Cine

Slavoj Žižek: Historia y familia en Frankenstein

Frankenstein (James Whale, 1931)

En defensa de las causas perdidas, libro reciente del filósofo esloveno Slavoj Žižek, contiene un interesante capítulo dedicado a investigar las raíces políticas del clásico de Mary Shelley Frankenstein (1818). A simple vista parece que la novela trata sobre las peripecias familiares del Dr. Frankenstein y su monstruo, pero si profundizamos un poco más podemos interpretarla como una reacción conservadora ante los excesos jacobinos de la Revolución Francesa. Según Žižek, Mary esconde inconscientemente el verdadero tema de interés (la Revolución francesa) porque experimenta hacia ella sentimientos contradictorios imposibles de superar: no es capaz de decidirse entre la opresión y la anarquía. Así que transforma sus miedos en un drama familiar donde es posible “una resolución imaginaria” de los conflictos reales. Todas las versiones cinematográficas de la novela han caído en la misma paradoja que el original, es decir, han evitado abordar el tema de fondo, las consecuencias “monstruosas” de una revuelta violenta contra el orden establecido. Es la práctica habitual en la industria del cine: donde debería haber política se coloca un romance.

Žižek apoya su hipótesis en los siguientes hechos:

  • Victor Frankenstein crea su monstruo en Ingolstadt, la misma ciudad en la que, según un historiador conservador de la época que Mary conocía perfectamente, la secta de los Illuminati había planeado la Revolución.
  • El carácter monstruoso de la Revolución francesa fue descrito en primer lugar por Edmund Burke que habla de ella como un Estado al que se hubiera dado muerte y al que “luego se hubiera revivido en forma de monstruo”.
  • La novela, además, está dedicada al padre de Mary, William Godwin. Este, en su Investigación sobre los principios de la justicia política (1793), defendía la creación de una nueva raza humana apoyándose en la ciencia, en la ingeniería social, y no en el coito. Estas propuestas descabelladas de Godwin fueron objeto de fuertes críticas por parte de los políticos conservadores que hablaban de él como de “uno de los mayores monstruos de la Historia”.

En contra de la crítica marxista ortodoxa, según la cual la novela de Mary Shelley es únicamente una reacción temerosa frente al desarrollo científico, moral y político que acarrea la Revolución, Žižek afirma que el texto de Shelley es progresista en un sentido esencial. Ningún autor conservador le hubiese dado voz al monstruo, es decir, se habría atrevido a dotarlo de subjetividad, a contar la historia desde su perspectiva. El monstruo no aparece como una criatura del mal sino que le dice a su creador: “Yo era benévolo y bueno; la miseria me convirtió en un malvado”.

La Revolución, como el monstruo, no es el Mal en sí mismo sino el producto de la opresión y el abuso del Antiguo Régimen. En este sentido, las ideas de Mary Shelley están muy próximas a las de su propia madre, Mary Wollstonecraft. Esta, en Visión moral e histórica del origen y progreso de la Revolución Francesa (1794), tras mostrarse en desacuerdo con el caos y el desgobierno que siguieron a la Revolución, está convencida de su inocencia pues la causa última de la misma es la opresión y la desigualdad social. Así lo dice el monstruo en la novela:

Supe lo que era la división de la propiedad, la riqueza inmensa y la pobreza miserable, la categoría, el linaje y la sangre noble.

En cierto sentido, Mary Shelley se adelantó ciento cincuenta años a la Dialéctica de la Ilustración de Adorno y Horkheimer.

Bibliografía

  1. Slavoj Žižek: En defensa de las causas perdidas. Francisco López Martín (tr.) Madrid: Akal, 2011.

6 replies »

  1. Hola. Creo que el artista puede realizar un trabajo de varias formas: como profesional, llevado por lo que le piden; por inercia, siguiendo las pautas de lo que ya funcionó; libremente, dando rienda suelta al suprarrealismo que hay en él (y en todos)…
    En el surrealismo, como en lo onírico, detrás de unas largas cortinas que ocultan la luz podemos encontrar a una madre que no te quiere. En esta obra y en la explicación que usted trata, las cosas cobran un sentido muy interesante. Gracias.
    El cine es un producto en venta, pocas veces atiende a la verdad. Y lo dice uno que se enamoró de él y sus mentiras, desgraciadamente (descubrir lo falso te convierte en un desgraciado).
    Lo bueno de este suero de la verdad es que no importa la edad que tengas al terminar tu obra, Shelley era una jovencita.

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    • Hola ente, Žižek tiene sus momentos además de ser un gran orador, un showman.
      Ayer vi la nueva versión de Total Recall y a pesar de lo que digan los periódicos prefiero la original de Verhoeven, aunque aparezca Schwarzenegger. El único elemento interesante es la arquitectura futurista (en realidad es una mezcla de Blade Runner y El quinto elemento)
      El cine comercial vive un momento peculiar: todo son secuelas, precuelas, remakes o variantes de algo ya visto. Como si el cine comercial se estuviese canibalizando a sí mismo. Lo mismo le ocurre al arte contemporáneo o a la, así llamada, música culta. Tengo la sensación de que es un fenómeno generalizado.
      De todos modos, de vez en cuando te llevas alguna sorpresa: Prometheus, a pesar de los escandalosos fallos en el guión, es visualmente muy novedosa.
      Un abrazo.

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  2. Es verdad, se arriesga muy poco en la industria del cine.
    Recuerdo que hubo una época en la que se ofrecía a los espectadores un pequeño test en forma de ficha con preguntas sobre lo que les gustaría ver en su próxima película. Love story (1970), que primero fue un best seller, se llevó a la pantalla por petición popular. Sin embargo, en la época de E.T. (1982), nadie pidió ver un niño extraterrestre con aspecto de cagarruta y fue todo un éxito. En mi tiempo de locura, suprarrealista total, creo que la mejor película que se pueda ver es Un muchacho y su perro (1975). Ahí está toda la verdad de este mundo.
    Requiem in cantin pace mi educación neoliberal.

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  3. Hola Eugenio. He visto Prometheus (2012). Al principio de la historia, el ingeniero está siendo ajusticiado o realiza un sacrificio. La importancia de este enigma está en que daría respuesta a la pregunta: ¿la vida en la Tierra fue una elección o una casualidad?
    Un sacrificio que conlleva nueva vida. Una elección, por tanto
    O: un ajusticiamiento que se resuelve en una gran casualidad de vida.

    La historia, la gran fantasía, en realidad tiene preguntas en su interior. Y pesimismo, mucho pesimismo.

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  4. Es curioso que para el religioso y para el mitólogo la solución a la vida sea una elección, que en Prometheus es un sacrificio. Y que para el científico sea una casualidad, que en Prometheus sería un ajusticiamiento.
    No dejo de pensar en Prometeo como un salvador y un creador a la vez (creo que para Esquilo era así en su obra Prometeo encadenado). El sacrificio y el castigo están siempre en la naturaleza. Las dos fuerzas parecen necesitarse.

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