Diario de lecturas

Cornelius Castoriadis, Lo que hace a Grecia


Cornelius Castoriadis: Lo que hace a Grecia. 1. De Homero a Heráclito. Seminarios 1982-83. La creación humana II. Sandra Garzonio (trad.) Argentina: FCE, 2006.

Cornelius Castoriadis (Estambul, 1922- París, 1997) desarrolló su actividad filosófica en París a partir de la década de los sesenta. En 1980, fue nombrado director de estudios de la prestigiosa Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales. En su pensamiento, orientado principalmente hacia la teoría política, son evidentes las influencias del psicoanálisis y el marxismo. Sin embargo, la publicación reciente de sus apuntes de clase sobre Historia de la Filosofía Griega nos muestran a un lector experto y un comunicador incomparable. Así, Sobre el Político de Platón (Madrid: Trotta, 2004), del que ya hemos hablado en este blog, y la novedad editorial que nos ocupa ahora.

La tesis principal de sus clases consiste en demostrar que el origen de la filosofía y la democracia tienen el mismo sustrato: el cuestionamiento implacable de la imagen del mundo que hayamos heredado de la tradición.

Inseparables en el hecho de su génesis, democracia y filosofía son, en efecto, indisociables también en, el plano de la significación. En ambos casos, es poner sobre el tapete y cuestionar la dominación de la institución heredada: dioses y representaciones de la tribu, o ley que simplemente está ahí. En ambos casos, es instituida una nueva relación del hombre con la verdad -apertura de un espacio público de discusión, creación de un individuo que hace de su pensamiento la medida- como con la ley -posición humana de la ley después de deliberación y decisión del demos. En ambos casos, es inaugurado un movimiento sin clausura posible: interrogación sin límites sobre la verdad, cuestionamiento interminable sobre la justicia. p. 318

Este cuestionamiento se apoya en el milagroso descubrimiento filosófico que realizó el pensamiento griego de Homero en adelante. Todo es uno, y ese uno es puro sinsentido o indeterminación. En Homero y Hesíodo su nombre es Caos o Abismo, en Anaximandro el apeiron, en Heráclito el fuego, en Platón y Aristóteles la materia que hace imposible reducir el mundo a mera Razón . El hombre, por naturaleza, crea significados para ocultar ese caos (filosofía, religión, ciencia…) pero sólo los griegos fueron capaces de admitir que ningún significado, ningún sentido es absolutamente verdadero. Toda teoría, todo concepto, toda política, es una construcción humana y, por tanto, susceptible de ser criticada. La actividad filosófica es, por tanto, interminable.

Lo que hace a Grecia, no es la medida y la armonía, ni una evidencia de la verdad como “develamiento”. Lo que hace a Grecia es la cuestión del sinsentido, o del no-ser. Esto está dicho con todas las letras desde el origen -aunque las orejas mugrientas de los modernos no puedan escucharlo, o sólo lo escuchen a través de sus consuelos judeocristianos o de su correo del corazón filosófico—. La experiencia fundamental griega es el develamiento, no del ser y del sentido, sino del sinsentido irremisible. p. 325

No obstante, hay que recordar que son apuntes de clase y no un libro sistemático pensado para su publicación. Hay largas disgresiones, omisiones imperdonables (Nietzsche, La filosofía en la época trágica de los griegos), repeticiones y tesis muy provocadoras y discutibles. A pesar de todo, es una lectura apasionante.

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