Ética

Short Term 12 (Las vidas de Grace, Destin Daniel Cretton, 2013)

Las vidas de Grace cuenta las historias de l@s trabajadores y l@s jóvenes de un centro de acogida de menores llamado Short Term 12.

Melodrama algo tosco con tintes de comedia, que sobresale en su parte central cuando una de las internas, Jayden, una cutter, lee un estremecedor cuento para niños que ha escrito bajo la influencia de los abusos paternos:

Well, it’s a kid’s story, so there aren’t any big words.

Once upon a time, somewhere miles and miles beneath the surface of the ocean, there lived a young octopus named Nina. Nina spent most of her time alone making strange creations out of rocks and shells. And she was very happy.

But then on Monday the shark showed up.”What’s your name?” said the shark. “Nina,” she replied. “Do you want to be my friend?” he asked. “OK. What do I have to do?” said Nina. “Not much,” said the shark. “Just let me eat one of your arms.” Nina had never had a friend before, so she wondered if this was what you had to do to get one. She looked down at her eight arms and decided it wouldn’tbe so bad to give up one. So she donated an arm to her wonderful new friend.

Every day that week, Nina and the shark would play together. They explored caves, built castles of sand, and swam really, really fast. And every night the shark would be hungry, and Nina would give him another one of her arms to eat.

On Sunday, after playing all day, the shark told Nina that he was very hungry. “I don’t understand,” she said. “I’ve already given you six of my arms, and now you want one more?” The shark looked at her with a friendly smile and said, “I don’t want one. This time I want them all.” “But why?” Nina asked. And the shark replied, “because that’s what friends are for.”

When the shark finished his meal, he felt very sad and lonely. He missed having someone to explore caves, build castles, and swim really, really fast with. He missed Nina very much.

So he he swam away to find another friend.

[Es un cuento para niños, así que no hay palabras difíciles.

“Había una vez, en algún lugar a miles de kilómetros debajo del mar una joven pulpo llamada Nina. Nina pasaba casi todo el tiempo haciendo creaciones extrañas con rocas y conchas. Era muy feliz.

Pero un lunes, el tiburón apareció. ‘¿Cómo te llamas?’, preguntó el tiburón.’Nina’, contestó ella. ‘¿Quieres ser mi amiga?’, preguntó él. ‘Bueno. ¿Qué tengo que hacer?’, dijo Nina. ‘Casi nada’, dijo el tiburón, ‘déjame comer uno de tus brazos’. Nina nunca había tenido un amigo así que se preguntó si esto es lo que debía hacer para tener uno. Miró sus ocho brazos y decidió que no sería tan malo renunciar a uno. Así que le donó un brazo a su nuevo y maravilloso amigo.

Durante toda esa semana, Nina y el tiburón jugaron juntos. Exploraron cuevas, construyeron castillos de arena y nadaron muy rápido. Y cada noche el tiburón estaba hambriento y Nina le daba un brazo para que comiera.

El domingo, después de jugar todo el día el tiburón le dijo a Nina que tenía mucha hambre. ‘No entiendo’, dijo ella. ‘Te di seis de mis brazos ¿y quieres otro más?’ El tiburón la miró con una sonrisa amistosa y le dijo, ‘No quiero uno. Esta vez los quiero todos’. ‘¿Por qué?’, preguntó Nina. Y el tiburón le respondió: ‘Porque para eso están los amigos’.

Cuando el tiburón terminó su comida se sintió triste y solitario. Extrañaba no tener con quien explorar las cuevas construir castillos de arena y nadar muy rápido. Extrañaba mucho a Nina.

Así que se alejó nadando en busca de otro amigo”.]

Lo peor de todo es que sabemos que la tristeza del tiburón es sincera pero que eso no impedirá que la historia se repita una y otra vez…

Ficha técnica

Short_Term_12

Short Term 12

– Dirección: Destin Cretton

– Guion: Destin Cretton

– Música: Joel P. West

– Fotografía: Brett Pawlak

– Intérpretes: Brie Larson, John Gallagher, Kaitlyn Dever, Melora Walters, Rami Malek

– País: Estados Unidos

– Año: 2013

– Género: Drama

– Duración: 96 minutos

– Idioma: Inglés

5 replies »

  1. Hola Eugenio, iba a añadir alguna película a tu estupenda selección sobre el capitalismo, pensando en tu criterio me doy cuenta de que yo tiendo a buscarlas más desde el punto de vista de la vida cotidiana, las actitudes posibles en los entornos pequeños ante los problemas que ese sistema genera. Pero como ya tienes más comentarios (he leído con mucha atención las reflexiones sobre la “izquierda”) y también tiene relación, al hilo de esta entrada y del entorno de un centro de acogida de menores y de tu comentario sobre el cuento y la actitud del tiburón que nos muestra un panorama gris, nada maniqueo, donde el malo no parece malo y simplemente abusa de lo bueno que considera suyo; pues quería mencionar una película ya conocida que, por mucho que la repita, siempre me conmueve (quizá también porque me trae recuerdos de alguien), “Las normas de la casa de la sidra” (Lasse Hallstrom, 1999); me gusta esa forma de entender las normas como algo que regula la realidad para proteger a los más vulnerables más que para prescribirla a gusto de los más poderosos, me encanta la actitud del doctor que interpreta M. Caine (su forma de enseñar y de querer a los niños y su sentido de la responsabilidad), bueno, me gusta todo, incluida la música de R. Portman. Y también hay un problema de abuso incestuoso donde el malo no es del todo malo. Precisamente lo que hace tan difícil enfrentarse a las situaciones injustas (cotidianas y políticas) son esas circunstancias en las que no está claro el enemigo, es más, se encarna en aquello que manipula por la dependencia.
    Um forte abraço,
    Marisa

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    • Hola Marisa,

      después de ver Las vidas de Grace he pedido a los chic@s que hagan una pequeña disertación explicando el significado de la historia de Nina. Ya te contaré el resultado. En mi opinión, es importante porque ese tipo de situaciones se presentan con frecuencia en la vida: los maltratadores y sus víctimas, por ejemplo. Además, con el tiempo los papeles suelen intercambiarse y los seres humanos se vuelven una mezcla turbia de amo-esclavo.

      El problema de la mayoría de los libros de Ética es su “simplismo”. Son más relevantes por lo que ocultan que por lo que revelan. No hay forma de hacer nada serio con los chic@s si no te sitúas en los márgenes. Hay que acostumbrarlos a la complejidad, a la mentira, a las trampas de la “buena conciencia”. ¿Está bien defender los derechos humanos con bombas y drones?

      Las normas de la casa de la sidra, ya que la mencionas, será la próxima peli para trabajar en clase. También me gusta porque las palabras bueno y malo cambian y se adaptan dependiendo del caso.

      Dos días, una noche se adapta muy bien al tipo de cine que recomiendas como crítica del capitalismo. Es terrible ver cómo los vicios del poder se contagian también a las víctimas. Me gustaría si te acuerdas de alguna más que desarrolle el tema del capitalismo así, a un nivel más cercano. Cosmópolis y El lobo de Wall Street pasan por alto esos temas que son muy importantes pero, cinematográficamente hablando, les llegan. Deben ser las modas.

      Mis opiniones sobre la izquierda son relatos típicos y tópicos sacados de la prensa habitual. Estoy muy disgustado porque sé que en ese campo es mucho más lo que desconozco que lo que sé y que puedo patinar en cualquier momento. No sabía hasta que me lo dijeron hace poco que existía el independentismo gallego y que hay cinco presos condenados por delitos de terrorismo (sin víctimas). Cuando me lo contaron me pareció que o Galicia estuviese en otro continente o yo llevaba treinta años viviendo en un universo paralelo.

      Abrazos.
      Eugenio.

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  2. Estoy de acuerdo en que impartir Ética, en secundaria, como teoría es un error, la verdad es que creo que es un problema extensible al sistema educativo en general que acaba valorando las definiciones, con un excesivo prejuicio de objetividad, sobre la comprensión. Es mejor buscar actividades en las que tengan que buscar sus propias opciones y ya después explicar marcos conceptuales. El cine es interesante porque expresa mucho emocionalmente con lenguaje no verbal.
    Antes de leer esta entrada (y la siguiente que me recordó ayer también otra película de esas que a una le dejan huella, aunque sea otro tema…) pensaba en películas como “Los lunes al sol” de F. León, para tratar también el tema del paro y que también, como “Dos días, una noche” , es una muestra de la diferencia entre humildad y servilismo (además se ve la Ría de Vigo con sus contrastes naturaleza-industrialización); o también, para el tema de los desahucios, “La estrategia del caracol” de S. Cabrera, ésta si no la viste no puedes perdértela (es colombiana), sin descubrirte nada puedo decirte que acaba con una pregunta y una respuesta: -¿Y todo esto por qué?- Pues ¿por qué va a ser? ¡Por dignidad, hombre, por dignidad! Y otra que vi hace poco, sobre inmigración, holandesa, “El nuevo mundo” de Jaap van Heusden; etc. Podría seguir pero me siento un poco como una “okupa”….
    Del otro tema ya hablaremos más pero no me pareció que “patinaras” en lo que decías, al contrario, hay que darle vueltas. En general aquí la Transición fue pasar página a la dictadura de una forma muy light, incluso nosotros somos de una generación que no teníamos edad para votar esta Constitución y ni siquiera se plantean que habría que cumplirla o cambiarla o, al menos, preguntar. Mis opiniones sobre nacionalismos son poco ortodoxas en todos los frentes pero sí te puedo decir que, en Galicia, la cultura autóctona no se muere gracias al mundo rural que, por otra parte, es un sector muy desfavorecido no solo política y económicamente, sino también culturalmente y, en demasiadas ocasiones, también por parte de algunos “galeguistas” bien asentados. Rilke decía que la patria es la infancia, sí, y por eso creo que es un paisaje, una geografía, un mapa físico, no político, y también que las afinidades con los otros es una brújula de universos emocionales, microcosmos conectados en la estratosfera.
    Abrazos,
    Marisa

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    • A la hora de enfrentar el análisis del capitalismo parece que un extremo está el cine de ideas y en el otro el que se acerca más a los afectos y las situaciones cotidianas. El discurso de Vija Kinski en “Cosmópolis” es, aunque no lo parezca, una variante muy ortodoxa del determinismo histórico del marxismo: el capitalismo debe consumarse y lo hará no importa a cuántos deje en la cuneta. Todo esto dicho dentro de una limusina tan pulcra como una Idea platónica. Y luego, en el otro extremo, recuerdo a Javier Bardem en el bar, harto del argumento de que los astilleros coreanos hacen los barcos más baratos. Lo suyo no es razonar sino el grito y la furia y el desencanto.

      En esta conversación contigo me he dado cuenta de que el cine de ideas (Godard, por ejemplo) se me queda grabado a fuego en la memoria mientras que el cine más cercano como “Los lunes al sol” o “Dos días, una noche” lo olvido con facilidad. De algún modo inconsciente, me mantengo a distancia del sufrimiento real y me refugio en la confrontación de Ideas. Aunque al terminar “Dos días, una noche” la protagonista no recupere su puesto de trabajo queda claro que luchando ha recuperado la dignidad. En cierta forma, el mensaje es extraer del sufrimiento un empuje para luchar. Esto es fundamental transmitirlo a los chic@s.

      Visto así, mi forma de pensar el capitalismo es “intelectualoide” y cobarde. Al final, como decía Nietzsche, todos nuestros juicios de valor tienen su origen en el “tipo de vida” que somos y creo que se puede diagnosticar mi caso como francamente “platónico” y “descendente”. 🙂

      Bien está, al menos, ser consciente de ello.

      Sobre el tema de la transición me gusta mucho el escepticismo con el que lo trata Rafael Reig en “Todo está perdonado”. Pero esta no es su mejor novela. Si te animas ahí están “Sangre a borbotones” o “Guapa de cara”.

      Como esta entrada va de un centro de acogida de menores pues es triste comparar cómo es el que aparece reflejado en la película y luego cómo es la realidad en España: http://www.publico.es/sociedad/chaval-queja.html

      Pero este tipo de cosas llevan años siendo una constante. Durante una época los agrupé en una entrada dedicada a Los cuatrocientos golpes de Truffaut. Parece que los “centros de acogida” funcionan a base de porra y valium. 😦

      Abrazos

      Eugenio.

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  3. Si el capitalismo llevara implícita su negación, atendiendo a esa dialéctica marxista, tendría que estar ya más que consumado, buscarle una lógica no deja de ser un intento de racionalidad que no tiene, en el fondo creo que responde al miedo atroz de una concepción asentada sobre la competitividad, un miedo terrible a una idea distorsionada del fracaso y a ser pobre en la eternidad (como la momia acumulando riquezas en su pirámide). No me parece sostenible, incluso para los que apoyan ciertas desigualdades sociales y creen que es sólo un problema de crisis puntual, aunque sólo sea por el desastre medioambiental que supone.
    En cualquier caso a veces el grito y la furia son más adecuados si, como decía Quevedo, es peligroso tener razón cuando no hay justicia. Es cierto que en esas películas el objetivo acaba en frustración pero lo importante es la actitud, al fin y al cabo la vida también acaba en colapso y no creas que me estoy poniendo heideggeriana, creo que hay diferentes formas de morir igual que hay diferentes formas de vivir y que, acompañe o no la suerte, la fortaleza está en la forma de afrontar esa sucesión de situaciones particulares ¿en qué si no? Es verdad que a veces soy un poco ingenua pero pienso que en la película “Las normas de…” no se muestra una situación ideal, los hechos son duros, y que, en medio de esa crudeza, lo que le da ternura y ligereza es la sensibilidad de los personajes, la comprensión concreta de su “aquí y ahora” en el mundo. Esa realidad que muestras en los enlaces sobre abusos en centros de menores no es toda la realidad, aunque sea casi toda, me refiero a que bastaría un solo educador con otra actitud para que eso en un centro concreto no pasara, yo conocí a uno, de él aprendí que cada uno de nosotros influye en su entorno próximo y que eso produce una pequeña expansión con una ínfima, pero cierta, probabilidad de propagarse un poco más, y, a su vez, producirán otras. Si es poco para que termine bien, al menos viviremos esos momentos en que no fuimos presos de la coartada general (ese instante también es muy nietzscheano ¿no?)
    Bueno, no sé si eres “platónico y descendente”, pero sí que eres “cercano”. Voy a leer alguno de esos libros que me recomiendas.
    Abrazos,
    Marisa

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