Diario de lecturas

Carl Gustav Jung: Sobre el fenómeno del espíritu en el arte y en la ciencia


Carl Gustav Jung: Sobre el fenómeno del espíritu en el arte y en la ciencia. Cristina García Ohlrich (tr.) 3ª ed. Madrid: Trotta, 2007.

Este es el volumen 15 de la obra completa de Jung editada por Trotta. El título, de resonancias hegelianas, nos pone en la pista del tema principal: en el arte y la ciencia el espíritu de la época toma conciencia de sí mismo. El libro incluye varios ensayos breves dedicados a Paracelso, Freud, Wilhelm y Joyce. Revisemos las ideas de Jung en torno a ellos:

  1. Teofrasto Paracelso, nacido el diez de noviembre de 1493, fue médico, alquimista y filósofo. Sus escritos, ininteligibles para la mayoría, son fundamentales para comprender el tratamiento del inconsciente que lleva a cabo Jung. Según Paracelso, el individuo y el universo están inextricablemente unidos. Dicho de otro modo, hay una conexión no causal pero, según Jung, sincrónica e indiscutible, que une la naturaleza de los astros con la humana, el macrocosmos con el microcosmos. Tanto es así que Paracelso se queja de que los fármacos que administran los médicos de a pie no suelen tener el efecto deseado porque no son utilizados en el momento astrológico preciso. Enfermedades y fármacos llevan el nombre de la configuración astral que los determina. En este conglomerado de alquimia, medicina y psicología encuentra Jung ideas sobre esos arquetipos que habitan en mitos, religiones y filosofías de todo el planeta.
  2. Como todos saben Jung fue discípulo de Freud. El descubrimiento del inconsciente y la interpretación de los sueños que desarrolló Freud fueron también los pilares de la psicología de Jung. Sin embargo, Jung se aparta del pesimismo de Freud respecto a la naturaleza humana. Para Freud, una vida mental equilibrada requiere de la inevitable represión de ese fondo bestial que hay en todos nosotros. Jung, por el contrario, considera que en esa “sombra” es donde residen las fuerzas vitales y curativas del ser humano. Otra de las objeciones al paradigma freudiano tiene que ver con la aplicación del psicoanálisis a la interpretación de la obra de arte. Según Jung no es correcto reducir el mito de la caverna al deseo individual de Platón de volver al útero materno. El psicoanálisis no ilumina el verdadero significado de la obra de arte sino que se queda más bien en un obsceno anecdotario. El arte, para Jung, tiene la capacidad de hacer visible imágenes arquetípicas del inconsciente colectivo en las que la época toma conciencia de sí misma y muestran el camino para la curación.
  3. Richard Wilhelm fue el misionero y sinólogo que introdujo en occidente del I Ching, Libro de las Mutaciones. Es un texto de inspiración taoísta que se remonta al segundo milenio a. C. Se utiliza para obtener consejo en situaciones complicadas. Su uso se popularizó mucho en los sesenta y los setenta. Según disponga el azar los tallos de milenrama o aquilea así nos será adjudicado un determinado hexagrama del libro. El novelista Philip K. Dick fue un adicto impenitente del I Ching: llegó a escribir una de sus novelas sometiendo el argumento a las prescripciones del Libro. Jung encuentra en el Libro de las Mutaciones una fuente de inspiración pues funciona mediante el mismo principio que rige su psicología, el principio sincronístico. Este sirve para explicar la influencia no causal que ejercen la configuración de los astros sobre el destino individual o la similitud en los arquetipos míticos y religiosos que se dan en diferentes culturas separadas en miles de años y kilómetros.
  4. Jung observa en el carácter fragmentario, la ausencia de sentido y el nihilismo desesperado del Ulises de Joyce un diagnóstico diáfano de los males de los años de entreguerras. Jung cree que Joyce, al igual que Nietzsche, utilizó el martillo contra los falsos ídolos que han dominado la cultura occidental, la religión católica y el sentimentalismo burgués.

    El sentimentalismo es una superestructura asentada sobre la brutalidad. (p. 111)

La tarea destructora de Joyce y Nietzsche abre un vacío que ha de ser colmado por nuevos valores más afines a la vida y a la tierra. Así, el superhombre o el monólogo final de Mrs. Bloom.

Categorías:Diario de lecturas, Ensayo

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