta una y otra vez al problema del tiempo con el objetivo de negarlo. De entrada, se adhiere al consuelo de Platón, es decir, que el tiempo afecta únicamente a este mundo sensible mientras que lo propio del mundo de los arquetipos es la eternidad. A continuación, influenciado por Heráclito, el budismo o Nietzsche, se ocupa de la refutación del tiempo entendido como eterno retorno. Esta hipótesis es una verdadera pesadilla para Borges, pues un universo en eterna repetición implica que cada individuo terminará por vivir todas las historias, por ser todos los hombres. Esta indiferenciación provoca en Borges un extraordinario horror que queda perfectamente reflejado en el relato El inmortal. Por último, Borges intenta una refutación definitiva del tiempo tal como lo conocemos. El resultado es muy conocido: un rotundo fracaso y un párrafo memorable.

    And yet, and yet… Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (a diferencia del infierno de Swedenborg y del infierno de la mitología tibetana) no es espan­toso por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El ‘mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciada­mente, soy Borges.
    Jorge Luis Borges: Nueva refutación del tiempo. (Otras inquisiciones, 1952)

Obras de Juan Nuño publicadas recientemente y disponibles en las librerías:

  1. El pensamiento de Platón. Madrid: FCE, 2007
  2. La filosofía en Borges. Madrid: Reverso Ediciones, 2005

Enlaces

  1. Juan Nuño en la BitBlioteca
  2. Juan Nuño en filosofia.org
  3. Borges center
  4. Borges en wikipedia.es

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