Diario de lecturas

Thierry Meyssan: La gran impostura. Ningún avión se estrelló en el Pentágono

Thierry Meyssan: La Gran Impostura, La Esfera de los libros (Madrid), 2002, capítulo I: “El avión fantasma  del Pentágono”.

¿Recuerda el atentado contra el Pentágono? Los acontecimientos eran demasiado graves y tan repentinos que en ese momento fue imposible apreciar las contradicciones de la versión oficial.(…)

El Pentágono, tras el ataque del 11/S. ¿Dónde está el avion?

El Pentágono, tras el ataque del 11/S. ¿Dónde está el avion?

Un Boeing 757-20012 es un carguero capaz de transportar a doscientos treinta y nueve pasajeros. Mide 47,32 metros de largo y tiene 38,05 metros de envergadura. Lleno, este avión pesa 115 toneladas y alcanza, con todo, una velocidad de crucero de 900 km/h.En cuanto al Pentágono, es el mayor edificio administrativo del mundo. Todos los días trabajan en él 23.000 personas. Su nombre procede de su original estructura: cinco anillos concéntricos, de cinco lados cada uno. Fue construido no lejos de la Casa Blanca, aunque en la otra orilla del Potomac. Así pues, no se encuentra en el mismo Washington, sino en Arlington, en el vecino estado de Virginia.

Para causar los mayores estragos, el Boeing debería haberse estrellado contra el techo del Pentágono. A fin de cuentas era la solución más simple: la superficie del edificio es de veintinueve acres. En cambio, los terroristas prefirieron estrellarse contra una fachada, aunque su altura fuese sólo de veinticuatro metros.

El avión se acercó repentinamente al suelo, como para aterrizar. Manteniéndose en posición horizontal, descendió casi a la vertical, sin dañar las farolas de la autopista que bordea el aparcamiento del Pentágono, ni siquiera rozándolas con el soplo de su desplazamiento. Sólo una luz del aparcamiento quedó seccionada.

El Boeing chocó contra la fachada del edificio a la altura de la planta baja y la primera planta. Todo sin dañar el magnífico césped del primer plano, ni el muro, ni el aparcamiento, ni el helipuerto. En efecto, en ese lugar hay un área de aterrizaje para pequeños helicópteros.

A pesar de su peso (un centenar de toneladas) y de su velocidad (entre 400 y 700 kilómetros/hora), el avión sólo destruyó el primer anillo de la construcción. Es lo que puede observarse claramente en esta fotografía.

El choque se notó en todo el Pentágono. El combustible del avión, que se almacena en las alas del aparato, se inflamó y el incendio se propagó por el edificio. Ciento veinticinco personas encontraron la muerte, a las que cabe añadir las sesenta y cuatro personas que viajaban a bordo del aparato.

La casualidad quiso que el avión chocara con una parte del Pentágono que estaba en reparación. Se acababa de acondicionar el nuevo Centro de Mando de la Navy. Varios despachos estaban desocupados, otros estaban ocupados por el personal civil encargado de la instalación, lo que explica que las víctimas fueran mayoritariamente civiles y que sólo hubiera un militar (un general) entre éstas.

Media hora más tarde se hundieron las plantas superiores.

Estos primeros elementos son poco verosímiles. El resto de la versión oficial es absolutamente imposible.

Si se incrusta la forma del avión en la foto del satélite, se puede comprobar que sólo el morro del Boeing penetró en el edificio. El fuselaje y las alas permanecieron en el exterior.

El avión se detuvo en seco, sin que sus alas golpearan la fachada. No se aprecia ningún rastro de impacto, salvo el de la nariz del avión. En realidad, deberían verse las alas y el fuselaje en el exterior, de hecho en el césped.

Vista aérea del Pentágono el dia del atentado. Búsquese el Boeing.

Vista aérea del Pentágono el día del atentado. Búsquese el Boeing.

Mientras que el morro del avión está fabricada con carbono y las alas —que almacenan el combustible- pueden arder, el fuselaje de un Boeing es de aluminio y los reactores son de acero. Tras un incendio, el aparato tiene que dejar necesariamente restos calcinados. Si se remite a la fotografía de la Associated Press, se puede observar claramente que no hay avión. Sin embargo, la foto fue tomada en los primeros instantes: los camiones de bomberos ya habían llegado, pero los bomberos aún no se habían desplegado.

Categorías:Diario de lecturas, Ensayo

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3 replies »

  1. Hay un documental, como no, americano que trata sobre catastrofes aereas donde incluyen el atentado al pentagono, y con avansadisimas tecnologias informaticas explican y recrean el choque del boing contra el pentagono, para mi la verdad soy eseptico sobre estos documentales porque siempre suelen manipular ciertas historias por conveniensia… Pero quien quiera verlo es el documental de National Geographic “Catastrofes Aereas-Atentado al pentagono”

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