Zenón utilizaba este argumento para demostrar que la unidad parmenídea es inmóvil: si algo se mueve por una línea limitada, dice, es necesario que antes de que se haya movido por toda su extensión, se haya movido hasta la mitad; y antes de que se haya movido hasta la mitad del total, es necesario que primero lo haya hecho hasta su cuarta parte; y, antes de la cuarta parte, hasta la octava; y así hasta el infinito, pues todo continuo es divisible hasta el infinito.
Filópono «el laborioso» (Juan de Alejandría) Física 81, 7, citado en Los filósofos presocráticos volumen II. Madrid: Gredos, 1985, p. 49.

Todo lo que está en un espacio igual a sí mismo -dice- está en movimiento o en reposo. Pero es imposible que algo esté en movimiento cuando está en un espacio igual a sí mismo. En consecuencia, está en reposo. Es así como el proyectil arrojado estará en reposo en cada uno de los instantes del tiempo durante el cual se mueve, al estar en un espacio igual a sí mismo; y, si está en reposo en todos los instantes del tiempo, que son infinitos, estará en reposo todo el tiempo. O sea que, si bien parecía que estaba en movimiento, ocurre que el proyectil que se mueve estará en reposo.
Filópono «el laborioso» (Juan de Alejandría) Física 816, 30, citado en Los filósofos presocráticos volumen II. Madrid: Gredos, 1985, p. 54.

