Tánger paraíso, el poema que Ramón Buenaventura lee a partir del minuto 76, me ha hecho feliz, porque la ficción dice a veces más verdad que la verdad misma, tan sosa y aburrida, por la ironía y el sentido del humor que anula ideologías, religiones y patrias, dejando el mundo tal cual, un leve desvanecerse de todo y de todos en el olvido, por el lenguaje, qué maestro de las palabras es Don Ramón, mira que he buscado y leído pero sólo pondría a su altura a otro autor muy poco español como Miguel Espinosa, por los «herejes derrotadísimos y rojísimos que exterminar», por las raíces arrancadas, una vivencia que me es tan afín, por Juvenal: «horrida vitanda est Hispania», por la camisa salpicada de rojo, por la memoria de un paraíso que nunca existió porque ninguno de los que merece la pena existe y sin embargo…
¡Ojalá llegue pronto la edición de Ignacio Echevarría de la poesía completa de Ramón Buenaventura! -y con las notas al pie, que son también poemas, en el lugar que Ramón desea-:)
