Contexto histórico y sociopolítico de Jean Paul Sartre

De izquierda a derecha, Deleuze, Sartre y Foucault

1- El periodo de entre-guerras. La visión del existencialismo.

El existencialismo es una corriente filosófica de finales del XIX y principios del XX, cuyas influencias van más allá de la Segunda Guerra Mundial. Esta época de crisis ya había sido anunciada por Nietzsche: la muerte de dios y el nihilismo asociado a ella.

El fascismo, las dos guerras mundiales y la posterior consolidación de los bloques capitalista y comunista durante la Guerra Fría concluyeron en un proceso de despersonalización según el cual el individuo pierde su identidad diluido en una masa social fácilmente manipulable:

  1. En las democracias capitalistas se deshumaniza el trabajo y se transforma al ciudadano en consumidor.
  2. En el totalitarismo comunista soviético se ahoga la individualidad del hombre sin alcanzarse nunca la soñada sociedad sin clases.

2- El proceso de descolonización.

Durante la segunda mitad del XX se inicia la descolonización. El desgaste de las potencias europeas junto con la conciencia nacionalista hicieron estallar las guerras anticoloniales de los pueblos asiáticos y africanos.

El existencialismo francés representado por Sartre, no quiere quedarse al margen de todos estos acontecimientos que están convulsionando el siglo y defiende la figura del intelectual comprometido políticamente. El escritor es la conciencia de la sociedad, le presenta a esta su propia imagen y le insta a cambiar.

Sartre y su pareja, Simone de Beauvoir, autora de El segundo sexo, libro que influyó mucho en el movimiento feminista de los años 60, fundaron en 1945 la revista “Les temps modernes”. Su lema era “Denunciar para cambiar”. La oposición de Sartre a la Guerra de Argelia le supondrá un enorme desgaste político que incluirá un atentado en su apartamento y la petición de su fusilamiento por parte de la ultraderecha.

Sartre y Beauvoir

Sartre y Beauvoir

3- Existencialismo y mayo del 68.

Participó en el Tribunal Russell que investigó los crímenes de la guerra de Vietnam. Rechazó el Premio Nobel en 1964 por entender que Academia sueca era antisoviética y mantenerse al margen del sistema.

Su apoyo a la revuelta de Mayo del 68, una larguísima huelga general en la que participaron diez millones de trabajadores franceses y miles de estudiantes, representa el comienzo de una nueva etapa libertaria de corte maoísta. Aceptó el fracaso de mayo del 68 justificándolo por la ausencia de un partido político que hubiera sustentado la protesta de un modo firme. A partir de este momento y hasta su muerte, Sartre abrazó el maoísmo y su más que cuestionable “revolución cultural”.

4- Existencialismo y post-modernidad.

El compromiso del existencialismo de Sartre con el humanismo y el marxismo son cuestionados radicalmente por la posmodernidad, la corriente filosófica dominante durante los años noventa.

Foucault, uno de los padres de la posmodernidad, dinamita cualquier tipo de humanismo, incluido el de Sartre. Para Foucault el hombre es un invento reciente, es el producto de las ciencias y la filosofía del s. XVIII. No existe una naturaleza humana que descubrir. La fenomenología de Sartre, la antropología marxista o el humanismo católico investigan en el vacío. Además, son saberes que carecen de criterios duraderos de verdad y validez. Foucault renuncia a cualquier tipo de teoría utópica fundada en una supuesta naturaleza humana y propone investigar las estrategias que utiliza el poder para controlar a los individuos: la tríada cárcel, manicomio, escuela. A este saber le denominó biopolítica.

Lyotard, por su parte, cree que la modernidad ha pretendido dar una respuesta filosófica y política al sentido de la historia humana. Ha intentado producir el “gran relato”, ya sea el de la emancipación y progreso de la humanidad a partir de la Revolución Francesa tal y como aparece en Kant, o el discurso de la economía política del capitalismo que garantiza que la libertad de mercado traerá inevitablemente enriquecimiento y democracia para todos, o también la crítica y la utopía marxista con las que se comprometió Sartre. La posmodernidad, dice Lyotard, es un estado de ánimo en el que estos “grandes metarrelatos” ya no son creíbles para nadie, ya no se confía en ellos. La historia reciente nos ha vuelto escépticos. Estamos de vuelta de todo. Eso es ser posmodernos.

Manuel Jesús Curiel Arroyo

Eugenio Sánchez Bravo

2 replies »

  1. De ahí los “grandes temas” de la postmodernidad: el fin de la historia, el fin de las ideologías, el fin de todo….Un mundo horizontal, globalizado, en el que un milenarismo al revés plantea el fin de todas las cosas en nuestro propio presente. Esa “mania finalista” que sufren los postmodernos les hace caer en la “paradoja del mentiroso”: la imposibilidad de anunciar su propio fin. La postmodernidad ha pasado de ser una critica de la modernidad a un “simulacro”. El fin de los grandes relatos anunciado por el gran relato finalista. Tiene narices…

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