Historia de la Filosofía (Extremadura)

Ideas esquemáticas para los mínimos de Sartre

1. La realidad: la nada

Partiendo del ateísmo, la tesis básica del existencialismo es que la existencia precede a la esencia, es decir, que no existe una naturaleza humana que nos determine, sino que estamos “condenados a ser libres”.

Frente al “ser-en-sí“, cerrado, amorfo, sinsentido y causante de la “náusea”, existe el “ser-para-sí“, el hombre, capaz de proyectarse libremente en el porvenir.

Cuando la conciencia pierde intensidad y es incapaz de darle sentido al “en-sí” aparece la náusea.

El hombre es en el fondo una nada, un vacío. Esto es evidente ante la experiencia de la muerte, de la finitud. Pero es una nada capaz de abrir una grieta o fisura en el seno compacto del ser y proyectarse en el futuro. Esta grieta en el ser es el origen de la libertad.

2. El ser humano como libertad: angustia, desamparo, desesperación

El problema que nos plantea la libertad es que, tras la muerte de Dios, ya no hay valores a los que aferrarse para tomar decisiones. Carecer de una guía religiosa o moral es lo que nos produce angustia.

Para evitar estos sentimientos recurrimos a la mala fe, es decir, a buscar excusas, a evitar la pregunta ¿qué ocurriría si los demás eligiesen lo mismo que yo? Nos limitamos a pensar que no todo el mundo actúa como nosotros, que ya habrá en el mundo alguien honesto o comprometido o que realice los sacrificios necesarios.

La buena fe consiste en no buscar excusas, en no ceder al autoengaño, en admitir que nuestras decisiones son nuestras. Lo que elegimos compromete a la humanidad entera: ésta es nuestra responsabilidad.

3. Relaciones entre esencia y existencia

Aristóteles había establecido las siguientes oposiciones: materia – forma y potencia-acto. Tomás de Aquino añade una tercera: esencia – existencia. Su objetivo es separar radicalmente a Dios de las criaturas. Al contrario que en Aristóteles, donde las esencias son eternas, en Tomás de Aquino sólo en Dios coinciden la esencia y la existencia, sólo Dios es. Dicho con otras palabras, todos los seres son contingentes mientras que Dios es necesario.

Para el existencialismo, por el contrario, Dios no existe y el hombre es un ser en el que la existencia precede a la esencia, es decir, su naturaleza no viene dada de antemano por un ser superior. En definitiva, un ser que está “arrojado en el mundo” y “condenado a ser libre”, un ser que se hace a sí mismo en el tiempo. Al contrario que en Santo Tomás, en el Universo lo esencial es la contingencia. Todo es gratuito.

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