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Cine e ideología: The Green Zone & The Road

The Green Zone (Green Zone: Distrito protegido, Paul Greengrass, 2010) es un interesante ejemplo del cine utilizado como vergonzosa herramienta de propaganda política. El argumento gira en torno al subteniente Roy Miller (Matt Damon) quien, a pesar de las presiones de la Administración Bush y sus sicarios, logra descubrir que no existían Armas de Destrucción Masiva en Iraq y que, por tanto, no había motivos para la invasión.  A primera vista, parece una película bienintencionada que busca mostrar la verdad sobre la invasión de Iraq y la injusticia de la guerra. Pero el problema es el siguiente: el cine de propaganda política es mucho más efectivo si se mezclan la verdad y la mentira. Lo irritante de esta versión bélica del caso Bourne no son las verdades que cuenta, sino las mentiras que desliza junto a ellas.

El mensaje subliminal canta las virtudes de la democracia estadounidense capacitada para sacar a la luz toda la verdad, derribar a la Administración que falseó los datos que dieron pie a la invasión y expandir su ideal de libertad al resto del mundo. Ahora probemos un experimento mental: imagina que eres iraquí y has sufrido la invasión de 2003 y la posterior guerra civil causada por la incompetencia de los invasores. ¿Qué pensarías si tuvieses que soportar esta obscena versión de la historia hecha por los vencedores? ¿Qué cara pondrías al ver en la pantalla que los héroes de la película son un soldado americano y un agente de la CIA? Probablemente pensaras algo parecido a esto: si la verdad está tan clara no es momento de hacer películas sino de retirar las tropas de Iraq y llevar ante los tribunales a Bush, Cheney, Rumsfeld y compañía. Pero el cine sólo busca complacer el ego narcisista del súbdito demócrata occidental. La Administración Obama está muy cómoda ocupando Iraq y Afganistán para poder estrangular a Irán. La realidad no tiene nada que ver con la libertad, la verdad y la justicia, sino con el petróleo, las armas y el poder.

La principal lección que nos enseña The Green Zone es, otra vez, la fabulosa capacidad de las democracias capitalistas para absorber sus propias contradicciones y crear en los ciudadanos la ilusión de libertad y verdad.

The Road (La carretera, John Hillcoat, 2009) es la adaptación al cine de la novela de Cormac McCarthy del mismo título. El argumento es bien sencillo: un extraño cataclismo ha destruido la vida la tierra exterminando plantas y animales. Sólo sobreviven algunos hombres, la mayoría de ellos se han vuelto locos o convertido en caníbales. La película cuenta la historia de un padre y su hijo que intentan sobrevivir en un infierno sin esperanza. Novela y película pretenden ser ejemplos aplastantes de la vieja tesis de Hobbes sobre el estado de naturaleza: el hombre es un lobo para el hombre. Si esto es un hecho entonces el mejor amigo del hombre es su pistola, la conducta más sensata es “dispara primero y pregunta después” y, en definitiva, la garantía de la ley es la espada. Cuando desaparece el orden social cualquiera puede ser no sólo un enemigo sino un potencial caníbal hambriento.

Esta visión que presenta al ser humano como un egoísta criminal por naturaleza es la que subyace al capitalismo salvaje y la dictadura del mercado que dominan al mundo globalizado. Es vergonzoso que se siga insistiendo en vender como un hecho lo que no es más que una teoría sobre la naturaleza humana. Marvin Harris, el famoso antropólogo, defiende la idea contraria: en una situación de escasez de recursos cooperación y solidaridad son con diferencia las estrategias más eficaces. Si partimos de las premisas de Hobbes una sociedad más justa es un objetivo imposible y, por tanto, un pensamiento político de izquierdas mera utopía.

Otro detalle interesante: las escenas de terror más impactantes de la película están relacionadas con el canibalismo. En la película se dice de los caníbales que han perdido la humanidad. No es que defienda esa dieta en particular pero creo relevante mencionar que este es el mismo tipo de discurso que justificó el genocidio del pueblo azteca. Para los españoles eran un pueblo caníbal y, por tanto, no alcanzaban el rango de seres humanos. Así que había que tratarlos como bestias pues eran culpables de todas las atrocidades que les tocase sufrir. Evangelizar a los indígenas consistía en enviarlos inmediatamente con Dios para ver si Él podía corregirlos en el más allá.

Separar lo humano de lo inhumano es más difícil de lo que parece. Lo humano no remite a una esencia sino a un abismo, a una nada. Al utilizar un cliché como el canibalismo la novela de McCarthy y la película de Hillcoat pierden profundidad y caen en zona kitsch.

Ficha técnica de The Green Zone

Web oficial: http://www.greenzone.es
Título original: The Green Zone
Año:  2010
Duración: 115 min.
País: Estados Unidos
Director: Paul Greengrass
Guión: Paul Greengrass (Basado en el libro de Rajiv Chandrasekaran, Imperial Life in the Emerald City: Inside Iraq’s Green Zone)
Música: John Powell
Fotografía:  Barry Ackroyd
Reparto: Matt Damon, Greg Kinnear, Brendan Gleeson, Amy Ryan, Jason Isaacs
Productora: Universal Pictures / StudioCanal / Relativity Media / Working Title Films

Ficha técnica de The Road

Web oficial: http://www.widepictures.es/theroad/
Título original: The Road
Año:  2009
Duración: 112 min.
País: Estados Unidos
Director: John Hillcoat
Guión: Joe Penhall (Basado en la novela de Cormac McCarthy, La carretera)
Música: Nick Cave
Fotografía:  Javier Aguirresarobe
Reparto: Viggo Mortensen, Kodi Smit-McPhee, Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce
Productora: Dimension Films / 2929 Production

Categorías:Cine, Propaganda y cine

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6 replies »

  1. Hola, sobre las dos películas: me aburrieron; no, mejor decir que me fastidiaron. Cogí los vídeos vhs y me puse a ver “comedia inglesa”: Un lugar donde dormir (Home to roost), y después: Esto se hunde (Rising Damp), que son del mismo guionista: Eric Chappell, un tío con gracia. Mire, para las penas, lo mejor es reírse, más cuando uno está en caída libre (yo).
    PD. La crítica ya es tarea suya, que lo hace muy bien, y lleva mucho fundamento, vamos, que ravalido todo su artículo.

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  2. Yo recuerdo un profesor de historia que se reía mucho con “Un lugar donde dormir”; el día en que hicieron exámenes y los chicos se desmayaban al darle la vuelta a las hojas con las preguntas. El hombre se partía de risa contándolo. En la de “Esto se hunde” se ríe uno con el casero, que es un tío que tiene toooodos los defectos que uno y más, pero que acaban haciendo gracia; no sé, son para pasar un rato alegre. La risa por la risa, sin trascendencia. Jeje. Una pizca de felicidad. Aristóteles.

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  3. Hola

    Tu blog me está resultando de mucha ayuda en el proyecto que acabo de iniciar en el colegio Basauri para incorporar materiales audiovisuales a lo decencia. Gracias por el trabajo. Te he incluído entre las recomendaciones de páginas para que mis alumnos y alumnas puedan visitar la tuya. Espero que te parezca bien.

    Un cordial saludo.

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