John Maxwell Coetzee: El maestro de Petersburgo. Barcelona: Nuevas ediciones de bolsillo, 2003.
El autor de Desgracia (Barcelona: Nuevas ediciones de bolsillo, 2003), nóbel de literatura en 2003, se atreve en esta novela con la recreación de un episodio fundamental en la vida de Dostoievski. Coetzee relata cómo afronta el genio la muerte de su hijo, involucrado en las convulsiones revolucionarias del Petersburgo de 1869. Son los materiales con los que elaborará un clásico sobre la sinrazón de la violencia y el terrorismo, Los demonios (Madrid: Alianza Editorial, 2000)
En cualquier caso, la fuerza de la novela no reside en la reconstrucción del alma de Dostoievski, que resulta algo decepcionante por forzada y artificial. El maestro de Petersburgo es valiosa en tanto ejemplo paradigmático del estilo naturalista de Coetzee. Mediante la acumulación sistemática de pequeños horrores el autor nos coloca efectivamente ante la miseria y el sinsentido del mundo. Así, esos perros abandonados lamiéndose purulentas y gigantescas llagas, los irreprimibles accesos de pederastia en el personaje más dotado -moralmente hablando-, las niñas prostitutas agradecidas y satisfechas, la estupidez y la inevitabilidad de la violencia…
