Cine

II Ciclo de Filosofía y Cine. Guadalupe Jiménez Blasco, Alberto Iglesias Martín: Detachment (2012).

detachment

El viernes 12 de abril de 2013 a las 17.30 el Departamento de Filosofía del IES Valle del Jerte proyectará en la biblioteca del centro la película Detachment (Kaye, 2012). A continuación, como es habitual, tendremos un pequeño debate.

Invitados alumnos y profes. 🙂

Observaciones filosóficas de Guadalupe Jiménez Blasco (2ºB).

Ya desde el principio, con toda una declaración de intenciones citando a Albert Camus, el filme se tiñe de una visión blanca y negra, agria, que bien pudiera retratarse con el singular grabado de aguafuerte de Goya, que influirá después en el Expresionismo. Detachment tiene la capacidad de, reuniendo los dramas ordinarios, dar lugar a una tragedia cotidiana, retratada de una manera directa y realista, que en ciertos momentos nos lleva a adoptar el tono pesimista de Schopenhauer (“la vida no es más que una sucesión de catástrofes”). La cámara juega un papel esencial, ralentizando y “cortando” un tiempo banal, en el que no pasa nada. Un paso del tiempo que carece de todo valor o trascendencia.

El profundo carácter existencialista predomina en la cinta y las puntuales reflexiones del profesor dan una idea vaga de la realidad que cree vivir éste. Al igual que Sartre expondría en La náusea, el protagonista, que alega al comienzo “no tener sentimientos que herir”, viene a confirmar esa existencia, o no existencia, esa nada en la que estamos condenados a hundirnos:

“Hoy me he dado cuenta de algo: soy una persona inexistente. No deberías estar aquí, yo no estoy aquí. Y aunque me ves, estoy vacío.”

En La náusea, el protagonista se ve inútil como las raíces del árbol.

En La náusea, el protagonista se ve inútil como las raíces del árbol.

Dicha visión queda englobada dentro de una sociedad decadente, donde no hay futuro, ambición o esperanza de cambio. La crítica pasa por una muestra de la desidia del sistema educativo: “La noche de los padres” antes una velada con aulas con progenitores preocupándose por sus hijos es ahora un inmenso pasillo vacío, los mismos padres se enfrentan de manera violenta y victimista a los docentes (a los que tachan de racistas incluso); éstos, a su vez, se hallan en una espiral cercana a la depresión o la locura; la acritud y la insubordinación de los alumnos es un reflejo de la falta de interés generalizada, que, bajo la influencia de los “poderes fácticos” solo aspiran a meterse a modelos o triunfar como estrellas del rock. 

La constatación de la podredumbre del sistema se hace patente en la charla en la que un propietario intenta equiparar la enseñanza impartida en el instituto al valor inmueble de éste, esencial en la “sociedad competitiva” del momento: el colegio es un negocio más donde sólo sirve mejorar el rendimiento de los alumnos, elevar la media. Los school distric en Estados Unidos funcionan como un condado o una ciudad, con poderes de expropiación e impuestos (property tax o impuesto sobre la propiedad, por ejemplo). Un lucrativo negocio. “Intente ceñirse al temario, es muy importante”, es el primer consejo que hace la directora del centro al profesor sustituto. Muy lejos del método original y dinámico del profesor Héctor en la película The history boys proyectada hace unas sesiones en el Aula de Cine de Filosofía.

La educación, en venta.

La educación, en venta.

En Francia la dirección en los centros la ejecuta un representante del Estado, es decir, la máxima autoridad en los institutos franceses pasa por un representante de Gobierno con alta cualificación financiera, por ejemplo, pero no obligatoriamente docente. En él recae la última palabra en cualquier tipo de decisión, bien sea de tipo pedagógica o administrativa, y la jerarquía es inflexible. El Estado, para bien o para mal, está omnipresente desde cada liceo.

Desde el sector privado o público, (¿qué diferencia existe ya?) todo aspira a ser controlado.

El drama del Alzheimer o la demencia senil es otro de los temas que aborda la película. El abuelo del protagonista ya no comparte los mismos recuerdos de su nieto, es un extraño. ¿Cabe, pues, pensar que existe un yo inmutable? Nietzsche diría que es precisamente el lenguaje el que fomenta la más perniciosa de las ilusiones, la identidad. El abuelo debe inventar nuevos recuerdos, pero también él está de vuelta de todo: la asfixiante atmósfera lo ha atrapado a él también.

Por último, cabe mencionar el tema del suicidio. Se intuye que fue la causa de la muerte de la madre del protagonista, y el final también de una de sus alumnas. De alguna manera teje la personalidad inadaptada del profesor, que asiste, impotente a la “muerte” definitiva de cualquier ilusión de progreso en una sociedad donde también muere el arte (la desvalorización de las capacidades artísticas de la alumna por parte de su padre).

La técnica del collage retrata la idea del mundo que se extrae del filme.

La técnica del collage retrata la idea del mundo que se extrae del filme.

Observaciones filosóficas de Alberto José Iglesias Martín (2ºA).

Detachment  es una película con un argumento en apariencia de lo más sencillo: Henry Barthes es uno de los mejores profesores de su distrito y gracias a una recomendación consigue un puesto como profesor en una escuela. Allí se enfrenta con un grupo de alumnos muchos de los cuales se encuentran en situaciones precarias de falta de motivación, desinterés en las asignaturas, problemas de aprendizaje, agresividad, dificultades sociales e incapacidad para lidiar en general con los problemas que la vida les presenta. Barthes consigue ir ganándose el respeto y admiración de muchos de sus alumnos gracias a su capacidad para comprenderlos y entender qué les ocurre, así como por su honestidad e intención de ayudar y hacerles progresar. Él es capaz de hacerles ver cosas que posiblemente nunca se habían parado a pensar. Otras figuras importantes en el desarrollo de la trama son el abuelo de Henry, que vive solo, atendido  en una clínica; y la joven Erica, a la cual Henry conoce una noche al volver de la clínica en autobús y a la cual acoge y trata de ayudar en todo lo posible. Meredith, una de las alumnas de Henry también acaba teniendo una gran importancia. Ella trata de evadirse del mundo mediante la creación artística a través de la fotografía y acaba encariñándose mucho con su nuevo profesor.

A lo largo de toda la película puede irse viendo cómo la escuela va cayendo irremediablemente en un decadente agujero, tanto en el ámbito de los profesores, como de los alumnos y los padres de éstos. Esto es un reflejo de los graves problemas a los que se enfrenta hoy día la educación. La educación es la base que forma personas para el futuro, o eso es lo que debería ser. Los alumnos, desmotivados, acaban por renunciar a sus ilusiones y sueños y se vuelven incapaces de solucionar los problemas que se les van planteando. Los profesores acaban por volverse locos. Su desmotivación es en muchas ocasiones aún mayor que la de los alumnos pues van viendo cómo poco a poco cientos de jóvenes van tirando literalmente su vida a la basura. En cuanto a los padres, que también fueron alumnos en su día, son muchas veces responsables de lo que les ocurre a sus hijos, tanto como alumnos  como en el ámbito personal. Ser padre no es nada fácil ni que pueda tomarse a la ligera y sin responsabilidad. Como dice Henry, “no intenten esto en casa”.

Detachment es una película cuya piedra angular es la idea del desapego, y que puede relacionarse con el existencialismo, concretamente con Jean-Paul Sartre. Entre las reminiscencias sartrianas destacan las ideas de la aceptación de la realidad así como la negación de cualquier tipo de trascendencia; el individualismo y la visión de la existencia humana como un absurdo en que la libertad lleva a la angustia, a la náusea. Cada persona ha de ser responsable de su propia vida y tratar de conducirla y aprovecharla.  También destaca la indefinición de los límites entre lo que está bien y lo que está mal que se aprecia en el film.

Formalmente la película consigue transmitir esa atmósfera de angustia y de náusea, del mismo modo que refleja la decadente situación del sistema educativo. Funde diversas técnicas de cámara para hacer más dinámico el desarrollo. También destaca la repetición de ciertas imágenes para hacer más consciente al espectador de ciertas ideas relevantes.  La música y el sonido también contribuyen sin duda a lograr en conjunto una película  bien constituida y con un trasfondo ideológico que lleva a la reflexión.

Observaciones filosóficas de Eugenio Sánchez Bravo (Profesor de Filosofía).

Tony Kaye, conocido por haber dirigido la polémica cinta sobre el fanatismo neonazi American History X (1988),  intenta en Detachment llevar a cabo un retrato fiel de la educación en una sociedad consumida por el neoliberalismo. El propósito de Kaye es, desde el primer momento, ser lo más realista posible. Casi podría decirse que aspira a un naturalismo a lo Zolá. Para ello utiliza recursos de lo más variados que van desde la imitación del documental (formato cámara en mano o  entrevista) al expresionismo (cierto gusto por el exceso, por romper los límites de lo correcto, por la provocación y la náusea) pasando por la animación.

La educación es un solar vacío y abandonado. Abandonado por padres, alumnos y profesores. Esto se nos revela con toda claridad cuando observamos el mundo de la enseñanza desde la impasibilidad (detachment). Sin embargo, el protagonista, un profesor sustituto, no puede evitar intentar cambiar las vidas de sus alumnos, enseñarlos a protegerse de la estupidez generalizada que el poder quiere imponer a una mayoría sometida y  manipulable. En este momento, la película pierde pie pues todo lo que se le ocurre al guionista es una arenga conmovedora en favor de la lectura y del cultivo de la imaginación. El profesor escribe 1984 en la pizarra como si fuese un talismán mágico. Desgraciadamente, no es tan sencillo.

La película es mucho más fiel a la realidad cuanto más se aparta de la historia de un héroe trágico de corte existencialista y de los discursos edificantes. Así, algunos fotogramas aislados nos dan realmente que pensar. Inspirándose en el relato de Poe, La caída de la Casa Usher, el director sugiere que esa pila de escombros en que se ha convertido la educación pública es un reflejo de una sociedad y unos individuos corroídos por la omnipresencia de la mercancía y la alienación. En ese contexto el ideal ilustrado de educación, formar ciudadanos críticos y librepensadores, es un reto imposible.

Ficha técnica

Cartel Detachment (Kaye, 2011)

Dirección: by Tony Kaye

Producción: Greg Shapiro, Carl Lund, Bingo Gubelmann, Austin Stark, Benji Kohn, Chris Papavasiliou

Guión: Carl Lund

Intérpretes: Adrien Brody, Sami Gayle, Lucy Liu, James Caan

Música: The Newton Brothers

Fotografía:  Tony Kaye

Montaje: Barry Alexander Brown, Geoffrey Richman

Distribuidora: Tribeca Film

Fecha de estreno: Febrero de 2012 (Estados Unidos)

Duración: 100 minutos

País: Estados Unidos

– Idioma: Inglés

4 replies »

  1. Hastiado de tanto proyecto de “Altas Capacidades”, “Enseñanza Bilingüe” o “Aula XXI”, esta semana, por fin, me decidí a ver esta nueva película de Kaye: me daba auténtico terror y, efectivamente, es muy dura, pero “lomcianamente” profética. ¡Menuda sorpresa me he llevado al ver que has programado su visualización justamente para esta semana! Como siempre, coincido con tus apreciaciones: tiene mucha más fuerza la parte documental de la película que las tribulaciones de este profesor “sin atributos” que, no obstante, intenta dejar una puerta abierta a la esperanza que, hoy por hoy, es inverosímil. Gracias por seguir activo en la red y mi enhorabuena a tus alumnos por la calidad de estos comentarios.

    Un saludo.

    José Ángel

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    • Hola José Ángel, ya llega la temida LOMCE. Detachment nos venía bien para el existencialismo, el último tema de 2º de Bachillerato, y también para hablar del futuro de la educación. Al final el debate se orientó más hacia este asunto. Hay una preocupación generalizada. La mercantilización de la enseñanza está ahí. En ese promotor inmobiliario que les lleva materiales a los profes para que los alumnos vayan mejor preparados a la reválida, el centro suba de categoría y aumenten los precios de las viviendas.

      A nuestro “ciclo de filosofía y cine” asisten unos veinte alumnos y tres o cuatro profes. Es una gozada ver a los chicos pensar y aprender de ellos. Habrá que disfrutarlo mientras dure.

      Un abrazo.
      Eugenio.

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  2. Hola. La película es buena y me dejó grabados en la memoria varios episodios, como el del profesor agarrado a la verja que pregunta algo así como: ¿Me ves? ¿Existo? Los intérpretes tienen el don de poder hacer una representación realista casi perfecta. Creo también que el tiempo está muy bien llevado y da un ritmo muy adecuado a lo que se cuenta.
    Los comentarios de los alumnos son excelentes interpretaciones de la película.
    Hay cosas agradables en la vida, compartir ideas es una de ellas. Gracias a todos.

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