Aula de Filosofía de Eugenio Sánchez Bravo

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Tales de Mileto

Tales de Mileto

La mayoría de los primeros filósofos creyeron tan sólo principios a aquellos que se dan bajo la forma de la materia; pues afirman que el elemento y principio primero de todas las cosas es aquel a partir del cual todas las cosas existen y llegan por primera vez al ser y en el que terminan por convertirse en su corrupción, subsistiendo la sustancia pero cambiando sus accidentes;  porque  tal naturaleza se  conserva siempre…,  pues es necesario  que haya alguna sustancia natural,  una o múltiple, de la que nazcan las demás, mientras ésta se conserva. Respecto al número y la forma de tal principio no todos están de acuerdo, sino que Tales, el iniciador de tal tipo de filosofía, dice que es el agua (por lo que manifestó que también la tierra está sobre el agua), tomando, tal vez, dicha suposición de la observación de que el alimento de todas las cosas  es húmedo y que el calor mismo surge de este y vive por este (el principio de todas las cosas es aquello de donde nacen); de aquí dedujo su suposición y del hecho de que la semilla de todas las cosas tiene una naturaleza húmeda; y el agua es el principio natural de las cosas húmedas.

Aristóteles: Metafísica, I – 3, 983 b citado en Kirk G. S., Raven, J. E.: Los filósofos presocráticos, Jesús García Hernández (tr.), Madrid: Gredos, 1981, pp. 130-31.

Friedrich Nietzsche en 1867

La filosofía griega parece iniciarse con una ocurrencia extravagante, con la tesis de que el agua es el origen y la matriz de todas las cosas. ¿Es realmente necesario mantener la calma y la seriedad ante semejante afirmación? Sí, y por tres razones: la primera, porque la tesis enuncia algo acerca del origen de las cosas; la segunda, porque lo enuncia sin imagen o fabulación alguna; y, finalmente, la tercera razón, porque en ella se incluye, aunque sólo en estado de crisálida, el pensamiento “Todo es uno.” La primera de las razones enunciadas deja aún a Tales en compañía de la religión y la superstición, mientras que la segunda, sin embargo, lo excluye ya de tal compañía y nos lo muestra como un investigador de la Naturaleza; pero, a causa de la tercera razón, puede considerarse a Tales el primer filósofo griego.[...]

Cuando Tales enuncia: “todo es agua”, estremece al hombre y lo hace salir del manoseo vermiforme y de ese trastear por todos los rincones, tan característicos de las ciencias particulares; Tales presiente la solución última de las cosas, y en virtud de semejante presentimiento supera el vil cautiverio, la vulgar torpeza que reside en los grados más ínfimos del conocimiento. El filósofo trata de que resuene en sí mismo toda la armonía del universo, y luego intenta exteriorizarla en conceptos.(…) Se trata, ciertamente, de medios de expresión muy pobres; en el fondo, son también metafóricos: una traducción infiel realizada a una esfera y a un lenguaje diferentes. Tales intuyó la unidad absoluta del ser, y cuando la quiso comunicar, ¡habló del agua![...]

Friedrich Nietzsche: La filosofía en la época trágica de los griegos, L. F. Moreno Claros (tr.), Madrid: Valdemar,  2003, p. 45 y p. 51.

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Esta entrada fue publicada en 6 octubre, 2010 por en Presocráticos y sofistas, Textos clásicos de Filosofía y etiquetada con , .

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