Música

Louis Andriessen, De staat (La república, 1972)

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Louis Andriessen

De Staat (“La República“, 1972) es una obra musical del compositor Louis Andriessen basada en el texto homónimo de Platón. Andriessen, nacido en Utrecht en 1939, se inspira principalmente en las innovaciones rítmicas de Stravinski y los mecanismos de repetición del minimalismo norteamericano (Reich, Glass y Riley). De Staat, obra cumbre del minimalismo europeo, fue compuesta al mismo tiempo que Einstein on the beach (P. Glass) y Music for 18 Musicians (S. Reich).

Las ideas que Platón expone acerca de la música en República son extremadamente radicales. A lo largo del libro III podemos leer que música y gimnasia son los dos pilares de la educación: la gimnasia entendida como un severo adiestramiento para el combate y la música como el arte que “más penetra en el interior del alma” y la ayuda a distinguir la belleza y el bien.  Por tanto la música es, además del principio de la filosofía, el sostén del orden social, pues de ella depende la educación moral y política de todos los ciudadanos. Por ello Platón insiste reiteradamente en que los modos musicales deben considerarse sagrados e inamovibles. Deberán eliminarse las armonías que acompañan bien a los lamentos, las borracheras o la pereza y prohibirse el instrumento más afín a ellas, la flauta. Sólo estarán autorizadas la lira y la cítara. Para distinguir los ritmos adecuados Sócrates remite al musicólogo de la época Damón.

En Las Leyes Platón se extiende sobre el tema. Cuando la multitud ignorante es quien decide sobre la bondad de la música se inicia el derrumbe del orden político. Así ocurrió con la democracia ateniense. El pueblo ateniense, en su origen, no fue amo y señor sino esclavo de las leyes por su propia voluntad. Un ejemplo de esta obediencia ideal del pueblo fue la regulación de la música. La decadencia de Atenas comenzó cuando la multitud ignorante se creyó con el derecho de legislar sobre aquello que no entendía:

La multitud de los ciudadanos quería que se la gobernara en estos asuntos con ese orden y no osaba juzgar por medio del tumulto. Más tarde, cuando pasó el tiempo los poetas, aunque naturalmente dotados para la poesía, se convirtieron en los iniciadores de la ilegalidad contra el arte. Ignorantes de la justicia y la legalidad de la Musa, en éxtasis y presas del placer más de lo debido, mezclaron trenos con himnos, peanes con ditirambos e imitaron las canciones para flautas con las que eran para cítara, uniendo todo con todo, porque sin querer, por necedad musical, pretendieron falsamente que la música no tiene ningún tipo de corrección, sino que la forma más correcta de juzgar es el placer del que la goza sea éste alguien mejor o peor. Al hacer composiciones de este jaez y proclamar al mismo tiempo teorías por el estilo, instauraron en la plebe la ilegalidad respecto de la música y la osadía de creerse capaces de juzgar. De donde los teatros de silenciosos se volvieron clamorosos, como si conocieran lo bello y lo que no lo es en las artes y una teatrocracia malvada suplantó en la música a la aristocracia. (Platón: Las Leyes, 700d-e)

Este libertinaje o desvergüenza respecto de la música se extendió después a la autoridad de magistrados, padres, ancianos, juramentos, rituales religiosos… y la democracia terminó por corromperse totalmente.

Si aceptamos esta hipótesis platónica que convierte a la música en el soporte del orden político y social, podemos entender que el propósito del De staat de Andriessen es convertirse en lo más parecido a un arma de destrucción masiva capaz de generar un soberano terremoto político. La partitura de De Staat…

encarna el estrépito y la lascivia que temía Platón: un muro de metal propio de una banda de swing, un trío de guitarras eléctricas, temas semejantes a riffs, ritmos funky… (Alex Ross: El ruido eterno, p. 648)

Otros dos títulos relevantes en la obra de Andriessen son De Tijd (“El tiempo”, 1979-81), para cantantes femeninas y orquesta, y De Materie (“La materia”, 1984-88), dividida en cuatro partes, para voces y orquesta. El siguiente vídeo contiene el segundo movimiento de De Materie.

A lo largo de la década de los noventa ha colaborado con el director de cine británico Peter Greenaway. Suya es la música de la película M is for Man, Music, Mozart (1991) y las óperas Rosa (1994) y Writing to VerMeer (1998), en las que Greenaway se ocupa del libreto. Un fragmento de M is for Man, Music, Mozart:

Una composición más cálida y reciente es Haags Hakkuh – The Hague Hacking (2003). Es una obra para dos pianos también disponible en youtube:

Bibliografía

  1. Platón: Diálogos IV. República. Eggers Lan, C. (trad.) Madrid: Editorial Gredos, 1986.
  2. Alex Ross: El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música. Barcelona: Seix-Barral, 2009.
  3. Platón: Las leyes. Francisco Lisi (tr.) Madrid: Gredos, 1999.
  4. Platón: Las leyes. José Manuel Pabón y Manuel Fernández Galiano (tr.). Madrid: Alianza, 2002.
  5. Adlington, Robert: De Staat. Hants. (UK): Ashgate (2004)

5 replies »

  1. Hola Eugenio, como pensador al cual le presupongo cierta capacidad de análisis crítico, qué opinión te provoca la comparación entre las causas señaladas para la decadencia de la democracia ateniense de Platón, con un hipotético panorama político y social idealizado en las propuestas de Podemos. La ciudadanía y su capacidad de toma de decisiones en asuntos complejos o que le son desconocidos

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    • Hola José Carlos, es evidente que las críticas de Platón a la democracia ateniense pueden extrapolarse a nuestra situación actual. La ciudadanía está enfurecida por las consecuencias de la corrupción y de la sumisión del poder político a los mercados. Podemos se ofrece como fuerza política capaz de combatir ambos enemigos. Independientemente de si pueden vencer a esos dos gigantes, se ha convertido en la única alternativa. No hay otra.

      Saludos.
      Eugenio.

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  2. Mi planteamiento, más que ver con la mayor o menor conveniencia de un cambio politico que por otra parte se intuye imprescindible, está orientado a la cuestión sobre si tanto una fuerza política emergente, pero con ninguna experiencia, como una ciudadania con ánimo de cambio e implicación en la participación de su destino, sin saber ciertamente en que medida y de qué modo, serán capaces o estarán motivados para sacar un proyecto de tal calado adelante.

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    • Hola José Carlos, si Podemos llegase al poder lo haría no porque una mayoría informada y consciente les votase. Lo haría por el descontento generalizado, por la necesidad de un cambio, por rabia… En el caso de que Podemos ganase las elecciones creo que su líder está suficientemente formado para hacer “realpolitik”. Con que sólo tomase medidas sencillas y concretas que favoreciesen la separación de poderes, reforzaran los servicios públicos y aliviaran el paro juvenil sería más que suficiente. Ahora bien, si el primer día declara la guerra a los mercados y las multinacionales no dura seis meses.

      Saludos.

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