Cine

Heffron: Futureworld (1976)

Futureworld es la secuela de Westworld (1973). Ciencia-ficción de serie B, es decir, realizada con medios que hoy nos parecen rudimentarios y  pensada exclusivamente para el entretenimiento. En cualquier caso, Futureworld fue la primera película en la que se utilizó una animación 3D.

Sin embargo, los peligros que profetizaba para un futuro próximo ya están aquí, aunque no de un modo tan obvio como son presentados en la trama. El argumento se resume en que una multinacional perversa llamada Delos planea reemplazar con sus dobles robotizados a periodistas, políticos, banqueros y militares. El objetivo es salvar al planeta del ser humano, demasiado primitivo, violento e irracional y, en el camino, garantizarse el poder mundial. Como puedes ver en el fotograma de arriba, la primera instrucción que reciben los dobles es “destruye a tu original“.

Cuando Baudrillard habla del fin de la historia o del crimen perfecto se refiere a que lo real ha sido destruido por su simulación, lo virtual, es decir, la inmediatez del directo de los mass-media. Sobre este tema gira gran parte de su obra y así lo explica, por ejemplo, en Las estrategias fatales (1983):

Para que una cosa tenga un sentido, hace falta una escena, y para que exista una escena, hace falta una ilusión, un mínimo de ilusión, de movimiento imaginario, de desafío a lo real, que nos arrastre, que nos seduzca, que nos rebele. Sin esta dimensión propiamente estética, mítica, lúdica, ni siquiera existe escena de lo político, en la que algo pueda constituir un evento. Y esta ilusión mínima ha desaparecido para nosotros: no hay ninguna necesidad ni ninguna verosimilitud para nosotros en los acontecimientos de Biafra, de Chile, de Polonia, del terrorismo o de la inflación, o de la guerra fría. Tenemos una superrepresentación de ellos en los media, pero ninguna imaginación verdadera. Todo eso para nosotros es simplemente obsceno, puesto que a través de los media está hecho para ser visto sin ser contemplado, alucinado entre líneas, absorbido como el sexo absorbe al mirón: a distancia. Ni espectadores, ni actores: somos unos mirones sin ilusión.

Jean Baudrillard: Las estrategias fatales. Joaquín Jordá (tr.) Anagrama, Barcelona, 1991, p. 67.

La realidad ha sido destruida por su doble. Y a la raza humana le ocurrirá exactamente igual:

Future generations of artificial beings will inevitably wipe out the human race, following the same impulse that led humans to wipe out animal species. They will see us retrospectively as apes and be ashamed of being descended from us.  They will invent zoos; protect us perhaps, like any endangered species, and make us the heroes of children’s fictions.

Jean Baudrillard: Cool Memories V, Chris Turner (tr.) p. 3.

Ficha técnica

Director: Richard T. Heffron.

Productor: Richard T. Heffron, Samuel Z. Arkoff, James T. Aubrey, Paul N. Lazarus III.

Guión: George Schenck, Mayo Simon.

Intérpretes: Peter Fonda, Blythe Danner, Arthur Hill, Yul Brynner.

Música: Fred Karlin.

Fotografía: Gene Polito, Howard Schwartz.

Montaje:  James Mitchell.

Distribuidora:  American International Pictures.

Fecha de estreno: 1976.

Duración: 104 minutos.

País: Estados Unidos.

Gracias a ente por la recomendación.

Categorías:Cine, Cine y Filosofía

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7 replies »

  1. Westworld (1973) y Future world (1976) tienen un buen ritmo cinematográfico, in crescendo, ¡qué tiempos aquellos donde se respetaba la graduación de intensidad de lo que se estaba contando! La idea original sorprendió mucho en su momento, aquello de que las máquinas se sublevaran, quisieran libertad y acabaran suplantándonos. Soy un apasionado de la ciencia ficción y disfruté mucho viendo estas dos películas años después de que se estrenaran en las salas de cine. No recuerdo que fueran televisadas y en los ochenta los aparatos de vídeo eran muy caros. Los aficionados al cine sufrimos mucho hasta que llegó la Red, al menos yo sí. Me gustaría que las nuevas generaciones aprecien lo bueno de poder mirar atrás en la historia del cine, rebuscaran en su inmenso armario y sacaran alguna que otra película olvidada de él.

    Me gustaría agradecer que el sistema de publicar comentarios sea tan sencillo; pues hay otros sitios donde tienes que rellenar formularios y responder códigos raros para poder participar. Gracias.

    • Hola ente, aunque los efectos especiales cambian con el tiempo la idea básica es la misma: la tecnología creada por el ser humano será su destrucción. Es una idea que tiene su origen en Rousseau: es la civilización la que pervierte al ser humano. Este pensamiento de Rousseau fue muy común en el romanticismo y cobra fuerza otra vez en cómo el cine y la literatura ven el progreso tecnológico en la segunda mitad del siglo veinte. La idea de que la Inteligencia Artificial cobrará conciencia y destruirá a la especie humana en una secuencia darwinista es lo que Molinuevo llama tecnorromanticismo. Piensa en Terminator o Matrix. Molinuevo entiende que es una forma oscurantista de pensamiento. Estamos en el s. XXI. Tenemos Facebook, Twitter, blogs y la vida cotidiana sigue. Necesitamos, dice, otra forma de aproximarnos a las nuevas tecnologías. Le gustó mucho la película de Fincher sobre el fundador de Facebook, por ejemplo.

      Baudrillard, por el contrario, se aprovecha de la idea tecnorromántica para hacer un análisis pesimista de la sociedad. Las máquinas suplantarán al hombre. Toma esa idea y la convierte en metáfora de lo que está ocurriendo. Hasta hace poco distinguíamos entre apariencia y realidad. La apariencia era que las máquinas eran el progreso y la comodidad. La realidad era que supondrán nuestra aniquilación. Con su teoría del simulacro Baudrillard aspira a superar este tipo de dualismo. Ha tenido lugar, dice Baudrillard, el crimen perfecto. Lo virtual ha hecho desaparecer a lo real. Bueno, lo hemos hecho nosotros y no nos hemos dado cuenta. Por eso es un crimen perfecto porque no sabes que lo has cometido. Nadie puede arrancarte una confesión. Lo virtual es esa hemorragia imparable de información que inunda los mass-media. No hay nada a lo que hoy se le tenga más pánico que a poner en cuestión el principio de realidad. No fuimos a la Luna, los atentados del 11S no ocurrieron tal como nos han contado… Di este tipo de cosas y te conviertes en un paranoico, en un iluso, en candidato al manicomio. No por lo que dices en sí sino porque pones en cuestión el principio de realidad: la verdad de los hechos. Se protege con tanta histeria al principio de realidad porque lo hemos perdido. En lo virtual ya no existe verdadero ni falso.

      Me alegra que podamos hablar de nuevo.

      Para que el proceso de comentar sea más sencillo hice alguna configuración en el escritorio de WordPress. La verdad es que es muy engorroso todo ese protocolo anti-spam. Prefiero simplemente moderar los comentarios.

      Un abrazo.

      • Leo con interés sus respuestas.
        Recuerdo un relato corto de Isaac Isamov, una historia que ha de tener más de 30 años ya. En ese, unos científicos construyen el mayor computador del mundo. Después de años de intensa labor técnica, de programar una multitud de comandos y sentencias para que el ordenador tuviera el mejor cerebro artificial jamás visto, lo quisieron poner a prueba. Eligieron los estudiosos una pregunta que hacerle a la supercomputadora, de todas las posibles optaron por una que siempre nos hemos hecho los humanos: ¿Existe Dios?
        Hubo un silencio absoluto en la sala. Una voz mecánica sonó firme:
        “Ahora sí”.
        En los 80 podías hacer este relato y dejar con la boca abierta a tus amigos. Hoy, al intentarlo en un trabajo o en una ocasión distinta, te miran como si estuvieras desvariando, como si fueras un lunático. Han quitado el poder de la imaginación, la fantasía, la ciencia ficción, etc. y lo han dejado en una cosa para “frikies”, gente rara, dicen. Increíble.

        • Suele citar Baudrillard un relato corto de Arthur C. Clarke en el que una inteligencia artificial hiperdesarrollada va nombrando todas las estrellas del Universo y al tiempo que las nombra desaparecen del firmamento. Usa este relato para explicar su idea de cómo lo virtual suplanta a lo real.

          Uno de los capítulos que más me interesaron del libro más conocido de Baudrillard, Simulacra and Simulation, (es el que sale en Matrix, creo que es el libro hueco que Neo usa para pagar al traficante) está dedicado a Philip K. Dick.

          Así que el Espíritu de nuestro tiempo no se forjó en las bibliotecas sino en la imaginación de autores a los que nadie tomaba en serio.

  2. La metaficción es uno de los logros de la novela moderna, un tema que me apasiona. Tratar la realidad como una especie de metaficción extraña donde lo virtual pudiera de un momento a otro suplantar a lo real (si no lo ha hecho ya) deja a uno patidifuso, pero como no habrá forma de distinguir el momento de transición… Podría enloquecer esperando ese momento crítico de la mutación. Otros tienen más pájaros en la cabeza esperando un futuro en el que tendrán un buen trabajo, una buena casa, una buena familia…
    Es muy inquietante la idea de Arthur C. Clarke en ese relato. ¡Qué buenos son los días en que uno puede tratar esos temas!

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