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Campo semántico Kant (PAU Extremadura)

I. Teoría del conocimiento

1. Razón / Entendimiento

Lo primero que hay que saber sobre la tercera y última facultad del conocimiento es que la razón no conoce sino que piensa. Veamos, conocer, según Kant, es lo que hace el entendimiento en los juicios, es decir, aplicar a los fenómenos particulares conceptos generales, algunos de ellos a priori (categorías). Hay, por tanto, en el conocimiento, dos elementos necesarios: concepto y experiencia (fenómeno). Pues bien, pensar consiste sólo en organizar los conceptos según sus relaciones lógicas, encajando unos dentro de otros según sean más o menos universales. El resultado de la actividad de la razón son los conceptos universalísimos que Kant llama Ideas de la razón:

  • Alma. El conjunto de nuestros conocimientos acerca de los fenómenos de la experiencia interna
  • Mundo. El conjunto de nuestros conocimientos acerca de los fenómenos de la experiencia externa
  • Dios. La síntesis de ambas.

Ahora bien, aunque mediante las ideas podemos pensar la totalidad de los fenómenos, ellas mismas no nos dan a conocer nada pues para ello necesitaríamos tener alguna intuición (experiencia) de las Ideas de la razón, cosa que no es posible. Por lo tanto, la metafísica como ciencia es imposible porque el límite de nuestro conocimiento es la experiencia sensible. Pero se da el hecho –faktum, que es la palabra que usa Kant para ponerse serio- de que el hombre es un animal metafísico, de que el hombre posee una tendencia natural a preguntarse ¿Quién soy?, ¿Qué sentido tiene el mundo? ¿Existe Dios? a pesar de ser consciente de que nunca podrá obtener una respuesta. A esta tendencia le llamamos ilusión trascendental. No podemos conocer las Ideas de la razón, pero, dice Kant, podemos atribuirles un uso regulativo en dos sentidos:

  • negativo, señalan los límites del conocimiento;
  • positivo, impulsan a organizar cada vez mejor los conceptos del entendimiento.

El entendimiento es la facultad de juzgar. Juzgar significa subsumir (incluir) una percepción es decir, un fenómeno, en un concepto. Sólo existe conocimiento cuando el concepto general va acompañado por la intuición empírica. Ahora bien, resulta que existen dos tipos de conceptos: unos son empíricos (o a posteriori); es decir, son generalizaciones tomadas de la experiencia (como “piedra” o “calor”). Otros son a priori, y son “puestos” por el entendimiento. Kant los llama “categorías“. Por ejemplo, la categoría de “causa“. Si hemos de analizar el fenómeno “el sol calienta la piedra” siguiendo la filosofía de Hume todo lo que podemos afirmar es que a un suceso A (el sol) acostumbra seguirle un suceso B (el calentamiento de la piedra) pero esta es una relación contingente, sólo probable. En cambio, utilizando la teoría kantiana de las categorías  si pienso: “El sol calienta la piedra”, “calienta” supone implícitamente la categoría de causa (“es causa del calentamiento de”). Esta categoría es a priori y, por lo tanto, nos guste o no, nuestra mente impone a la realidad la estructura causa-efecto y nuestras asociaciones causa-efecto apoyadas en la experiencia tienen un carácter necesario y universalmente válido. Las categorías fundamentales que Kant descubre son la sustancia y la causalidad.
La física es la ciencia de la naturaleza, es decir, el conjunto de todos los fenómenos (no de los noúmenos o cosas en sí mismas, que nos son desconocidas) en cuanto están determinados por leyes generales. Asimismo distingue dos tipos de física:

  • La física experimental, cuyas leyes como ya decía Hume son sólo leyes probables, ya que son tomadas de la experiencia.
  • La física pura, que contiene los principios más generales de la física experimental. Sólo estos principios, o leyes, son juicios sintéticos a priori. Sólo la física “pura” cumple las condiciones de universalidad y necesidad que Kant exige a la “ciencia”. ¿Cómo son posibles las leyes o principios de la física pura? Porque en el fondo son las categorías que nuestra mente necesita utilizar para poder conocer el mundo. Y resulta que, casualmente, coinciden los presupuestos fundamentales de la física de Newton:
  1. Principio de permanencia de la sustancia: “En todo cambio de los fenómenos permanece la sustancia, y el quantum de la misma no aumenta ni disminuye en la naturaleza”.
  2. Principio de sucesión temporal según la ley de causalidad: “Todos los cambios tienen lugar de acuerdo con la ley que enlaza causa y efecto”.
  3. Principio de la simultaneidad según la ley de la acción recíproca o comunidad: “Todas las sustancias, en la medida en que podamos percibirlas como simultáneas en el espacio, se hallan en completa acción recíproca”.

II. Teoría Política/Estado

2. Ilustración

Los grandes cambios culturales que genera la Ilustración se producen en los siguientes ámbitos: razón, naturaleza, progreso y sociedad.

a. La razón

La Ilustración crea un nuevo modelo de racionalidad, en claro contraste con la racionalidad cartesiana:

  1. Razón empírica: El cartesianismo había propuesto como modelo de racionalidad la razón matemático- geométrica. La Ilustración rechaza este modelo, y propone otro: la razón empírica. Los inspiradores sonLocke y Newton: hay que partir de la experiencia. Se trata, por tanto, de una nueva lógica: no la lógica de los primeros principios (ideas innatas de Descartes), sino la lógica de los hechos. Los “principios” sólo se encuentran al final, después de una penosa labor de experimentación con los hechos. La racionalidad del siglo XVIII es mucho más modesta que la del siglo anterior. La razón ya no está en posesión de la verdad, sino que es búsqueda nunca del todo acabada. De ahí la insaciable curiosidad de los ilustrados, su “inquietud“.
  2. Razón crítica: La actitud crítica es una característica común a todos los ilustrados. El análisis es, precisamente, el instrumento de la crítica, la cual se ejercita en todos los campos:
    • Crítica de la propia razón, que conduce a fijar los límites de la capacidad de conocimiento del ser humano. Para todos los ilustrados, la sensación es el límite del conocimiento y la metafísica es declarada como imposible.
    • Crítica de la tradición , que se considera llena de errores y supersticiones. La crítica se hará, sobre todo, mediante un estudio histórico de los orígenes de las ideas recibidas. Y esta crítica no se limita a las ideas, sino que también la emprende con las instituciones: religiónIglesia, sociedad, Estado, educación, derecho, etc.
  3. Razón autónoma : La razón – aun reconociendo sus propios límites- es la única guía del ser humano, ya que se ha rechazado la guía de la tradición. Ello supone que la razón se considera ya liberada de toda tutela exterior, de toda autoridad, especialmente de la religión. Al contrario, es ahora la razón la que juzga sobre el valor de la religión (deísmo). La razón se ha secularizado.

b. La Naturaleza

Los científicos del siglo XVIII creen que es posible prescindir de Dios para explicar el mundo. Tal es el caso, por ejemplo, de Laplace con su teoría de nebulosa como origen del sistema solar. De este modo, la ciencia ilustrada proclama la autonomía del mundo respecto a Dios, del mismo modo que había proclamado la autonomía de la razón. La falta de un punto de referencia en el terreno científico, político, moral, artístico… se resuelve recurriendo a la idea de Naturaleza.. Basta considerar que algo –una conducta o una institución, por ejemplo- es “natural” para que quede justificado. El concepto “Naturaleza” se utiliza con bastante ambigüedad: puede ser el estado de naturalezaen que vivió el “buen salvaje” de Rousseau, el plan oculto de la Naturaleza entrevisto por Kant y que nos conduce hacia la paz perpetua, la moral natural (epicúrea) defendida por los pensadores materialistas como La Mettrie.

Hoy día, tras la defensa de la Naturaleza por parte del movimiento hippie en los años setenta, la publicidad ha devaluado completamente la Idea de Naturaleza al pretender persuadirnos de que, por ejemplo, tal detergente o  tal somnífero es mejor que otro porque es más “natural”.

c. La idea de progreso

Se considera que la humanidad progresa cuando se piensa que la historia avanza lenta pero inexorablemente de lo peor hacia lo mejor y que, por tanto, el momento actual (lo último, “lo nuevo”) es el momento mejor y más perfecto en la historia de la ciencia, las artes, la política, la moral, etc. Esta idea de progreso nace con la Ilustración; concretamente a finales del siglo XVII se suscitó una viva polémica en Francia acerca de “los antiguos y los modernos” en la que vencieron los modernos. Se generalizó la actitud crítica ante el pasado y se consideró que lahumanidad y la razón podrían perfeccionarse infinitamente. Kant fue de esta opinión pues consideraba que la humanidad avanza lenta pero de forma segura hacia la paz mientras que Rousseau pensaba que la historia de la humanidad no era tanto un progreso sino un retroceso respecto a un estado de naturaleza ideal.

Actualmente la desconfianza ante la idea de progreso ha invadido la mentalidad colectiva a causa de las continuas guerras, los desastres ecológicos, las injusticias sociales a nivel planetario, etc.

d.  La sociedad

La filosofía social y política de la Ilustración se desarrolla principalmente en Francia:

  1. Montesquieu en su obra El espíritu de las leyes (1748), describe las diversas formas de gobierno, ocultando su preferencia personal por una monarquía aristocrática. Pero lo más interesante de su obra es la idea de que cualquier forma de gobierno debe ser moderada por la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial (inspirada en Locke y la Constitución inglesa). Kant defenderá una opinión semejante en Hacia la paz perpetua.
  2. Las ideas democráticas e igualitaristas sólo fueron defendidas por pensadores aislados: rebeldes o utópicos. Hay que citar aquí, sobre todo, a Rousseau, defensor de la democracia y los proyectos pacifistas de Saint-Pierre y Kant.

3. Minoría de edad / Mayoría de edad

Kant atribuye la causa de la minoría de edad a la “pereza” y la “cobardía” de los individuos. Por un lado  el dogmatismo acrítico resulta cómodo, pues nos permite no cuestionar nada del mundo que nos rodea. Podemos, por ejemplo, vivir eternamente hipnotizados por el televisor. Por otro lado, renunciar a los prejuicios y las consignas heredadas es una tarea que requiere cierto valor. Es natural que el vacío de la libertad inspire un cierto temor. Por pereza preferimos que un libro piense por nosotros antes que pensar por nosotros mismos. Esta idea tiene mucha vigencia hoy día pues vemos cómo la mayoría no es crítica con la información que recibe, ya sea a través de los libros, de la televisión o Internet. Por cobardía pagamos al sacerdote para que nos garantice el cielo y así no tener que preocuparnos de una muerte cierta. y al médico para que nos garantice la salud cuando lo único realmente eficaz es mantenerse “moderado en el goce y paciente en la enfermedad”.

Esta idea guarda cierto parecido con la opinión que Platón expone en La República donde afirma que una sociedad en la que abunden médicos y abogados es una sociedad en segura decadencia.

Un ejemplo más reciente del estudio de la cobardía del hombre común ante la libertad y el librepensamiento es El miedo a la libertad de Erich Fromm.

La mayoría de edad, el ejercicio del librepensamiento, ha de ir acompañada de una constitución republicana donde se respete la libertad de expresión y el ciudadano se convierta el colegislador.

4. Libertad

La cuestión de la libertad es la tercera de las antinomias de la Crítica de la Razón Pura. Kant concluye que se puede demostrar tanto que somos libres como que todo está determinado. La única explicación de esto es que el determinismo es lo propio del fenómeno (la suma de las sensaciones más el espacio-tiempo y las categorías, especialmente la de causalidad) mientras que la libertad es lo propio del noúmenoo la cosa en sí. La libertad queda por tanto fuera de los límites del saber humano tal como ocurre con otras Ideas de la Razón como la Idea de Dios.

En la Crítica de la Razón Práctica la libertad  aparece como un postulado. Un postulado es un concepto de origen matemático. Un postulado es  una proposición que resulta imposible demostrar pero que si no la presuponemos el edificio entero de las matemáticas se viene abajo. La libertad es un postulado en el sentido siguiente: es imposible demostrarla pero si no la suponemos toda nuestra vida moral se vuelve un sinsentido pues no podríamos atribuir a nadie responsabilidad ni culpa.

La libertad está directemente relacionada con una de las formulaciones del imperativo categórico: “Obra de tal manera que la voluntad pueda considerarse a sí misma, mediante su máxima, como legisladora universal”. La voluntad humana ha de ser legisladora universal, es decir, completamente autónoma. Las leyes morales han de emanar de la voluntad misma. Este ideal conecta la ética con otros ideales políticos como la emancipación de la humanidad, tanto social como individualmente, el paso a su mayoría de edad, es una consecuencia de la realización de la Razón en la vida privada y pública.

En términos políticos, la libertad es para Kant y Rousseau un derecho natural que corresponde a todo individuo. Kant defiende, por tanto, la libertad política positiva, por la cual cada individuo se convierte en colegislador, es decir, en coautor de las leyes del Estado. En este punto, Kant se aparta de Hobbes y se acerca a la idea de autolegislación presente en el concepto de “voluntad general” de Rousseau. El gobernante debiera legislar como si fuera posible que la voluntad unida del pueblo diera su consentimiento a las leyes .

El concepto de libertad jurídica no expresa desobediencia civil, puesto que Kant, al igual que Hobbes, consideraba que la sumisión al poder del Estado era una condición necesaria para el orden social. Para evitar excesos del gobernante Kant confía en su defensa de la libertad de expresión.

5. Uso privado / Uso público

La Ilustración, es decir, la superación de la minoría de edad, sólo requiere libertad para hacer un uso público de la razón que nos permita expresar por escrito nuestras críticas a los dogmas religiosos o o políticos. En tanto miembros de una comunidad cosmopolita nos dirigimos al mundo de los lectores para liberarlos de los grilletes de la superstición y emanciparlos mediante el saber.
Al uso público Kant contrapone un uso privado, esto es, un uso restringido a cierto ámbito, un uso particular. Todo el que forme parte de la maquinaria del Estado debe atenerse a este uso privado en tanto que desempeñe una determinado función. El soldado ha de cumplir órdenes y el ciudadano pagar impuestos. Posteriormente pueden hacer públicas sus quejas y observaciones pero primero han de obedecer. La distinción entre uso privado y uso público de la razón es una traslación al ámbito político de su teoría moral. En cuanto fenómeno estamos determinados por la causalidad pero en cuanto noúmenos nuestra voluntad es libre y autónoma. Así, como parte de la maquinaria del Estado el ciudadano tiene que obedecer las leyes del Gobierno pero como miembro de una comunidad cosmopolita  tiene todo el derecho a expresar sus opiniones para ir mejorando con ellas la legislación vigente.

6. Tutores

Los tutores que permanecen interesados en mantener a la humanidad en su minoría de edad en realidad tienen una clara motivación política. Kant se refiere irónicamente a médicos, abogados y sacerdotes como instrumentos del gobierno para manejar a sus administrados. Los peligros inevitables de comenzar a pensar por uno mismo son calificados por dichos tutores como obstáculos insalvables mientras que Kant ve en ellos tropiezos necesarios en el camino a la libertad.

En realidad hacían bien esos tutores, esos administradores del Estado, en luchar contra la expansión de la consigna “piensa por ti mismo” pues en poco tiempo esta sería el germen de revoluciones y desórdenes sociales que cambiarían el mapa de Europa.

7. Ciudadano/súbdito

En el primer artículo definitivo de Hacia la Paz Perpetua Kant establece que la constitución republicana ha de establecerse sobre tres principios: libertad, igualdad y ciudadanía. El segundo de ellos, la igualdad, implica “la dependencia de todos respecto a una única legislación común (en cuanto súbditos)”. Establece que todos los ciudadanos son iguales ante la ley. Este principio es una crítica evidente a un aspecto de la realidad política de la época: los privilegios de la nobleza hereditaria.  Sin embargo, según Kant, el principio de igualdad tiene una excepción: el soberano. Kant, como Hobbes, entiende que, debido a la maldad intrínseca del ser humano, el estado civil sólo es posible si existe una autoridad absoluta por encima de las leyes encargada de hacerlas cumplir. Ante las decisiones del monarca no cabe el derecho de resistencia. Todos somos súbditos.

El tercer principio establece el derecho de ciudadanía que se refiere a la posibilidad de los individuos de participar en la legislación del Estado, de ser colegisladores. Rousseau, desde su propuesta de democracia asamblearia, considera que ser ciudadano implicaba participar en la creación de las leyes, mientras que para Kant implica solamente que la voluntad general del pueblo esté representada en la mente del soberano. Hay otra diferencia más entre Rousseau y Kant: para Rousseau todos los individuos son ciudadanos mientras que para Kant existen ciudadanos pasivos (sin derecho a voto) y ciudadanos activos (con derecho a voto). Estos últimos son sólo los hombres mayores de edad propietarios de tierras, funcionarios o con alguna profesión liberal. Quedan excluidos del voto los niños, las mujeres y los asalariados.

III. Antropología

8. Hombre.

Kant inicia en 1770 el conocido como “período crítico”, en el que se pregunta sobre las condiciones trascendentales de posibilidad en torno a cuatro preguntas con las que intenta delimitar el campo de la Filosofía:
¿Qué puedo conocer?, ¿Qué puedo hacer?, ¿Qué me cabe esperar?, ¿Qué es el hombre? A la primera pregunta responde la Metafísica; a la segunda, la Moral; a la tercera la Filosofía de la Historia y la Religión, y a la cuarta, la Antropología. Pero, en el fondo, se podría considerar que todo se reduce a la Antropología, pues las tres primeras preguntas se refieren a la última

En este sentido, la reflexión sobre el ser humano es lo que da unidad a todo su proyecto filosófico.

La libertad y la autonomía del ser humano son las características esenciales del ser humano pues constituyen la condición de posibilidad de la acción moral, la capacidad para obrar según leyes que le da su propia razón.

En La religión dentro de los límites de la sola razón explicita claramente que el ser humano viene definido por dos principios que coexisten en su naturaleza: un principio del bien y un principio del mal. Por tanto, si consideramos la definición de naturaleza humana que el propio Kant nos proporciona, podemos observar que es el propio individuo el que elige libremente como máxima de su voluntad entre un principio subjetivo del bien o del mal (con respecto a la ley moral objetiva), siendo ambos principios (tanto el del bien como el del mal), innatos al ser humano.

IV. Metafísica/Realidad

V. Ética

9. Deber (es)

Las acciones humanas pueden tener su origen en las inclinaciones del cuerpo o en el deber que emana de la razón práctica. Puede obrarse conforme a deber o por respeto al deber. Obramos conforme a deber cuando obedecemos una norma para evitar consecuencias negativas como, por ejemplo, no robar para no ir a la cárcel. Obramos por respeto al deber cuando obedecemos la norma sin tener en cuenta las consecuencias. El deber se expresa en el imperativo categórico:  “Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal”  Se trata de un imperativo categórico, porque no está sometido a condición alguna, es decir, no dice: “Si quieres…” (en cuyo caso sería hipotético). Y es formal, ya que no expresa lo que hay que hacer (entonces sería material). Lo único que dice es que para que una “máxima” personal de conducta que ella misma sí es material y particular pueda ser considerada por mí como un deber moral, es preciso que yo pueda querer que se convierta en un deber universal.

10. Voluntad de todo el pueblo

En la constitución republicana propuesta por Kant es básico el derecho de ciudadanía según el cual todo los individuos son colegisladores. Es decir, en las decisiones legislativas del soberano ha de estar representada la voluntad de todo el pueblo. El monarca no puede imponer a sus ciudadanos ninguna norma que estos no se dieran a sí mismos.

11. Dignidad/conciencia moral

La conciencia moral es lo que otorga dignidad al ser humano. Frente a la Naturaleza donde todo sucede según la ley de causalidad, el hombre dispone, gracias a la conciencia moral, de la capacidad para distinguir el bien y el mal y la posibilidad de elegir.

La tercera formulación del imperativo categórico utiliza como criterio la necesidad de considerar a cada ser humano racional como un fin en sí mismo.“Obra de tal manera que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin y nunca solamente como un medio” 

Bibliografía

  1. Duque, F.: ¿Hacia la paz perpetua o hacia el terrorismo perpetuo? Madrid: Círculo de Bellas Artes, 2006.
  2. Hernández, J. L., Benítez, L., Díaz, J. A.: La filosofía moderna. La Laguna-Tenerife: Benchomo S. L., 2002.
  3. Kant, I.:
    • Ideas para una historia en clave cosmopolita y otros escritos sobre Filosofía de la Historia. Madrid: Editorial Tecnos, 1987.
    • ¿Qué es Ilustración? 4ª edición. Madrid: Alianza, 2009.
    • La paz perpetua. 6ª edición. Abellán, J. (trad.) Madrid: Editorial Tecnos, 1998.
  1. Pérez Quintana, Antonio: Republicanismo y paz. Oviedo: Eikasia, 2005.
  2. Safranski, R.:  El mal o El drama de la libertad. Gabás, R. (trad.) Barcelona: Tusquets Editores, 2000
  3. Tejedor Campomanes, C.: Historia de la filosofía, 2 Bachillerato. Madrid: Ediciones SM, 2001.

6 replies »

    • En la Crítica de la Razón Pura Kant demuestra que la metafísica es imposible y que por tanto las Ideas de la Razón están fuera de nuestros límites. No podemos saber si tenemos alma (es decir, si somos libres), si Dios existe…

      Pero como Kant es cristiano abre paso a esos temas de otro modo. En la Crítica de la Razón Práctica dice que son postulados, es decir, no los podemos demostrar o conocer pero sí los tenemos que suponer si queremos que nuestra vida como individuos y como especie tenga sentido. Por suponer que no quede pero no es demostrar.

      ¿Somos libres? No según la Naturaleza porque en ella todo se rige por la categoría causa-efecto. Entonces hay en nosotros algo más aparte de lo fenoménico. Es el noúmeno o cosa en sí. Es como un imperio invisible dentro del imperio de la materia. Tenemos que suponer que el noúmeno o alma está ahí y que es libre porque si no qué sentido tendría nuestra vida moral.

      ¿Somos inmortales? No según la Naturaleza. Hay que morirse. Pero si la Naturaleza ha puesto en nosotros el deber será para que lo cumplamos. Como no podemos cumplirlo en esta vida tendremos que dejarlo para la siguiente.

      ¿Existe Dios? No según la Naturaleza. Lo que hay es el fenómeno y que se sepa nadie ha tenido experiencia sensible de Dios. Pero tenemos que suponer que existe un ser superior que repartirá premios para los buenos y castigos para los malos porque si no qué sentido tiene obrar bien. En algún momento tienen que coincidir virtud y felicidad. No puede ser como decía Calicles que el tirano es el hombre más feliz porque entonces todos querríamos ser tiranos. Tenemos que creer que el tirano va a arder en las llamas del infierno para motivarnos y actuar bien.

      Saludos.

  1. Fantástico, como siempre. Espero que consulten esta página todos los chicos de 2º de Bachillerato porque completa el trabajo de clase y aclaras muchas cosas.
    Saludos.

    • En el primer concepto razón/entendimiento tienes la respuesta muy resumida. Copio y pego:
      Lo primero que hay que saber sobre la tercera y última facultad del conocimiento es que la razón no conoce sino que piensa. Veamos, conocer, según Kant, es lo que hace el entendimiento en los juicios, es decir, aplicar a los fenómenos particulares conceptos generales, algunos de ellos a priori (categorías). Hay, por tanto, en el conocimiento, dos elementos necesarios: concepto y experiencia (fenómeno). Pues bien, pensar consiste sólo en organizar los conceptos según sus relaciones lógicas, encajando unos dentro de otros según sean más o menos universales. El resultado de la actividad de la razón son los conceptos universalísimos que Kant llama Ideas de la razón:

      – Alma. El conjunto de nuestros conocimientos acerca de los fenómenos de la experiencia interna
      – Mundo. El conjunto de nuestros conocimientos acerca de los fenómenos de la experiencia externa
      – Dios. La síntesis de ambas.
      Ahora bien, aunque mediante las ideas podemos pensar la totalidad de los fenómenos, ellas mismas no nos dan a conocer nada pues para ello necesitaríamos tener alguna intuición (experiencia) de las Ideas de la razón, cosa que no es posible. Por lo tanto, la metafísica como ciencia es imposible porque el límite de nuestro conocimiento es la experiencia sensible. Pero se da el hecho -faktum, que es la palabra que usa Kant para ponerse serio- de que el hombre es un animal metafísico, de que el hombre posee una tendencia natural a preguntarse ¿Quién soy?, ¿Qué sentido tiene el mundo? ¿Existe Dios? a pesar de ser consciente de que nunca podrá obtener una respuesta. A esta tendencia le llamamos ilusión trascendental. No podemos conocer las Ideas de la razón, pero, dice Kant, podemos atribuirles un uso regulativo en dos sentidos:

      – negativo, señalan los límites del conocimiento;
      – positivo, impulsan a organizar cada vez mejor los conceptos del entendimiento.

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