Cine

Loach: Route Irish (2010)

El asesinato de una familia y los dos niños que lo habían grabado con el móvil es el acontecimiento del que arranca la trama de Route Irish.

Route Irish es el nombre de la carretera que conecta el aeropuerto de Bagdad con la Zona Verde. Es el trayecto rodado más peligroso del mundo.

La guerra de Irak (2003-) es, fundamentalmente, la primera guerra privatizada. El peso de las acciones militares recae no sólo sobre soldados profesionales, entrenados para amar la barbarie, sino también sobre equipos de mercenarios sin control. Los primeros pueden por derecho torturar y asesinar a discreción y los segundos estuvieron protegidos por la infame Orden 17 que les eximió de 2003 a 2009 de rendir cuentas ante las autoridades iraquíes por sus crímenes. El contratista más conocido es BlackWater, culpable, por ejemplo, del asesinato indiscriminado de 17 civiles en el centro de Bagdad. Aquí tienes un excelente artículo de Paul Laverty, el guionista de la película, sobre la citada Orden: “La privatización de la guerra“.

Lo que más sorprende, tanto de las imágenes filtradas por Wikileaks como de los vídeos que inserta Loach en Route Irish, es que disfrutan torturando y matando inocentes. Esa es la sensación que transmiten dos fotogramas que forman ya parte de nuestro imaginario colectivo, un grupo de soldados que se divierte apaleando a unos niños y la soberbia vomitiva de la estética delnice shot.

Soldados apaleando niños desarmados.

La violencia a distancia: la estética del nice shot.

Incluso el protagonista, Fergus, un mercenario al que todavía le queda algún escrúpulo moral, siente horror ante el modo en que arrasan ciudades y torturan a mujeres y niños mientras suena jazz a través de los altavoces de los tanques. Un toque de chillout para amenizar la matanza.

El argumento de Route Irish tiene mucha relación con la película que dio fama a Ken Loach, Hidden Agenda (Agenda Oculta, 1990). En ambas denuncia el terrorismo más temible de nuestros días: el terrorismo de Estado. Hidden Agenda pone al descubierto las oscuras maniobras de Reino Unido en Irlanda y Route Irish de Estados Unidos y sus contratistas privados en Irak.  En Oriente Medio el terrorismo de Estado se ha convertido en una práctica habitual: Palestina, Afganistán, Siria… En el País Vasco también saben algo del tema.

La forma de tortura más practicada en las cárceles estadounidenses es el waterboarding. Siguen una máxima perversa que Žižek llamaría posmoderna: “No blood no foul”. Es tan eficaz que la víctima siempre termina dicendo exactamente aquello que quieres oír. El protagonista se condena a sí mismo cuando utiliza la tortura para vengar la injusticia que menciono en el primer fotograma. Creo que esa es la idea moral que transmite Route Irish. Hay fronteras que ni los individuos ni los Estados deben cruzar si quieren seguir considerándose humanos o humanitarios.

Waterboarding: práctica habitual en cárceles estadounidenses como Abu Ghraib o Guantánamo

Loach: Route Irish (2010)

Dirección: Ken Loach

Producción: Rebecca O’Brien

Guión: Paul Laverty

Intérpretación:  Mark Womack  (Fergus), John Bishop  (Frankie), Andrea Lowe  (Rachel), Geoff Bell (Walker), Jack Fortune (Haynes), Talib Rasool (Harim)

Música: George Fenton

Fotografía: Chris Menges

Montaje: Jonathan Morris.

Diseño de producción: Fergus Clegg.

Distribuidora: Alta Classics

Estreno en España: 23 Diciembre 2011

Países: Países: Reino Unido , Francia , Bélgica , Italia  y España

Duración: 112 minutos.

3 replies »

  1. Qué duro es todo esto. Vivimos en jaulas de ratón y no queremos reconocerlo.
    No hay comentarios. La gente está en la playa, supongo que leyendo libros al sol.
    Hasta otra.

    • Ayer vi el mediometraje Alice in Acidland (1968). Es una película erótica, con aspecto de falso documental antidroga (he leído que se hicieron varios en la época para advertir a los jóvenes de los peligros del LSD y otras drogas), está dentro del sexplotation (explotación del sexo en el cine). Bueno, detrás de todo esto hay una idea interesante: la quinceañera protagonista, después de numerosas experiencias con drogas y sexo, se encuentra en una realidad que es una prisión. Cito la explicación de un compañero de la Red: “donde reflexiona sobre la vida que está llevando y termina sintiéndose como una recluida en un manicomio, en donde está atrapada sin salida, al igual que en la vida real, en la tierra ácida del sexo y las droga”. (http://laguanabanapsicodelica.blogspot.com.es/2007/06/alice-in-acidland-1968.html)
      O sea: “atrapada sin salida, al igual que en la vida real”, impactante ¿no? No hay caminos que nos saquen de la prisión. ¿Todos los intentos llevan a un manicomio? Aunque no caigas en el uso exagerado del sexo, el uso de la droga, la bebida…, estás condenado.
      El quietismo, ¿cómo nos iría con el quietismo?

      Todo son interrogantes, hasta los hastaluegos.

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