Carlos Marzal: Los países nocturnos.

Carlos Marzal: Los países nocturnos. 2ª ed. Barcelona: Tusquets, 2007. Los países nocturnos (1996) no es un libro tan acabado como el magnífico Metales pesados (2001), que ya comenté en el blog. Hay en Los países nocturnos ciertas intromisiones de un de “yo lírico” que desaparece afortunadamente en los mejores poemas, y lo hará luego por completo en Metales pesados.Marzal expone en “Por si no lo sabías” de qué va su poesía: ni refugio, ni moraleja, ni belleza, ni compasión. “Ni semejante, ni hermano”, como decía Baudelaire, es el lector. Se trata de poner las cartas boca arriba o, dicho de otro modo, … Continúa leyendo Carlos Marzal: Los países nocturnos.

Carlos Marzal: Metales pesados.

Carlos Marzal: Metales pesados. Barcelona: Tusquets, 2001. Tuve noticia de Carlos Marzal (Valencia, 1961) porque a él está dedicada esa espléndida e hilarante novela de Felipe Benítez Reyes que lleva por título El novio del mundo. “Para Carlos Marzal, fundador y socio único del Club Walterista”, decía el epígrafe. Algo decepcionado por la novela de Marzal Los reinos de la casualidad (Tusquets, 2005) opté por su libro de poemas más emblemático, Metales pesados, Premio de la Crítica en 2001. En su poesía sí he encontrado al alma gemela de Benítez Reyes. Metales pesados está a la altura del mejor libro … Continúa leyendo Carlos Marzal: Metales pesados.

Carlos Marzal: La caverna

Las ideas de de Heráclito, Platón y Nietzsche sirven al poeta Carlos Marzal para reelaborar de forma original el mito de la caverna. LA CAVERNA ESTAS llamas azules que crepitan en medio de la casa, maternales, este fuego vigía que sostiene convulso el corazón de la madera, y sacrifica en caridad su entraña mientras nos acogemos al amparo que prodiga el hogar, tal vez proyecte en la pared, ilusas, nuestras sombras. De espaldas a la cierta luz del día, quizá nos complacemos en tinieblas, sin sospechar qué exánime reflejo somos de otro reflejo evanescente. Reclusos de contento en la impostura, somos … Continúa leyendo Carlos Marzal: La caverna