Música

Gesualdo y Platón: la belleza del mal

Decía Platón que las Ideas en general, por ejemplo las de Belleza y Justicia, eran tales porque participaban de la Idea suprema, la Idea del Bien. Esta intuición platónica vinculando inextricablemente el Bien con la Belleza será llevada al extremo por la teología cristiana en su venerable concepto Dios. Sin embargo, son muchos los ejemplos de este mundo visible que invalidan la conexión entre Belleza y Bien. Abundan, por ejemplo, en el mundo del arte. Este es el caso del compositor italiano del Renacimiento Gesualdo, conocido no sólo por una obra musical que se adelantó cuatrocientos años a su época sino también por sus sangrientos crímenes.

Herzog atacado por Kinski

Werner Herzog, director de cine alemán especializado en el tratamiento de personajes diabólicos, obsesivos y al borde la locura como Aguirre, la cólera de Dios (1973) o Fitzcarraldo (1982), dedica el documental Death for five voices a la controvertida figura de Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa. Su obra musical más conocida la componen seis libros de madrigales a cinco voces. La muerte y el dolor son omnipresentes tanto en la letra como en la música. Su obra es inquietante y perturbadora en parte por el uso de disonancias, recurso que desaparecerá durante el clasicismo para resucitar a finales del XIX en compositores como Bruckner y más tarde en el expresionismo.

Para entender la música de Gesualdo hay que conocer algo de su biografía. Se casó con su hermosa prima María de Avalos, la descubrió con un amante y los apuñaló a ambos con el ensañamiento propio de un psicópata. Atormentado por su crimen se refugió en su castillo. Cuenta la leyenda que de los dos hijos de María mató al que sospechaba producto de sus infidelidades. Lo columpió de un balcón hasta que murió mientras un coro interpretaba en el patio madrigales acerca de la belleza de la muerte. Volvió a casarse pero su nueva esposa huyó acusándolo de maltrato. Pasó los últimos dieciséis años de su vida encerrado en su castillo, destrozado por la culpa y el arrepentimiento y creando una música memorable.

 

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2 replies »

  1. Desconocía la parte de la historia referida a los hijos, es terrible e impresionante. Como también lo es su música, recomiendo Ave dulcissima Maria, un motete en el que la repetición “O Maria” nos manifiesta muy a las claras que su autor carece de eso que fundamenta toda la mala música: previsibilidad. ¡Gracias por el artículo!

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