Música

Weill: Die Dreigroschenoper

Die Dreigroschenoper (“La ópera de los tres peniques”), estrenada en 1928, es una pieza de teatro de Bertold Brecht a la que puso música Kurt Weill. Arriba y abajo puedes escuchar su fragmento más conocido, Die Moritat von Mackie Messer (La balada de Mackie Messer).Arriba está interpretada por Lotte Lenya, musa y pareja de Kurt Weill, abajo por la cantante de jazz Ella Fitzgerald. La obra fue llevada al cine por G. W. Pabst en 1931.

Creo que hay dos sentidos en los que esta pieza de Kurt Weill tiene relevancia filosófica: en primer lugar, es un ejemplo del arte puesto al servicio de la crítica marxista de la sociedad burguesa y, en segundo lugar, es el feliz resultado del eterno conflicto entre “música culta” y “música popular” o, lo que es lo mismo, “verdadero arte” y “arte de masas”.

La  República de Weimar es el período histórico alemán que va desde 1919, el final de la Gran guerra, hasta 1933, la toma del poder por el partido nazi. Fue una época de agudas tensiones políticas: por un lado, la posibilidad de la expansión de la revolución bolchevique, y, por otro, los comienzos del catastrófico movimiento nacionalsocialista.  En el terreno artístico fue una época de efervescencia cultural dominada por vanguardias de todo tipo: Nuevo Objetivismo, Expresionismo, Dadaísmo…

Brecht criticaba el teatro burgués por ser su única función el entretenimiento. Aspiraba a crear una obra que obligase al público a pensar y estuviese comprometida con el cambio social. Por eso eliminó de su teatro el sentimentalismo y el melodrama. Exigía al espectador un distanciamiento del texto que posibilitara el pensamiento crítico. Die Dreigroschenoper, inspirada en una ópera del s. XVIII de John Gay, The beggar’s opera, muestra las contradicciones y miserias morales de la sociedad capitalista. Es una obra disparatada protagonizada por mendigos, prostitutas y asesinos. La lección de Brecht es sencilla: la moral del banquero, el burgués por excelencia, no es mejor que la del asesino en serie. Todavía más, el modo en que mendigos, prostitutas y asesinos se explotan entre sí es un buen ejemplo del modo en que la sociedad capitalista regula las relaciones sociales.

El éxito de Die Dreigroschenoper coincide con el auge del programa dodecafónico de Schoenberg: una “música culta” que se aleja definitivamente del oyente y establece una brecha entre ambos que llega hasta hoy día. Weill critica a Schoenberg y sus discípulos con estas palabras: “llenos de desprecio hacia el público, siguen trabajando en la solución de problemas estéticos a puerta cerrada”. Weill reclamaba una música que acogiese a todos, que se nutriese de los sonidos de la calle, de la ciudad, del jazz, del cabaretDie Dreigroschenoper es un buen ejemplo de cómo pueden combinarse la vanguardia artística, la intención política revolucionaria y el éxito de público.

En su ópera Moses und Aron Schoenberg muestra en las voces de los protagonistas la polémica con Weill. En el discurso de Aron, rodeado por una música que  imita a Die Dreigroschenoper, se defiende la posibilidad de que Dios pueda ser representado y, de este modo, accesible a todo el pueblo. Moses, por el contrario, sostiene con sus armonías atonales la dificultad insoslayable para expresar la Idea Suprema, el Absoluto.

Bibliografía

  1. Die Dreigroschenoper en Wikipedia.
  2. Alex Ross: El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música. Barcelona: Seix-Barral, 2009.

Letra de Die Moritat von Mackie Messer para la versión de Lotte Lenya al principio del post. Traducción aproximada.

Und der Haifisch, der hat Zähne
Und der trägt er im Gesicht
Und Macheath, der hat ein Messer
Doch das Messer sieht man nicht.An ‘nem schönen blauen Sonntag
Liegt ein toter Mann am Strand
Und ein Mensch geht um die Ecke
Den man Mackie Messer nennt.Und Schmul Meier bleibt verschwunden
Wie so mancher reiche Mann
Und sein Geld hat Mackie Messer
Dem man nichts beweisen kann.

Jenny Towler ward gefunden
Mit ‘nem Messer in der Brust
Und am Kai geht Mackie Messer
Der von allem nichts gewußt.

Und das große Feuer in Soho
Sieben Kinder und ein Greis —
In der Menge Mackie Messer, den
Man nicht fragt und der nichts weiß.

Und die minderjährige Witwe
Derer Namen jeder weiß
Wachte auf und war geschändet —
Mackie, welches war dein Presis?

Los caimanes tienen dientes
que no tratan de esconder;
pero Mackie no nos muestra
su navaja, bien lo sé.Un domingo descubrieron
un cadáver tirado en la orilla,
nadie dijo que vio una sombra
doblar la esquina sin mirar atrás.Samuel Maier y otros ricos
nadie sabe dónde están;
Mackie tiene sus riquezas,
¿pero quién lo probará?

Jenny Towler fue encontrada
con herida de puñal.
¿Quién su muerte produjera?
¡Sólo Mackie lo sabrá!

Y el gran incendio en el Soho
siete niños y un anciano murieron,
Entre la multitud Mackie Messer,
no sabe no contesta.

Y la viuda jovencita,
cuyo nombre saben bien,
despertose ya violada;
¿Mackie, cómo pudo ser?

3 replies »

  1. Para acompañar: http://www.youtube.com/watch?v=RX7TA3ezjHc

    Una lastima que mi carencia de conocimiento del idioma aleman no me permita realmente comprender lo que pretendia hacer llegar al publico el amigo Bertold. Los alemanes siempre han sido sobresalientes en tantos y tan distintos campos que me es dificil mencionar alguno en el que no hayan jugado a “dominar”. Unicamente fueron mermados por el carisma de un hombrecillo hace ya algunos años, antes de que el hombre pisara la luna y contemplara, mas alla del cielo, la magnificencia que les habia brindado el capitalismo. La musica clasica, en su gran mayoria, acabara (como en realidad ha sido siempre) perteneciendo la selecto grupo que ostente la elite social del momento, burgueses en el pasado, capitalistas en el presente, puede que Bertold criticase lo burgues. Pero estos banqueros son los unicos que tal vez, despues de una caida en la bolsa, o despues de vivir un ambiguo melodrama mental domestico, son capaces realmente de replantearse su existencia luego de experimentar la obra del servidor Brecht. Las masas mueven el mundo, y usted bien sabe quien mueve las masas El mundo no va a cambiar, al menos en nuestra epoca, lo unico que queda es encontrar una “Katapult” para poder llegar al menos a inspirar como lo hizo Bertolt Brecht. Desearia haber vivido en en los años 30s y 40s, habria tenido muy buenos amigos y habria dado la vuelta al mundo tocando la harmonica.

    Saludos.

  2. Gracias por añadir a Billie Holiday. Para quitarse el sombrero.

    En este enlace tienes una traducción al español de La ópera de los dos centavos o los tres peniques. http://static.scribd.com/docs/86xk8ctxksc25.pdf

    El arte es un signo de clase, de estatus social. Esta es la tesis de uno de los mejores libros de Bourdieu. Pierre Bourdieu, La distinción. Criterio y bases sociales del gusto, Taurus, Madrid, 1998. Muy recomendable.

    Como decía Nietzsche y me recordaba un amigo “Sin música la vida sería un error”. Eso es lo que le pido al arte: un chute de belleza de cuando en cuando que me ayude a seguir viviendo.

    Un saludo.

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