Cine

Trier: Dogville (2003)

Fotograma de Dogville (Trier, 2003)

El argumento filosófico de Dogville es fácil de resumir en unas pocas palabras: ni el Cristianismo, ni su versión laica, la Ilustración, pueden mejorar al ser humano. Suponer una bondad innata en el hombre, eternamente traicionada por las “pasiones” o lo “social”, es una idea arrogante y negligente. El ser humano es responsable de sus errores y debe ser condenado por ellos. Lo contrario sería arrebatarle su libertad, su dignidad; en definitiva, tratarle como a un perro. Pero los errores de la humanidad han sido catastróficos, imperdonables. Si Jesucristo volviese a la Tierra para el Juicio Final la única solución sería el exterminio de la especie humana. Digan lo que digan algunos filósofos. Ese sería el único modo sensato de usar su omnipotencia.

Fotograma de Dogville (Trier, 2003)¿Qué hacer con los filósofos de buenas intenciones? Lars von Trier responde...

Por último, recordar la discusión teológica final entre el Padre (James Caan) y el Hijo (Nicole Kidman). La crítica al discurso cristiano o ilustrado es tan demoledora como las páginas de Nietzsche o la Justine del Marqués. Haz click en la imagen para ver la escena en Youtube

Fotograma de Dogville (Trier, 2003)

Una obra maestra a la altura de Rompiendo las olas (1996) o Bailar en la oscuridad (2000).

Sea este post mi hobessiana felicitación navideña para tod@s.

Cartes de Dogville (Lars von Trier, 2003)

Dirección: Lars von Trier

Producción: Marianne Slot, Els Vandevorst, Vibeke Windeløv

Guion: Lars von Trier

Música: Antonio Vivaldi

Fotografía: Anthony Dod Mantle

Reparto: Nicole Kidman, Lauren Bacall, James Caan, Ben Gazzara, John Hurt

País: Dinamarca

Año: 2003

Duración: 177 minutos

19 replies »

  1. Hola Eugenio. Es una experiencia nueva y recomendable, una fusión de teatro y cine para verla ahora y revisarla con los años, tomada la experiencia de la vida.
    Nicole Kidman es una actriz eficiente, demasiado vilipendiada por todos.
    Me gusta la Navidad porque soy mitad niño, aunque me veo como el tonto del pueblo, el que lleva una radio pequeña siempre encendida para sentirse de algún modo acompañado. A esto, me compré una diminuta.
    Me ha hecho reír con la felicitación hobbesiana.
    El tema tiene que ser rumiado durante días, ya tengo curiosidad por las ocurrencias que saldrán de ello, en serio, a ver si alguien se anima.

  2. Me gustaría recomendarle The Twilight Zone, las primeras temporadas televisadas allá por 1959 y 1961. Algunos episodios tienen un final que sacude de pies a cabeza. El número 25, People are alike all over, tiene su gracia y así otros muchos: Mirror image, The monsters are due on Maple Street, Walking distance…, son una mezcla de pesimismo y ciencia ficción.

      • Eugenio, los he visto todos, y me he quedado con el recuerdo de uno especial: A Stop at Willoughby. La relación con la esposa, sus deseos de encontrar un sitio mejor, el final…
        Ese primer episodio, Where is everybody, es buenísimo.
        La serie en blanco y negro tiene mucho encanto.

        • Hola ente, he visto los dos siguientes (el vendedor que engaña a la muerte y los pistoleros en manos de Mr. Fate) y espero tener pronto las cinco temporadas. Aparte de practicar el inglés, me encantan. El próximo que vea será ese A Stop at Willoughby. Ya te contaré.

          Muchas gracias por la recomendación.

          Saludos.

        • Anoche vi A Stop at Willoughby. Da una vuelta de tuerca muy interesante a esa “zona oscura” en la que se ambientan los capítulos. Es una historia brillante. Parece dar a entender que quien entra en la “zona oscura” sólo tiene una salida. Pero no en un sentido pesimista, sino la muerte como tránsito, el sucidio como consuelo.

          Una obra maestra. Animo a todo el que pase por aquí a verla. Aunque esté muy lejos del nihilismo radical de Trier.

          Un saludo.

  3. Feliz año nuevo Eugenio –con un poco de retraso, claro–. Hace unos años que decidí dejar de ver las películas de LVT. No creo que sean malas, ni nada de eso. Solo es que su forma de desarrolla una tesis a través de texto-imágenes no va conmigo. A los veinte minutos ya me revuelvo en el sofá buscando una posición cómoda. Mal síntoma. Peero creo que haré la excepción con Dogville. Tanto este post como el comentario que dedica Zizek al filme –en “Sobre la violencia”– coinciden en que la única salida digna para “el género humano” es el de la desaparición violenta. O más que eso, pone sobre la mesa que los discursos de la diferencia y la tolerancia desplegados por todas las ramas del biopoder/tercera vía han sido fallidos.
    Saludos cordiales!

  4. Hola Eugenio. Tenía ganas de hablar con usted de A stop at Willoughby. Muchos de los capítulos de Twilight Zone me dejan pensamientos para varios días. En este en concreto me llaman la atención algunas representaciones realistas de la vida:
    una mujer incapaz de comprender a su marido, su fantasía o sus deseos de encontrar un sitio mejor donde vivir, es algo muy triste;
    un hombre atormentado por la existencia que le ha tocado vivir, un trabajo que es como una prisión para el espíritu;
    viajes diarios en tren en los que fantasea con un sitio de ensueño, un pueblo tranquilo con gentes amigables, creo que todos tenemos esa fantasía, y que la salida a menudo se presenta como la muerte (me pregunto, Eugenio, si su Willoughby será la antigua Grecia) ;
    todo el capítulo me parece una crítica a la vida americana, que casi todos hemos imitado;
    el final es tremendo, e incluso se permite hacer una broma, que no desvelo para los que no lo hayan visto.
    No quiero robarle más tiempo. Anoche vi un capítulo en que un niño hablaba con su abuela muerta con un teléfono de juguete que aquella le había regalado, algo tan simple me puso la piel de gallina, hay dos momentos en este cortometraje (Long distance call) que me dejaron temblando de miedo. Esto que no me ocurría desde niño. Twilight Zone tiene algunos capítulos muy buenos, me gustaría que me dijera sus favoritos. Gracias. Pensé que había visto todos los capítulos, pero aún me quedan algunos, me llevé una alegría al comprobarlo).

    Willoughby pertenecía a otra América menos capitalista, más feliz.

  5. Hola Eugenio. Anoche vi un capítulo de The Twilight Zone que me causó mucha tensión: Little girl lost. Trata sobre una niña, y luego su perro, que se pierden en una especie de cuarta dimensión tras las paredes de su propia casa. Es un cortometraje que maneja muy bien nuestros sentidos hasta llevarnos a esa zona oscura, que en el fondo añoramos. Es de la tercera temporada, capítulo 26.
    Sé que hay capítulos que no consiguen excitarnos lo suficiente, pero este es de los buenos.
    Un saludo.

    • Lo veré. Gracias al p2p he logrado reunir casi todos en versión original. El argumento me recuerda a un best-seller, Coraline de Neil Gaiman, que luego fue llevado al cine con el mismo título. Gracias por la recomendación. Un saludo.

    • Hola Maricruz,

      Aclarando la terminología: existen tres corrientes éticas diferentes: éticas del deber (Kant), morales consecuencialistas (utilitarismo), o éticas de la virtud (Platón y Aristóteles). En el caso de las éticas de la virtud se busca la areté, la excelencia. Si el ser humano es razón, como pensaban Platón y Aristóteles la virtud será el uso excelente de la razón. Este tiene lugar cuando el individuo es capaz de reprimir los deseos y controlar las pasiones. En ese caso el individuo moderado, valiente, prudente, sabio. También cabe aquí la moral cristiana, con algunos matices.

      Probablemente quien te haya hecho la pregunta en cuestión piensa que Dogville es la antítesis de las éticas de la virtud porque todos los personajes son unos miserables o unos asesinos que se dejan llevar por las pasiones menos recomendables del ser humano.

      Pero es posible responder que todo depende del tipo de naturaleza humana que se tome como punto de partida. Si entendemos que la esencia del ser humano es el instinto de supervivencia puede decirse que la protagonista comienza con unas ideas cristianas que la empobrecen y limitan (como diría Nietzsche) y progresa lentamente hasta la excelencia en lo que es su verdadera naturaleza: la voluntad de vivir, la voluntad de poder.

      Saludos.

  6. Hola Eugenio; no sabía que tenías una entrada sobre Dogville; a mí esta película, y Rompiendo las olas, son las que más me gustaron de Lars Von Trier. Ésta es una tremenda reflexión sobre la mezquindad con simulación ética; haciendo una hipérbole de conductas tantas veces comunes: La tendencia a menospreciar a aquello que estaba ahí de un modo desinteresado, o sin más interés que ese mismo estar ahí, buscando un lugar de acogida donde parecía que había igualdad y respeto. La actitud del filósofo racionalizante que se erige guía-mediador cuando se sabe incapaz de correr riesgos, incapaz de amar. La sumisión al poder, al legal o al ilegal, al que sea según las circunstancias. Y la sospecha convertida en suspicacia hacia lo extraño, como hacia la protagonista, que si huye de algo es porque algo malo habrá hecho…Creo que el director eligió ese nombre para el film no para exaltar esa animalidad cívica (lo cual sería un insulto para los perros y perras del mundo) sino para señalar las relaciones sociales como las de esclavos y amos, y todos verdugos; aunque creo que a ella es al único personaje que salva de la mediocridad.
    Un abrazo,
    Marisa

    • Hola Marisa, hacia Lars von Trier siempre he tenido una actitud ambivalente. Por un lado me gusta por su capacidad para profundizar, con cierto sadismo, en aspectos del ser humano que las “buenas maneras” tienden a ocultar. También sintonizo con ese “pesimismo ontológico” tan característico de sus películas. Por otro, me disgusta cuando se le va la mano con el melodrama como en Bailar con la oscuridad o el estilo manierista-publicitario de Melancholia. Son dos películas que me gustan pero creo que se deja llevar por excesos y manías. También es verdad que bueno estoy yo para criticarle precisamente eso.

      Dogville es una historia con lección moral y sorpresa teológica. A mí me recuerda al mejor Marqués de Sade, un tipo poliédrico, la verdad.

      Un abrazo.
      Eugenio.

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