Música

Richard Strauss: Salomé

Escena final.

  1. Intérpretes: Nina Stemme (Salomé), Robert Brubaker (Herodes).
  2. Dirección musical: Michael Boder
  3. Dirección de escena: Guy Joosten
  4. Orquesta Sinfónica del Gran Teatro del Liceo

SALOME
Ah! Ich habe deinen Mund geküßt,
Jokanaan.
Ah!
Ich habe ihn geküßt, deinen Mund,
es war ein bitterer
Geschmack auf deinen
Lippen.
Hat es nach Blut geschmeckt?
Nein? Doch es schmeckte vielleicht
nach Liebe.
Sie sagen,
daß die Liebe bitter schmecke.
Allein was tut’s? Was tut’s?
Ich habe deinen Mund geküßt,
Jokanaan.
Ich habe ihn geküßt, deinen Mund.

HERODES
(zu Soldaten)
Man töte dieses Weib!

————————————————————–

SALOMÉ
¡Ah!
He besado tu boca,
Jokanaán.
¡Ah!
He besado tu boca,
había un sabor amargo en tus labios.
¿Era el sabor de la sangre?
¡No!
Tal vez no era sino
el sabor del amor.
Dicen que el amor
tiene un sabor amargo.
Mas, ¿qué importa?, ¿qué importa?
He besado tu boca,
Jokanaán.
Yo he besado tu boca.

HERODES
(girándose y mirando a Salomé)
¡Matad a esa mujer!

El 11 de abril de 2010 se estrenó en el Teatro Real de Madrid un novedoso montaje de la ópera Salomé del compositor alemán Richard Strauss (1864-1949). Seguro que Strauss te suena por el poema sinfónico Así habló Zaratustra, inspirado en la obra homónima de Nietzsche. Puedes escuchar el fragmento más conocido deAsí habló Zaratustraal final de este post. Es la música que utilizó Stanley Kubrick al comienzo de 2001, A Space Oddysey (1968).

La Salomé de Richard Strauss es la adaptación operística de la obra teatral de mismo título escrita por Oscar Wilde (1854-1900). Wilde publicó Salomé en francés en 1891. El papel principal estaba pensado para la actriz Sarah Bernhardt. Wilde, entre cuyas obras más conocidas se hallan la novela El retrato de Dorian Gray (1891) y la pieza teatral La importancia de llamarse Ernesto (1895), es también el autor de un breve opúsculo autobiográfico titulado De profundis. Es una carta íntima dirigida a su amante Alfred Douglas, hijo de los marqueses de Queensberry. De profundis fue escrito en la prisión de Reading donde Wilde, gracias a la poderosa familia de Alfred, fue confinado por comportamiento indecente y sodomía de 1895 a 1897. Fue Alfred Douglas quien, con bastante poco éxito y para gran disgusto de Wilde, se encargó de traducir Salomé al inglés. El estreno de Salomé, prohibido en la Europa católica, tuvo lugar en Berlín y de este modo llegó hasta Strauss.

La ópera de Strauss se estrenó  el 9 de diciembre de 1905 en Dresde. El argumento era demasiado inmoral y escabroso para la época. Las miradas incestuosas de Herodes y el violento deseo sexual de la adolescente Salomé que, como puedes ver en el vídeo de arriba, evoluciona hasta la necrofilia, eran demasiado para la rígida moral burguesa de principios del s. XX. La representación fue prohibida en la Hofoper de Viena, dirigida en aquel entonces por Gustav Mahler. Su estreno en Austria se trasladó a una ciudad cercana, Graz. Al acontecimiento asistieron el propio Mahler, Puccini, el autor de Madama Butterfly, Schoenberg, elinventor del dodecafonismo, su alumno Berg, el creador de Wozzeck, y es muy probable que también Adolf Hitler, quien por entonces tenía diecisiete años.

La historia bíblica es bien conocida: el tetrarca Herodes tiene preso a Juan Bautista pero no se atreve a matarlo por si acaso es un hombre sagrado. Salomé baila para Herodes el día de su cumpleaños y este accede a concederle el deseo que elija. Ella pide la cabeza de Juan Bautista en una bandeja de plata.

Mateo 14

En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.»  Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo.  Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.»  Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta.  Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús. Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario

Existe una diferencia esencial entre el relato bíblico y la obra teatral de Wilde. En el evangelio de Mateo, Salomé pide la cabeza de Juan para entregarla a su madre Herodías. Esta ambiciona el poder que obtendría casándose con Herodes pero Juan la frena al advertir a Herodes que “no es lícito tenerla”.  En la versión de Wilde, Salomé no es un instrumento de su madre sino la protagonista de los acontecimientos. Es el deseo sexual de esta adolescente demoniaca el que desencadena la tragedia. El ansia carnal que despierta en Salomé la pureza ascética de Juan es el motivo principal de la obra. A continuacion cito la escena del extraño cortejo al que Salomé somete a Juan. Personalmente, creo que las palabras de Salomé son más propias de un amor homosexual que de una adolescente. ¿Qué opinas tú?

SALOMÉ
¡Jokanaán!
¡Estoy enamorada de tu cuerpo,
Jokanaán!
Tu cuerpo es blanco, como los lirios
de un campo
jamás segado por el segador.
Tu cuerpo es blanco,
como la nieve
de los montes de Judea.
Ni las rosas
del jardín de la reina de Arabia
son tan blancas como tu cuerpo,
ni las rosas
del jardín de la reina
ni las pisadas del alba
sobre las hojas,
ni los senos
de la luna sobre la mar.
Nada en el mundo es tan blanco
como tu cuerpo.
Déjame tocar tu cuerpo.

JOKANAÁN
¡Atrás, hija de Babilonia!
A través de la mujer
vino la desgracia
al mundo.
No me hables.
¡No quiero escucharte!
Yo solamente oigo la voz del Señor,
mi Dios.

SALOMÉ
Tu cuerpo es espantoso.
Es como el cuerpo de un leproso.
Es como un muro blanqueado
por el que se deslizasen culebras;
como un muro blanqueado
donde anidasen escorpiones.
Es como un sepulcro blanqueado
lleno de restos nauseabundos.
Tu cuerpo es asqueroso.
Estoy enamorada de tus cabellos,
Jokanaán.
Tus cabellos son
como racimos de uva,
como racimos de uvas negras,
de las viñas de Edom.
Tus cabellos son
como los cedros,
los cedros gigantes del Líbano,
los que cobijan bajo su sombra
a los leones y bandidos.
Las largas y oscuras noches
en que la luna se esconde
y sienten miedo las estrellas,
no son tan negras como tus cabellos.
Ni el silencio del bosque…
Nada en el mundo
es tan negro como tus cabellos.
¡Déjame tocar tus cabellos!

JOKANAÁN
¡Atrás, hija de Sodoma!
¡No me toques!
¡No profanes
el templo del Señor,
mi Dios!

SALOMÉ
¡Tus cabellos son asquerosos!
Están cubiertos
de polvo e inmundicias.
Son como una corona de espinas
que ciñese tu frente.
Son como un nudo de serpientes
aferradas a tu cuello.
Ya no amo tus cabellos.
Es tu boca lo que codicio, Jokanaán.
Tu boca es una cinta escarlata
en una torre de marfil.
Es como una granada partida
por un cuchillo de plata.
Las flores del granado
de los jardines de Tiro
no son tan rojas como tu boca.
Las rojas fanfarrias de trompetas,
mensajeras de la presencia real,
ante las que se estremecen
los enemigos,
no son tan rojas
como el rojo de tu boca.
Tu boca es más roja que los pies
que en el lagar pisan las uvas.
Es más roja
que las patas de las palomas
que en el templo moran.
Tu boca es como
una rama de coral
arrancada del fondo del mar,
como la púrpura que se oculta
en las minas de Moab,
como la púrpura de los reyes.
Nada en el mundo
es tan rojo como tu boca.
¡Déjame besar tu boca!

JOKANAÁN
¡Nunca, hija de Babilonia,
hija de Sodoma! ¡Nunca!

SALOMÉ
¡Quiero besar tu boca,
Jokanaán!
¡Quiero besarte en la boca!

SALOMÉ

¡Quiero besar tu boca,
Jokanaán!.¡
Quiero besarte en la boca!

(…)

JOKANAÁN
¿No hay nada que te asuste,
hija de Herodías?

SALOMÉ
¡Déjame besar tu boca,
Jokanaán!

JOKANAÁN
Hija de la fornicación,
existe sólo Uno que puede salvarte.
¡Ve y búscalo! ¡Búscalo!
Está sobre una barca
en el mar de Galilea,
predicando a sus discípulos.
Póstrate a la orilla del mar
e invócale, invócale por su nombre.
Cuando Él vaya hacia ti,
pues siempre va hacia aquellos
que lo llaman,
entonces humíllate a sus plantas,
para que Él perdone tus pecados.

SALOMÉ
¡Déjame besar tu boca,
Jokanaán!

JOKANAÁN
¡Yo te maldigo,
hija de la madre incestuosa!
¡Yo te maldigo!

SALOMÉ
¡Déjame besar tu boca,
Jokanaán!

JOKANAÁN
No quiero mirarte.
Estás maldita, Salomé.
Estás maldita. ¡Estás maldita!

Esta desvergonzada Salomé construida sobre los cuadros de Moreau y el decadentismo de J.K. Huysmans, conecta con cierta tradición dionisiaca de reivindicación del deseo, de la pasión, de la vida… frente al puritanismo idealista masculino. En la misma corriente podríamos situar la Carmen de Bizet, la Lulú de Wedekind, Pabst y Berg, y la Lolita de Nabokov.

También está relacionada con la obra de un filósofo tremendamente popular en la Viena de la época, Otto Weininger. Weininger se suicidó a los veintitrés años en la casa donde había muerto Beethoven. Su tesis doctoral Sexo y carácter se convirtió en un superventas póstumo. Según Weininger, en la línea de Schopenhauer, la degeneración racial, sexual y ética de Europa tenía como causa la sexualidad desenfrenada de la Mujer. Sólo un Genio masculino, como Wagner, podría salvar a la Humanidad. Weininger, judío y homosexual, fue uno de los autores preferidos del joven Wittgenstein.

Leo en internet que la versión del Teatro Real es la peculiar visión del director de escena canadiense Robert Carsen. Este sitúa la acción en un casino de Las Vegas, en la antecámara de una sala acorazada repleta de dinero. Al contrario que en la ópera de Strauss, Salomé no muere en la última escena.

Bibliografía

  1. Alex Ross: El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música. Barcelona: Seix-Barral, 2009.
  2. Libreto de Salomé en kareol.es
  3. Nietzsche, lo dionisiaco y Lou en auladefilosofia.net

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