Diario de lecturas

Matthew Stewart: El hereje y el cortesano. Spinoza, Leibniz y el Destino de Dios en el Mundo Moderno

Matthew Stewart: El hereje y el cortesano. Spinoza, Leibniz y el Destino de Dios en el Mundo Moderno. Josep Sarret Grau (trad.) Barcelona: Biblioteca Buridán, 2007.

Matthew Stewart es suficientemente conocido por su primer libro, La verdad sobre todo -Una historia irreverente de la Filosofía- (Madrid: Taurus, 1998). La portada del mismo (una caricatura de Nietzsche con traje de Superman en posición aerodinámica) y su título, prometían mucho más de lo que luego podíamos encontrar en su interior: una historia no demasiado irreverente, más bien convencional.

De todos modos, este nuevo libro de Stewart ha sido para mí una extraordinaria sorpresa. Es una excelente introducción a la vida y el pensamiento de dos filósofos geniales y muy controvertidos: Leibniz y Spinoza. No puede encontrarse en la literatura filosófica traducida al castellano sobre estos dos autores un libro más entretenido, original y revelador.

Voy a intentar resumir los puntos fuertes del texto de Stewart:

El relato que hace de la vida de Spinoza no olvida ninguno de sus episodios fundamentales y está narrada con el debido suspense. Toma como fundamento la acreditada biografía de Steven Nadler. En cuanto a sus ideas filosóficas lleva a cabo una interpretación arriesgada aunque sólida. Según Stewart la motivación principal de las teorías metafísicas de Spinoza es política. Detrás de sus complejas y abstrusas ideas metafísicas sobre la sustancia, la mente y las pasiones, hay una voluntad irreductible de libertad en todos los terrenos. Stewart consigue hacer una exposición accesible de sus ideas fundamentales y de la enorme influencia subterránea que ejerció en la filosofía posterior.

Sin embargo, donde el texto de Stewart brilla absolutamente es en el desolador panorama de la bibliografía sobre Leibniz. Hasta ahora no había encontrado un acercamiento tan directo y libre de prejuicios a la vida de este grafómano incansable. En el texto de Stewart no nos encontramos con el típico Leibniz momificado de los libros de texto sino con un ser humano real, algo desequilibrado y con un interés sórdido por el dinero, la fama y el poder. La exposición de las ideas metafísicas de Leibniz es igualmente interesante.

El eje sobre el que gira el libro de Stewart es el encuentro que tuvo lugar entre Leibniz y Spinoza, unos meses antes de la muerte de éste. En ese encuentro se produjo una confrontación decisiva sobre el destino de la idea de Dios en la Modernidad. Spinoza, el ateo, frente a Leibniz, el protector de las buenas intenciones divinas, el creador de la teodicea. El combate se decanta claramente a favor de Spinoza, y Leibniz dedicará el resto de su producción filosófica a rebatir las ideas de un Spinoza cuya influencia nunca pudo superar.

Muy recomendable.

 

Categorías:Diario de lecturas, Ensayo

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9 replies »

  1. Hola Benjamín. Me alegra que el blog te haya gustado. Soy bastante aficionado a la sociología. Muchas veces se confunde en las estanterías de las librerías con la filosofía. Ahí están Baudrillard, Lipovetsky, Bourdieu, Bauman…De todos ellos es Baudrillard al que mejor conozco. Mis obras preferidas de son sus diarios Cool memories y America. Aunque tenga muchos detractores estoy convencido de que hizo un diagnóstico innovador de la realidad de los sistemas postcapitalistas a la que ningún otro, incluidos los citados arriba, se acerca.También me interesó en su momento el grueso tomo de Bourdieu sobre los criterios y bases sociales del gusto. Aunque, desde mi punto de vista, ir a la realidad con un trasfondo ideológico le resta frescura.De Lipovetsky me encantó La era del vacío pero su producción posterior me ha decepcionado.De Bauman he publicado una reseña poco elogiosa en este blog.Bueno, de Baudrillard me interesa prácticamente todo. Quizás sea el más filósofo entre ellos.Gracias por tu interés.

  2. El libro de Stewart es sin duda brillante. Precisamente por eso me choca que incurra en una metedura de pata bastante gorda, a saber: En dos ocasiones (páginas 31 y 70), Stewart sugiere incomprensiblemente que el “odio extremo” que Spinoza provocaba en los demás podría achacarse “tal vez” a que el filósofo apóstata exhibía “una mirada desdeñosa” o “una risita burlona”. Esta sugerencia gratuita tendría sentido si estuviéramos hablando del odio contra un pintor o contra un músico, pero tratar de aplicarla en el caso de un ‘pensador ateo del siglo XVII’ resulta grotesco. Spinoza suscitaba “odio extremo” simplemente porque repudiaba todas las religiones reveladas y esto era algo que muy pocos entre sus crédulos y fanáticos contemporáneos podían tolerar.

  3. Bienvenido Rawandi, gracias por participar. También a mí me extrañó la insistencia de Stewart en no sé qué risita burlona o actitud de menosprecio. Lo pasé por alto: licencias poéticas para construir su relato.Cuando contemplo el retrato de Spinoza o imagino su persona siempre le atribuyo una luminosa felicidad sabia y atea.

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