Ética

Igualdad de sexos

Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer

Promover la igualdad de los sexos es uno de los objetivos más importantes de la Educación Secundaria. Cambiar la mentalidad machista habitual requiere poner sobre la mesa las supuestas razones del desequilibrio entre los sexos para realizar un examen crítico de las mismas. Para ello, te propongo dos textos: el primero, del filósofo Arthur Schopenhauer, y el segundo, del etólogo Richard Dawkins.

Arthur Schopenhauer (1788-1860) es bien conocido por su misoginia recalcitrante. Así, según Schopenhauer, la razón principal de la desigualdad de los sexos estriba en que los varones poseen la mayor parte de las riquezas gracias a su superioridad física e intelectual. Esto obliga a las mujeres a negarse al comercio sexual para poder tener acceso a los bienes materiales que la naturaleza les niega y tanto necesitan para garantizar la cría de los hijos. Si una de ellas cede a la relación sexual sin obtener la posesión de bienes materiales vía contrato matrimonial atenta contra el futuro de todas las demás. De ahí la violencia social y verbal que se ejerce contra las que traicionan a su género. Es fácil criticar el razonamiento de Schopenhauer, ¿te atreves?

Por su naturaleza el honor sexual se divide en honor femenino y honor masculino, y es por ambos lados un esprit de corps bien entendido. El primero es con mucho el más importante de los dos, ya que en la vida de la mujer la cuestión principal es la relación sexual. — Así pues, el honor femenino es la opinión generalizada de que una joven no se ha entregado a ningún hombre y, en el caso de una mujer casada, de que solo se ha entregado a su marido. La importancia de esa opinión se basa en lo siguiente: el sexo femenino exige y espera del masculino todo, en concreto, todo lo que desea y necesita: el masculino exige del femenino primera e inmediatamente una sola cosa. Por eso tuvo que llegarse al arreglo de que el sexo masculino solo puede lograr esa cosa única del femenino a cambio de hacerse cargo del cuidado de todo, y también de los hijos que nazcan de esa relación: en esa disposición se basa todo el bienestar del sexo femenino. A fin de hacerla prevalecer, el sexo femenino ha de mantenerse necesariamente unido y mostrar esprit de corps. Mas entonces se enfrenta como un todo y cerrando filas al conjunto del sexo masculino —que, gracias a la supremacía de sus fuerzas corporales e intelectuales, está por naturaleza en posesión de todos los bienes terrenales— como frente al enemigo común que ha de ser vencido y conquistado para, tomándolo en su poder, apropiarse de los bienes terrenales. Con ese fin, la máxima de honor de todo el sexo femenino es que siempre se niegue al masculino toda cohabitación extramatrimonial, a fin de que cada individuo sea forzado al matrimonio, que es una especie de capitulación, y así se sustente a todo el sexo femenino. Pero ese fin solo puede alcanzarse plenamente mediante una estricta observancia de la máxima anterior: de ahí que todo el sexo femenino, con verdadero esprit de corps, vigile que se mantenga entre todos sus miembros. En consecuencia, toda joven que en virtud de una cohabitación extramatrimonial haya cometido una traición contra todo el sexo femenino será expulsada de él y cubierta de vergüenza, ya que con la generalización de ese comportamiento se destruiría el bienestar de todo él: ha perdido su honor. Ninguna mujer puede ya tratar con ella: se la evita como a una apestada. El mismo destino alcanza a la adúltera; porque no ha respetado la capitulación asumida por el marido y ese ejemplo hace a los hombres desistir de aceptarla, cuando en ella se basa la felicidad de todo el sexo femenino. Pero además la adúltera, debido a la burda ruptura de su palabra y al engaño de su acción, junto con el honor sexual pierde también el civil. Por eso se dice con una expresión de disculpa «una joven caída», pero no «una casada caída»; y el seductor puede restituir el honor a aquella con el matrimonio, pero el adúltero no podrá devolvérselo a esta después de que se haya separado.

Arthur Schopenhauer: Parerga y Paralipómena, pp. 384-385

Richard Dawkins

Richard Dawkins

Richard Dawkins (1941) es un etólogo cuyo libro más conocido se titula El gen egoísta. Dawkins interpreta el comportamiento de todas las especies animales presuponiendo que el objetivo principal de cualquier ser vivo es difundir sus genes lo máximo posible. Padres y madres entran en conflicto desde el momento en que el padre invierte mucho menos que la madre en el proceso reproductivo. La situación ideal del macho es la promiscuidad y la desatención de las crías. Las hembras contraatacan seleccionando sólo a aquellos machos mejor dotados (lo cual les garantizará hijos atractivos que serán a su vez seleccionados) o aquellos machos solícitos que hagan evidente su compromiso en el cuidado de las crías. En cualquier caso, Dawkins obtiene conclusiones semejantes a las de Schopenhauer pero apoyándose en la teoría de la evolución. Es todo un capítulo pero merece la pena leerlo completo.

Si existe un conflicto de intereses entre padres e hijos, que comparten el 50 % de los genes respectivos, ¿cuánto más grave no habrá de ser el conflicto entre la pareja, cuyos miembros no están emparentados entre sí? Todo lo que tienen en común es eI 50 % de inversión genética en los mismos hijos. Desde el momento en que tanto el padre como la madre están interesados en el bienestar de las diferentes mitades de los mismos niños, podrá haber alguna ventaja para ambos si cooperan mutuamente en criar a dichos niños. Sin embargo, si uno de los progenitores logra invertir menos de su justa proporción de valiosos recursos en cada hijo, será quien saque el mejor partido, ya que tendrá más para invertir en otros hijos engendrados con otras parejas sexuales, podrá propagar más sus genes. Cabe suponer, por lo tanto, que cada miembro de la pareja tratará de explotar al otro, intentando forzar al compañero a invertir más en sus hijos. Idealmente, lo que a un individuo debiera «agradarle» (no me estoy refiriendo a goce físico, aun cuando también podría darse) sería copular con tantos seres del sexo opuesto como fuera posible, dejando aI compañero o compañera que criase a los hijos. Como veremos más adelante, este estado de cosas ha sido logrado por los machos en varias especies, pero en otras los machos son obligados a compartir, en partes iguales, el peso de criar a los hijos. Esta perspectiva de asociación sexual como una  relación de desconfianza y explotación mutua ha sido recalcada especialmente por Trivers. Es una noción relativamente nueva para los etólogos. Solíamos considerar el comportamiento sexual, la copulación y el cortejo que la precede, como una aventura esencialmente cooperativa asumida en beneficio mutuo, ¡e incluso por el bien de las especies!

Retrocedamos hasta los primeros orígenes e investiguemos la naturaleza fundamental de la masculinidad y la femineidad. En el capítulo III tratamos la sexualidad sin subrayar su asimetría básica. Aceptamos, simplemente, que algunos animales son denominados machos y otros hembras, sin interrogarnos sobre el significado de estas palabras. Pero ¿cuál es la esencia de la masculinidad? ¿Qué define, en el fondo, a una hembra? Nosotros, como mamíferos vemos que los sexos están definidos por conjuntos globales de características: posesión de un pene, el hecho de parir a los hijos, el amamantamiento por medio de unas glándulas lactíferas especiales, ciertos rasgos cromosómicos, etc. Este criterio para juzgar el sexo de un individuo está muy bien para los mamíferos, pero para los animales y plantas en general, no es más fiable que la tendencia a usar pantalones como un criterio para juzgar el sexo humano. En las ranas, por ejemplo, ningún sexo posee un pene. Quizás, entonces, las palabras macho y hembra no tengan un significado general. Son, después de todo, solamente palabras y si no las encontramos útiles para describir a las ranas estamos en total libertad para abandonarlas. Podríamos, arbitrariamente, dividir a las ranas en Sexo 1 y Sexo 2 si así lo deseásemos. Sin embargo, existe un rasgo fundamental en los sexos que puede ser utilizado para catalogar a los machos como machos y a las hembras como tales, a través de los animales y las plantas. Y es que las células sexuales o «gametos» de los machos son mucho más pequeños y numerosos que los gametos de las hembras. Esta aseveración es válida tanto si nos referimos a los animales como a las plantas. Un grupo de individuos posee grandes células sexuales y es conveniente emplear la palabra hembra para ellos. El otro grupo, que por conveniencia denominamos macho, posee células sexuales pequeñas. La diferencia es especialmente pronunciada en los reptiles y en las aves, en los cuales una única célula es bastante grande y nutritiva para alimentar a una criatura en desarrollo durante varias semanas. Aun en los humanos, donde el óvulo es microscópico, supera varias veces en tamaño al espermatozoide. Como podremos apreciar más adelante, es posible interpretar todas las demás diferencias que existen entre los sexos como derivados de esta diferencia básica.

En ciertos organismos primitivos —por ejemplo, en algunos hongos— no se presenta esta diferenciación entre machos y hembras, aun cuando tiene lugar cierto tipo de reproducción sexual. En el sistema conocido como isogamia los individuos no están divididos en dos sexos. Cualquiera de ellos puede acoplarse con cualquier otro. No existen dos tipos diferentes de gametos —espermatozoides y óvulos— sino que todas las células son iguales, llamadas isogametos. Los nuevos individuos se forman por la fusión de dos isogametos, cada uno de ellos producido por división meiótica. Si tenemos tres isogametos, A, B y C, A podría fusionarse con B o C, y B podría fusionarse con A o C. Ello no podría suceder en sistemas sexuales normales. Si A es un espermatozoide y puede fusionarse con B o C, luego B y C deben ser células sexuales femeninas y B no podría fusionarse con C.

Cuando dos isogametos se fusionan, ambos contribuyen con igual número de genes para formar el nuevo individuo, y también aportan la misma cantidad de reservas alimenticias. Los espermatozoides y los óvulos contribuyen, de forma equitativa, en el número de genes, pero los óvulos otorgan mucho más en cuanto a reservas alimenticias: en realidad, los espermatozoides no cooperan en absoluto y sólo están interesados en transportar sus genes, lo más rápido posible, al óvulo. En el momento de la concepción, por lo tanto, el padre ha invertido menos de la cuota que le corresponde (es decir, el 50 %) de sus recursos en su descendiente. Ya que cada espermatozoide es tan pequeño, un macho puede permitirse fabricar millones de ellos cada día. Ello significa que es, potencialmente, capaz de engendrar un número considerable de hijos en un período de tiempo muy breve, empleando con este fin a diferentes hembras; hecho sólo posible porque cada nuevo embrión es dotado por la madre, en cada caso, del alimento adecuado. Este último factor establece un límite al número de hijos que pueda tener una hembra, pero el número de hijos que pueda tener un macho es, virtualmente, ilimitado. Es aquí donde empieza la explotación femenina.

Packer y otros han demostrado que esta asimetría pudo evolucionar a partir de un estado originalmente isógamo. En los días en que todas las células eran intercambiables y aproximadamente del mismo tamaño, habría algunas que, por casualidad, eran levemente mayores que otras. En ciertos aspectos, un isogameto grande tendría alguna ventaja sobre los de tamaño medio, quizá debido a que podía darle a su embrión un buen comienzo al otorgarle una mayor cuota inicial de alimento. Por lo tanto, puede que hubiera una tendencia evolutiva favorable a los grandes gametos. Pero había una trampa. La evolución de los isogametos de tamaño más grande que el estrictamente necesario pudo abrir la puerta a la explotación egoísta. Los individuos que producían gametos más pequeños que los usuales podían morir, a menos que se asegurasen de que sus pequeños gametos se fusionaran con los más grandes. Ello podía lograrse haciendo que los pequeños fuesen más móviles y capaces de buscar activamente a los más grandes. Para un individuo, la ventaja de producir pequeños y ágiles gametos radicaría en que podía permitirse fabricar un mayor número de ellos y, por lo tanto, potencialmente era capaz de tener más hijos. La selección natural favorecería la producción de células sexuales pequeñas que buscaban activamente a las grandes para fusionarse con ellas. Así, podemos suponer que evolucionaron dos «estrategias» sexuales divergentes. Hubo la estrategia de gran inversión u «honesta». Ésta, automáticamente, abrió el camino a la estrategia de pequeña inversión, explotadora o «mezquina». Una vez iniciada la divergencia entre las dos estrategias, continuaría de forma incontrolada. Las células de tamaño intermedio, o medianas, habrían sido penalizadas, ya que no gozaban de las ventajas de ninguna de las dos estrategias extremas. Las «mezquinas» evolucionarían hasta reducir cada vez más su tamaño e incrementar su movilidad. Las honestas evolucionarían aumentando progresivamente su tamaño con el fin de compensar la inversión cada vez más pequeña que aportaban las mezquinas, y se tornarían inmóviles porque siempre serían activamente buscadas por las mezquinas. Cada una de las honestas habría «preferido» fusionarse con otra del mismo tipo. Pero la presión ejercida por la selección para rechazar a las mezquinas sería menor que la presión ejercida sobre las mezquinas para deslizarse bajo la barrera: las mezquinas tenían más que perder, y por esto ganaron la batalla evolutiva. Las honestas se convirtieron en óvulos, y las mezquinas, en espermatozoides.

Luego, los machos parecen ser individuos sin mucho valor y, por simples consideraciones basadas en el «bien de las especies», cabía esperar que se tornaran menos numerosos que las hembras. Desde el momento en que un macho, teóricamente, produce bastantes espermatozoides para atender un harén de 100 hembras, podríamos suponer que en las poblaciones animales las hembras superarían en número a los machos en una proporción de 100 a 1. Otra forma de expresar lo mismo sería decir que el macho es más «consumidor» y la hembra más «valiosa» para las especies. Por supuesto, desde el punto de vista de las especies consideradas en su conjunto, ello es perfectamente cierto. Para tomar un ejemplo extremo, en un estudio realizado sobre elefantes marinos, el 4% de los machos eran los protagonistas del 88 % de las cópulas observadas. En este caso, como en muchos otros, existe un gran excedente de machos célibes, los cuales probablemente nunca tuvieron una oportunidad de copular en toda su vida y comen las reservas de alimentos de una población con igual apetito que los demás adultos. Desde el punto de vista del «bien de las especies», esto constituye un horrible derroche; los machos «extra» podrían ser considerados como parásitos sociales. Éste es un ejemplo más de las dificultades con que se enfrenta la teoría de la selección de grupos. La teoría del gen egoísta, por otra parte, no tiene dificultad en explicar el hecho de que el número de hembras y de machos tiende a ser igual, aun cuando los machos que realmente participan en la reproducción sólo constituyen una pequeña fracción de la cantidad total. La explicación fue dada, por primera vez, por R. A. Fisher.

El problema de cuántos nacen machos y cuántos nacen hembras constituye un caso especial de un problema de estrategia en los progenitores. Así como tratamos la cuestión del tamaño óptimo familiar para uno de los progenitores que intenta potenciar al máximo la supervivencia de sus genes, también podemos considerar la proporción óptima sexual. ¿Es mejor confiar nuestros preciosos genes a hijos o a hijas? Supongamos que una madre invierte todos sus recursos en hijos y, por lo tanto, nada le resta para invertir en hijas: ¿contribuiría más, como promedio, al acervo génico del futuro que una madre rival que invirtió en hijas? ¿Acaso los genes para preferir hijos se tornan más o menos numerosos que los genes para preferir hijas? Lo que Fisher demostró fue que, en circunstancias normales, la proporción sexual óptima es de 50 : 50. Con el fin de comprender esta aseveración debemos conocer primero algo sobre el mecanismo de determinación de los sexos.

En los mamíferos, el sexo se determina genéticamente de la siguiente manera: todos los óvulos son capaces de desarrollarse hasta convertirse en un macho o una hembra; los espermatozoides son los que portan los cromosomas que determinan el sexo. La mitad de los espermatozoides producidos por un hombre determinan el sexo femenino —son los espermatozoides X—, y la otra mitad —los espermatozoides Y— determinan el masculino. Los dos tipos de espermatozoides tienen el mismo aspecto. Se diferencian sólo respecto a un cromosoma. Un gen para hacer que un padre tenga únicamente hijas puede lograr su objetivo haciendo que sólo produzca espermatozoides X. Un gen para hacer qué una madre tenga sólo hijas puede operar haciendo que segregue un espermicida selectivo o haciendo que aborte los embriones machos. Lo que buscamos es algo equivalente a una estrategia evolutivamente estable (EEE), si bien en este caso, aún más que en el capítulo sobre la agresión, estrategia es meramente una forma de expresión. Un individuo no puede escoger, deliberadamente, el sexo de sus hijos. Pero los genes que tiendan a que los hijos tengan un sexo u otro son posibles. Si suponemos que tales genes que favorecen las desiguales proporciones entre los sexos existen, en el acervo génico cualquiera de ellos tiene posibilidades de llegar a ser más numeroso que sus rivales alelos. Ahora bien, ¿podrían prevalecer sobre aquellos que favorecen una proporción equitativa entre los sexos?

Supongamos que entre los elefantes marinos, mencionados anteriormente, surgiera un gen mutante que tendiera a hacer que los progenitores tuviesen, en su mayoría, hijas. Puesto que no existe escasez de machos en la población, las hijas no encontrarían dificultad en encontrar compañeros y el gen para fabricar hijas se expandiría. La proporción entre los sexos de dicha población podría entonces empezar a modificarse, tendiendo a que hubiese un excedente de hembras. Desde el punto de vista del bien de las especies, ello estaría muy bien, ya que unos cuantos machos son sin duda capaces de proporcionar todos los espermatozoides necesarios, incluso para un considerable excedente de hembras, como ya hemos visto. Superficialmente, por lo tanto, podemos suponer que el gen para producir hijas continuaría expandiéndose hasta que la proporción entre los sexos estaría tan desequilibrada que los pocos machos restantes, trabajando hasta la extenuación, apenas podrían arreglárselas. Pues bien, imagínese la enorme ventaja genética que gozarían los escasos padres que tuvieran hijos. Cualquiera que invirtiera en un hijo tendría una excelente oportunidad de ser abuelo de cientos de elefantes marinos. Aquellos que producen nada más que hijas se aseguran unos pocos nietos, cantidad insignificante comparada con las gloriosas posibilidades genéticas que se abren ante cualquiera que se especialice en hijos. Por lo tanto, los genes para producir hijos tenderán a hacerse más numerosos y el péndulo volverá a su posición anterior.

Con el fin de simplificar el planteamiento me he referido al movimiento del péndulo. En la práctica nunca se habría permitido que el péndulo oscilara hasta ese extremo en el sentido de la dominación femenina, porque la presión para tener hijos habría empezado a empujarlo hacia atrás tan pronto como la proporción se hubiese tornado desigual. La estrategia de producir un número igual de hijos e hijas es una estrategia evolutivamente estable, en el sentido de que cualquier gen que se aparte de ella sufrirá pérdida segura.

(…)

Consideremos nuevamente a la pareja con la que empezamos el presente capítulo. Ambos miembros, como máquinas egoístas que son, «desean» hijos e hijas en igual número. Hasta este punto los dos concuerdan. En lo que no están de acuerdo es sobre quién va a soportar lo más arduo del costo de criar a cada uno de los hijos. Ambos desean que sobrevivan tantos hijos como sea posible. Cuantos menos recursos se vean obligados a invertir, tanto él como ella, en cualquiera de estos hijos, más hijos podrán tener cada uno de ellos. La forma obvia de alcanzar este deseable estado de cosas es inducir al otro —a él o a ella— a invertir más de lo que a él o a ella les corresponda, en justicia, de sus recursos en cada hijo, quedando así uno de los dos en libertad para tener otros hijos con otros compañeros sexuales. Esta sería una estrategia deseable para cada sexo, pero es más difícil de lograr para la hembra. Puesto que ella empieza a invertir más que el macho, en la forma de su óvulo grande y rico en alimentos, una madre se encuentra, a partir del instante mismo de la concepción, más «comprometida», de manera más profunda, con cada hijo que el padre. Se arriesga a perder más si el hijo muere; tendrá que hacer en el futuro una inversión mayor con el fin de conseguir que un nuevo hijo, sustituto del que perdió, alcance el mismo nivel de desarrollo que ya había logrado el anterior. Si intentara la táctica de dejar al padre con la criatura e irse con otro macho, el padre podría, a un costo relativamente bajo para él, vengarse y abandonar también a la criatura. Por lo tanto, al menos en las primeras etapas del desarrollo del hijo, es probable que sea el padre quien abandone a la madre en lugar de provocarse la situación inversa. De manera similar, se puede esperar que las hembras inviertan más en los hijos que los machos, no solamente al principio sino durante todo el desarrollo. Es así como en los mamíferos, por ejemplo, la hembra es la que incuba al feto en su propio cuerpo, ella es quien fabrica la leche para amamantarlo cuando nace y la que carga con el peso de criarlo y protegerlo. El sexo femenino es explotado, y la base evolutiva fundamental para dicha explotación radica en el hecho de que los óvulos son más grandes que los espermatozoides.

En muchas especies, por supuesto, el padre trabaja ardua y fielmente para cuidar a los jóvenes. Pero aun así, podemos esperar que, normalmente, habrá cierta presión evolutiva sobre los machos para que inviertan un poco menos en cada hijo y para que intenten tener más hijos de diferentes compañeras sexuales. Quiero decir con ello que en los genes existirá una tendencia a indicar: «Cuerpo, si eres un macho deja a tu compañera un poco antes de que mi alelo rival te lo pida y busca a otra hembra», con el fin de tener éxito en el acervo génico. En la práctica, la extensión en que esta presión evolutiva prevalece varía, considerablemente, de una especie a otra. En muchas —por ejemplo, en las aves del paraíso—, la hembra no recibe ayuda, en absoluto, del macho y cría a sus hijos sola. Otras especies, tales como las gaviotas, forman parejas monógamas de ejemplar fidelidad, y ambos progenitores cooperan en el trabajo de criar a sus hijos. Debemos suponer, en este caso, que ha operado alguna contrapresión evolutiva: debe haber una penalización unida a la estrategia de la egoísta explotación por parte del macho, así como un beneficio, y en las gaviotas la penalización es mayor que el beneficio. En todo caso, sólo compensará al padre abandonar a su compañera y a su hijo si la compañera tiene unas probabilidades razonables de criar sola a sus hijos.

Trivers ha considerado los posibles cursos de acción que puede seguir una madre que ha sido abandonada por su compañero. Lo mejor sería que intentase engañar a otro macho para que adoptase a su hijo, e inducirlo a «pensar» que era suyo. Ello no será demasiado difícil si aún es un feto, si aún no ha nacido, Por supuesto, la criatura porta la mitad de sus genes y ninguno en absoluto del crédulo padre adoptivo. La selección natural penalizará severamente tal credulidad en los machos y favorecerá, en realidad, a aquellos que tomen medidas para matar a cualquier potencial hijo adoptivo tan pronto como se una a su nueva pareja. Ésta es, probablemente, la explicación del así llamado efecto Bruce: el ratón macho segrega un producto químico que, al ser olido por una hembra preñada, puede causarle el aborto. Sólo aborta si el olor es diferente del de su antiguo compañero. De esta manera, el ratón macho destruye a sus potenciales hijos adoptivos y deja a su nueva compañera en actitud receptiva ante sus propios requerimientos sexuales. Un ejemplo similar es el ofrecido por los leones machos, los cuales, cuando recién se integran a una manada matan, en ocasiones, a los cachorros que en ella se encuentren, presumiblemente porque no son sus propios hijos.

Un macho puede lograr el mismo resultado sin matar, necesariamente, a sus hijos adoptivos. Puede imponer un periodo de prolongado cortejo antes de copular con una hembra, impidiendo que se escape aI mismo tiempo que aleja a todos los otros machos que a ella se acercan. De esta manera puede esperar y observar si ella está albergando en su seno a algunos hijos adoptivos y, si así fuese, puede abandonarla. Más adelante veremos una razón por la cual una hembra podría desear un largo período de compromisos antes de la copulación. Acabamos de presentar una razón por la cual un macho podría desear, también, aguardar. Siempre que él pueda mantenerla aislada de todo contacto con otros machos, evitará ser el inconsciente benefactor de Ios hijos de otro macho.

Asumiendo que una hembra abandonada no pueda engañar a un nuevo macho para que adopte a sus hijos, ¿qué otra alternativa le resta? Mucho puede depender de la edad que tenga el hijo. Si acaba de ser concebido, es cierto que ella ha invertido un óvulo completo y quizás algo más, pero aún puede compensarle abortar y encontrar a un nuevo compañero tan pronto como le sea posible. En estas circunstancias será de ventaja mutua, tanto para ella como para su nuevo compañero, que ella aborte: estamos suponiendo que no tiene esperanza alguna de engañarlo para que adopte al hijo por nacer. Esto podría explicar por qué el efecto Bruce sirve desde el punto de vista de la hembra.

La otra opción que le queda a la hembra abandonada es soportar su situación y criar el hijo ella sola. Esta medida le compensará especialmente si el hijo ya es bastante grande. Cuanto mayor sea, más habrá invertido en él y menos le restará para finalizar el trabajo de criarlo. Aun si es bastante pequeño, podría todavía compensarle el tratar de salvar algo de su inversión inicial, aun cuando tenga que trabajar el doble para alimentarlo después que el macho la ha abandonado. A ella no le sirve de consuelo el saber que la criatura contiene la mitad de los genes del padre y que podría vengarse de él abandonándola. No sirve un acto de venganza por la venganza misma. La criatura porta la mitad de los genes de la madre, y ahora el dilema la afecta sólo a ella.

Paradójicamente, una política razonable a seguir por una hembra que se encuentre en peligro de ser abandonada, podría ser la de abandonar al macho antes de que éste lo haga. Ello podría compensarla, aun si ella ha invertido más en la criatura que el padre. La desagradable verdad es que, en ciertas circunstancias, la ventaja favorece al miembro de la pareja que abandona primero, ya se trate del padre o de la madre. Según Trivers lo expone, el compañero que queda atrás se ve enfrentado a un duro aprieto. Es un argumento bastante horrible pero muy sutil. Se podría esperar que un padre o madre desertara en el momento en que es posible para él o para ella decir lo siguiente: «Esta criatura está bastante desarrollada para que cualquiera de nosotros pueda terminar de criarla. Por lo tanto, me compensaría hacer abandono en este momento, siempre que esté seguro de que mi compañero no lo abandonará también. Si yo me voy ahora, mi compañero hará lo que sea mejor para sus genes. Se verá forzado a tomar una decisión mucho más drástica que la que estoy tomando yo ahora, porque yo ya no estaré presente. Mi compañero “sabrá” que si él (o ella) también lo abandona, la criatura seguramente morirá. Por lo tanto, suponiendo que mi compañero tome la decisión que le convenga más a sus genes egoístas, llego a la conclusión de que mi mejor curso de acción es abandonarlo primero. Ello es especialmente cierto, ya que mi compañero puede estar “pensando” lo mismo que yo y puede tomar la iniciativa de abandonarme en cualquier instante.» Al igual que en las otras ocasiones, el soliloquio subjetivo tiene sólo la intención de ilustrar el tema tratado. El punto importante radica en que los genes para abandonar primero podrían ser seleccionados favorablemente, sólo por la razón de que los genes para abandonar después no lo serían.

Hemos considerado algunas de las posibilidades que tendría una hembra que ha sido abandonada por el macho. Pero todas ellas tienen el aspecto de buscar la mejor solución a un mal asunto. ¿Hay algo que la hembra pueda hacer para reducir, en primer lugar, el grado de su explotación por parte del macho? Tiene una poderosa carta en su mano. Puede negarse a copular. Ella se encuentra en demanda, en el mercado del vendedor. Ello se debe a que trae la dote de un óvulo grande y nutritivo. Un macho que copula con éxito gana una valiosa reserva de alimento para su descendiente. La hembra se encuentra, potencialmente, en condiciones de regatear duro antes de copular. Una vez que lo ha hecho ya ha jugado su as: su óvulo ha sido confiado al macho. No está mal hablar de duros regateos, pero sabemos muy bien que no es así. ¿Hay alguna forma realista en la cual algo equivalente a un duro regateo pueda desarrollarse en la selección natural? Consideraré dos posibilidades principales, denominadas la estrategia de la felicidad conyugal y la estrategia del macho viril.

La versión más simple de la estrategia de la felicidad conyugal es la siguiente: la hembra examina a los machos y trata de descubrir signos de fidelidad y de domesticidad por adelantado. Tiende a haber variaciones en la población de machos en cuanto a su predisposición a ser maridos fieles. Si las hembras pudieran detectar tales cualidades de antemano, se podrían beneficiar escogiendo a aquellos machos que poseyesen tales características. Una manera que tiene la hembra de probar al macho es no ceder a los requerimientos de este último durante un largo periodo, ser esquiva. Cualquier macho que no tenga bastante paciencia para esperar hasta que la hembra, al fin, consienta en copular, no tiene muchas posibilidades de resultar una buena apuesta en lo referente a que sea un marido fiel. Al insistir en un prolongado período de compromiso, una hembra elimina a los aspirantes informales y finalmente sólo copula con un macho que ha demostrado de antemano sus cualidades de fidelidad y perseverancia. Entre los animales es un hecho muy frecuente que las hembras se muestren esquivas y que se den prolongados periodos de cortejo o de compromiso. Como ya hemos visto, un compromiso de larga duración puede también beneficiar al macho en las situaciones en que existe el peligro de ser engañado para que cuide a los hijos de otro macho.

Los rituales de galanteo incluyen, a menudo, una considerable inversión previa a la copulación por parte del macho. La hembra puede negarse a copular hasta que el macho le haya construido un nido. O el macho puede haber tenido que proveerla con cantidades sustanciales de alimentos. Esto es, por supuesto, muy bueno desde el punto de vista de la hembra, pero sugiere, también, otra posible visión de la estrategia de felicidad conyugal. ¿Podrían las hembras obligar a los machos a invertir de manera considerable en sus descendientes antes de permitírseles copular, de forma que ya no le compensara al macho abandonar a la hembra después de la copulación? La idea es sugerente. Un macho que espera a una hembra esquiva para que al fin copule con él, está pagando un costo: está renunciando a la oportunidad de copular con otras hembras y está gastando bastante tiempo y energía en cortejarla. Cuando, por fin, se le permite copular con dicha hembra determinada, se verá, inevitablemente, «comprometido» con ella. Tendrá pocas tentaciones de dejarla, si sabe que cualquier hembra que escoja en el futuro obrará con dilación, de igual forma que la anterior, antes de consentir.

Según lo demostré en una ponencia, existe un error en el razonamiento de Trivers. Pensó que una inversión previa obligaba, por sí, a un individuo a efectuar futuras inversiones. Ésta es una economía engañosa. Un hombre de negocios nunca debe decir: «He invertido ya tanto en la línea aérea Concorde (por ejemplo) que no me puedo dar el lujo de abandonar el negocio ahora». En lugar de ello, debería siempre preguntarse si le compensará en el futuro poner fin a sus pérdidas, y abandonar el proyecto ahora, aun cuando haya invertido considerablemente en él. De manera similar, no sirve que una hembra obligue a un macho a invertir mucho en ella con la esperanza de que este factor, por sí propio, disuada al macho de abandonarla más adelante. Esta versión de la estrategia de felicidad doméstica depende de otra hipótesis crucial, a saber: la mayoría de las hembras están dispuestas a jugar el mismo juego. Si en una población hay hembras que no tienen compañero y que se encuentran listas para dar la bienvenida a aquellos machos que han abandonado a sus esposas, compensará a un macho abandonar a su esposa, no importa cuánto haya invertido ya en sus hijos.

Por lo tanto, mucho depende de cómo se comporta la mayoría de las hembras. Tomemos el método de Maynard Smith para analizar las contiendas agresivas y apliquémoslo al sexo. Será un poco más complicado que el caso de los halcones y las palomas, ya que tendremos dos estrategias femeninas y dos estrategias masculinas.

Al igual que en el análisis de Maynard Smith, la palabra «estrategia» se refiere a un programa de comportamiento completamente inconsciente. Las dos estrategias femeninas serán denominadas esquiva y fácil, y las dos estrategias masculinas serán llamadas fiel y galanteador. Las reglas de comportamiento para los cuatro tipos son las siguientes: las hembras esquivas no copularán con un macho hasta que este último no haya superado un largo y costoso período de galanteo que puede durar varias semanas. Las hembras fáciles copularán de inmediato con cualquiera. Los machos fieles están preparados para continuar durante un largo periodo su galanteo, y después de la copulación permanecerán con la hembra y la ayudarán a criar a los hijos. Los machos galanteadores perderán rápidamente la paciencia si una hembra no copula con él inmediatamente y se alejarán en búsqueda de otra hembra; después de la copulación no permanecerán junto a la compañera ni actuarán como buenos padres, sino que se irán en pos de otras hembras.

Al igual que Maynard Smith, utilizaremos algunos valores hipotéticos y arbitrarios para cifrar los diversos costos y beneficios. Para una aplicación más general podrían emplearse los símbolos algebraicos, pero los números son más fáciles de comprender. Supongamos que el resultado genético obtenido por cada uno de los progenitores cuando un hijo ha sido criado con éxito es de + 15 unidades. El costo de criar a un hijo, el costo de toda su alimentación, todo el tiempo gastado en cuidarlo y todos los riesgos corridos en su beneficio, es de — 20 unidades. El costo se expresa en números negativos, porque es «pagado» por los padres. Es también negativo el costo de pérdida de tiempo en un cortejo prolongado. Supongamos que dicho costo sea de — 3 unidades.

Imaginemos que tenemos una población en la cual todas las hembras son esquivas, y todos los machos, fieles. Es una sociedad monógama ideal. En cada pareja, tanto el macho como la hembra obtienen el mismo resultado como promedio. Obtienen + 15 por cada hijo criado; comparten el costo de criarlo (— 20) en partes iguales entre ambos, a un promedio de — 10 para cada uno. Ambos pagan el castigo de — 3 puntos por perder el tiempo en un galanteo prolongado. El resultado promedio para cada uno es, por lo tanto, de + 15 — 10 — 3 = + 2.

Supongamos ahora que una única hembra fácil se introduce en la población. A ella le va muy bien. No paga el costo de la demora ya que no cae en el galanteo prolongado. Desde el momento en que todos los machos de la población son fieles, puede estar segura de encontrar un buen padre para sus hijos sin importar el compañero que escoja. Su resultado final por hijo será + 15 — 10 = + 5.

Es un resultado mejor, con 3 unidades más que el de sus rivales esquivas. Por lo tanto, los genes para las fáciles empezarán a extenderse.

Si el éxito de las hembras fáciles es tan grande que llegan a predominar en la población, las cosas empezarán a cambiar, también, en el campo de los machos. Hasta entonces, los machos fieles habían tenido el monopolio. Pero ahora, si surge un macho galanteador en la población, le empezará a ir mejor que a sus rivales fieles. En una población en que todas las hembras son fáciles, las ganancias para un macho galanteador serán grandes, desde luego. Obtiene los + 15 puntos si un hijo es criado con éxito, y no paga ninguno de los dos costos. Esta carencia de costos significa para él, principalmente, que se encuentra en libertad para partir y formar pareja con nuevas hembras. Cada una de sus infortunadas esposas lucha sola por sus hijos, pagando el costo total de los — 20 puntos, aun cuando nada paga por perder el tiempo en el galanteo. El resultado neto final para una hembra fácil que encuentra a un galanteador es de + 15 — 20 = — 5; el resultado para el galanteador mismo será de + 15. En una población en que todas las hembras son fáciles, los genes de los galanteadores se esparcirán como un reguero de pólvora.

Si los galanteadores incrementan su número con tanto éxito que llegan a dominar el sector masculino de la población, las hembras fáciles se encontrarán en un aprieto espantoso. Cualquier hembra esquiva tendrá una fuerte ventaja sobre ellas. Si una hembra esquiva encuentra a un macho galanteador, no resultará nada. Ella insiste en un galanteo prolongado; él rehúsa y se aleja en búsqueda de otra hembra. Ninguna de las dos partes paga el costo del periodo de espera. Ninguno gana nada, tampoco, ya que no se gesta ningún hijo. Ello da un resultado neto de cero para una hembra esquiva en una población donde todos los machos son galanteadores. Un cero puede no parecer mucho, pero es mejor que — 5, que es el costo promedio para una hembra fácil. Aun si una hembra fácil decide abandonar a sus hijos pequeños al ser abandonados por el galanteador, tendrá que pagar el costo considerable de un óvulo. De forma que los genes para las hembras esquivas empiezan a expandirse, nuevamente, a través de la población.

Para completar el hipotético círculo, cuando las hembras esquivas aumentan en número en tan gran medida que predominan los machos galanteadores, a los que tan bien les había ido con las hembras fáciles, empiezan a sentir la escasez. Hembra tras hembra insiste en un largo y arduo galanteo. Los galanteadores revolotean de hembra en hembra y la historia siempre es la misma. El resultado neto para un galanteador cuando todas las hembras son esquivas, es cero. Ahora bien, si un único macho fiel apareciera, sería el único con el cual las hembras esquivas se unirían. Su resultado neto sería de + 2, mejor que el de los galanteadores. Así es como los genes para los machos fieles empezarían a aumentar, y con ello completamos el círculo.

Al igual que en el caso del análisis de la agresión, he contado la historia como si hubiese una oscilación sin fin. Pero, de la misma manera que en el caso anterior, se puede demostrar que, en realidad, no habría tal oscilación. El sistema convergiría a un estado estable .Si se hacen los cálculos, resulta que población en que los 5/6 de las hembras son esquivas y 5/8 de los machos son fieles, es evolutivamente estable.

Como en el análisis de Maynard Smith, no es necesario suponer que hay dos tipos diferentes de macho y dos tipos diferentes de hembras. La EEE podría lograrse igualmente si cada macho gastase 5/8 de su tiempo siendo fiel y el resto de su tiempo como galanteador; y si cada hembra empleara 5/6 de su tiempo siendo esquiva y 1/6 siendo fácil.

De cualquier forma que imaginemos esta estrategia evolutivamente estable, lo que significa es lo siguiente: cualquier tendencia para que los miembros de uno u otro sexo se desvíen de su relación apropiada será penalizada por el cambio consiguiente en la relación de las estrategias del otro sexo, lo que, a su vez, obrará en desventaja para el que se desvíe originalmente. Por lo tanto, la EEE será preservada.

Podemos llegar a la conclusión de que es ciertamente posible, para una población que consista en gran medida en hembras esquivas y en machos fieles, que evolucione. En estas circunstancias, la estrategia de felicidad doméstica para las hembras parece, ciertamente, operar. No necesitamos imaginar una conspiración de hembras esquivas. El ser esquiva puede, en efecto, beneficiar a los genes egoístas de una hembra.

La hembra puede llevar a la práctica este tipo de estrategia de diversas maneras. Ya he sugerido que una hembra puede rehusar a copular con un macho que no le haya ya construido un nido, o al menos ayudado a hacerlo. En realidad es el caso de muchos pájaros monógamos, en que la copulación no tiene lugar hasta que el nido ha sido construido. El efecto de ello es que en el momento de la concepción el macho ha invertido en la criatura bastante más que sólo sus baratos espermatozoides. Exigir a un macho pretendiente que construya un nido es para una hembra una forma efectiva de atraparlo.

También es útil para la hembra la práctica, que ya he mencionado, de la alimentación que el macho debe darle a su futura compañera durante el período de galanteo. El pájaro hembra, en este período necesita todo el alimento que pueda conseguir porque está construyendo sus reservas para el esfuerzo de fabricar sus enormes huevos. La alimentación que el macho aporta en esta etapa de galanteo representa, probablemente, su inversión directa en los huevos mismos. Tiene, por lo tanto, el efecto de reducir la disparidad entre los dos progenitores en cuanto a su inversión inicial en los hijos.

Una hembra que juegue la estrategia de la felicidad doméstica que simplemente examine a los machos y trate de reconocer e ellos las cualidades de fidelidad por adelantado, se arriesga a sufrir una decepción. Cualquier macho que finja ser un buen ejemplar doméstico y leal, pero que en realidad esté ocultando una fuerte tendencia hacia la deserción y la infidelidad, podría tener una gran ventaja. Mientras sus ex esposas abandonadas tengan alguna posibilidad de criar algunos de sus hijos, el galanteador se encuentra en situación de transmitir más de sus genes que un macho rival que sea un marido honesto y un buen padre. Los genes para un engaño eficaz por parte de los machos tenderá a ser favorecido en el acervo génico.

De manera inversa, la selección natural tenderá a favorecer a aquellas hembras que sean expertas en detectar tales engaños. Una manera para lograr este propósito es mostrarse especialmente esquiva al ser cortejada por un nuevo macho.

Con el fin de simplificar las cosas …la selección natural ha agudizado la habilidad de cada uno de los miembros de la pareja para detectar la deshonestidad en el otro y ha mantenido el engaño en gran escala a un nivel bastante bajo. Los machos pueden ganar más siendo deshonestos que las hembras, y debemos suponer que, aun en aquellas especies en que los machos muestran un considerable altruismo paternal, normalmente tenderán a trabajar un poco menos que las hembras y estar siempre un poco más listos a marcharse. Tanto en las aves como en los mamíferos, con certeza éste es normalmente el caso.

Dejando a un lado los peces, regresaré a la otra estrategia femenina importante, la estrategia del macho viril. En las especies en que se adopta esta política las hembras, en efecto, se resignan a no obtener ayuda del padre de sus hijos y buscan, en cambio, con todas sus energías los genes buenos. Una vez más utilizan el arma de rehusar el acoplamiento. Rehúsan formar pareja con cualquier macho y tienen el más extremo cuidado y ejercen gran discriminación antes de permitir a un macho copular con ellas. Algunos machos contienen, sin duda, un mayor número de buenos genes que otros, genes que beneficiarán las posibilidades de supervivencia tanto de las hijas como de los hijos. Si una hembra puede detectar, de alguna forma, los genes buenos en los machos, empleando para ello los signos externos o visibles, puede beneficiar a sus propios genes aliándolos con buenos genes paternos. Para utilizar nuestra analogía de la tripulación de remeros, una hembra puede reducir a un mínimo las oportunidades de que sus genes vayan a la zaga por estar en mala compañía. Ella puede tratar de seleccionar cuidadosamente a buenos compañeros de tripulación para sus propios genes.

Lo más probable es que la mayoría de las hembras estarán de acuerdo sobre cuáles son los mejores machos, ya que todas poseen la misma información por la cual guiarse. Por lo tanto, estos pocos machos afortunados participarán en la mayoría de las copulaciones. Están totalmente capacitados para ello, ya que lo único que deben dar a cada hembra es algunos baratos espermatozoides. Esto es lo que, presumiblemente, ha sucedido en los elefantes marinos y en las aves del paraíso. Las hembras permiten sólo a unos cuantos machos acceder a la estrategia ideal de la explotación egoísta a la que aspiran todos los machos, pero se aseguran de que sólo a los mejores machos se les permita tal lujo.

Desde el punto de vista de la hembra que trata de escoger buenos genes para aliarlos a los suyos, ¿qué es lo que busca? Una de las cosas que desea es una prueba de habilidad de supervivencia. Obviamente, cualquier compañero potencial que la corteje ha probado su habilidad para sobrevivir al menos hasta alcanzar la edad adulta, pero no ha probado, necesariamente, que pueda sobrevivir mucho tiempo más. Una buena política a seguir por una hembra podría ser buscar machos viejos. Cualesquiera que sean sus defectos, por lo menos han probado que pueden sobrevivir, y si se une a uno de ellos, probablemente esté aliando a sus genes con genes para la longevidad. Sin embargo, de nada sirve asegurarse de que sus hijos tendrán vidas longevas si éstos no le dan a ella muchos nietos. La longevidad no es una prueba presunta de virilidad. En realidad, un macho de larga vida puede haber sobrevivido precisamente porque no asume riesgos con el fin de reproducirse. Una hembra que selecciona a un macho viejo no va a tener por ello, necesariamente, más descendientes que una hembra rival que escoja a uno joven que aporte alguna otra prueba de poseer buenos genes.

¿Cuál puede ser esta otra evidencia? Existen muchas posibilidades. Quizás el poseer músculos fuertes sea una prueba de capacidad para atrapar alimento, quizá las patas largas sean una evidencia de poder escapar de los predadores. Una hembra puede beneficiar a sus genes aliándolos con machos que poseen dichos rasgos, ya que pueden ser cualidades útiles tanto en sus hijos como en sus hijas. En principio, entonces, debemos imaginar que las hembras escogen a los machos sobre la base de etiquetas o indicadores perfectamente genuinos que tiendan a ser pruebas de que allí se encuentran buenos genes. Pero he aquí que se presenta un punto interesante percibido por Darwin y enunciado claramente por Fisher. En una sociedad en que los machos compiten unos con otros para ser escogidos como machos viriles por las hembras, una de las mejores cosas que puede hacer una madre para sus genes es fabricar un hijo que se convierta, cuando le llegue la oportunidad, en un ser atractivo y viril. Si ella puede conseguir que su hijo sea uno de los afortunados machos que obtenga la mayoría de las copulaciones en la sociedad cuando crezca, ella tendrá una enorme cantidad de nietos. El resultado es que una de las cualidades más deseables que un macho pueda tener ante los ojos de una hembra es, simplemente, atractivo sexual. Una hembra que escoja como compañero a un macho viril superatractivo tiene mayores posibilidades de tener hijos que resulten atractivos a las hembras en la próxima generación, y de darle muchos nietos. Luego, se puede deducir que 1as hembras seleccionaban originalmente a los machos sobre la base de cualidades obviamente útiles, como son los músculos bien desarrollados, pero una vez que tales cualidades llegaron a ser ampliamente aceptadas como atractivas entre las hembras de una determinada especie, la selección natural continuaría favoreciendo tal rasgo simplemente por resultar atractivo.

Extravagancias tales como las colas de las aves del paraíso machos pueden, entonces, haber evolucionado por un tipo de proceso inestable e incontrolable. En los primeros tiempos, una cola levemente más larga que lo usual puede que fuera seleccionada por las hembras como una cualidad deseable en un macho, quizá porque revelaba una constitución adecuada y saludable. Una cola corta en un macho tal vez fuese indicativa de alguna deficiencia vitamínica: prueba de una escasa capacidad para procurarse alimento. O tal vez los machos de cola corta no eran muy buenos para escapar a los predadores, y por eso perderían parte de su cola entre los dientes del perseguidor. Adviértase que no tenemos por qué asumir que la cola corta fue genéticamente heredada, sino tan sólo que servía como indicador de alguna inferioridad genética. De todas formas, y cualquiera que sea la causa, supongamos que las hembras de las antiguas especies de aves del paraíso buscaban, de manera preferente, a machos que tuviesen colas más largas de lo normal. Siempre que se hubiese dado alguna contribución genética en la variación natural de la longitud de las colas en los machos, al transcurrir el tiempo ello pudo provocar que la longitud normal de las colas de los machos aumentase. Las hembras siguieron una simple regla: examinar a todos los machos y escoger aquel que tuviese la cola más larga. Cualquier hembra que se apartase de esta regla sería penalizada, aun si las colas ya habían llegado a ser tan largas que, en realidad, estorbaban a los machos que las poseían. La causa de esto fue que cualquier hembra que no producía hijos de cola larga tenía escasas posibilidades de que sus ‘hijos fuesen considerados atractivos. Al igual que la moda en los trajes de una mujer, o en el diseño de los automóviles norteamericanos, la tendencia a las colas largas cobró auge y adquirió su propio impulso. Se detuvo, solamente, cuando las colas se tornaron tan grotescamente largas que sus desventajas manifiestas empezaron a superar las ventajas del atractivo sexual. (…)

Para resumir lo que hemos tratado hasta aquí en el presente capítulo, podemos establecer que los diferentes tipos de sistemas de procreación que encontramos entre los animales —monogamia, promiscuidad, harenes, etc.— pueden ser comprendidos en términos de conflicto de intereses entre los machos y las hembras. Los individuos de ambos sexos «desean» aumentar al máximo su producción reproductora total durante sus vidas. Debido a las diferencias fundamentales entre el tamaño y número de los espermatozoides y los óvulos, los machos, en general, tienden a ser propensos a la promiscuidad y a la carencia de solicitud paternal. Las hembras cuentan con dos posibilidades principales de contramaniobra, que yo he denominado estrategias del macho viril y de la felicidad doméstica. Las circunstancias ecológicas de una especie determinarán que las hembras se inclinen a adoptar una u otra de dichas contramaniobras, y también determinarán la forma en que responderán los machos.

Primeramente, tienden a ser los machos quienes se interesan por el atractivo sexual y los colores llamativos, mientras que las hembras tienden a los colores más opacos. Un macho carente de atractivos o de colores apagados puede vivir tanto como una hembra, pero tendrá pocos hijos y sus genes no se transmitirán. ¿De qué le servirá a un macho obtener todo lo de este mundo, si pierde sus genes inmortales?

Otra diferencia sexual bastante común es que las hembras son más exigentes que los machos en lo que se refiere a la elección de compañero. Una de las razones para esta exigencia por un individuo de cualquiera de los dos sexos es la necesidad de evitar unirse a un miembro de otra especie. Por ejemplo, el cruce de caballo y burro que da lugar a una mula, que es el fin de los genes de la yegua. Aun dentro de una especie, puede haber razones para ser exigentes. El acoplamiento incestuoso, al igual que la hibridación, puede tener consecuencias genéticas dañinas, en este caso porque los genes recesivos letales y semiletales surgen a la superficie. Una vez más, las hembras tienen más que perder que los machos, ya que su inversión en cualquier criatura determinada tiende a ser mayor.

En general, los machos tienden a ser más promiscuos que las hembras. Desde el momento en que las hembras producen un número limitado de óvulos a un ritmo relativamente lento, poco provecho sacará de un gran número de copulaciones con diferentes machos. Un macho, por otra parte, que puede producir millones de espermatozoides cada día, sacará buen provecho de cuantos apareamientos pueda conseguir. Un exceso de copulaciones puede no costarle, en realidad, mucho a una hembra, salvo la pequeña pérdida de tiempo y energía, pero tampoco le reporta un bien positivo. Un macho, por su parte, puede que nunca logre bastantes copulaciones con cuantas hembras diferentes sea posible: el término exceso no tiene significado para un macho.

No me he referido explícitamente al hombre, pero de manera inevitable cuando pensamos en los argumentos evolutivos como los que aparecen en el presente capítulo, no podemos menos de reflexionar sobre nuestra propia especie y sobre nuestra propia experiencia. Las nociones de las hembras que evitan la copulación hasta que el macho dé alguna prueba de fidelidad a largo plazo puede resultarnos familiar. Ello puede sugerir que las hembras humanas utilizan la estrategia de la felicidad doméstica más bien que la estrategia del hombre viril. La mayoría de las sociedades humanas son, en realidad, monógamas. En nuestra sociedad, la inversión de padres por parte de ambos progenitores es amplia y no se encuentra obviamente desequilibrada. Las madres, ciertamente, efectúan más trabajo directo en beneficio de los hijos del que efectúan los padres, pero estos últimos a menudo trabajan duramente en un sentido más indirecto con el fin de proporcionar los recursos materiales que son invertidos en los hijos. Por otra parte, algunas sociedades humanas son promiscuas y otras están basadas en el sistema de harenes. Lo que esta asombrosa variedad sugiere es que la forma de vida del hombre está determinada, en gran medida, por la cultura más bien que por los genes. Sin embargo, aún es posible que los machos humanos, en general, tengan tendencia a la promiscuidad y las hembras a la monogamia, como pronosticaríamos hablando en términos evolutivos. Respecto a cuál de estas dos tendencias prevalece en sociedades determinadas, depende de las circunstancias culturales, de igual manera que en las diferentes especies animales depende de las circunstancias ecológicas.

Un rasgo de nuestra sociedad que parece decididamente anómalo es el relativo a la cuestión de la propaganda sexual. Como hemos visto, lo que se puede esperar con mayor seguridad por razones evolutivas, es que cuando los sexos difieren, sean los machos los llamativos y no las hembras. El hombre occidental moderno es, sin duda, excepcional en este aspecto. Es cierto, por supuesto, que algunos hombres se visten ostentosamente y ciertas mujeres lo hacen con colores apagados, pero normalmente no hay duda que en nuestra sociedad el equivalente de la cola del pavo real es exhibido por las mujeres, no por los hombres. Las mujeres se pintan el rostro y se pegan falsas pestañas. Aparte los actores y los homosexuales, los hombres no lo hacen. Las mujeres parecen estar interesadas en su propia apariencia personal y son estimuladas a ello por diarios y revistas. Las revistas masculinas se preocupan menos del atractivo sexual del varón, y un hombre que se interese demasiado por su vestimenta y apariencia puede despertar sospechas tanto en los hombres como en las mujeres. Cuando una mujer es descrita en el curso de una conversación, es muy probable que su atractivo sexual, o la carencia de él, se subraye de manera especial. Esto es así, tanto si el que tiene la palabra es un hombre como si es una mujer. Cuando se describe a un hombre, lo más probable es que los adjetivos empleados nada tengan que ver con el sexo.

Enfrentado a estos hechos, un biólogo se verá forzado a sospechar que está contemplando una sociedad en que las hembras compiten por los machos, en vez de presentarse la situación inversa. En el caso de las aves del paraíso, llegamos a la conclusión de que las hembras son de aspecto apagado porque no necesitan competir por los machos. Los machos son brillantes y ostentosos porque las hembras son muy solicitadas y pueden darse el lujo de ser exigentes. La razón por la cual las aves del paraíso hembras son solicitadas es que los huevos son un recurso más escaso que los espermatozoides. ¿Qué ha sucedido con el hombre moderno occidental? ¿Se ha convertido realmente el macho en el sexo buscado, el que está en demanda, el sexo que puede darse el lujo de ser exigente? Y si es así, ¿por qué?

Richard Dawkins: El gen egoísta.

29 replies »

  1. Hola Eugenio , en la pregunta numero 7 hay que decir los motivos por los que el hombre es más infiel ¿no? y hay que hacerlo de los dos textos? , el del filósofo Arthur Schopenhauer, y el del etólogo Richard Dawkins ?

  2. “El gen egoísta”

    Dawkins

    Álvaro García García
    1ºA BACH

    En el gen egoísta, Dawkins interpreta el comportamiento de todas las especies animales presuponiendo que el objetivo principal de cualquier ser vivo es difundir lo máximo posible sus genes.

    Este texto me da a entender que lo ideal sería que los padres criasen a sus hijos juntos , para tener un mayor éxito en su educación, pero si un progenitor consigue invertir menos recursos en sus hijos, tendrá más recursos para invertir en otros hijos que tendrá con un ser humano de su sexo opuesto, y será dicho progenitor el que habrá ganado, porque habrá logrado extender más sus genes.

    Según Dawkins, por culpa de dicha “lucha”, cada miembro de la pareja , tenderá a explotar al otro, forzando al compañero así a invertir más en los hijos.
    Lo que naturalmente agradaría cualquier individuo, sería copular con todos los seres humanos de su sexo opuesto como le fuese posible, y que todas aquellas personas con las que copulase se encargue de los niños resultantes del coito.

    Nosotros, lo seres humanos, al ser mamíferos vemos (evidentemente), que los sexos están definidos , por la posesión de un pene , vagina , o la capacidad de dar a luz y demás características son las que forman nuestro criterio para determinar el sexo de un individuo. Pero en el mundo animal, no siempre es así, por ejemplo, las ranas carecen de pene en ambos sexos, lo que nos hace cuestionarnos el significado de la palabra macho o hembra, ya que no es general , ni válida para todas las espcies.
    En el caso de las ranas, podríamos abandonar las palabras macho y hembra, y sustituirlas por otra cualquiera como sexo A , y sexo B.

    Lo que si es un rasgo fundamental a la hora de determinar el sexo de un individuos que las células reproductoras de los machos son mucho mas pequeñas y numerosas que las de las hembras. Esto nos puede hacer pensar que el macho está mejor preparado para la reproducción y propagación de sus genes, ya que sus células reproductoras son de menor tamaño y mayor número.
    En cambio también nos puede hacer pensar que los hombres somos precindibles para la humanidad , ya que con un solo hombre se puede fecundar a mil mujeres, ya que por segundo el hombre produce miles de espermatozoides.

    A la hora de tener un hijo, son muy normales las siguientes dudas: ¿niño o niña?.
    Si la madre invierte todos sus recursos en sus niños, no le quedarán recursos para poder criar a una niña, y viceversa. Si sucede el caso contrario, tener niñas y ningun niño, naturalmente hablando , no pasaría nada, ya que las mujeres son más valiosas por el hecho de poder dar a luz.

    El hombre tiene la característica de que el 50% de sus gametos pertenecen al género masculino , y los demás al femenino. Los que son masculinos, se llaman gametos tipo Y , y los del sexo opuesto se determinan gametos tipo X.

    Para conseguir solo hembras, se debería crear un gen para hacer que la madre tenga solo hijas, o inventar un espermicida selectivo, o simplemente abortar los fetos masculinos.
    Una pareja normal, no suele estar de acuerdo sobre quien va a criar a los hijos, e invertir más en ellos, por lo que cuantos menos recursos invierta un padre en sus hijos, más recursos podrá invertir en otros hijos con otras parejas.
    Ésto es más difícil para la madre, ya que invierte desde el principio en el bebé dándole el pecho, produciendo un óvulo más grande etc.
    Si la madre intentase la táctica de dejar el bebé a cargo de la pareja, y ella irse con otro hombre, el padre de la criatura podría abandonar al bebé como venganza.
    Por lo que es probable que sea el padre el que abandone a la madre en ved de producirse la situación inversa.
    Una madre abandonada por su compañero, tiene tres opciones::

    – Intentar engañar a otro macho para que adoptase a su hijo, y hacerle pensar que con el paso del tiempo e suyo.
    Los ratones macho tienen la capacidad de producir un olor, que al olerlo la hembra puede abortar, esto se produce si el olor es distinto al del macho que la ha preñado, de esta manera el ratón macho destruye a sus potenciales hijos adoptivos, dejando a la hembra con las ganas de engendrar un hijo, lo cual el ratón estará dispuesto a hacer.
    En los leones ocurre algo parecido, cuando un león derrota a otro para quedarse con su territorio y con sus hembras, las crías de el león derrotado son aniquiladas por el nuevo macho dominante, ya que éste teme que en un futuro le desafíen y le acaben ganando y arrebatando su puesto de macho dominante.

    -La otra opción , es abortar si el hijo todabía no ha nacido, de esta manera, la madre podrá olvidar a la otra pareja, ya que el bebé que iba a nacer tendría el 50% de las características del pasado “padre”, y también será mejor para la pareja actual , ya que tendrá un hijo suyo, de su misma sangre.

    -La última opción es que la madre afronte su abandono, y criar al niño sola. Esto , lo compensará a la madre, si ha sido abandonada cuando el hijo estaba en una edad avanzada (7 años) por ejemplo, así , le costará menos acabar de criarlo, y por tanto tendrá más recursos para invertir en otros hijos.

    Si la hembra ve que el macho se muestra distante por el hecho de ser padre, y ella ve que la va a dejar, lo que podría hacer es abandonarlo a él primero, el inconveniente de esta conducta es que ella habrá invertido más en su hijo, por lo que le deja menos capacitada para invertir en más hijos, lo cual no quiere decir que no pueda tener más hijos.

    La manera que tiene Dawkins de entender cómo seleccionan las mujeres a sus parejas es la siguiente:

    La hembra examina a todos los machos que puede, y trata de descubrir por sus actos, si son fieles, o infieles, en pocas palabras, intentan adivinar su personalidad , para determinar si seran buenos padres, que invertirán mas recursos en los hijos que ellas, de esta manera ellas podrán tener más tiempo para ellas, o para invertir en otros hijos. Una manera de comprobar ssu fidelidad, es ser esquiva con él : no acceder a las necesidades sexuales del hombre, y cuanto más tiempo aguante el hombre, será porque está enamorado , y que no le importa esperar a que a ella le apetezca tener sexo.
    El sexo se producirá cuando la mujer vea que el hombre le dá garantías de permanecer a su lado, estas garantías pueden ser por ejemplo .

    – Que el hombre le proporcione una casa
    – Que le proporcione comida y dinero suficiente como para mantener las necesidades, tanto suyas como las del hijo futuro.
    – Otra manera es obligar al macho a invertir mucho en ella y en el hijo, de manera que no le sea rentable abandonaros.

    Según Maynard Smith las hembras más fáciles son aquellas que copularán lo más rápido que puedan con el primer hombre que encuentren. Los hombres fieles están preparados para cortejar a la hembra durante un largo periodo de tiempo, y después de la copulación permanecer con ella y ayudarla a criar a los hijos. En cambio los machos infieles aguantan poco tiempo cortejando a una hembra si ven que ella es reacia a copular con ellos hasta que no vean una reacción de fidelidad por parte del macho, por lo que este se alejara de ellas para estar con hembras más fáciles, y después de copular con ellas, las abandonarán para poder estar con otras hembras, este es un buen ejemplo de un vividor.

    Una población en la cual todas las hembras sean esquivas (difíciles), y todos los machos fieles, sería una sociedad monógama ideal, ya que se encargarían todos por igual en la tarea de criar a los hijos, compartiendo gastos, y compartiendo beneficios, si por ejemplo el hijo de mayor es un actor famoso, y proporciona una mansión a a los padres.

    Si todas las hembras fuesen fáciles, las cosas cambiarían también en la forma de ser de los machos, porque todos los hombres fieles deberán acostumbrarse a ser polígamos, y los hombres ya vividores desde antes de dicho cambio se verán favorecidos, y les sacarán una ventaja al resto de los hombres y le irá mejor entre el resto de hombres fieles que se están acostumbrando al cambio. En una sociedad en la que las hembras fáciles predominan, los hombres infieles se verán favorecidos, ya que tendrán que invertir menos en la descendecia que vallan dejando.

    Si una hembra fácil decide abandonar a sus hijos pequeños al ser abandonada por el macho vividor tendrá que pagar el costo de un óvulo. Haciendo que los genes para las hembras difíciles se expandan a través de la población, dando lugar otra vez a hombres fieles.
    Es posible que una sociedad formada por hombres fieles y mujeres esquivas evolucione, y en estos casos la estrategia de la felicidad doméstica para las hembras parece operar. El ser esquiva puede beneficiar a los genes egoístas de una hembra ya que seleccionan el tipo de gen que quieren que se asocien con los suyos, descartando así a los no válidos ( infieles).
    También es útil para la hembra la práctica de la alimentación que el macho debe darle a su futura compañera durante el cortejo, para asegurarse ella que no es un infiel, y que por tanto puede compartir sus genes con él.

    Las mujeres escogen como compañero a alguien que cumpla las siguientes características:

    -Poseer fuertes músculos con los que defenderla en caso de amenaza
    -Tener la capacidad de valerse por si mismo
    -Tener la capacidad económica suficiente como para vivir con todas las necesidades satisfechas.
    -Que porte unos buenos genes, por lo que la persona ha de ser guapa.

    Una hembra quiere todos esos requisitos para que el hijo resultante si es macho , sea atractivo y viril, que sea capaz de tener descendencia fértil , que sea inteligente etc. Y si consigue que su hijo sea el que obtenga la mayoría de copulaciones de la sociedad o localidad donde viva, tendrá varios nietos.

    Los individuos de ambos sexos tienden a reproducirse lo máximo posible durante su vida. La mayoría de machos tiende a ser infiel y promiscuo a escaquearse de sus obligaciones como padre.
    Las hembras, cuentan con los mecanismos de contramaniobra del macho mencionados antes, como eran la abstención a las relaciones sexuales hasta ver muestras de fidelidad entre otras.

    El hombre occidental, no tiende a pintarse la cara con colores llamativos, ni a vestir con ropa demasiado colorida, sino que es la hembra la que se pinta con maquillaje para llamar la atención del macho, y se pintan y visten como ven en las revistas de moda etc.
    Un hombre que se preocupe mucho por su vestimenta, su apariencia física etc, levanta sospechas con respecto a su sexualidad, lo cual es percibido por el resto de mujeres y de hombres.

    En cambio , en los pavos reales, es el macho el que enseña el colorido plumaje a la hembra para cortejarla.
    Algo parecido sucede en las aves del paraíso , en las cuales es el macho el que viste coloridamente y la hembra con colores apagados, lo cual nos indica que las hembras so muy solicitadas, y los machos tienen que llamar su atención. Y la razón por la cual las aves del paraíso hembras son tn solicitadas, es porque los huevos tienen un valor mayor que el de los espermatozoides, ya que cuesta más trabajo producirlo

  3. Darío Sánchez Garrido 1º B Bach .

    El gen egoísta de Dawkins .

    Existen muchos conflictos entre padres e hijos que comparten el 50 % de sus genes , entonces cómo no los va a haber entre los miembros de la pareja , que lo único que tienen en común es el 50 % de inversión genética en los mismos hijos . Lo lógico sería cada padre invirtiera la mitad de los recursos necesarios para criar al hijo , pero cada uno de los padres intenta que sea el otro quien se encargue de la cría del hijo y así el que queda libre puede copular con otros compañeros sexuales y así perpetuar sus genes . Los machos de algunas especies ya han logrado encargarse solamente de la cópula y que la hembra se encargue de criar al hijo .

    Desde lo orígenes de la naturaleza distinguimos dos clases de sexos , los machos y la hembras , pero ¿ que significa macho y hembra ?. En los mamíferos se diferencian claramente por el hecho de tener pene o dar a luz a los hijos , pero en las plantas y algunos reptiles no esta tan claro ,por ejemplo en las ranas ninguno de los dos sexos tiene pene . Pero ay algo universal que distingue a los machos y a las hembras y es que los gametos masculinos son mucho más pequeño y numerosos que los gametos femeninos . Un gran ejemplo es el de las aves y reptiles que el gameto femenino (el huevo ) es tan grande y nutritivo que alimentar a un ser durante varias semanas de desarrollo .

    Otra forma de reproducción es la de algunos organismos primitivos en las que no existen dos gametos sexuales diferentes , esto se llama reproducción isogamética . Cuando dos isogametos se fusionan ambo contribuyen con el mismo número de genes y las mismas reservas alimenticias . Los espermatozoides y los óvulos aportan el mismo numero de genes pero el espermatozoide no aporta nada de reserva alimenticia . Esto provoca que un macho pueda fabricar millones en un día y haciendo así que un macho pueda tener mucha descendencia en poco tiempo a diferencia de las hembras que tienen un numero limitado de hijos ya que tiene que desarrollarlos en su cuerpo y eso requiere mucho tiempo .

    Desde el momento en que se supo que un macho puede producir esperma suficiente como para abastecer un harén de 100 hembras podríamos suponer que en el reino animal los machos serían mucho más escasos que las hembras y podríamos decir que el macho es más consumidor y la hembra más valiosa para las especies .
    Tomemos de ejemplo un estudio hecho a un grupo de leones marinos en el que un 4 % de los machos protagonizaban el 88% de las cópulas observadas . En este caso lo otros machos de población que nunca llegarán a reproducirse se pueden considerar como parásitos para el grupo ya que se alimentan igual que los demás adultos . La teoría del gen egoísta explica que el número de machos y hembras tiende a ser igual . Esto lo explicó por primera vez R.A.Fisher .
    Para que prevalezcan tus genes ¿ que es mejor ? Tener solo hijo o solo hijas . Lo que Fisher demostró es que lo mejor para una estrategia evolutivamente estable (EEE) es un proporción del 50 % machos y 50% de hembras . Ya que si hubiera un gen que solo produjera niñas , en los primeros años todo funcionaria bien porque aumentaría mucho la población pero cuando los machos que había dejaran de ser productivos las hembras no tendrían con quien copular y la especie se acabaría . Y si hubiera un gen que solo produjera machos , en el momento que la hembras existente dejaran de ser fértiles también se acabaría la especie por eso la mejor estrategia evolutivamente estable es del 50:50 .

    Volvamos a la pareja del principio , ambos miembros desean tener el mismo número de hijos e hijas ,en esto están de acuerdo , en lo que discrepa es en quien criará a los hijos . Desde el momento en que la hembra queda embarazada quede mas comprometida con el hijo que el macho y por lo tanto es mas probable que sea el macho quien abandone a la hembra con la cría que no al contrario .
    Hay muchas especies en las que el macho trabaja duramente para criar a los hijos pero siempre hay una presión evolutiva en los machos para que inviertan menos que las hembras en la cría de los hijos . En la practica ay algunas especies como las aves del paraíso en que las hembras no reciben ninguna ayuda del macho en la cría de los hijos . Pero también ay especies como las gaviotas que forman parejas monógamas y crían a los hijos cooperando entre ambos padres .
    Trivers ha considerado las posibles opciones de una madre abandonada por su pareja mientras estaba embarazada , lo mas posible es que intente engañar a otro macho haciéndole creer que el hijo es suyo ,pero la selección natural castigará severamente esta ingenuidad , y favorecerá a aquellos machos que tomen medidas para matar a cualquier potencial hijo tan pronto como se una a su nueva pareja . Esto explica el efecto Bruce en los ratones , el ratón segrega un olor que le provoca el aborto a una hembra preñada al olerlo y así queda la hembra receptiva para su uso sexual . Otra forma que tiene un macho de asegurarse que una hembra no está preñada antes de copular con ella , es prolongar una etapa de cortejo y así ver si le crece el vientre o no.
    La última opción de la madre abandonada sería afrontarlo y criar ella sola a la cría y así poder recuperar parte de su inversión aunque tenga que trabajar el doble para alimentarla .
    Quizá una solución sería que la hembra abandonase al macho con la cría en el momento que los dos padres supieran que la cría está lo suficiente desarrollada como para que cualquiera de los dos pueda criarlo, pero cuando llega este momento siempre es el macho quien primero lo piensa y quien abandona a la hembra .

    Hemos hablado de las posibilidades de un hembra ante un abandono pero ¿ ya algo que pueda hacer la hembra para reducir su grado de explotación ? La verdad es que la hembra tiene un gran arma , puede negarse a copular la hembra puede obligar al macho a tratar un duro regateo antes de acceder a la cópula . A partir de esto consideraré dos posibilidades , la estrategia de felicidad conyugal y la estrategia de macho viril .

    -La versión más simple de la estrategia de felicidad conyugal es que la hembra examina los macho tratando de descubrir signos de fidelidad y domesticidad . Una manera que tienen las hembras de escoger maridos fieles es posponer bastante tiempo la cópula , mostrarse esquiva , y así ver que cualquier macho que no tenga bastante paciencia para esperar la cópula no tiene posibilidades de ser un marido fiel .
    Los rituales de galanteo requieren un gran esfuerzo para el macho , por ejemplo la hembra se puede negar a copular hasta que el macho haya construido el nido . Debido a esto un macho que invierte tanta energía en una hembra es poco probable que la abandone ya que otra hembra le obligaría a hacer lo mismo otra vez .
    Pero esto también tiene inconvenientes ya que si ay hembras que no se muestren esquivas hasta la cópula , los machos dejarán a sus esposas para irse con las otras hembras . Pero esto es más complicado de lo que parece ya que tendremos dos tipos de estrategias masculinas y dos estrategias femeninas .
    Las cuatro estrategias son las siguientes :
    -Hembra esquiva : es la que obligará al macho a cortejarla durante varias semanas .
    -Hembra fácil : es la que copulará con cualquiera rápidamente
    -Macho fiel : son los que realizan el cortejo y aguantan con la hembra tras la cópula
    -Macho galanteador : son los que no hacen el cortejo y tras copular con las hembras fáciles no ejercerán de padres .
    Lo normal sería pensar que lo ideal para una especie sería que solo hubiera machos fieles y hembras fáciles porque así abría una sociedad monógama , pero si introdujéramos una sola hembra fácil , todo cambiaría porque aumentarían los macho galanteadores y las hembras fáciles haciendo que las hembras esquivas quedasen solas pero luego acabarían escaseando las hembras fáciles y surgiría necesariamente algunas hembras esquivas y macho fieles completando así un circulo interminable . Por eso se sabe que esto no sería lo ideal . Está demostrado que la estrategia evolutivamente estable (EEE) sería que cada macho gastase 5/8 de su tiempo en ser fiel y el resto en ser galanteador y que una hembra gastase 5/6 de tiempos siendo esquiva y 1/6 sinedo fácil .
    Todo esto significa que : cualquier tendencia para que los miembros de uno u otro sexo se desvíen de su relación apropiada será penalizada por el cambio consiguiente en la relación de las estrategias del otro sexo , lo que, obrará en desventaja para el que se desvíe originalmente . En conclusión el ser esquiva puede beneficiar a los genes egoístas de una hembra .

    -la estrategia del macho viril :esta estrategia se basa en que las hembras se muestran mucho más reacias a copular con cualquier macho . Lo que hacen todas las hembras es buscar a el macho que tenga los mejores genes y copular todas con el y ser las hembras las únicas encargadas de criar a los hijos . En los elefantes marinos lo que suelen seleccionar todas las hembras son unos músculos fuertes o un unas patas largas y así ir seleccionando los machos más atractivos . En el caso de las aves del paraíso , las hembras empezaron a seleccionar a los machos que tenían las colas mas largas como prueba de atractivo hasta tal punto que los machos tuvieron una cola tan larga que incluso les molestaba .

    Para resumir lo que estamos tratando podemos establecer que los sistemas de procreación que encontramos entre los animales pueden ser comprendidos en términos de conflicto entre los machos y las hembras . Y debido a las diferencias entre tamaño y número de los gametos masculinos y femeninos , los machos en general tienden a la promiscuidad y a la carencia de solicitud paternal . Esto hará que las hembras si inclinen a una contramaniobra o a otra y que los machos respondan de diferentes formas .

    Primeramente los machos son atraídos por el atractivo sexual por lo colores llamativos y los hembras por los colores mas opacos . ¿De qué le serviría a un macho obtener todo lo de este mundo si pierde sus genes inmortales ? .
    Otra diferencia sexual es que las hembras son mucho mas exigentes a la hora de engendrar hijo ya que tienen mas que perder, por ejemplo en el cruce de burro y yegua sale un mulo incapaz de procrear y los genes de la yegua se pierden .
    Todo lo tratado anteriormente también se puede asociar a los humanos ya que somos animales . Se puede decir que los humanos en nuestra mayoría utilizamos una estrategia de felicidad conyugal y que la inversión de ambos padres es , en general, de una proporción 50:50 . Aunque también existen algunas sociedades en las cuales se utiliza un sistema de harenes , lo que quiere decir que la vida de un hombre está determinada por la cultura más que por los genes .

    Un rasgo de nuestra sociedad se ve en el atractivo sexual , en el resto de las especies son los machos quienes intentan atraer a las hembras mediante sus colores llamativos y belleza , por ejemplo el pavo real es el macho quien tiene las plumas bonitas y llamativas para atraer a las hembras . Pero en el ser humano pasa lo contrario , son las mujeres quienes se pintan la cara , se ponen vestidos llamativos e intentan atraer a los hombres , lo que nos hace preguntarnos .
    ¿ Qué ha sucedido con el hombre moderno actual ? ¿ Se ha convertido realmente el macho en el sexo buscado , es que esta en demanda , el sexo que puede darse el lujo de ser exigente ? Y si es así ¿ por que? .

  4. EL GEN EGOÍSTA DAWKINS.

    El hombre expande un material genético por ello se genera una lucha, el hombre quiere que la compañera se quede criando a los niños sin invertir esfuerzo en la crianza.
    Dawkins cree que es una relación de explotación mutua.
    Entre los sexos hay una guerra en la que se produce una simetría.
    Existe una característica que permite diferenciar macho de hembra.
    Es que las células sexuales ó de los machos son mucho más pequeños y numerosos que los gametos de las hembras. Es válido tanto para referirse a animales como las plantas.
    Las demás diferencias entre sexos son derivadas de esta diferencia básica.
    En ciertos organismos primitivos, la reproducción sexual no era así, todas las células son iguales, llamadas isogametos.
    Era por división mediática del mismo tamaño.
    La simetría que provoca la guerra entre sexo tiene un efecto en la naturaleza, los óvulos otorgan mucho más en cuanto a reserva alimenticias.
    Con los isogametos, al fusionarse, ambos portan la misma cantidad de reservas alimenticias.
    El macho pasa los genes lo más rápido posible, no invierte equitativamente sus recursos en su descendiente.
    La selección natural favorecía la producción de células sexuales pequeñas que buscaban activamente a las grandes para que funcione con ellas.
    Se supone que evolucionaron dos sexuales divergentes la de gran inversión y y la de pequeña inversión ó . Las honestas evolucionarían aumentando progresivamente su tamaño con el fin de compensar las inversiones cada vez más pequeña que aportaban las mezquinas, y se pondrían inmóviles porque siempre serían activamente buscadas por las mezquinas.
    Las mezquinas tenían más que perder, por eso ganaron la batalla evolutiva, las honestas se convirtieron en óvulos, y las mezquinas en espermatozoides.
    El problema de cuántas nacen machos y cuántas hembras constituye un problema de estrategia en los progenitores.
    Lo que se busca es algo equivalente a una estrategia evolutivamente estable.
    Un individuo no puede escoger, el sexo de sus hijos, pero los genes que tienden a que los hijos tengan un sexo u otro son posibles. La estrategia de producir un número igual de hijos e hijas es una estrategia evolutivamente estable, en el sentido de que cualquier gen que se parte de ello sufrirá pérdida segura.
    Trivers ha considerado, los posibles cursos de acción que puede seguir una madre que ha sido abandonada por su compañero.
    Intentar engañar a otro macho para que adoptara a su hijo, e inducirlo a que era suyo.
    La selección natural penalizará severamente tal credulidad en los machos y favorecerá a aquellos que tomen medidas para males a cualquier potencial hijo adoptivo tan pronto como se va a nueva pareja. Esto es la explicación del llamado efecto Bruce.
    Una política razonable seguir por una hembra que se encuentre en peligro de ser abandonada, podría ser la de abandonar al macho antes de que este lo haga.
    Según Trivers se encuentra el compañero en un aprieto, abandona a la criatura si no está seguro de que su compañera no lo abandonará.
    El punto importante radica en que los genes, para abandonar primero podrían ser seleccionados favorablemente.
    Cuando la hembra se niega a copular con el macho, hasta que le haya construido un nido, después de haber invertido tanto esfuerzo en ella ya no tendrá la sensación de dejarla.
    Marta Narciso Fuentes. 1ºB
    Si en una población hay hembras que no tienen compañero y que se encuentran listas para dar la bienvenida a aquellos machos que ha abandonado a sus esposas, compensará a un macho abandonar a su esposa, no importa cuánto haya invertido ya en sus hijos.
    Tomemos el método de Maynard Smith para analizar las contiendas agresivas y apliquémoslo al sexo.
    La palabra estrategia se refiere a un programa de comportamiento completamente inconsciente. Las dos estrategias femeninas serán denominadas esquivas y fácil, y las dos estrategias masculinas serán llamadas fiel y galanteador. Las reglas para los cuatro tipos son las siguientes: las hembras esquivas no copularán con un macho hasta que este último no haya superado un largo y costoso período de galanteo que puede durar varias semanas. Las hembras fáciles copularán de inmediato con cualquiera. Los machos fieles están preparados para continuar durante un largo período su galanteo, y después de la copulación permanecerán con la hembra y la ayudarán a criar a los hijos. Los machos galanteadores perderán rápidamente la paciencia si una hembra no copula con él inmediatamente y se alejará en búsqueda de otra hembra; después de la copulación no permanecerán junto a la compañera ni actuarán como buenos padres, sino que se irán en pos de otras hembras.
    Imaginemos que tenemos toda una población en la cual todas la hembras son esquivas, y todos los machos fieles. Es sociedad monógama ideal.
    Supongamos ahora que una única hembra fácil se introduce en la población. A ella le va muy bien. No paga el costo de la demora ya que no cae en el galanteo prolongado. Desde el momento en que todos los machos de la población son fieles, puede estar segura de encontrar un buen padre para sus hijos sin importar el compañero que escoja.
    Si el éxito de las hembras fáciles es tan grande que llegan a predominar e la población, las cosas empezarán a cambiar, también, en el campo de los machos. Los machos fieles habían tenido el monopolio. Pero ahora, si surge un macho galanteador en la población, le empezará a ir mejor que a sus rivales fieles. En una población en que todas las hembras son fáciles, las ganancias para un macho galanteador serán grandes. El resultado neto final para una hembra fácil que encuentra a un galanteador es negativo.
    Si los galanteadores incrementan su número con tanto éxito que llegan a dominar el sector masculino de la población, las hembras fáciles se encontrarán en un aprieto espantoso. Cualquier hembra esquiva tendrá una fuerte ventaja.
    El resultado de todo esto es 0.
    Una hembra que juegue la estrategia de la felicidad doméstica que simplemente examine a los machos y trate de reconocer e ellos las cualidades de fidelidad por adelantado, se arriesga a sufrir una decepción. Cualquier macho que finja ser un ejemplar doméstico y leal, pero que en realidad esté ocultando una fuerte tendencia hacia la deserción y la infidelidad, podría tener una gran ventaja. Mientras sus ex esposas abandonadas tengan alguna posibilidad de criar alguno de sus hijos, el galanteador se encuentra en una situación de transmitir más de sus genes.
    La selección natural tenderá a favorecer a aquellas hembras que sean expertas en detectar tales engaños.
    Una hembra siempre tiene una tendencia a buscar los mejores genes en el padre de sus hijos.
    Una de las cosas que desea es una prueba de habilidad de supervivencia. Cualquier compañero potencial que la corteje ha probado su habilidad para sobrevivir al menos hasta alcanzar la edad adulta, pero no ha probado, que pueda sobrevivir mucho más.
    Una hembra que escoja a un macho viejo no va a tener por ello, más descendientes que una hembra rival que escoja a uno joven que aporte alguna otra prueba de poseer buenos genes.
    Otra posibilidad quizás sea el poseer músculos fuertes sea una prueba de capacidad para atrapar alimento.
    Los individuos de ambos sexo desean aumentar al máximo su producción reproductora total durante sus vidas. Debido a las diferencias fundamentales entre el tamaño y número de los espermatozoides y los óvulos, los machos, en general, tienden a ser propensos a la promiscuidad y a la carencia de solicitud paternal.
    Las hembras cuentan con dos posibilidades principales de contramaniobra, que yo he denominado estrategias del macho viril y de la felicidad doméstica.
    La diferencias sexuales son las siguientes: los machos se interesan por el atractivo sexual y los colores llamativos, mientras las hembras tienden a los colores más opacos. Otra diferencia bastante común es que las hembras son más exigentes que los machos en lo que se refiere a la elección de compañero. Los machos tienden a ser más promiscuos que las hembras. Una hembra produce un número limitado de óvulos y los machos un número ilimitado de espermatozoides.
    En nuestra sociedad, la inversión de padres por parte de ambos progenitores es amplia y no encuentra obviamente desequilibrada.
    Tania Peña Garcia. 1ºB

  5. Trabajo: “El gén egoísta.

    Todo comienza por un conflicto de interés entre padres e hijos que comparten el 50% de los genes respectivos. La disputa sobre quien cuidara a los hijos si la hembra (la mujer) o el macho ( el hombre) ya que cuanto menos cuiden a uno de sus hijos, mas tendrán para entregarle a otro que venga. cada miembro de la pareja tratara de explotar al otro intentando forzar al compañero a invertir mas en sus hijos.
    Trivers recalco  la respectiva en la asociación sexual como una relación de desconfianza y manipulación hacia quien debe cuidar a los hijos ya que el hombre puede procrear con cualquier hembra para expandir mas sus genes.
    Otro apartado sobre la diferenciación del macho y de la hembra son sus nombres, macho esta definido a la posesión de un pene, ciertos rasgos cromosomicos y la hembra esta definida por parir a los hijos, el amamantamiento entre otras cosas. Pero lo que realmente diferencian a los machos son sus gametos que son muchos mas pequeños y numerosos que los gametos de la hembra. aunque en ciertos organismos no existe la diferencia entre macho y hembra como es el caso de los hongos que lo s nuevos individuos se forman por la fusión de los isogametos, producidos por la división meiótica.
    Como cada espermatozoide es tan pequeño, un macho puede permitirse producir millones de ellos cada dia, la hembra tiene los números de hijos limitados pero los machos  el numero de hijos es ilimitado. Poker y otros an demostrado que esta asimetria puedo evolucionar a partir de un estado originalmente iógamo.
    La selección natural favoreció a que las células sexuales mas pequeñas se unieran a las células sexuales mas grandes para fusionarse. dos estrategias: la de gran inversión u honesta y la estrategia de pequeña inversión, explotadora o mezquina.
    las mezquinas evolucionarían asta conseguir seer mas pequeñas y con mas movilidad , las honestas aumentando su tamaño progresivamente con el fin de compensar la disminución de las mezquinas y serian inmóviles ya que las mezquinas irían activamente a buscarlas. las mezquinas tenían mas que perder y por eso ganaron la batalla evolutiva, y se convirtieron en espermatozoides y las honestas en óvulos.
    Ya que los macho se consideran que son de menos valor, cabía esperar que habrá menos machos que hembras
    La teoría del gen egoísta es aplicada a que tiene que haber el mismo numero de machos que de hembras, aunque los machos participen menos. explicación dada por R. A. Fisher .
    En los mamíferos el sexo se determina cuando todos los óvulos son capaces de desarrollarse asta convertirse en macho o en hembra y en los espermatozoides  sus cromosomas determinan el sexo femenino (X) o masculino (Y). ningún individuo puede elegir el sexo del hijo  pero los genes que tienden a que los hijos sean de un sexo u otro si, por tanto los genes para producir hijos tendera a hacerse mas numeroso.
    Ambos miembros de la pareja desean el mismo números de hijos y hijas, y cuanto menos costoso sea criar a uno mas hijos tendrán, quedando así uno de los dos en libertad para tener hijos con otras hembras o machos, aunque eso es mas difícil de lograr para la hembra ya que casi ningún macho criara a un hijo que no es suyo y ella tendrá miedo de perder al hijo o de que nadie cuide de el y tenga que buscarse la vida por si sola y criarlo ella sola.
    Trivers  ha considerado los posibles recursos de acción que puede hacer una madre abandonada, lo mejor seria intentar engañar a otro macho para que cuide de su hijo o incitar a ese macho a creer que ese hijo es suyo pero esto ultimo solo podría suceder si el hijo todavía no hubiese nacido, también tiene la opción de abortar y conceder otro hijo con otro macho y la ultima opción es que la mujer sea capaz de mantenerlo sola y así lo hará antes de matarlo.
    Aunque hay casos en los que ambos miembros tienen miedo de ser abandonados y de tener que cuidar al hijo ya que el otro se habrá ido y lo habrá dejado solo para cuidarlo por eso aveces abandonan la mujer al hombre o viceversa. la ventaja es que el beneficio se lo lleva el que abandona a sus miembros que el que se queda con el hijo ya que este tendrá que criarlo solo.
    Algunas de las posibilidades que tendría una hembra  abandonada puede ser negarse a copular ya que esta se encontraría en demanda por otros machos o la hembra examina a los machos y intenta descubrir quien la guardara fidelidad y domesticidad y al descubrirlo la hembra lo elige para procrear y crear hijos.
    también existen los casos como los machos que esperan a una hembra esquiva para poder procrear con ella y hasta que no lo consigue no para, y la hembra cuando al final acepta procrear con el, el macho no la abandona ya que a gastado su tiempo y esfuerzo en conseguirla.

    OPINIÓN PERSONAL:

    Las hembras no dependen hoy en día de ningún macho, ya que pueden tener hijos sin necesitar a un hombre, el macho cada vez irá importando menos.

    Jennifer García Morales.
    Sara Periañez Iglesias.

  6. SER HUMANO DESDE LA SOCIOBIOLOGÍA
    Según Trivers el hombre debería copular el máximo de veces posibles para propagar los genes y así invertirían mas en los hijos.La diferencia entre hombre y mujer además de los rasgos físicos y que la mujer pueda parir es que hay un criterio que juzga el sexo masculino y femenino en general como sexo de machos y hembras.
    A través de células sexuales o gametos que en los machos son mas pequeños y numerosos y los de las hembras son mas grandes y menos numerosos,excepto en reptiles y aves que las células sexuales de los machos son bastante mas grandes y nutritivas para el desarrollo de las criaturas.
    En los humanos el óvulo es microscópico aun que mucho mas grande que los espermatozoides.
    Hay un sistema llamado isogámia,los individuos no están divididos en dos sexos.Cualquiera se puede acoplar a cualquier otro individuo,no existen dos tipos diferentes de gametos,todas las células son iguales y se llaman isogametos.Los individuos de forman por la unión de dos isogametos,al producirse una división meiótica(que A es el espermatozoide y se fusiona con B o C , que son las células femeninas,B y C no se fusionan por ser las dos células femeninas).
    al fusionarse los espermatozoides y las células femeninas dan un número igual de genes aun que el óvulo aporta mas reservas alimenticias y el espermatozoide aporta el cincuenta por cien en su descendencia.El macho puede tener un número de hijos ilimitado,la hembra tiene un limite de hijos.
    Parker y otros han demostrado una asimetría de evolución isógama . El isogameto grande tiene ventaja sobre el tamaño medio al recibir el embrión mas alimento, los gametos mas pequeños podrían morir a no ser que se fusionasen con los mas grandes,aun que los pequeños tienen una ventaja ser pequeños y mas ágiles.
    Se puede decir que hay dos estrategias sexuales”la honesta”y “la mezquina”,las mezquinas evolucionaron para reducir su tamaño y mejorar la movilidad y las honestas evolucionaron aumentando su tamaño y se tornaron inmóviles para compensar la evolución de las mezquinas,así las honestas se convirtieron en óvulos y las mezquinas en espermatozoides.
    En el bien de las especies las hembras ganan en proporción al macho cien a uno.El macho se le podría considerar”consumidor” y a la hembra”valiosa”para la especie.
    A los machos que no copulan a lo largo de su vida se les llama célibes y se les considera parásitos sociales ya que consumen alimentos igual que los machos que si copulan,a esto se le llama teoría de la selección de grupo.
    la teoría del gen egoísta es la explicación de que el número de machos y hembras sean iguales,aun que en realidad no es así para Fisher,el problema de cuántos machos y hembras nacen es un problema de estrategias,es que quiere sus genes para los hijos y otros para las hijas pero Fisher cree en el cincuenta:cincuenta,determinando que los mamíferos el sexo se determina genéticamente,y las hembras tienen el óvulo para macho o hembra y los espermatozoides son los que aportan los cromosomas que determinan el sexo.
    Masculino espermatozoides Y y femeninos espermatozoides X . La madre puede tener un gen que suelta un espermicida selectivo haciendo que aborte los embriones macho.
    En los genes se da una igualdad en número de hijos o hijas pues la evolución así lo requiere,por que si un gen da mas machos que hembras o a la contra ese gen sufrirá una pérdida segura,ya que la estrategia de la evolución es estable.
    La hembra invierte mas que el macho pues en el momento de la concepción queda mas comprometida con cada hijo por la posible perdida de este y tuviese que invertir en nuevos hijos y si les deja los hijos al padre para irse con otro macho,el padre por venganza abandonaría a los hijos.Por tanto es mas probable que el padre abandone a la madre que la madre abandone a los hijos.Por lo que las hembras incuban,amamantan,crían y protegen a sus crías y así el sexo femenino es esclavo y el sexo masculino tiene mas libertad al no ocuparse de estas facetas de la vida.En conclusión las hembras suelen tener un solo macho,pero los machos quieren procrear con el máximo numero de hembras para así garantizar su continuidad genética.
    Hay hembras que enseñan a los machos haciéndoles creer que el hijo que llevan en las entrañas es de él,pero en algunas especies tiene el macho una solución para estos casos,los machos ratones segregan un producto químico que si la hembra está preñada de otro macho al olerlo la hembra le provoca un aborto.Otros machos matan a las crías que no son suyas y las hembras entran de nuevo en celo.
    También las hembras asumen el aborto como una opción para buscar una nueva pareja . La otra opción es criar a su hijo o hija sola,aun que eso le sea trabajoso y complicado,pero nunca contemplará la opción del abandono pues llevan sus genes.
    Según Trivers entre hembra y macho el que primero abandone a la pareja llevará ventaja sobre el otro .Pues si la criatura es mas mayor y no se depende tanto de la madre esta situación seria mas fácil para que la hembra abandonase antes a la pareja y el macho se vería mas comprometido al tenerse que quedar al cargo de las crías.
    La baza de la hembra ante un macho está en que la hembra se puede negar a copular y así se aseguraría si ese macho es suficiente paciente para esperar que ella quiera o si no espera y se va ella sabría que no seria un macho fiel.De esta manera la hembra ganaría en porcentaje a que el macho le engañe o abandone,o que por el contrario sea un marido fiel.
    Los rituales y cortejos del macho hacia la hembra genera muchos sacrificios y desgaste del macho,para conseguir que la hembra copule.Y después de conseguirlo,el macho si no esta conforme no se plantea otro desgaste igual con otra hembra que le exigiría lo mismo.pero el razonamiento es que es mejor dejar a la hembra en un momento dado que alargarlo,pues al final lo haría igual pero con mas desgaste y sacrificio.Al fin siempre hay hembra para esos machos y machos para esas hembras.
    Para hacer una sociedad monógama ideal una pareja tendría que tener un promedio ideal y esto no es muy práctico pues si el macho gasta mas energía y sacrificio en la hembra para llegar a la copulación y hay hembras que lo ponen mas fácil,el macho se inclinará hacia esas hembras aun que el coste de esas hembras sea un abandono a ella y a sus crías por parte del macho,que iría en busca de otras hembras fáciles y las hembras esquivas ganarían terreno al tener un macho fiel.De esta forma las hembras esquivas y las hembras fáciles tiene un circulo donde el macho se mueve como pez en el agua y es él,el que tiene la tendencia de abandonar la pareja tanto en aves como en mamíferos.Conclusión:La hembra busca los genes buenos para asegurar la especie,aun que el macho les abandone es un riesgo que están dispuesto a correr.Otra forma de garantizar la especie otra prueba d supervivencia,es que en algunos casos las hembras copulan con machos mas mayores creyendo en que los genes son mejores pero eso no se a comprobado.Como tampoco los rasgos físicos de ser mas fuertes,alto,guapo, etcétera,garantizan unos buenos genes.
    El punto percibido por Darwin es que en la sociedad los machos compiten unos con otros por ser los escogidos por las hembras,en todas las especies con sus coloridos,tamaños,etcétera.En definitiva es que tanto las hembras como los machos quieren a lo largo de su vida aumentar su producción reproductora,para la perpetualidad de la especie.Aun que la hembra sea la que adopte una o otra forma para guiár al macho hacia su cometido y el macho que no sea llamativo tendrá menos posibilidades de procrear,y sus genes desaparecerán y ganará el macho que si llame la atención de la hembra,pues sus genes se perpetuarán.
    No es el caso del caballo y el burro que nace una mula,los genes de la yegua desaparece.
    En la sociedad humana hay una igualdad relativa,ya que los hijos,mas o menos son criados por la madre y el padre,aun que el esfuerzo sea mas para la madre,el padre lo hace de otra forma.
    Hay que reconocer que el hombre es mas promiscuo que la mujer y hay culturas que se promueve la promiscuidad,y las mujeres son mas monógamas,y las mujeres son mas monógamas,si bien es cierto que las hembras humanas,se decoran y arreglan para competir por los machos.Es una competición muy igualada por el aspecto físico en la sociedad humana. FIN

  7. El gen egoísta.

    Según Dawkin, el autor del libro, la intención principal que tenemos los seres vivos es propagar nuestros genes a toda costa.
    Dice; que cada hijo esta constituido por el 50% de los genes de la madre y el 50% del padre, por lo tanto se tendría que invertir a partes iguales el cargo de cuidar al hijo y hacer que este crezca para una futura progresión de la genética actual. Pero en la práctica esto no es así, ya que el tiempo que se dedica a cuidar del hijo no se puede utilizar en invertir en la creación de otros hijos. Así es, que tanto la madre como el padre intentaran hacer que el otro invierta mas tiempo en criar de su hijo mientras el/ella se dedique a engendrar el numero máximo de hijos como se le sea posible.
    Es decir, para todos los seres vivos la situación ideal sería procrear para engendrar hijos con sus genes y hacer que su compañero sea el que se encargue del mantenimiento de este mientras el sujeto sigue haciendo más hijos con otros compañeros.

    La diferencia entre machos y hembras radica en que los gametos del macho son mas pequeños y numerosos que los de la hembra, ya que si nos ponemos a explicar los rasgos principales de por que un macho es un macho y por que una hembra es una hembra nos encontramos algunas características que no son iguales en los mamíferos que en las plantas y en animales. Nosotros a priori consideramos a un macho como macho por el hecho de tener un pene y a una hembra por tener vagina y glándulas mamarias, pero no es este el caso de las ranas, ya que ninguno de los dos sexos tiene pene.
    Aunque también esta el caso de los hongos. Etos no tienen sexo alguno debido a la isogamia (no hay espermatozoides ni óvulos, todas las celulas sexuales son iguales; isogametos)
    Ejemplo: si tenemos 3 isogamento A B Y C, A puede acoplarse a B y a C y B puede acoplarse con C y A. En cambio en nuestro sistema si A puede fusionarse con B y C, B no puede fusionarse con C.

    Pero aun que la inversión por parte de cada individuo corresponda al 50% de sus genes, es cierto que los espermatozoides aportan menos cantidad de la que le corresponde debido a que son mas pequeños que el ovulo, por lo tanto el ovulo esta aportando mas reservas alimenticias, mientras que la prioridad del espermatozoide es llevar sus genes lo mas rápido posible.
    Se observa una explotación femenina ya que es cierto que los macho poseen un elevado numero de espermatozoides y en cambio la hembra solo pose un ovulo, lo que permite al macho engendran muchos mas hijos que la hembra.

    Según Packer y otros más, en los inicios todos los gametos tenían la misma medida.
    Los gametos grandes eran mejores que los medios debido a que aportaban mas alimento a sus embriones, pero los pequeños eran más móviles y rápidos además de que al producir gametos mas pequeños podía producir más y así aumentaban sus posibilidades de tener más hijos.
    De aquí surgieron dos estrategias, las mezquinas (las más pequeñas) y las honestas (las más grandes) ya que las de tamaño medio no avanzaron por que no poseían ninguna de las características de ninguna de las dos anteriores.
    Aunque las honestas preferían fusionarse con otras honestas poniendo barreras a las mezquinas, estas que eran mas ágiles podían atravesarlas y así fue como ganaron la batalla de evolutiva. Las honestas se convirtieron en óvulos y las mezquinas en espermatozoides.

    Debido a lo citado anteriormente cabe suponer que es cierto que un único macho podría atender a 100 hembras. Este es el caso de los elefantes marinos que son solo el 4% los que se encargan de la gran mayoría de las copulas que hay con las hembras. Según el punto de vista del bien de las especies el resto de machos tendrían que dejar de existir por que no aportan nada favorable al resto de la manada.

    Según Fisher, el número de hijos tendría que ser de 50:50 respecto que el número de hijas. Ya que si únicamente se invirtiera en hijos, no habrá hembras con las que procrear y viceversa.
    La posibilidad de tener hacer que solo nazcan hijas seria bueno en el caso de que con pocos machos se podría satisfacer a todas las hembras, pero llegaría un punto donde los machos ya no podrían sucumbir al exceso de hembras.
    El caso contrario seria el de tener mas hijos, que hijas. Esto resulta también bastante beneficioso ya que al tener hijos hay mas posibilidad de tener mas nietos que con una hembra.
    Cualquiera de los dos casos no funcionaría.

    Volviendo al principio, según Dawkins, como ya he dicho antes cada uno de los miembros de una relación buscan tener la mayor cantidad de hijos sanos e invertir el menos tiempo posible en los para así dedicarlo a engendrar otros hijos.
    Pero es cierto que para la madre se le hace mas difícil, ya que desee el comienzo es ella la que aporta mas en el hijo debido a su ovulo (mayor alimento) que el macho. Por eso, el macho puede abandonar al hijo con menos riesgo que la madre. De aquí la explotación femenina.

    Es decir, para el hombre se le hará más fácil dejar al hijo a cargo de la hembra.
    Nos enseña el ejemplo de las aves de paraíso y las gaviotas. En las aves de paraíso la hembra no tiene ayuda del macho para cuidar de las crías, en cambio las gaviotas van a partes iguales entre los dos miembros en el mantenimiento de los hijos.
    No bastante con este echo, Trivers estudio la posibilidad que hay de tener un beneficio o una penalización por el abandono o no de la cría.
    Si una madre es abandonada por su compañero, esta se vera obligada a buscar a otro para que la ayude a cuidar de su hijo. Según el efecto Bruce el macho que es engañado para que cuide al hijo de otro tiene que ser castigado.
    El efecto bruce es un hipotético caso de un ratón que segrega una sustancia capaz de hace que la hembra aborte el hijo que lleva si este es de otro ratón.
    En la actualidad, el macho hace un cortejo prolongado sin coito para evitar ser engañado por la hembra. Teniendo en cuenta esto, tenemos que suponer que la hembra no puede engañar al macho, entonces la mejor opción seria que la hembra abortara, y buscara un nuevo compañero. Habla también de que la hembra podría vengarse por el abandono del macho matando al hijo, pero en la práctica este es un caso muy raro debido a que ella también ha aportado la mitad de sus genes.
    En cambio, y como otra opción posible, la hembra podría criarlo ella sola, y mas si el niño es grande por que así le quedara menos tiempo hasta acabar de cárialo y podrá empezar antes a engendrar a otro hijo.

    Si la hembra ve que el macho la va abandonar, lo que puede hacer ella es abandonarle antes, según Trivers a veces es cierto que la persona que abandona primero es favorecida.
    La hembra tiene que estar segura de que su compañero va a criar e su hijo y no le va a abandonar el también. Y tiene que hacerlo rápido por que se supone que el macho también esta pensando en hacerlo.

    Pero la hembra también puede hacer que el macho no la abandone negándose a copular. Hay dos estrategias frente a la negación por parte de la hembra del coito; la felicidad conyugal y la estrategia del macho viril.

    La estrategia de la felicidad conyugal consiste en que la hembra se fije en los machos que tengan rasgos de fidelidad. Si el macho esta dispuesto a aguantar durante un periodo largo de tiempo sin coito, es un macho fiel y por lo tanto la hembra ya puede entregarse.
    Aunque también se puede ver de la forma siguiente: la hembra solo practicara el coito si el macho le hace un nido para cuidar de su hijo, de esta forma el macho ya ha invertido mucho en el cuidado de la cría y ya no le merecerá la pena abandonarla.
    De esta forma cuando el macho ya consiga fecundar a la hembra, vera ya un compromiso con ella y tendrá menos intención de abandonarla debido a que no le merecerá la pena volver ha realizar tan inmensa inversión.
    Pero esta estrategia solo funciona si se tratara de que todas las hembras fueran así, ya que si no el macho se iría con otra hembra que no necesitara tanto tiempo de cortejo.

    Según el análisis de Maynard Smith hay 4 estrategias, 2 masculinas y dos femeninas. Las femeninas con la fácil y la esquiva y en el macho son el fiel y el galanteador.
    La hembra fácil es aquella que se acuesta rápidamente con el macho.
    La esquiva es la que hace que el macho este durante un periodo largo de tiempo cortejándola.
    El macho fiel es el que aguanta a la hembra esquiva.
    Y el macho galanteador es el que pierde rápido la paciencia si la hembra se niega a copular.

    Imaginemos una sociedad donde todas las hembras son esquivas y todos los machos son fieles. Esto funcionaría hasta que una hembra fácil se introduzca en esta sociedad, todos los machos querrían estar con ella, ya que tiene menos trabajo que las hembras esquivas. Entonces a la hembra fácil le va bien por que tiene la seguridad de que todos los machos son fieles, entonces las demás hembras esquivas también se hacen hembras fáciles, lo que hace que los machos galanteadores tengan mucho éxito, al final todos los machos se convertirían en galanteadores. Esta situación en la todos son galanteadores y fáciles, las hembras verán el riesgo de ser abandonadas y volverán a ser fáciles, lo que hará que el circulo se vuelva a repetir.

    Una facilidad para el macho galanteador es la de engañar a la hembra y hacerla creer que es un hombre comprometido y que no ira ha abandonarla, pero hay tiene que actuar la hembra y no permitir que el macho la engañe.

    La segunda estrategia, el macho viril, consiste en criar ellas solas a sus hijos, pero únicamente seleccionando los mejores genes de los mejores machos. Es decir vuelven a negarse al coito pero solo con los machos que ellas no vean convenientes. Para esto la hembra tiene que fijarse en los detalles a simple vista que tiene cada macho. Lo que la hembra quiere es que sus hijos salgan bien aunque tenga menos oportunidades de procrear.
    Lo que busca es una prueba de supervivencia. Por ejemplo, según esta estrategia, una buena forma de asegurarse que sus hijos pasaran de la edad adultas es a de procrear con hombres viejos. Pero esta prueba no es fiable ya que puede que el viejo no haya tenido mucho riesgo en su vida.
    Un ejemplo de virilidad es por ejemplo el de poseer músculos o ser alto.
    La hembra escogerá un macho con estas cualidades para que sean trasmitidos a sus descendientes y así aumenten las posibilidades de ser abuela y tener muchos nietos. Ya que si tiene un hijo atractivo este tendrá más copulas.
    Por ejemplo, la cola de las aves del paraíso, las hembras prefieren a un ave que contenga una cola larga, ya que una cola pequeña es símbolo de que no es lo suficiente rápido y la presa al morderle le ha arrancado media cola.

    Las hembras son más exigentes que los machos no solo en la elección de un compañero por el físico, sino que también es mas frecuente la necesidad de NO unirse con un compañero de otra especie.
    En general los machos son más promiscuos que las hembras.

    Finalmente el autor hace referencia al ser humano dando a entender que las madres hacen más efecto directo en los hijos y que los padres lo hacen más con bienes materiales.
    También dice que somos las hembras las que buscamos mas una monogamia y que son los hombres los que buscan ser mas promiscuos.
    Finalmente dice que ha excepción de los homosexuales y los actores, somos las mujeres las que nos ponemos guapas para atraer al hombre (cola del ave del paraíso). Dice que somos las mujeres las que estamos mas pendientes del atractivo físico que los hombres.

    Mi opinión personal es que el autor ha tenido en varias ocasiones puntos bastante machistas como es el caso de que cuando la hembra practica el coito en el acto es denominada como “fácil” mientras que el macho es un “galanteador” una vez mas se observa la forma de catalogizar a las mujeres y a los hombres por un mismo acto.

    Otra cosa que no comparto en nada en absoluto es que nos diferenciamos de los animales, principalmente por la capacidad de razonar, de tener sentimientos, manejo económico, capacidad de hablar… no creo que nuestra sexualidad se asemeje a la de los animales, y mucho menos pienso que la principal intención del ser humano como tal sea única y exclusivamente de la de tener muchos hijos para la continuidad de sus genes. Es cierto que la mayoría de las veces es el hombre el que abandona a la hembra, pero por que es la hembra la que porta al hijo, y por lo tanto la que tiene las limitaciones psicológicas, morales, religiosas… (Que no hay en el mundo animal) de poder abortar o no.
    En mi opinión los humanos tenemos sexo por dos motivos; placer o amor.
    Por lo menos la gran mayoría de las veces.

    Apoyo la idea que tiene sobre que los hombres son más promiscuos al sexo que las mujeres. Pero también confió en que dentro de unos años habrá igualdad sexual entre mujeres y hombres.

    Y respecto a la estrategias femeninas de rechazar el coito a cambio de un nido, me parece que la gran mayoría de las mujeres ya no necesitamos “ser compradas” por ningún hombre. Aunque si es verdad que en muchos casos actualmente la hembra es la que rechaza el coito pero en mi opinión no creo que sea para asegurarse la fidelidad de un macho, si no meramente por que en la sociedad en la que estamos no esta bien visto que la mujer tenga exceso de sexo si no es con su pareja, por lo que rechazan el coito durante un periodo de tiempo donde puedan surgir sentimientos y convencerse a si mismas de poder llegar al coito sin el miedo de ser juzgadas.
    Es cierto pero vivimos en una sociedad donde la mujer tiene sexo por amor y el hombre por placer.

    Admito que el autor tiene bastante razón frente a la situación que nos describe de hombres y mujeres, pero no lo apoyo.

  8. ELISA FERNÁNDEZ MIELGO Y BEATRIZ IGEA SÁNCHEZ 1º BACH. A

    EL GEN EGOÍSTA – Richard Dawkins

    El texto de Dawkins, de gran importancia en el reciente campo de la sociobiología, expone su visión de lo que es el objetivo principal de todo ser vivo: propagar sus genes todo lo posible, y cómo este afán de difundirlos es lo que rige, por tanto, la relación entre los sexos.

    Está claro que si ambos padres tienen un interés en el bienestar de su descendencia, es ventajoso para ambos el trabajar mutuamente. Sin embargo, aporta más beneficios invertir menos en los hijos que la pareja, ya que se obtiene más tiempo para invertir en engendrar más hijos con otras parejas sexuales. Así, cada miembro de la pareja tratará de explotar al otro para que emplee más en el hijo. Ésto se nota más, evidentemente, en las especies de distintos gametos entre sexos, ya que en organismos isógamos la aportación de ambas partes es igual, mientras que en las especies en las que distinguimos entre macho y hembra hay una clara explotación del sexo femenino desde la producción del óvulo, que es más grande y aporta más recursos alimenticios que un espermatozoide, hasta después del nacimiento del descendiente, con el amamantamiento.
    Mientras tanto, el macho puede producir millones de espermatozoides a diario,lo que le permite engendrar una gran cantidad de descendientes en un periodo de tiempo muy breve con distintas hembras, no necesita aportar tanto como ellas.

    Pero, ¿ por qué surgió la diferencia entre los gametos? Según Dawkins, existe la posibilidad de que ambos descendiesen de un organismo originalmente isógamo, en el que unos gametos aumentaron de tamaño para aportar más nutrientes (óvulo), y los otros evolucionaron ganando velocidad y movilidad para poder sobrevivir fusionándose con el otro (espermatozoide).
    Con esta distinción entre los gametos, aparecieron dos estrategias, entendiendo como estrategia un comportamiento involuntario): la honesta (óvulos) y la mezquina (espermatozoides); estos últimos, al tener más que perder, ganaron la batalla evolutiva al ganar movilidad.
    Al producir tanto esperma, en teoría, las hembras deberían superar en número a los machos, ya que con unos pocos machos se puede continuar el desarrollo de la especie. Y, por otra parte, está la cuestión de a cuál de los dos sexos se debería confiar la pervivencia de los genes.
    Es aquí donde entra en acción la EEE: estrategia evolutivamente estable.

    No podemos escoger el sexo de los descendientes, pero sí los genes que determinan un sexo u otro. Sin embargo, en el momento en el que se aplique una selección de genes, favoreciendo la desigualdad proporcional entre los sexos en una sociedad, se daría un extremismo, comparable con el movimiento de un péndulo, una diferencia proporcional radical entre sexos. Así, en la realidad no se permite que el péndulo llegue a los extremos (mayoría casi total de machos, o de hembras), para evitar esta descomunal diferencia proporcional. La estrategia de producir aproximadamente el mismo número de hijas que de hijos es evolutivamente estable.

    Habiendo conseguido ésto, se pasa a otra cuestión: las estrategias que adopta cada género en su favor, a la hora de escoger pareja, reproducirse y cuidar delas crías. Desde que se produce una explotación del sexo femenino antes mencionada, estas estrategias van ser machistas en su mayoría. Para empezar, es probable que el padre abandone a la hembra y sus crías, de modo que sea la hembra quien invierta más en los hijos durante todo el desarrollo de éstos. Por el contrario, es improbable que la hembra abandone al macho, y en caso de que lo haga,sería desde el momento en el que pueda sea capaz de mantenerse a sí misma y a las crías sola. Podría tratar de conseguir un nuevo macho, que le ayude con la cría. Ante esta estrategia, el macho nuevo puede unirse a la nueva pareja, o abandonarla tras un periodo de cortejo para no tener que adoptar y cuidar de una cría que no es suya. Aquí ya vemos el machismo,ya que en cualquier caso, es el macho quien abandona a la pareja y la hembra la que debe cuidar de los hijos, tanto si es con un macho, como si está sola. De este modo, la hembra sólo tiene dos opciones si es abandonada: abortar, o criar al hijo ella sola, estrategia que le compensa más sólo si éste ya es bastante grande porque supondrá menos gastos.

    Otra actitud que puede adoptar la hembra es abandonar a la pareja con la cría antes de que suceda lo contrario . Ésto le conviene ya que deja al macho en una situación comprometida. Se podría decir que le conviene a los genes egoístas de la hembra. Sin embargo , para evitar llegar a la situación de abandono , la hembra puede negociar debido a que tiene un óvulo grande y cargado de nutrientes. Se muestra selecta y reacia a copular con cualquiera e intenta distinguir muestras de docilidad y domesticidad en el macho que no le lleven a abandonarla. Exige un largo periodo de cortejo en el que el macho gasta energía y se esfuerza llegando a equilibrar la balanza de contribuyentes por igual. Si el macho no huye del compromiso , la hembra estará dispuesta a copular. Aún así el que el macho invierta en el cortejo no quiere decir que lo siga haciendo más adelante , ya que si hay hembras dispuestas a copular sin un periodo de compromiso , los machos acudirán a ellas .Así aparecen cuatro estrategias: Dos entre los machos (que pueden ser fieles o galanteadores) y dos entre las hembras (fáciles o esquivas) las hembras esquivas no copularán hasta que los machos no hayan superado el periodo de cortejo y las fáciles que copularán con cualquiera. Los machos fieles estarán dispuestos a persistir durante el cortejo, mientras que los galanteadores no permanecerán con una sola hembra,ni participarán en el desarrollo de sus descendientes. La situación ideal sería que la sociedad estuviese formada por machos fieles y hembras esquivas, ya que para ambos sería igual el coste de mantener una cría. Sin embargo, si entrase en esa sociedad una hembra fácil, acapararía la atención de los machos al no exigirles un compromiso. Esto llevaría a una supervivencia genética mayor por parte de las hembras fáciles frente a las esquivas . En ese momento , aparecería un macho galanteador que predominaría sobre los machos fieles ya que al estar la población constituida por hembras fáciles no tendría que pagar ningún coste y expandiría sus genes a gran velocidad. Así la población pasará a estar formada por una mayoría de hembras fáciles y machos galanteadores, y a su vez, volveríamos al extremo opuesto cuando las hembras empezasen a exigir un compromiso para con los hijos.
    En la realidad , no es probable que se produzca esta situación , ya que convergería a un estado estable en el que 5/6 hembras son esquivas y 5/8 machos son fieles. La EEE podría obtenerse igualmente si cada macho emplease 5/8 de su tiempo siendo fiel y el resto galanteador y la hembra 5/6 de su tiempo siendo esquiva y el resto de su tiempo siendo fácil.

    Una vez dada esta cuestión, pasamos a comentar las cualidades que busca la hembra a la hora de encontrar un macho. Una es la de la supervivencia , por la que buscan machos más viejos que han demostrado su longevidad. Sin embargo esto no promete una descendencia numerosa , por lo que buscarán machos más jóvenes que aporten más descendencia, con buenos genes.
    Otra cualidad es la de la virilidad , mediante la cual las hembras buscan en sus compañeros “genes buenos” que aseguren una prolífica descendencia para futuros hijos y nietos. Para ello se valen de medios externos y visuales , como pueden ser los músculos , la velocidad,etc. Esto conllevará la copulación frecuente de unos pocos machos portadores de “genes buenos”.
    Asimismo, buscarán en los machos más viriles un atractivo que pueda garantizar en el futuro hijos y nietos con las mismas cualidades para que ellos a su vez lo tengan más fácil a la hora de encontrar pareja.

    En las sociedades humanas la inversión por parte de ambos progenitores es igualitaria y equilibrada . Esto sugiere , además de un proceso evolutivo , uno cultural , ya que la monogamia y la promiscuidad dependen de los factores que se den en cada sociedad y los valores que tenemos además de la pervivencia de los genes.
    A pesar de que , según Dawkins , las sociedades humanas se distinguen por rasgos como la propaganda sexual, el atractivo y el sexo, existen unas diferencias entre la reproducción como tal, las relaciones de pareja y el sexo: el ser humano no siempre está buscando las tres al mismo al mismo tiempo, y/o con el mismo individuo..Con la evolución (tanto en ámbitos biológicos como culturales) , nos hemos alejado de estos principios primitivos , y no nos regimos por nuestros instintos primarios, al contrario que la gran mayoría de seres vivos.

  9. EL GEN ENGOÍSTA.

    Para Dawkins el objetivo principal del ser vivo es difundir sus genes lo máximo posible. Esto lo reflejó en su libro “El gen egoísta”.

    Existe una guerra de sexos en la que tanto la hembra como el macho buscan su beneficio.

    La hembra busca un macho que le ayude en la crianza del bebé y el macho busca más hembras para poder difundir sus genes y salvarse de la crianza del niño.

    Si alguno de los dos logra invertir menos esfuerzo en cada hijo será quien saque más partido pues así tendrá más para seguir procreando.

    Los individuos han nacido para copular con tantos seres del sexo puesto como es posible, dejando al otro que se ocupe de la crianza.

    La formación de la pareja es una explotación mutua según Trivers.

    Una causa de esta guerra es la asimetría: las mujeres están por detrás de los hombres. A ésto hay que añadirle que los gametos de los machos son más pequeños y numerosos que los de las hembras.

    Los espermatozoides y los óvulos contribuyen de manera ecuánime en el número de genes pero los gametos femeninos otorgan mucho más en cuanto a reservas alimenticias, es más, los espermatozoides sólo están interesados en transportar sus genes al óvulo.

    El macho puede fabricar millones de gametos cada día por lo que su capacidad para engendrar muchos hijos en un tiempo breve utilizando a varias hembras. La mujer se encarga de la crianza por lo que tiene menos capacidad para procrear. → Explotación femenina.

    Esta asimetría ha podido evolucionar de un estado originalmente isógamo. La evolución de los isogametos de los tamaños más grande del tamaño necesario pudo ser el principio de la explotación egoísta. Los gametos más pequeños morían. La selección natural beneficiaría la elaboración de gametos pequeños que buscaban a los grandes para fusionarse.

    Esto desarrolló dos estrategias:

    Una es la de gran inversión u honesta y y la otra es la estrategia de pequeña inversión o mezquina en la que el hombre intenta ahorrar.

    Un macho produce espermatozoides para alrededor de 100 mujeres, por lo que las hembras superarían el número de hombres.

    Fisher demostró que la proporción sexual óptima es de 50:50.

    En los mamíferos, todos los óvulos pueden convertirse en macho o hembra; los espermatozoides son los aportan los genes del sexo. La mitad de espermatozoides son genes femeninos (X) y la otra mitad, masculinos (Y). Para que el padre tenga solo hijas sólo tiene que producir espermatozoides X.

    Para Dawkins, la mujer puede segregar un espermicida selectivo o abortar los embriones machos.

    Un individuo no puede escoger el sexo de sus hijos. La estrategia de “pocos machos, muchas hembras” es inestable ya que las mujeres procrean menos que los hombres, por lo tanto aquel individuo que aposte por un hijo macho tendrá más oportunidad de expandir sus genes. por lo tanto, los genes para producir machos serán más numerosos.

    La estrategia de tener hijos e hijas es evolutivamente estable.

    En esta estrategia, tanto la mujer como el hombre no quieren encargarse de la crianza del bebé y así aprovechar el tiempo en seguir procreando. El método utilizado es incitar al otro a que se ocupe de este trabajo. Esta estrategia es más difícil para la mujer puesto que ella invierte más que el macho. Y si ésta abandona al padre con el hijo por otro macho, el progenitor podría hacer lo mismo. Suele ser el hombre quien abandone a la mujer en la primera etapa.

    Hay que mencionar que los padres trabajan duro para cuidar a los hijos pero existe la presión para poder expandir sus gérmenes y esto le hace invertir menos en cada hijo y tener más hijos de diferentes compañeras.

    Hay posibles estrategias que una madre puede seguir cuando su compañera le ha abandonado. La mejor es la de buscar un hombre y convencerle para que adopte al hijo y le cuide e incluso convencerle de que es suyo. Pero al no ser sus genes el macho puede rechazarlo. (Efecto Bruce). El macho queda humillado de por vida ya que sería un cuernudo

    Un macho puede imponer un cortejo a la hembra para que ningún otro macho se le acerque. Así puede observar si está gestando algunos hijos adoptivos, y abandonarla.

    Otra estrategia sería, si aún el bebé está albergado en su seno, que ésta aborte para sí poder encontrar otro macho. Esta estrategia es de ventaja mutua

    La otra opción que le queda a la hembra abandonada es criar al hijo por sí sola. Esto le compensará al hijo si es demasiado grande. Si es bastante pequeño, podría compensarle el tratar de salvar algo de su inversión inicial, aunque cueste el doble la crianza.

    La hembra podría haber abandonado al hombre antes de ser abandonada.

    La hembra para poder evitar todo esto, puede negarse a copular para obligar al macho a que la respete. Es un gran castigo para el macho ya que el óvulos tiene grandes reservas de alimento y esto es lo que quiere el padre para su futuro hijo.

    Estrategias de “regateo”:

    Estrategia de la felicidad conyugal: La hembra examina al macho y trata de ver signos de fidelidad y de domesticidad. Si las mujeres pudieran ver estas cualidades de antemano, podrían escoger fácilmente a los hombres con estas características.

    La forma en la que la mujer prueba si el hombre es de verdad así es negandose a la cupula. Si el hombre tiene paciencia, es una buena apuesta para ser padre. Si la mujer y el hombre se comprometen, entonces la mujer sólo copula con un macho que ha demostrado sus cualidades.

    Trivers pensaba que una inversión previa obligaba a realizar futuras inversiones. Esto no es así. El inversor debe pensar si ésta le compensará en el futuro. De esta manera, no sirve de nada el esfuerzo que hace la hembra para que el macho invierta en ella, porque el macho puede encontrar más mujeres libres dispuestas a procrear. Mucho depende de cómo se comporten las hembras.

    Método de Maynard.

    Las dos estrategias femeninas son esquiva y fácil, y las masculinas fiel y galanteador. Las hembras esquivas no copularán con un macho hasta que este no haya superado el tiempo de galanteo. Las hembras fáciles copulan con cualquiera. Los machos fieles superarán el tiempo de galanteo y tras la copulación, ayudarán en la crianza. Y los galanteadores perderán las paciencia si no logran procrear y buscarán otras hembras.

    Se puede llegar a la conclusión de que es posible para una población que sus hembras sean en mayoría esquivas y sus machos fieles para que evolucione. Es ser esquiva puede beneficiar a los genes egoístas de la hembra.

    Una hembra puede negarse a copular con un macho que no le haya construido un nido, o al menos ayudado a hacerlo. Esto para la hembra es una manera segura de atraparlo.

    También es importante la alimentación que el macho aporta en la etapa de galanteo (es una inversión directa en los huevos).

    La hembra que busque las cualidades deseadas en el macho puede sentirse decepcionada. Pero los machos que pueden fingir esas cualidades tienen ventajas. La selección natural favorece a las hembras que ven los engaños. Esta selección ha mejorado las habilidades de los miembros de la pareja.

    Estrategia del macho viril.

    Las hembras se niegan a aceptar la ayuda del padre y buscan los genes buenos. Son muy discriminatorias antes de permitir a un macho copular. Si una hembra puede detectar los genes buenos de los machos puede beneficiar a sus genes uniéndolos con buenos genes paternos. Los pocos machos que reúnan las condiciones serán los utilizados para las copulaciones. Esto ocurre con los elefantes marinos y en las aves.

    Una buena estrategia a seguir por las hembras puede ser la de buscar machos viejos para asegurarse de su supervivencia. Por lo que así sus genes se aliarán con genes para la longevidad. Pero ésta no prueba la virilidad, es decir, no confirma que tenga nietos.

    Una hembra puede unir sus genes con los de los machos que poseen músculos. En una sociedad en la que los machos compiten entre sí para ser escogidos por las hembras, la madre quiere un hijo viril y atractivo (atractivo sexual). Así podrá tener más nietos.

    Podemos establecer que los diferentes tipos de sistemas de procreación que observamos en los animales, pueden ser comprendidos en términos de conflicto de intereses entre machos y hembras. Ambos desean procrear lo máximo posible durante su vida pero debido a la diferencia de tamaño y número entre los gametos masculinos y los femeninos, los machos son más promiscuos y no quieren cuidar del hijo.

    Suelen ser los machos quienes se interesan por el atractivo sexual y los colores llamativos. Las hembras tienden a colores más opacos. Además, las hembras son más exigentes en la elección del compañero. Una de las razones de esta exigencia es la necesidad de no unirse a un miembro de otra especie, pues puede tener consecuencias genéticas dañinas

    El macho es más ambiguo. Saca más provecho de sus espermatozoides, ya que produce millones, por lo cual, puede fecundar muchos óvulos. Pero el término exceso no existe para el macho.

    En cuanto a la especie humana, la mayoría de las sociedades son monógamas. Los machos trabajan duramente para proporcionar los recursos materiales invertidos en el bebé y la madre trabaja de forma más directa.

    Unas sociedades son promiscuas y otras están basadas en el sistema de harenes. Por lo tanto, el comportamiento del padre depende más de la cultura que de los genes.

    Los machos son los quienes siempre han llamado la atención pero en nuestra sociedad, son las mujeres quienes llaman la atención. Se le da mucha importancia a su atractivo sexual. Cuando se describe a una mujer, su atractivo sexual es lo que más se subraya pero cuando se describe a un hombre es probable que se empleen adjetivos que no tienen nada que ver con el sexo.

    Esto nos puede llevar a pensar que el hombre occidental se ha convertido en el sexo buscado y puede ser exigente.

  10. Capítulo 9: La guerra de los sexos – Explicación de las posturas típicas de machos y hembras en las relaciones de pareja, y como la genética empuja inexorablemente a estos comportamientos. Altruismo y egoísmo.
    Existe un conflicto entre padres e hijos, que comparten el 50 % de los genes. Si un progenitor invierte menos proporción de los recursos adecuados en cada hijo será el beneficiado porque podrá disponer de más recursos con otra pareja con estos hijos. Cada miembro de la pareja intentará que el otro invierta más en sus hijos.
    Lo normal sería que un individuo quisiera copular con tantas personas de sexo opuesto como pudiera, y que su pareja criase a los hijos.
    Esto es común en los animales, en algunas especies se da el caso anterior y en otras los machos están obligados a compartir el peso de criar a los hijos. Esta perspectiva de asociación sexual ha sido recalcada por Trivers.
    Aceptamos que algunos animales son macho y hembra, esto es la diferenciación entre la masculinidad y la feminidad. Esto sólo es apreciable en los mamíferos porque tienen unas características globales, mientras que los animales y las plantas en general la sexualidad se diferencia en los gametos, porque los de los machos son más pequeños y numerosos que los de las hembras, que suelen ser más grandes.
    En ciertos organismos primitivos como los hongos se da la isogamia, que consiste en que los individuos no están divididos en dos sexos, cualquiera de ellos se puede acoplar con cualquier otro, Sus células reproductoras se llaman isogametos.
    Mientras que los isogametos comparten el 50 % de genes y aportan la misma cantidad de reservas alimenticias, los espermatozoides y óvulos contribuyen de manera equitativa en el número de genes pero no en cuanto a reserva alimenticia. Un macho es capaz de engendrar un número considerable de hijos en un tiempo muy breve, mientras que la hembra está limitada en cuanto al número de hijos debido a que es la encargada de alimentarlos. Aquí comienza la explotación femenina.
    Se creía que las células eran del mismo tamaño, pero había algunas mayores que otras. Un isogameto grande tendría ventajas sobre uno de tamaño medio puesto que podría darle mayor alimento. Los isogametos que eran más grandes de lo necesario dieron lugar a la explotación egoísta.
    Los gametos más pequeños podrían sobrevivir fusionándose con los más grandes, La ventaja de los gametos pequeños es que al ser más ágiles, podían producirse más y así tener más hijos. Así evolucionaron dos estrategias:
    – La de gran inversión u honesta.
    – La de pequeño inversión o mezquina.
    Las mezquinas evolucionarían hasta ser pequeñas y móviles, y las honestas más grandes y se tornarían inmóviles. Las honestas se convirtieron en óvulos, y las mezquinas en espermatozoides.
    Los machos pueden ser menos importantes que las hembras porque son menos numerosos, es decir, el macho es más consumidor y la hembra más valiosa. Los machos podrían considerarse
    parásitos sociales. La teoría del gen egoísta explica que el número de hembras y de machos es igual, esta explicación fue dada por R.A. Fisher.
    No es mejor centrarse en concebir hijos que hijas, y viceversa, puesto que la proporción sexual óptima es de 50:50, es decir, da igual que sea hijo o hija.
    Lo que determina el sexo de la persona son los espermatozoides. Hay dos tipos: cromosoma X (femenino) y cromosoma Y (masculino). Un individuo no puede escoger el sexo de sus hijos, pero puedes tener genes que deliberen si es de un sexo u otro.
    Si apareciera un gen mutante que hiciera que se produjeran más hijas que hijos, sería un paso atrás en el desarrollo de la evolución humana, puesto que tener un hijo garantiza más posibilidades de procrear, y una mayor extensión de tus genes.
    En la práctica hay una estrategia evolutivamente estable, es decir, se producen un número igual de hijos que de hijas, y cualquier gen que se aparte de ella, sufrirá pérdidas.
    Lo ideal sería que tanto la madre como el padre cuidaran de su hijo/a, pero en el desarrollo del individuo, es la madre la que más aporta, siendo el padre el que tiene más posibilidades de invertir poco tiempo en ese hijo y dedicarse a buscar una nueva pareja. El sexo femenino es explotado, esto radica en el hecho de que los óvulos son más grandes que los espermatozoides.
    Aunque, lo normal es que sea la madre la que cuide del hijo, existen dependiendo de las especies, dos extremos que son: cuidar la madre sola a los hijos o ser una pareja monógama, es decir, invertir tiempo por igual. Y el padre solo podrá abandonar a su hijo si la madre es capaz de cuidarlo sola.
    En el caso de que la madre se vea sola intentará buscar un padre adoptivo, para esto los padres tienen mecanismos de defensas tales como el del ratón y el del león.
    Otra manera de no ser engañado por una hembra, es esperar sin copular con ella, y si en este tiempo empieza a albergar un su seno a un hijo, entonces este puede dejarla y buscar otra hembra y evitar así ser el padre de los hijos de otro macho.
    En el caso de que no pueda engañar a ningún hombre esta abortará y buscará una nueva pareja, si este hijo es demasiado pequeño, lo cual beneficiará a ella y a la nueva pareja.
    La última opción que le queda es criarlo e invertir en el todo su tiempo sea más grande o más pequeño.
    Lo mejor que puede hacer tanto la madre como el padre es abandonar primero, para que el otro individuo toma la decisión de seguir criándolo o abandonarlo, y el primer individuo no tendrá remordimientos, ya que la decisión de abandonarlo o seguir criándolo es del segundo individuo.
    La hembra, cuando ya ha sido abandonada, tiene un arma muy poderosa, es decir, puede negarse a copular. Hay dos estrategias principales: La de la felicidad conyugal o la del macho viril.
    La felicidad conyugal consiste en que la hembra examina a los machos para saber si son fieles. La manera que tiene la hembra de probar al macho es no hacer caso a lo que este diga, es decir, ser una esquiva. Cualquier macho que sea paciente se le considera un macho fiel; finalmente la hembra solo copula con el macho que haya demostrado fidelidad.
    Un compromiso de larga duración también beneficia al macho para no ser engañado y cuidar a los hijos de otro macho.
    Hasta que el macho no le haya construido el nido o buscado alimentos a la hembra esta puede negarse a copular. ¿Podría la hembra obligar al macho a cuidar a sus descendientes para después copular de forma que al macho no le salga rentable abandonar a la hembra? Un macho que está esperando a una hembra para copular está renunciando a copular con otras hembras. Finalmente cuando el macho consigue copular con dicha hembra, estará comprometido con ella.
    No sirve que una hembra obligue a un macho a invertir mucho en ella con el fin de que este no le abandone. Esto es una estrategia de la felicidad doméstica. Si una hembra está dispuesta a recibir a machos que han abandonado a sus esposas compensará al macho a abandonarla.
    El método Maynard Smith analiza las contiendas agresivas y las aplica al sexo, pero será más complicado en el caso de las palomas y de los halcones ya que hay dos estrategias femeninas y dos masculinas.
    Las dos estrategias femeninas son la esquiva y la fácil, y las dos masculinas fiel y galanteador. Las reglas son las siguientes:
    -Las hembras esquivas no copularan con un macho hasta que este no haya superado el periodo de galanteo. Las fáciles copularán con cualquiera.
    -Los machos fieles continuaran con su galanteo y después de copular permanecerán con las hembras y criaran a los hijos
    -Los machos galanteadores perderán loa paciencia y se irán en busca de otras hembras
    Imagina que todas las hembras son esquivas y todos los machos fieles. En cada pareja los dos miembros tienen el mismo resultado como promedio
    Una hembra fácil no paga el costo de la demora y si todos los machos son fieles encontrara un padre para sus hijos. Los genes de las hembras fáciles empezaran a extenderse
    Hasta ahora los machos fieles habían tenido el control pero si surge un galanteador le ira mejor que a sus rivales. Si todas las hembras son fáciles los genes de los galanteadores se esparcirán
    Si los galanteadores llegan a dominar el sector masculino las hembras fáciles tendrán problemas. Si una hembra fácil es abandonada por el galanteador y esta decidiese abandonar a sus hijos habrá perdido un ovulo – De esta forma los genes de las hembras esquivas empezaran a expandirse
    Si las hembras esquivas aumentan en número los machos galanteadores empezaran a sentir escasez. El resultado para un galanteador cuando todas las hembras son esquivas es cero. Pero si aparece un único macho fiel las hembras esquivas se fijaran en él.
    La población dominante son hembras esquivas y machos fieles. La EEE podría lograrse tan solo con que los machos fueran más fieles y las hembras mas esquivas
    Si no se conservan los machos fieles y las hembras esquivas se podrían penalizar para así preservase la EEE.
    En circunstancias de un gran número de hembras esquivas y machos fieles las hembras son felices puesto que ser esquiva beneficia al gen egoísta de la hembra
    La hembra no copula con el macho hasta que este construye el nido, así este ya habrá participado en el cuidado del hijo.
    La otra práctica es que el macho debe darle alimento mientras que ella reserva energía para fabricar sus huevos. El alimento del macho es una reinversión directa en las crías
    Los machos se hacen pasar por fieles y cuando hayan tenido descendencia se buscan otra pareja, es decir, transmiten más sus genes que otro honesto y buen padre.
    Las hembras para no ser engañadas son aun mas esquivas para detectar los engaños.
    La selección natural agudiza la habilidad de cada sexo para detectar la deshonestidad. Los machos ganan siendo deshonestos pues están más dispuestos a marcharse que las hembras
    En la estrategia del macho viril las hembras buscan los genes buenos del macho pero siguen teniendo mucho cuidado antes de copular con un macho, hay machos mejores y peores , si la
    hembra consigue detectar los buenos genes de los machos se beneficiara a sí misma la hembra tiene el poder de seleccionar a un buen macho para sus propios genes
    Las hembras están de acuerdo en cuáles son los mejores machos, por eso, solo unos cuantos conseguían copular
    La hembra también puede elegir machos más longevos para que sus genes duren más pero esto no asegura una longevidad en su especie puesto que el ser longevo puede ser porque no haya asumido riesgos con el fin de reproducirse
    Las hembras escogen a los machos si hay pruebas de que allí existan buenos genes pero la madre también puede fabricar un hijo que se convierta en un ser atractivo y viril para que reciba la mayoría de las copulaciones y la dote a ella de un gran número de nietos
    Encontramos diferentes sistemas de procreación en los animales: monogamia, promiscuidad, harenes… Los individuos de ambos sexos desean aumentar su producción reproductora.
    Los machos son más promiscuos y tienden a la carencia de la solicitud paternal. En cambio, las hembras tienen dos posibilidades: estrategia del medio viril y de la felicidad doméstica.
    Los machos suelen ser los que se interesan por el atractivo sexual y colores llamativos mientras que en las hembras diferente.
    Otra característica sexual es que las hembras son más exigentes a la hora de elegir un compañero. El acoplamiento incestuoso y la hibridación pueden tener consecuencias genéticas dañinas.
    Generalmente los machos son más promiscuos que las hembras. Las hembras producen un número limitado de óvulos por lo que sacará poco provecho a copular con diferentes machos. En cambio un macho produce millones de espermatozoides al día por lo que sacará un buen provecho apareándose con diferentes hembras.
    No solo en referencia al hombre, puesto que las hembras evitan la copulación hasta que el macho sea fiel a largo plazo y esto puede resultarnos familiar. Las hembras prefieren la felicidad doméstica al hombre viril, por esto son monógamas, por otra parte algunas sociedades humanas son promiscuas y otras basadas en el sistema de harenes.
    Por esto decimos que los machos tienden a la promiscuidad y las hembras a la monogamia.
    Lo que se puede esperar con mayor seguridad por razones evolutivas es que cuando los sexos difieren, sean los machos los llamativos y no las hembras. El hombre occidental moderno es excepcional en este aspecto.
    Y así podemos concluir que un biólogo sacará en conclusión que se está contemplando una sociedad en la que las hembras compiten por los machos.

  11. Texto: El ser humano desde la sociobiología

    Introducción:
    La sociobiología es un campo científico nuevo que investiga las bases biológicas de las conductas sociales de los animales, incluido los seres humanos, como la cooperación, la agresión, la territorialidad, la elección de pareja, el cuidado parental de las crías, el sistema social.. , partiendo de la premisa de que ciertos comportamientos sociales tienen una base genética.
    La “ naturaleza humana “ se entiende como información genética, que se puede trasmitir, no es eterno e inmutable y sigue evolucionando. Estas ideas suscitan algunas objeciones, en la aplicación de estos conceptos al ser humano:
    Una, pretender explicar la conducta humana exclusivamente en términos de biología, la consecuencia sería que estos actúan siempre y necesariamente con arreglo a instrucciones inscritas en sus genes ( determinismo reduccionista) y además sería un autómata, no se podría cambiar nada. Un ejemplo de este determinismo – conservadurismo es la teoría de Dawkins en su libro “ El gen egoísta” donde interpreta la teoría de la evolución de Darwin.

    A continuación el resumen de un texto del libro El gen egoísta de Richard Dawkins.

    El texto reflexiona sobre el comportamiento sexual (machos y hembras) diferente que tienen las distintas especies de seres vivos en el cuidado de sus crías. Se suponía la cooperación mutua de padres y madres en criar a los hijos, como un beneficio mutuo para el bien de la especie. Sin embargo, el texto nos plantea la idea de que cualquier ser vivo su objetivo principal es difundir sus genes lo máximo posible, esto genera un conflicto de sexos, es decir un comportamiento diferente, desde el momento que una de las partes invirtiera mucho menos que el otro en el proceso de la cría de los hijos , cada miembro trataría de explotar al otro, se daría una relación de desconfianza.
    El rasgo fundamental que diferencia los sexos, machos y hembras, son las células sexuales o gametos, la de los machos (espermatozoides) es pequeña, móvil y numerosas y los gametos de las hembras (óvulos) son grandes, no móviles y contienen nutrientes necesarios para alimentar las crías. Cuando se fusionan óvulos y espermatozoides estos últimos no coopera y sólo transportan sus genes lo más rápido posible al óvulo. El nuevo embrión se desarrolla en la hembra que lo alimenta adecuadamente, este factor limita el número de hijos de una hembra mientras que el macho puede concebir un número mayor con otras hembras es aquí donde empieza la explotación femenina o la explotación egoísta. Un conflicto de sexos, donde los machos son máquinas egoístas programadas para difundir sus genes, donde el macho invierte menos que la hembra en el proceso del cuidado de las crías y es hasta probable que el padre abandone a la madre siempre más comprometida con el cuidado de las crías. El sexo femenino es explotado. Las hembras ante la explotación egoísta contraatacan con dos estrategias: una estrategia de la felicidad y estrategia del macho viril. En la primera, las hembras actúan seleccionando a los machos que poseen signos de fidelidad y domesticidad descartando a los machos que no cumplan estos requisitos y lo hacen exigiendo un compromiso de larga duración, largos cortejos..
    En la estrategia del macho viril, las hembras rehúsan formar pareja con cualquier macho, seleccionan cuales son los mejores.
    Si en esta batalla de sexos, machos y hembras, se produjera un desequilibrio, es decir unos fueran más numerosos que otros, la selección natural corregiría ese desequilibrio.

    Al final del capítulo, los argumentos evolutivos que explica de las diferentes especies, los compara con los comportamientos del ser humano, concluyendo que la forma de vida del hombre está determinada, por las circunstancias culturales de la sociedad en la que se desarrollan.

  12. La genética de los hijos es un 50% de cada uno, los padres están interesados en cooperar para criar a los niños. Si uno le educa muy poco tiempo, puede que tenga otra pareja y otros hijos. Las dos parejas tienen que explotar al progenitor para cuidar de sus hijos, de las parejas que sean. La idea es que se encuentra una mujer, copula y deje a cargo de los hijos, entonces el hombre tiene derecho a criar a sus hijos lo que da una relación de desconfianza.
    En los animales, hay dos especies: macho y hembra y hay unas características que las diferencian, como por ejemplo posesión del pene, parir a los hijos o amamantar a las crías. Para los mamíferos se pueden juzgar, pero para las plantas es más difícil y no es fiable del todo. Ejemplo: Las ranas no tienen pene.
    Entonces las palabras macho y hembra no significan nada, no nos ayuda de que sexo será. Hay algunos rasgos que se diferencia muy bien, por ejemplo, los machos poseen gametos numerosos y más pequeños que los gametos que tienen las hembras. Hay alguna diferencia se dan en los reptiles y en las aves, que solo una única célula sirve para alimentar a una criatura.
    En los hongos no se presenta esta diferenciación entre machos y hembras porque no están divididos en dos sexos, no existe ovulo ni espermatozoide, todas las células son iguales y se forman por la fusión de los isogametos. Esto no sucede en sistemas sexuales normales. Al igual que en el ser humano tienen un número de genes determinados, salvo en el ovulo contribuyen a las reservas alimentarias la pareja se compromete mas e invierten más en sus hijos, el espermatozoide lo que quiere es transportar los genes, tiene el lujo de fabricar espermatozoides y es capaz de engendrar un número de hijos en breve tiempo, es mas infiel que la hembra. El número de hijos que puede tener una hembra es limitado, mientras en el macho es ilimitado.
    Hubo un momento que todas las células reproductoras eran del mismo tamaño que con el paso del tiempo han ido aumentando. Al tener las células grandes pueden darles alimentos al embrión lo que tengan una personalidad egoísta y las células pequeñas sirven para fusionarse con las células grandes. De esta manera se ha creado dos estrategias. Si el gameto es grande seria una persona honesta mientras si tuviera gametos pequeños seria una persona mezquina. Si habría una célula mediana se penalizara.
    Los machos somos objetos sin mucho valor, es decir, se producen muchos espermatozoides para que después nazcan hembras. Para tantas hembras habrá machos que nunca han copulado en su vida y estamos viviendo en una reserva de alimento, nos dicen que somos unos parásitos. La teoría del gen egoísta se dice que el número de hembras y el número de machos son iguales y los que participan en la copulación son una pequeña parte.
    El problema que surge cuando copulas no puedes elegir entre macho y hembra. La genética del ser humano funciona que los espermatozoides son los que llevan los cromosomas y de eso se divide en dos: X (determinan el sexo femenino) y Y el sexo masculino). Si quiere tener hijas solo lo puede hacer mediante X, para que la madre quiere que sea niña se tiene que hacer una operación y abortar hacia el macho. Lo más normal es no hacer operaciones y da igual que salga niño como niña porque los genes vayan a ser iguales para todos.
    Puede que en un caso cualquiera hubiera un gen mutante al que nazcan más hembras y menos machos, la ventaja que tenía es que cuantas más hembras haya, mas hijos habrá y por lo tanto la especie no se extinguirá, es ventajoso ya que tantas hembras tienen la facilidad de tener hijos. No se sabe si habrá más hembras para seguir creciendo. Un macho muy fácilmente puede tener hijos sin ningún límite, si solo existían las hembras la especie no seguirá desarrollando tiene que haber algún macho para aumentar la especie. Esto es una estrategia inestable, porque habría muy pocos machos. Si es una estrategia estable cuando nacen el mismo número de hijos como de hijas.
    Los progenitores son egoístas porque quieren el mismo número de hijos y el de hijas, lo que están en acuerdo quien va invertir más, lo más sencillo es inducir que invierta más o menos para él quien invierte menos tengan otros hijos con otro compañero sexual. Es una estrategia que lo hace habitualmente el macho, porque la hembra invierte más, porque posee el ovulo que tiene en si una reserva de alimento, se siente más comprometida que el macho. Si el hijo muere tiene que invertir mucho más, porque tiene que desarrollar otro hijo. La persona quien probamente abandone es el macho. La hembra tendrá que actuar tanto como padre como madre. Esto sería un ejemplo de los mamíferos. Hay otras especies en las que el macho participa en esa educación.
    En las aves, la hembra no recibe ayuda del macho y cría a sus pequeños sola. Otras especies que cuyo objetivo es la fidelidad.
    Trivers ha escrito algunas estrategias para una madre que ha sido abandonada por su pareja. La única manera de contraatacar es engañar a otro macho para que adopte a su hijo, con lo cual el padre no tiene los genes de su hijos y su reacción del macho es cruel y lo querrá es matar a sus hijos que no son suyos o lo que puede hacer es no matarlo. También lo que puede hacer es abortar y encontrar a otro compañero para no engañar de que tenga un hijo adoptivo. La otra manera tener un cortejo con un macho y si el macho ve que tiene hijos, lo abandona o no. Otra manera de cuidar de su hijo lo que significa que tiene el doble de trabajo, pero como su padre le abandono el también lo puede hacer si tiene los genes de su padre. Si lo abandona la madre el niño puede morir.
    Siendo uno de ellos, el primero que abandona tiene una ventaja favorable y esta persona tiene un duro aprieto, pero que después no abandone la otra persona que tendrá la capacidad de cuidarlo, si no lo hace y lo abandona puede morir. La hembra puede negarse a copular, porque ya ha copulado con un macho y ese ovulo ha sido confiado por ese macho. Hay dos estrategias que tiene la hembra: La estrategia de la felicidad conyugal y la del macho viril.
    La estrategia de la felicidad conyugal significa que las hembras tienen que descubrir si los machos tienen signos de fidelidad. Lo que quieren las hembras es que los machos sean fieles al que una hembra elegiría como marido, que sea esquivas las hembras, quien tenga paciencia para tener hijos es una persona fiel. Se elimina a los hombres informales. La hembra solo copula si ya tienes el espacio permitido o alimentarla. Cuando espera el macho a copular que esa hembra, renuncia a todas las hembras que hay en el camino y gasto el tiempo, con lo cual el macho se compromete, la hembra es exigir al macho que invierta más, más adelante se vería abandonada.
    Dos estrategias en la hembra si es esquiva y fácil, dos estrategias en el macho si es fiel y galán. Las hembras esquivas no copulan hasta darle su confianza. Las fáciles copulan enseguida. Los machos fieles los que permanecen con la hembra. El macho galán que si le pide una hembra copular y le dice que no pues la abandona. Maynar Smith utiliza unos valores para los beneficios y los costos. Si consideras que la educación ha sido buena tienes un beneficio, ahora que si has invertido mucho en la alimentación y en otros aspectos has debido de perder puntos, también en el cortejo. Si fuera todas las hembras esquivas y si los machos fueran felices es una sociedad buena y cada uno obtendrá su resultado, por cuidarlos bien y luego gastarían puntos en invertir como en copular. Es más diferente si es una hembra fácil con un macho galán, sería el resultado mucho mas mayor, lo que toda la población será de ese tipo, tanto la hembra como el macho le irá mejor y ganara mucho más si la abandona ocurrirá que la hembra se va a encontrar sola y perderá puntos a causa de eso y el macho ganara puntos. Si encuentra una hembra esquiva con un macho galanteador no resultara nada y que buscara a otra hembra, no gana nadie, ni paga nadie. Las hembras fáciles van a perder puntos en sentido de que si también los hijos, con lo cual las esquivas superarían a las otras hembras. En los machos galanteadores escasearan porque no hay hembras fáciles.
    El mismo resultado con el macho galanteador junto con la hembra esquiva. Si aparece un macho fiel se uniría con esas hembras esquivas, lo que significa que el resultado mejoraría y sería mejor que el de los galanteadores. Tantos grupos de machos fieles como hembras esquivas son un resultado estable, pero los dos pueden convertirse en galán y en fáciles. Si existiera en toda la población la estrategia de la hembra de la felicidad domestica aumentaría, beneficia al egoísmo que tiene la hembra. Va a tener la capacidad de copular si tiene su nido preparado o todavía no, en los pájaros la copulación ocurre cuando se haya su nido, lo que significa que ha invertido más el macho. También es muy importante la alimentación para sus crías, con lo cual tiene que invertir en el alimento de sus crías. Las hembras tienen que mirar como si fuera personas fieles, si está ocultando algo en el pasado que ha sido infiel, es una gran ventaja, si has abandonado a tu hembra que este cuidando de sus hijos, el quiere convertirse en un hombre honesto y en un buen padre.
    Los machos pueden ganar en la no honestidad, porque tenderán a trabajar menos en sus hijos y estarán más listos para marcharse. Otras de las estrategias de la hembra es la del macho viril, que no quieren obtener ayuda del macho y quiere buscar los genes buenos, hay machos que tienen genes buenos que otros, beneficiara la supervivencia de los hijos. Si la hembra lo detecta serian buenos genes paternos, que participaran en la copulación, son capacitados y les da la hembra su confianza.
    Lo que busca es la supervivencia, es decir ha encontrado un compañero que la corteje hasta alcanzar la edad adulta, lo que ella busca son machos más viejos, que podrían sobrevivir que tienen hijos y a la vez no le quieren dar muchos nietos. Si tiene un macho viejo tendrán más descendientes, si tienes un macho joven te puede aportar algo gen bueno.
    También las hembras se fijan mucho en lo físico, por ejemplo al poseer músculos o al tener patas largas, con lo cual beneficia a sus descendientes, es como etiquetar a un macho y que le aporte buenos genes, los machos están continuamente peleados en el sentido de escoger una hembra, sin embargo al tener un macho con un atractivo bueno, ella quiere tener un hijo con las mismas cualidades, lo que significa que triunfara en el amor y que a la vez tenga muchos nietos.
    En los animales sobre todo en las aves se fijan en cuál es la cola más larga, en ese momento la hembra lo escoge y los dos tuvieran una vida saludable. Si fuera una cola corta deduciría que tuviera una deficiencia o no eran muy buenos en el sentido de escapar a los predadores. Dice que la cola corta no es heredada. A las hembras aves le gustan más las colas más largas de lo normal, ella lo que hacía es examinar a los machos y quien tuviera la cola más larga se lo quedaba, la causa es que si naciera una cría con cola larga no fuesen considerados atractivos.
    Los machos tienden a interesarse en el atractivo sexual y los colores llamativos, las hembras tienden a estar en colores más opacos. Si hubiera un macho que no triunfe en el amor tendrá menos hijos y los genes no se transmitirán. Otra diferencia es que las hembras son más exigentes que los machos, para evitar unirse a otra especie (el caso del caballo y del burro). Los machos son más rápidos que las hembras, en el sentido de que la hembra produce óvulos muy lento, mientras el macho tiene la capacidad de producir muchos espermatozoides, para una hembra muchas copulaciones le resulta cansada y una pérdida de tiempo y un macho logra muchas copulaciones con diferentes hembras. Solo las hembras copulan cuando ven en el macho algún signo de fidelidad, las hembras utilizan estrategias para ganarse al macho.
    La sociedad que tenemos ahora es la inversión de padres es amplia, sin embargo las madres trabajan más en los niños que los padres, que la mayoría de ellos trabaja duramente para invertir a los hijos. Un rasgo que podía tener cada uno es el tema de los colores, por ejemplo se ve en el vestuario los machos le gusta tener colores llamativos y las hembras tener colores apagados. Las hembras se maquillan, se ponen uñas postizas mientras que los hombres no lo hacen. También las hembras se interesan mucho en las revistas feministas mientras que las revistas masculinas no se interesan mucho en el atractivo.
    Las hembras están continuamente compitiendo con todos los machos.

  13. EL GEN EGOÍSTA

    En este texto de Dawkins se defiende la idea de que los sexos masculino y femenino se encuentran enfrentados a la hora de repartir la inversión que hará cada uno en su común descendiente. Esta competitividad es simple, si uno de los progenitores invierte menos tiempo en el hijo que el otro, tendrá más posibilidad de invertir en otros descendientes, y por tanto de expandir sus genes. Dawkins afirma que el individuo de género masculino será más propicio a invertir menos en sus descendientes (por su propia naturaleza) que el individuo de género femenino. Apoya esta teoría mostrando la única diferencia sexual común en todos los seres vivos, las células reproductoras. Los gametos femeninos son mucho más grandes que los gametos masculinos, lo que implica, que desde el instante mismo de la fecundación, el nivel de inversión de la madre será mucho mayor, no siendo así en el caso del padre, cuyos gametos únicamente portan la información genética, haciendo esto que sea posible una gran producción de estas células. Por consiguiente, se deduce que un solo macho podría atender a unas 100 hembras, lo que haría que en las poblaciones animales las hembras superasen a los machos en proporción de 100 a 1, sin embargo esto no es así, el número de machos y hembras tiende a ser equitativo, aún cuando la gran mayoría de esos machos no participa en la reproducción. Esta proporción puede variar, ya sea por mutaciones genéticas o por estrategias de expansión genética, pero al final se equilibrará, como un péndulo, ya que la estrategia de producir un número igual de hijos e hijas es evolutivamente estable. Retomando la cuestión inicial del número de recursos invertidos en los descendientes por parte de cada uno de los progenitores. Ambos progenitores desean un igual número de hijos e hijas, pero no están de acuerdo en quién ha de soportar lo más duro de su crianza, por lo tanto, ambos intentarán que el contrario invierta más de lo correspondido. Esta estrategia resulta más difícil para la hembra, pues es ella, la que comienza invirtiendo más, con su óvulo, se encuentra más comprometida.
    En la práctica, los machos de muchas especies también invierten una gran cantidad de sus recursos en sus descendientes, pero el impulso genético que le hace invertir menos y tratar de tener más hijos con otras compañeras sexuales no desaparece. Por supuesto, este comportamiento depende de la capacidad que pudiera tener la madre para poder cuidar a sus hijos sola.
    Cuando una madre ha sido abandonada, expone Trivers, lo mejor sería que engañase a otro macho. La propia selección natural castigaría esta credulidad, y beneficiaría por el contrario a aquellos que tomasen medidas para con el “hijo adoptivo”, asegurando así la preservación de sus genes y el no derrochar sus recursos en el hijo de otro individuo. Otra medida que pueden adoptar los machos, como precaución, son los largos periodos de cortejo, que le permitirían observar si la hembra alberga o no a un hijo, y si así fuese, poder abandonarla. En la circunstancia de que el hijo no este completamente desarrollado, a la hembra le compensaría abortar, para así poder encontrar un nuevo compañero. La última opción sería aceptar la situación y criar al hijo sola.
    Sin embargo, como “defensa” ante estas posibles situaciones de abandono la hembra podría dar el primer paso y abandonar al macho antes de que éste lo haga. Es obvio que en estas circunstancias la ventaja es para aquel que abandone primero, pues se verá implicado de menor manera en el abandono del hijo.
    Pero antes de todas estas circunstancias, la hembra podría responder a la explotación del macho con la negación de la cópula, lo que la permitiría barajar sus mejores opciones.
    Entre estas opciones se encontrarían la felicidad conyugal, que consiste en que la hembra observa la actitud del macho (su fidelidad y domesticidad). Para percatarse de estas cualidades, la hembra adoptaría una actitud esquiva, que obligaría al macho a demostrar su fidelidad y perseverancia. Este galanteo supone una inversión extra para el macho. Sin embargo la idea de que tras hacer una gran inversión , no se puede abandonar ese “proyecto” es errónea, pues el macho siempre puede preguntarse si le compensa o si hacer un cambio le supondría mayor beneficio. Añadido a esto, la mayoría de las hembras tenderían a adoptar esa misma posición esquiva, pero si en una población hay hembras sin compañero, compensará al macho abandonar a sus hembras, sin importar la inversión que haya realizado. Por lo tanto entre cada género hay dos estrategias evolutivas, confrontadas entre sí. En las hembras, la estrategia fácil y por el contrario, la esquiva, y en los machos, la estrategia fiel o la galanteadora. En una sociedad en la que todas las hembras adoptan una posición esquiva, y los machos una posición fiel, se produciría una sociedad monógama ideal, pero si en ésta entra una hembra que adopte una posición fácil, atraería a todos los machos, lo que le reportaría grandes beneficios. Esto provocará también que la actitud de los machos cambie, pues si apareciese un macho con actitud galanteadora, las ganancias serían bastante grandes para él, sin embargo si todos los machos adoptasen esa actitud, la situación de las hembras fáciles sería más precaria, lo que haría que volviesen a adoptar una actitud esquiva, nuevamente, lo que provocaría, a su vez, que los machos volviesen a adoptar una posición fiel. De cualquier forma, esto significa que cualquier tendencia para que los miembros de uno u otro sexo se desvíen de su relación apropiada será penalizada por el cambio consiguiente en la relación de las estrategias del otro sexo, lo que a su vez obrará en desventaja para el que se desvíe originalmente. Por lo tanto la EEE se mantiene. Una hembra que emplee la felicidad conyugal, tratando simplemente de examinar y reconocer las cualidades de fidelidad por adelantado, se arriesgará a sufrir un engaño y, por consiguiente, cualquier macho que finja ser un buen ejemplar leal, podrá tener una gran ventaja. Esto hace que, por la propia selección natural, los genes para un engaño eficaz por parte de los machos tenderá a ser favorecido, y, de la misma manera, aquellas hembras que detecten con mayor facilidad esos engaños.
    La segunda estrategia femenina, el macho viril, consiste en la mera selección de los mejores genes, sin importar la ayuda que debiera aportar el padre para la crianza. Al tener todas las hembras la misma idea sobre cuales son los mejores genes, se formará una sociedad de explotación egoísta, en la que sólo unos pocos machos tendrán el privilegio de copular. La principal cuestión ante éste método de selección de la hembra es qué es lo que trata de encontrar en un macho. Se podría suponer que la prueba de supervivencia sería lo principal. En éste caso, la hembra buscaría a los machos más longevos, pero esta búsqueda no es completamente certera, ya que el hecho de que un individuo sobreviva se pueda dar también porque no ha asumido riesgos con el fin de reproducirse. Otras características que podría buscar la hembra sería el físico (músculos más grandes, patas más largas etc.). Estas cualidades, que inicialmente tenían una función únicamente práctica, finalmente serían aceptadas por todo el conjunto de las hembras, y pasarían a formar parte de un atractivo sexual determinado. Como conclusión, Dawkins aplica las ideas explicadas anteriormente al propio ser humano.
    En nuestra sociedad, generalmente, las hembras suelen aplicar la estrategia de la felicidad doméstica, más que la del macho viril, además la inversión que realiza cada uno de los progenitores suele ser equitativa. Sin embargo aún existen distinciones en cuanto a las sociedades sexuales, algunas son más promiscuas, y otras se basan en el sistema de harenes, esta variedad sugiere, por lo tanto, que la forma de vida sexual en el ser humano está determinada en mayor medida por la cultura que por los genes (aunque todavía prevalecen la tendencia a la promiscuidad en los hombres y a la monogamia en las mujeres). Ante todo esto, lo más llamativo de nuestra sociedad es sin duda la propaganda sexual. En la gran mayoría de las especies, lo que se cabe suponer es que cuando se diferencian los sexos, suelan ser los hombres y no las mujeres los que traten de “llamar la atención”, pero se da el caso contrario en nuestra sociedad actual, por ejemplo, las mujeres suelen vestir de una forma más ostentosa, se maquillan y se pegan falsas pestañas, muestran un excesivo interés por su propia apariencia personal y estos es provocado por las revistas o la televisión (que se supone conforman una gran parte de nuestra cultura) Por el contrario, los hombres dan mucha menos importancia a su aspecto físico. Esto es apreciable en cualquier conversación. Cuando ésta describe a una mujer, es probable que se preste en general más atención a su atractivo sexual, mientras que si se describe a un hombre, no se tendrá tanto en cuenta su aspecto físico. Observando esto, se podría deducir que en ésta sociedad son las hembras las que compiten por los machos, al contrario de lo que ocurriría en las sociedades animales, en las cuales la razón por la que se compita por las hembras es la posesión por su parte del óvulo o el huevo, que son considerados recursos más escaso, frente a la gran cantidad de espermatozoides. Finalmente, Dawkins plantea si es cierto que es el hombre el sexo en demanda, el que puede ser exigente, y en ese caso ¿por qué?

  14. Guillermo Iglesias, Eva Iglesias y Beatriz Gómez 1º Bachillerato A
    EL GEN EGOÍSTA de Richard Dawkins

    Desde que una pareja tiene un hijo, existe un conflicto entre ellos, sobre cuanto se involucrará cada uno en el niño. Está claro, que la criatura está compuesta por la mitad de genes de cada uno, por lo que en sí, pertenece a ambos en la misma proporción. Pero si ambos cooperan juntos pueden tener ventajas, aunque también si uno de ellos se implica menos, va a obtener lo mismo, y además más tiempo o recursos para los demás hijos, por lo que podrá extender sus genes en mayor medida. Por lo que uno de ellos tira a la pareja a colaborar igualitariamente. Pero en nuestro instinto está procrear lo más posible, para que haya más replicas de nosotros. Pero antes de llegar a este punto, hay que realizar un proceso, que ahora desarrollamos.

    Si nos remontamos a nuestros orígenes, por ejemplo, los mamíferos nos diferenciamos por tener pene o vagina. Sin embargo, las plantas y los anfibios no tienen esta diferenciación, simplemente cuando nosotros los clasificamos, es porque al estudiarlos, unos tienen las células sexuales más grandes y las producen con menos frecuencia (óvulos), las hembras, y otros tienen células sexuales más pequeñas, producidas con más frecuencia (espermatozoides), machos. Pero hay especies, como los reptiles y aves que poseen una célula lo suficientemente grande como para albergar dentro una cría fuera del cuerpo, el huevo. Según Dawkins, esta diferencia entre humanos, es llevada a otros campos y nos persigue siempre. Por otro lado los hongos no tienen diferencia de sexo, aunque se reproduzcan, ya que poseen isogametos. Estos pueden fecundarse todos con todos, no como pasa en las demás especies.

    Cuando se produce la fecundación humana, ambos gametos aporta la misma información genética, pero la mujer aporta más, ya que el ovulo tiene más reservas alimenticias. Por lo que ya empieza la diferenciación. Sin embargo el hombre al cabo del día produce muchos espermatozoides (puede fecundar a muchas mujeres), sin embargo las mujeres sólo producen un ovulo al mes, por lo que la relación de hijos que puedan tener es muy diferente. Se añaden mas diferencias.

    Algunos proponen que al principio todos los gametos eran iguales, pero empezaron a diferenciarse, siendo unos más grandes, otros medianos, y otros pequeños. Por ello, para asegurar su supervivencia, los pequeños potenciaron sus habilidades, rapidez y buscadores de los grandes, y debido a su tamaño poder producir más; y los grandes, podrían dar mayor alimento a su embrión. Debido a ambos intereses, se beneficiaban una de las otras, dejando de lado a las medianas, que no tenían ninguna estrategia imprescindible. Por ello, ambas potenciarían aun mas sus propiedades, las honestas, que serian lo óvulos, y las mezquinas, los espermatozoides, las cuales se aprovecharían mas de esta dependencia. Las honestas hubieran preferido juntarse solas, pero las mezquinas, al ser tan pequeñas superaron la barrera y ganaron.

    Por la capacidad de los hombres de producir espermatozoides y no tener que tener la carga de tener al niño nueve meses, se podría pensar que se necesitarían menos hombres, ya que uno solo puede quedar embarazada a muchas mujeres. Por ello, dice que las mujeres son más valiosas debido a que solo producen un gameto al mes, el cual si se fecunda tarda nueve meses en salir, sin poder engendrar a otro. Si ocurriese esto, acabaría siendo un grave problema, ya que al ser pocos los hombres que hay para fecundar, estos tendrían descendencia abundante, muchos hijos, y más nietos, y a la larga podrían juntarse, lo que nos llevaría a un mayor número de personas con deficiencias. Pero eso no ocurre, debido a que ambos sexos están igualados, debido a que lo contrario haría que un sexo se debilitase mucho. En algunos grupos de animales, a los machos sobrantes se les podría tratar como parásitos. Pero debido a la selección natural, la proporción entre ambos sexos es la mima, aunque solo se apareen algunos.

    Pero el dilema esta en quien poner más recursos, en los hijos o hijas, y a quienes de ellos se prefiere traspasar los genes. En el caso de los humanos, los óvulos siempre tienen la misma información, y es el espermatozoide el que determina el sexo del bebé (X o Y), y entre ellos solo se diferencian en un cromosoma. Por ello se piensa si podría haber un gen en cada padre para determinar el sexo del bebé, pero esto es imposible. Lleva este ejemplo a los elefantes marinos, en caso de que existiese un gen con predisposición a que naciesen hembras, al principio no sería un problema, ya que habría suficientes machos para todas, pero llegaría un momento en el que quedarían muy pocos para una cantidad muy grande de hembras, y por ello, no podrían fecundar a todas.

    Debido a que para las mujeres tener nueve meses de embarazo es ya un coste, por naturaleza, se implican mas con el niño, a esto se le suma que no pueden tener muchos hijos en la vida, en comparación con las posibilidades de los hombres, que son más propensos a abandonarlos, debido a su facilidad para producir gametos. Por ello, para no llegar a este punto, algunas personas optan por tener un tiempo de compromiso antes de fecundar un bebé, en el que se coja confianza de que no va a ser abandonada.

    Aquí se plantea una desventaja para el hombre, ya que con certeza no se sabe si un hijo es suyo o no. Por ello una mujer puede engañar a un hombre en el caso de ser abandonada, para que se haga cargo del niño del que su verdadero padre no quiso. Por lo que es más factible que haya una confianza mutua, es decir un tiempo para conocerse, de manera que se rechacen a todas las demás personas que interfieran en la relación.

    Si no se diese este caso, y la mujer se quedase embarazada y abandonada, esta tiene otras opciones, aparte de la anterior: puede abortar, de manera que ya no tiene al niño, y puede emplear el tiempo en una nueva pareja de la que ambos se fíen y el niño sea de los dos; o bien, criar al hijo ella sola, lo que hace que se invierta más de lo que se recibe, ya que ella sola tiene que poner la parte del padre y la madre, ya que si ambos cooperasen, ponían la mitad de recursos y el beneficio seria mayor para ambos; no de esta forma que uno no aporta nada y obtiene lo mismo que la otra parte, por lo que hay una desventaja en criar a un hijo solo. Sin embargo si el niño ya es un poco mayor, y ella ya ha invertido, le costara menos, ya que el tiempo para acabar de criarlo es más reducido. En este caso las mujeres están con desventaja otra vez, ya que el padre puede abandonar al niño durante la gestación, pero la madre no, solo puede abortar. En el caso que uno de los padres sospeche que el otro va a abandonar al niño, lo puede hacer primero él, pero se queda con la preocupación de que al final el otro también le abandone, debido a sus primeros deseos y por ello nadie cuide del niño y muera.

    Considerando todo esto, llega un momento en el que la mujer se niega a copular hasta que haya una relación estable, en la que haya confianza, una vez más. Por ello al principio las mujeres se pueden mostrar esquivas hasta que se fían plenamente del hombre, y este demuestre interés; pero ir probando uno por uno es una pérdida de tiempo, por ello las mujeres hacen una selección a simple vista de quien quieren para que sus genes pasen a la siguiente generación. Pero este proceso también beneficia al hombre, ya que tiene la confianza de que su mujer no le va a engañar diciéndole que el hijo es suyo y en realidad no lo sea. Esto hace que las probabilidades de que el hombre la abandone sean menores, ya que lleva un tiempo invertido, y al final no le compensa perderlo. Pero si de repente aparece una mujer que le ofrece lo mismo que la otra sin tener que realizar esfuerzo, el se irá, ya que así se beneficia doblemente sin implicarse del todo.

    Debido a estas reacciones, se crean dos estrategias para cada sexo.
    MUJER
    • Esquiva: no llevará a cabo relaciones sexuales, hasta que pasen un periodo de conocimiento y confianza.
    • Fácil: copulará en cualquier momento.
    HOMBRE
    • Fiel: seguirá un periodo de cortejo y conquista, hasta que tengan confianza, y una vez que se tenga al niño, no abandonará a la mujer e intervendrá en la crianza de los mismos.
    • Galanteador: no estarán dispuestos a tener que esperar un periodo de prueba, sino que buscarán a otra, y no se quedará con ella en el momento que se tengan los niños.

    Si nos ponemos en la tesitura de que criar un hijo trae unos beneficios, como transmitir tus genes, y unos inconvenientes, tener que cuidarlo. Pero dependiendo de la unión de cada pareja, esto tendrá más puntos a favor o en contra.

    En una sociedad donde se junten fieles y esquivas, tendrá un buen resultado, ya que ambos apuestan por el cortejo principal, y una vez que hay un niño, ambos lo educan en iguales condiciones, por lo que salen ganando. Pero si una mujer esquiva aparece, puede estar segura que su compañero criará al niño, por lo que ella ganas más. Si esta postura prevalece, también los hombres cambiarán. Si aparece un galanteador, se beneficiará mucho más que los fieles, ya que cuando ya tenga a un hijo lo abandonara ira a por otra, ya que no tiene ningún costo al ser todas fáciles, y por esto, la madre asume todos los costos. Por ello sus genes se extenderán y acabaran siendo todos como él. En este caso, al ser todas fáciles y todos galanteadores, cualquiera de los dos puede optar por abandonar al bebe. Si aparece una esquiva, no conseguirá tener relaciones, ya que prefiere nada a perder, por lo que las fáciles se darán cuenta de la ventaja y empezará a cambiar la balanza, y a extenderse los nuevos genes, por ello todos los hombres no conseguirían nada, ya que ellas prefieren un periodo de confianza, y cuando aparezca un hombre fiel, se beneficiaría, y por ello los genes de este tipo aumentarían, completando así el circulo. Pero esto no ocurre habitualmente, ya que no es estable, por ello, lo que ocurre en la realidad, no hay posturas tan radicales, sino que hay partes de tiempo en los que cada uno se comporta de una forma determinada, hay un porcentaje de tiempo dedicado a ser esquiva o fácil; y lo mismo ocurre con los varones, para crear una sociedad estable. Pero para que esta sea más fiable y que se desarrolle, habría que dedicar más tiempo inclinándose a las posturas de esquiva y fiel, para que así, la sociedad evolucione. Aun así el porcentaje de galanteadores es mayor con respecto al de fáciles y esquivas, esto hace ver que en general, los hombres son más promiscuos que las mujeres, lo cual puede ser, porque producen más gametos, y ella como producen menos y les cuesta más, tienen que tener la certeza de que está bien aprovechado.

    Esto ocurre así, debido a que la mujer al principio del embarazo ya ha aportado mucho con su célula, ya que es mucho más grande y más valiosa, por ello si el hombre previamente a tenido que pasara un periodo de conquista, ambos esfuerzas se ven equiparados. Pero para ello hay que encontrar a la persona ideal, y ese tiempo se considera perdida si al final resulta no serlo, por ello, se centran en principio en los defectos de la persona que se está conociendo, para descartarla a tiempo. Pero un hombre puede fingir, ya que mientras su mujer anterior crie a los niños y el busque a otra haciéndose pasar por lo que no es, una vez más, sale ganando, y sus genes se extenderán mas. Pero al descubrirlo, esto hace que la mujer aprenda y a la hora de buscar a otro, se más exigente y se dé cuenta de los engaños. Esto hace que en ambas partes, los engaños fallen, y la sociedad tienda a ser creíble y no mentir, ya que al final no se benefician. Todas estas teorías y su planteamiento, hace que Dawkins nos proponga como simples “transmitidores” de genes, cuando en realidad somos mucho más que eso.

    Pero las mujeres podrían tener un mecanismo para deducir cuales son los machos con mejores genes, y por ello transmitir los suyos con los de él, a un buen seguro, y con ello asegurar la supervivencia de los hijos. Esto produciría, que casi la mayoría estarían de acuerdo sobre cuáles son los mejores partidos, y por ello serian los únicos en copular y beneficiarse de ello.

    Otra estrategia podría ser buscar machos viejos, ya que si ellos son tan mayores, quiere decir que sus genes transportan esa información y que sus hijos también lo harán, dejando a un lado los demás defectos. Pero esto no significa que tengan descendencia, que al fin y al cabo es lo buscado por el autor.

    Otra forma de vislumbrar un futuro podría ser fijarse en las cualidades físicas, que así se transmitirán a la descendencia, y tendrán muchos nietos, ya que otras hembras lo verán así. Sin embargo esto ya se ha llevado al atractivo, es decir, cuando una mujer se siente atraída por un hombre físicamente, de esta forma sus hijos atraerán a otras debido a sus genes.

    En conclusión, Dawkins nos ve como simples seres que por lo único que nos movemos es por transmitir nuestros genes. Los hombres son más promiscuos y menos comprometidos, mientras que las mujeres tienen una serie de estrategias para hacer que ellos reaccionen, son más exigentes.

    Debido a la producción de gametos, el hombre tendrá más posibilidades de expandir sus genes que la mujer.

    Dejando a un lado todo esto, nuestra sociedad principalmente es monógama, en la que cada padre se dedica de una forma diferente al hijo, pero al fin y al cabo beneficiándole, ya sea en su moral, estudios…

    Pero aun así hay diferente formas de asociación, pero esto no atiene a los genes, sino a la cultura y la educación que han recibido, podemos ver la diferencia de la sociedad occidental, a la musulmana y a la de las selvas amazónicas.

    Pero los medios de comunicación incitan a una especie de competencia, que afecta más a las mujeres, entran en una lucha por quien es la mejor y la que más atrae, cambiando los roles de la sociedad antigua en la que el hombre era el que tenía que atraer a una mujer. Pero esto no ocurre por atraer a los hombres, sino por quedar la mejor ante las demás. Esto se podría ver como un cambio, antes el sexo masculino (espermatozoides) dependían del femenino (ovulo) para subsistir, pero ahora se ha dado la vuelta y es al revés, por lo que el sexo valioso es el hombre, según el autor, ¿y sería entonces el explotado también, según lo explicado a la inversa? Nosotros hemos llegado a la conclusión de que hoy en día ambos sexos se encuentran en un escaparate en el que se eligen mutuamente. Además de que no somos simple reproductores, sino que venimos al mundo parar más que eso, ya que somos seres racionales y culturales.

    TRABAJO REALIZADO POR:
    Guillermo Iglesias
    Beatriz Gómez
    Eva Iglesias
    1º Bachillerato A

  15. Resumen sobre El Gen Egoísta, R. Dawkins.

    La tesis del texto es que los seres vivos son simples máquinas productoras de genes que, en competencia con sus semejantes, pugnan por expandir su herencia genética, postergarla, mantenerla viva. A lo largo del texto se analiza el conflicto dado entre los especímenes machos y hembras (necesaria unión para la procreación) y su problema de base: La implicación en la cría de la descendencia. Si uno de los progenitores consiguiese participar menos que el otro en dicha tarea podría centrarse en tener descendencia mediante otras parejas. Es una competición por ver quién explota al otro. Esta idea ha sido mayoritariamente estudiada por Robert Trivers.

    Trivers, en primer lugar, habla sobre la asimetría entre los 2 sexos: Masculino y Femenino.
    Esta Radica en los gametos (células reproductoras).El óvulo (gameto femenino, células honestas) supera en tamaño al espermatozoide (gameto masculino, células mezquinas), éste, además, carece de movimiento por lo que es el espermatozoide el que se obstina en buscar al óvulo.
    Según Packer estas diferencias se dieron por casualidad cuando en un momento de la historia evolutiva unas células empezaron a variar su tamaño con respecto a otras (fin de la isogamia).
    Esta diferencia ya parece dar la ventaja al macho, su célula es la explotadora, es producida en mayor número debido a su ínfimo tamaño y el peso de la sustentación de la cría corresponde a la madre (explotación femenina).
    Esto coloca al macho en una posición de ventaja para expandir sus genes pero socialmente lo vuelve menos valioso que la hembra (un solo macho es suficiente para dar descendencia a un numeroso grupo de hembras).
    Sin embargo el número de machos y hembras es igual, esto lo explica el señor R. Fisher.
    Evidentemente los progenitores prefieren depositar sus genes en descendientes varones que puedan contribuir a extenderlos más rápidamente que si hembras fuesen. Quizá esto modificase el comportamiento de los genes haciendo que estos redujesen el número de hembras e invirtiesen en el de machos, Fisher demuestra que lo normal es un equilibrio del 50%.¿Por qué?
    Por que en el caso de que se diera un excedente de un género en una población animal, de hembras por ejemplo, tarde o temprano la genética más beneficiosa sería la de los especimenes que produjesen machos, estos genes se acabarían expandiendo y se volvería al equilibrio de genes que producen machos y hembras (EEE, Estrategia evolutiva estable).Con esto se determina que la genética siempre tiende al equilibrio.

    La desventaja de la hembra en comparación con el macho reside en que ésta es la principal implicada en la cría de los hijos, desde el primer momento es la que proporciona “hogar” y alimento.
    El macho siempre parece llevar las de ganar y esta ventajosa situación le concede la libertad aparente de, incluso poder abandonar a la hembra para ir en busca de otras parejas. Esta posibilidad varía según la especie, todo en base a lo rentable que le salga al macho y a las posibilidades de la madre para sacar a la cría a delante.
    En el caso de que la hembra sea abandonada tiene diversas salidas: Engañar a otro macho para formar pareja haciéndole creer que el hijo es suyo, tratar de abortar o criar ella sola al hijo. También puede intentar abandonar ella al macho. Esto no deja de ser un mal, menor en este caso para el primero en “huir”.
    Una vez vista la débil posición de la hembra queda preguntarse si puede hacer algo para remediarla, para evitar la explotación machista.
    Si, puede negarse a dar su óvulo. Al menos a cualquier macho. Aquí se da algo parecido a un regateo genético, hay dos posibles posturas: La felicidad conyugal y la estrategia del macho viril.
    En la primera la hembra pone a prueba al macho mostrándose esquivas y haciendo que estos las den muestras de fidelidad y compromiso (alimento, protección, etc).Trivers pensó que tras esta inversión el macho ya no vería rentable el abandono, pero hay un fallo de cálculo, ¿qué pasa si el macho se lo piensa a medio camino?
    Esta postura solo funciona al 100% si todas las hembras juegan al mismo juego, si hay un grupo que no participa en la estrategia el sistema fallará, el macho puede ir a por una de esas “promiscuas” hembras.

    Maynard Smith habla de dos estrategias o comportamientos inconscientes para cada sexo.
    Hembras: Esquiva o Fácil.
    Macho: Galanteador o Fiel.
    Los términos hablan por sí solos.

    Para medir las ventajas de cada comportamiento en los individuos, Smith propone un sistema de tanteo de puntos en base a la inversión que realiza cada miembro de la pareja en su descendencia. Luego lo pone en práctica mediante una serie de proposiciones teóricas del tipo: Una población de individuos fieles entre sí, monógamos, todos ellos obtienen el mismo promedio al criar. La situación comienza a desequilibrarse cuando se introduce una hembra fácil, no demora la cópula, no hay costo de espera, gana más. Estos genes fáciles se expanden, el desequilibrio se agrava. Entonces surge un macho galanteador, gana más que otros machos y por pura lógica más que el resto de hembras (recordemos la ventaja inicial con la que parten los machos).Los genes de este macho se expanden. Las hembras fáciles comienzan a ser “devoradas”por este ejército de “Don Juanes” y de nuevo surge una esquiva. Los galanteadores la encuentran y no saben como reaccionar ya que no están preparados para darle la atención que ésta reclama. Por fin vuelve el puritano macho fiel que consigue los favores de sus esquivas compañeras. Volvemos al comienzo. Una vez más el equilibrio se restablece.
    Por supuesto el equilibrio total no implica una fidelidad constante de todos los individuos, con que repartiesen el tiempo de fidelidad y el de “facilidad” sería ya estable.

    La estrategia de felicidad doméstica/conyugal puede dar sus frutos en una pareja fiel, el control lo llevaría la hembra al poder elegir al macho que más se esfuerce en proporcionarle alimento y cobijo. Esto falla si los machos aprendiesen a engañar a las hembras con su comportamiento.

    Ante el fallo de este comportamiento la hembra no tiene más remedio que resignarse y admitir que lo único a lo que pueden aspirar es a encontrar buenos genes para sus vástagos: La estrategia del macho viril.
    La hembra busca al macho más fuerte, capaz, atractivo y, en resumen, con las mejores aptitudes físicas posibles. Esta estrategia pone al macho con mayor atractivo sexual en la cima de lo deseable por parte de las hembras. Así estas se aseguraban de que sus hijos heredarían ese atractivo y les resultaría fácil emparejarse.

    La conclusión es esta: Los machos son por naturaleza promiscuos, pueden permitírselo por su tipo de célula reproductora. Las hembras corren más riesgos y por ello han de asegurarse encontrar al macho adecuado, uno que les de cierta seguridad.

    Todos estas ideas se pueden comprobar fácilmente en la sociedad actual (en general, aunque depende de la cultura y otros factores).
    Es curioso ver que, a diferencia del mundo animal, el macho no es (por lo general) el que se preocupa de mostrarse lo mas arreglado posible a las hembras, más bien ocurre al revés. El papel ha cambiado. El aspecto parece ser una cualidad más importante en las hembras, más clasificadora e implacable a la hora de juzgar su valía. Para un biólogo esto significa que son las hembras las que terminan por ser competidoras por los machos. Si genéticamente el macho es menos valioso, ¿Por qué esto es así en la sociedad?
    Yo me aventuro a decir que la religión, la cultura y los medios tienen la culpa. Pero ¿Qué culpa?

    J. Rodrigo Marín.1º B.

  16. Dawking, sugiere que en una relación existen conflictos de intereses entre padre e hijos que comparten el 50% de los gentes, y el padre/madre que consiga invertir menos de sus recursos con su hijo, será quien saque mejor partido, pues podrá copular con otros seres y dejar a su compañero/a criar a los hijos, y así propagar en mayor proporción sus genes. Por lo tanto, esta es una perspectiva de asociación sexual como una relación de desconfianza y explotación mutua.

    Las especies, se distinguen de su sexo en macho y hembra, pero macho lo asociamos con especies con pene y a las hembras, las que pueden amamantar a los hijos, pero esto solo es posible en los mamíferos. En otras especies como las ranas, ningún sexo posee pene, pero podemos diferenciar a los machos pues sus células sexuales son mas pequeñas y numerosas que las de las hembras.

    En algunas especies, como los hongos no hay diferencias entre machos y hembras, este sistema es conocido como isogamia, y los isogametos pueden fusionarse entre si y cada uno contribuye con igual número de genes, cosa que no ocurre con los espermatozoides y los óvulos, los espermatozoides solo están interesados en llevar lo mas rápido posible sus genes y no contribuye mas, por tanto, el padre invierte menos de la cuota. Esta asimetría podría haber evolucionado a partir de un estado originalmente isógamo, todas las células eran iguales pero unas eran levemente mas grandes que las otras.
    Las células de tamaño grande, portaban más alimento que las pequeñas, pero estas, para evitar su desaparición se hicieron mas móviles.
    Por tanto, las hembras son mas valiosas para la especie que los machos, que son mas consumidores.
    Los óvulos, pueden desarrollar embriones macho o hembra, pero los espermatozoides en los mamíferos son los portadores del gen que determina el sexo, pero lo mejor es tener una estrategia evolutiva estable, la estrategia de producir igual número de machos que de hembras es una estrategia evolutivamente estable.

    Una pareja, que concuerde a tener un numero igual que de hijos que de hijas, desean invertir menos recursos cada uno pero quieren que sobrevivan tantos hijos como sea posible. Cada uno intentara inducir al otro a invertir mas, pero será mas difícil para la hembra, pues esta es la que empieza a invertir mas, con su óvulo.
    En los mamíferos el sexo femenino está explotado.

    Las hembras podría engañar a los machos a adoptar a hijos que no sean suyo, pero la naturaleza castigara esto, con el llamado efecto bruce, el macho segrega una sustancia que al ser olida por la hembra, si esta no porta un hijo suyo abortará.
    El macho también puede impedir esto, dejando un periodo de cortejo.

    La hembra, puede negarse por su parte a copular y cuando el macho lo consiga, habrá ganado una gran fuente de alimento para su hijo.

    Hay formas realistas en las que algo equivalente a un duro regateo, pueda desarrollarse en la selección natural femenina. Hay 2 posibilidades principales:

    -Estrategia de la felicidad conyugal: la versión mas simple es en la que la hembra examina a los machos y trata de descubrir signos de fidelidad y de domesticidad por adelantado .Esto puede descubrirse haciendo a los machos unas series de pruebas.

    -Estrategia del macho viril: En este caso, las hembras buscan al macho con los mejores genes, pero estas se resignaran a tener que cuidar de los hijos.

    Para terminar, concluiré con que los diferentes tipos de sistemas de procreación que encontramos en los animales pueden ser comprendidos en términos de conflicto de intereses entre los machos y las hembras.
    Aunque en nuestra sociedad occidental las mujeres son las que se visten ostentosamente, las que exiben la cola del pavo real, no los hombres, y parece que el macho es el ser buscado, aunque no se sabe porqué.

  17. EL SER HUMANO DESDE LA SOCIOBIOLOGIA:
    EL GEN EGOISTA DE RICHARD DAWKINS

    El tema de El gen egoísta de Richard Dawkins es una teoría concreta aplicada al fenómeno de la evolución de los organismos. El autor considera el proceso en cuestión desde el punto de vista de los genes, lo que va en contra de las teorías de una parte considerable de la tradición científica que lo presentan como una selección de grupos o una selección individual. Dawkins afirma que los genes aparecieron como primeros organismos vivos en la Tierra y a partir de entonces se esforzaron, de manera “egoísta” y cada vez más compleja, para sobrevivir. Formaron las plantas y los animales que constituyen sus “máquinas de supervivencia” y los protegen de los posibles peligros. De esta manera, los genes tienen una influencia importante sobre el comportamiento de todos los organismos vivos.
    La perspectiva sobre el tema tratado en El gen egoísta es evidentemente divulgativa lo que indica explícitamente el autor mismo en el Prefacio a la edición de 1976 donde afirma que intentó escribir su libro de la manera tan asequible que sea entendido por un “profano”. Igualmente, añade que su objetivo era escribir un libro atractivo y fascinante para el lector como si fuera un bestseller y lo expresa de la manera siguiente: “No sé hasta qué punto lo he logrado, ni tampoco el éxito obtenido en otra de mis ambiciones: tratar de que el presente libro sea tan entretenido y absorbente como merece su tema. Durante mucho tiempo he sentido que la biología debiera ser tan emocionante como una novela de misterio, ya que la biología es, exactamente, una novela de misterio.”
    De hecho, Dawkins en su libro cumple muchos de los requisitos de la perspectiva divulgativa. Por lo general, el tratamiento del tema es claro y explícito. Para atraer la atención, a veces recurre a las actitudes militantes y se declara a favor o en contra de algunos fenómenos sociales. Veamos un fragmento del capítulo VII Planificación familiar donde el autor critica la idea del Estado benefactor y señala la importancia de la anticoncepción en la sociedad humana: “La anticoncepción es, en ocasiones, atacada como algo «artificial»«desnaturalizado». En efecto, es muy inhumana. El problema radica en que también lo es el Estado benefactor. Pienso que muchos de nosotros creemos que un Estado benefactor es altamente deseable. Pero no puede tenerse un Estado benefactor artificial o desnaturalizado a menos que también se cuente con un control de natalidad igualmente desnaturalizado, de otra forma el resultado final será una calamidad aún mayor que la que se alcanza en la naturaleza.”

    Además, no evita recursos emotivos que son tan característicos de la divulgación científica. Muchas veces usa exclamaciones que obviamente quitan la neutralidad a su texto. Citemos algunas de ellas a título de ejemplo: “Dicho autor excluye, deliberadamente, a la progenie: ¡no cuentan como parientes!” (el capítulo VI Gen y parentesco ), “¡Incluso he escuchado a gente decir que ellos pensaban que la teoría de Hamilton se aplicaba solamente a los insectos gregarios!”. Otro recurso de carácter emotivo es la selección de ejemplos del comportamiento animal, a menudo, el autor escoge los que podrían chocar de cierta manera al lector y atraer su atención. Por ejemplo, en el capítulo VIII Batalla de las generaciones nos muestra la crueldad de un polluelo de golondrina introducido en el nido de una urraca. Una vez colocado en el nido, el polluelo arrojó fuera del nido un huevo de la urraca. Cuando los investigadores, que efectuaron el experimento, volvieron a poner el huevo en el nido, el polluelo de golondrina de nuevo lo echó fuera.
    Otra característica de la perspectiva divulgativa es la presencia de elementos humorísticos en el texto. Dawkins, cuenta al lector muchas anécdotas y algunas tienen carácter evidentemente cómico. En el capítulo I ¿Por qué existe la gente? informa al lector que la hembra de la mantis religiosa durante la cópula devora la cabeza del macho y así consigue mejorar su “actuación sexual” dado que “en la cabeza del insecto es donde se encuentran localizados algunos centros nerviosos inhibitorios”. Luego, en la nota final nº 3, con puro humor negro, cuenta una anécdota relacionada con este comportamiento de la mantis religiosa. Según él, durante una conferencia un científico dijo que quería criar moscas frigáneas pero que no conseguía aparearlos. Uno de sus colegas, al oírlo, le contestó “como si hubiera pasado por alto lo más obvio: «¿No ha intentado cortarles la cabeza?»”
    Otro aspecto de un texto divulgativo que cumple los requisitos de su género, es su título que tiene por objeto llamar la atención, sorprender al lector. El gen egoísta es, sin duda alguna, una combinación poco habitual. Hace pensar al lector en qué sentido se podría atribuir esta característica humana a un gen. En este caso el autor recurre a la antropomorfización. Igualmente, algunos de los títulos de los capítulos del libro tienen unos títulos bastante expresivos que o repiten el recurso aplicado en el título del libro, como, por ejemplo, El largo brazo del gen, o se refieren a comportamientos y fenómenos presentes en el mundo humano: Planificación familiar, La batalla de las generaciones, La batalla de los sexos, Tú rascas mi espalda, yo rascaré la tuya y Los buenos chicos acaban primero.

    Además, Richard Dawkins tiene tendencia a usar estructuras cortas en su obra divulgativa. De esta manera los párrafos que separa en el texto, son más bien cortos ya que normalmente no ocupan más de media página. Igualmente, en el caso de las oraciones el autor tiende a la brevedad. Aunque aparezcan algunas un poco más largas, en gran mayoría, las frases no son excesivamente desarrolladas.
    Otro aspecto que subraya el carácter eminentemente divulgativo de El gen egoísta es el hecho de que su autor evita en gran medida recursos que podrían contribuir al estilo impersonal. Podemos notarlo sobre todo en el uso reiterativo de la primera persona del singular: Dawkins se expresa en la mayoría de los casos como “yo”. En el capítulo I ¿Por qué existe la gente? Dawkins dice: “pienso que”, “mi planteamiento”, “deseo explicar”, “argumentaré que”. Otros ejemplos del uso de “yo” encontramos, por ejemplo en el capítulo III Las espirales inmortales: “Yo, sinceramente, voy a evadir el problema”, “espero haber dicho lo suficiente”, etc. La recurrencia del uso de esta forma gramatical indica que el autor evita de manera deliberada la impersonalidad característica del lenguaje científico. Dawkins intenta evitar cualquier recurso del hermetismo científico y por eso, opta por “yo”, la forma personal más usada en el mundo cotidiano. En el libro aparece también la segunda persona del plural que no siempre se puede identificar con el “nosotros” de modestia, tan característico del lenguaje científico. Observemos unos ejemplos de este uso peculiar que aparecen en el capítulo I ¿Por qué existe la gente?: “Ya no tenemos necesidad de recurrir a la superstición cuando nos vemos enfrentados a problemas profundos tales como: ¿Existe un significado de la vida?, ¿por qué razón existimos?, ¿qué es el hombre?”, “nosotros, al igual que todos los demás animales, somos máquinas creadas por nuestros genes”. Este “nosotros” se refiere a todos los seres humanos, el autor incluye en este grupo a todos los lectores y a sí mismo. Por eso, esta forma gramatical tiene un valor parecido a “yo” ya que Dawkins tiende a la informalidad, evita el distanciamiento científico y se presenta como uno de “nosotros”.
    Como lo exige la perspectiva divulgativa, en el libro no aparece un número excesivo ni de tecnicismos ni de cifras. Además, siempre que aparecen los términos científicos, el autor los define de manera concisa y muchas veces, los ilustra por medio de analogías reveladoras. Por ejemplo, en el capítulo III Las espirales inmortales define el código del ADN como “los planos del arquitecto”, el cromosoma como “volumen” y el gen como “página”. Se aplica un procedimiento análogo en el caso de las siglas que siempre están acompañadas de su desarrollo cuando aparecen por primera vez, por ejemplo, ADN (ácido desoxirribonucleico). Además si son usadas en un fragmento de texto largo, su desarrollo aparece más de una vez, por ejemplo, EEE (estrategia evolutivamente estable).
    En cuanto al lenguaje matemático presente en el libro, Dawkins lo reduce al mínimo. Así, aparecen sólo los números de valor bastante bajo que se asemejan a los que usamos en los simples cálculos de nuestra realidad cotidiana. Finalmente, cuando en El gen egoísta aparecen fracciones o cálculos, son poco complicados y adaptados a los conocimientos matemáticos de un lector medio.
    A expensas de la neutralidad, Dawkins recurre en el texto de su libro al uso de figuras retóricas. Muchas veces formula preguntas retóricas que no tienen por objeto buscar la respuesta ya que el autor ya la conoce. Es sólo un recurso retórico cuando en el capítulo III Las espirales inmortales “pregunta”: “¿Por qué nosotros, al igual que la mayoría de las demás máquinas de supervivencia, practicamos la reproducción sexual?, ¿por qué nuestros cromosomas se entrecruzan? y ¿por qué no vivimos eternamente?”. Lo mismo ocurre cuando Dawkins formula la “pregunta” “¿Qué es el gen egoísta?” al principio del capítulo VI Gen y parentesco. Otras figuras retóricas usadas con mucha frecuencia son la metáfora y la personificación. Las dos sirven para antropomorfizar, acercar a la experiencia cotidiana del lector los contenidos científicos presentados.
    Las metáforas que aparecen en el libro son tan numerosas que se puede decir que este tropo constituye la regla principal de la construcción de El gen egoísta. Enumeremos algunas para poder ver su carácter: “la máquina de supervivencia”-los organismos construidos por los genes para su protección y supervivencia, “interdependencia de remeros en el mismo bote”-interdependencia de genes en el mismo cuerpo”, “halcones y palomas”-“individuos muy agresivos e individuos poco agresivos”. En el caso de la última metáfora el autor añade que los nombres de estos pájaros “se refieren a su uso convencional por parte de los seres humanos y no guardan relación con los hábitos de los pájaros de los cuales han derivado los nombres”. Todas estas metáforas están relacionadas de alguna manera con el mundo humano. De esta manera, el autor recurre al procedimiento de hacer más familiares al lector los contenidos científicos.
    La prosopopeya funciona de una manera parecida puesto que el autor introduce elementos de personificación al presentar sus ideas, lo que las hace más cercanas de la experiencia humana. Ya lo hemos observado al analizar los títulos del libro y de los capítulos. Lo mismo ocurre, por ejemplo, cuando el autor atribuye a diferentes tipos de comportamiento sexual en el mundo animal los nombres de características eminentemente humanas: “esquiva”, “fácil”, “fiel”, “galanteador”. Otro procedimiento de antropomorfización consiste en hacer hablar los animales, por ejemplo, en el caso del monólogo de un animal que considera si reproducirse u no: “¿Daré, cualesquiera sean, los pasos necesarios para traer un nuevo ser al mundo?; ¿me reproduciré?” (capítulo VII Planificación familiar). Además de los animales, son los genes que pueden hablar para dar instrucciones a su máquina de supervivencia: “Cuerpo, si eres mucho más pequeño que tus compañeros de camada, cesa en tu lucha y muere”.
    Finalmente, de acuerdo con la perspectiva divulgativa, el autor uso recursos gráficos para subrayar algunas partes del texto. En algunos casos pone ciertos contenidos en mayúscula, por ejemplo, en el capítulo III Las espirales inmortales: FIN DEL MENSAJE DE LA CADENA DE PROTEÍNAS y COMIENZO DEL MENSAJE DE LA CADENA DE PROTEÍNAS. Igualmente, a menudo recurre a la cursiva y lo hace básicamente con dos objetivos. Primero, para destacar términos científicos importantes, como lo hace en el mismo capítulo III: “recesivo”, “dominante”, “alelos”, “acervo génico”, “entrecruzamiento”, etc. Segundo, para marcar que se trata de palabras usadas metafóricamente, por ejemplo, en el capítulo V Agresión: la estabilidad y la máquina egoísta cuando habla de los “halcones”, “palomas”, “vengadores”, “pendencieros”, etc. Otro recurso gráfico para realzar metáforas es ponerlas entre comillas, como ocurre en el capítulo III Las espirales inmortales: “la «presión de la selección natural»”, “una unidad genética «mala»”, “su «buen» alelo” o en el capítulo V Agresión. La estabilidad y la máquina egoísta: “Los genes del león «quieren» la carne como alimento para su máquina de supervivencia”.

    De hecho, la obra de Dawkins alcanza sus dos objetivos principales: ser asequible para un lector lego y resultar una lectura fascinante. El lenguaje del libro, por lo general, no debería resultar incomprensible para un lector medio ya que el autor evita términos muy especializados y explica de manera clara y concisa aun los conceptos más básicos, por ejemplo, el “ADN”, el “cromosoma” o la “neurona”. El libro es, sin duda alguna, una lectura interesante para muchos de sus lectores puesto que propone una manera muy original de tratar un tema científico. La introducción de metáforas muy expresivas, humor y curiosidades sorprendentes del mundo animal, que la mayoría de los lectores desconoce, contribuye al carácter atractivo de El gen egoísta y asegura una experiencia lectora única en su género.
    Ahora bien, eso no significa que no se pueda reprochar nada a la obra. Primero, hay que preguntarse cuáles pueden ser posibles consecuencias de la construcción de la teoría sobre todo por medio de la metáfora. Es verdad que éstas muchas veces resultan un recurso muy apropiado que nos permite un acercamiento intelectual a nuevas ideas mediante analogías con estos elementos del mundo que ya conocemos. No obstante, hay que darse cuenta que las metáforas proporcionan una comprensión parcial y además, ocultan ciertos aspectos de los conceptos que presentan. Por eso, no se puede olvidar que la metáfora no establece la relación de equivalencia sino tan sólo de analogía. En el caso de El gen egoísta hay que preguntarse qué fue más importante para el autor: la exactitud y la veracidad de la exposición de su teoría o la accesibilidad a cualquier precio y el entretenimiento del lector. De la respuesta dependerá si vamos a considerar la cantidad de metáforas en el libro como excesiva o perfectamente apropiada.
    Por último, hay que considerar la cuestión de la verdadera utilidad de este específico tipo de libros cuyo ejemplo es El gen egoísta. Su objetivo es transmitir contenidos científicos, considerados por muchos como poco emocionantes, a un círculo amplio de lectores de manera tan atractiva que fascine la mayoría de ellos. Habría que preguntar a los lectores, por ejemplo, del Mundo de Sofía de Jostein Gaarder, para los cuales fue el único libro sobre la filosofía en su vida, de qué se acuerdan mejor: ¿de la doctrina kantiana o de la intriga de suspense en que fueron metidas diferentes teorías filosóficas? En este caso y en el caso de El gen egoísta lo atractivo de la envoltura puede ocultar lo esencial: el contenido. Además, ¿es una actitud realista pensar que este libro transformará a los legos en lectores aficionados de las obras científicas? Más bien, hay que esperar que muchos de ellos se sientan desanimados al encontrarse con enfoques del tema totalmente diferentes del de Dawkins.

  18. Resumen de Diego Mateos Rodríguez y Iván Ramírez Bravo
    Este texto trata de la relación entre hombres y mujeres, en las que esta produce un conflicto entre ambos a la hora de criar a los hijos, al pretender ambos en invertir menor tiempo en la crianza del hijo para así poder invertir en otros hijos con diferentes parejas y propagar sus genes. Por lo que se entiende que cada miembro de la pareja pretende explotar al otro haciéndole cargo de los hijos mientras este copula con individuos del sexo opuesto. Muchos machos de varias especies han conseguido realizarlo pero el resto se encargan a criar a los hijos en partes iguales con la madre. Por esto Trivers relaciona la asociación sexual con la desconfianza y la explotación.
    Pare comprender mejor esto nos muestra la diferencia entre hombres y mujeres en los mamíferos, como posesión de un pene, parir a los hijos, etc. Pero estas características no siempre pueden aplicarse al resto de animales y plantas para diferenciar al sexo masculino del femenino.. Por ejemplo, las ranas no posen pene, pero aun así diferenciamos a los machos de las hembras por el tamaño de sus células sexuales o gametos, y es que los machos posen gametos mucho más pequeño que las hembras, que son mucho más grandes. Siendo este rasgo común en todas las especies de animales y plantas. Aunque con alguna excepción, como la de los hongos, que son isogametos, es decir, que no presentan ninguna diferencia los machos de las hembras. No están divididos en dos sexos ya que posen todas las mismas células y cualquiera puede acoplarse con cualquiera.
    Los isogametos que generan un nuevo individuo aportan el mismo número de genes y reservas alimenticias pero los óvulos aportan muchas más reservas alimenticias que los espermatozoides. Los espermatozoides realizan su función en un tiempo mucho menor que los óvulos ya que su único interés es el de transportar sus genes lo más rápido posible al ovulo. A la vez los padres posen gran cantidad de espermatozoides al ser de pequeño tamaño por lo que podrían fecundar ha varias hembras en un periodo corto de tiempo, mientas que las mujeres producen un óvulo cada mes y no podría, ya que es la encargado de nutrir al embrión durante nueve meses. A partir de ahí los hombres salen con ventaja respecto a las mujeres que han invertido mucho menos que las mujeres en la gestación. Parcker demostró que en anterior mente eren iguales (isógamas), pero que estas evolucionaron de diferente manera haciéndose más pequeñas, que estaban en desventaja de los mas grandes por los que se dotaron de gran velocidad y cantidad mientras que los células (gametos) que evolucionaron haciéndose más grande (Óvulos) se dotaron de nutrientes para formar al embrión durante el periodo de gestación. Se diferenciarían entonces las células “Mezquinas” que pueden fabricar un gran número de descendientes y las “Honestas” que no.
    Los machos podrían atender a un gran número de mujeres por su gran número de espermatozoides y por esto sería suficiente un número menor de hombres que de mujeres para formar descendientes. Un ejemplo seria los elefantes marinos que un número reducido de machos realizarían la mayor parte de las copulas mientras que el resto de machos no copularían, siendo estos inservibles .aunque las explicaciones de R.A.Fisher mencionan que es necesario el mismo número de machos que de hembras para la reproducción.
    Un problema de los progenitores seria quesería más eficiente para preservar sus genes, hijos o hijas. Fisher demostró que lo ideal sería tener el mismo número de hijos que de hijas.
    En todos los mamíferos los espermatozoides son los que poseen los cromosomas que determinan el seso.los espermatozoides x el femenino y los espermatozoides y el masculino. Para que un padre consiguiera tener solamente hijos debería tener espermatozoides x y para conseguir que una madre tuviera solamente hijas solo necesitaría abortar los embriones machos .Por esto lo que buscamos es una estrategia evolutivamente estable (EEE). Un individuo no puede elegir el seso de sus hijos.
    Supongamos que entre los elefantes marinos surgiera un gen mutante que tendiera a hacer que los progenitores en su mayoría hembras. La igualdad de sesos de esta población se desequilibraría ya que existiría un excedente de mujeres, lo cual no provocaría ningún problema al principio ya que como hemos dicho antes un número reducido de machos podría atender a todas las hembras, pero con el paso del tiempo la población quedaría tan desequilibrada que los machos restantes no podrían arreglárselas. Por esto sería más conveniente para los progenitores tener hijos y así propagar sus genes.
    La mejor estrategia para preservar los genes seria una estrategia evolutivamente estable.
    Entonces estamos desacuerdo que la pareja desea tener el mismo número de hijos que de hijas pero en lo que no están desacuerdo es en quien se va ha hacer cargo de las crías. Ambos desean invertir el menor tiempo posible para criarlas para poder tener muchas mas con otras hembras, que es el objetivo primordial para propagar sus genes. Cada miembro de la pareja intenta explotar al compañero. La mujer en esta lucha parte con desventaja respecto del hombre, ya que ha sido la que más ha invertido en la fecundación del embrión. La mujer se arriesga a perder mas si el hijo muero en su inicio de vida por eso no se arriesga ha abandonarlo con el padre y que este al vengarse de ella lo abandonara también. Es mas normal que en la etapa del desarrollo del hijo sea el padre quien abandone a la madre. En todos los mamíferos la hembra es la que se encarga de criar al hijo, cargando con su peso, dándole de comer, etc. En los inicios de la crianza la mujer es explotada y todo esto porque pose gametos mas grandes que los hombres. En los machos les aparece aquí una oportunidad de abandonar a la hembra y dejar que ella cargue con el hijo que porta sus genes. Hay algunas excepciones en los animales en los que la crianza no la realizan por completo la hembras, es el caso de las aves del paraíso o las gaviotas.
    Trivers considero una serie de medidas que podría seguir la medre si la madre es abandonada por su pareja. Lo idóneo seria que esta engañara a otro hombre que adopte a su hijo pensando que fuera suyo. Pudiendo conseguirlo si el hijo todavía no ha nacido. Pero esta estrategia puede fracasar por el efecto Bruce en la que los machos se dan cuenta del engaño y por consiguiente matan a la cría un ejemplo serian los ratones, los cuales segregan un producto químico que al ser olido por la hembra preñada le provoca el aborto o los leones machos que al introducirse en una manada matan a todas las crías al no ser ninguna suya. El macho puede conseguir el mismo resultado sin matar a la cría, únicamente lo lograría al imponer un tiempo prolongado de de cortejo antes de copular y así observar si la hembra esta o no embarazada de otro macho. Si una hembra no pudiera conseguir un padre adoptivo antes de que el niño naciera podría realizar el efecto Bruce de las hembras, abortar y encontrar a otro macho para copular. Si no la última opción que le queda seria criar del hijo ella sola y así garantizar la conservación de sus genes. Otra estrategia diferente que podría realizar la madre sería la de abandonar al padre antes de que lo haga el, al considerar que la cría ya esta suficientemente fuerte para que de ella solo puede hacerse cargo su pareja y así garantizarse de que su compañero no la abandone por no perder su genes.
    En la mejor situación de la hembra, esta puede negase a copular y esperar a que el macho realiza un largo periodo de cortejo para observar si le seria fiel. Esta estrategia también la ayudaría a quedarse con el macho que le ha demostrado mayor fidelidad. Este cortejo largo también le interesaría la macho para como hemos dicho antes ver si la hembra tiene un hijo de otro individua. La mujer espera que el macho al realizar una gran inversión por la hembra durante el proceso de cortejo le costara mas abandonarla. He aquí un error en el razonamiento de Trivers, y es que un hombre de negocios que ha estado invirtiendo siempre en la misma cosa no puede continuar con esta solo por ser fiel a ella sino buscar otra si le suministrara mayores beneficios.
    Apoyándose en el método de Maynard Smith para analizar las estrategias de ambos sexos se toma dos comportamientos diferentes en las mujeres y en los hombres. En las mujeres, esquiva y fácil y en los hombres, fiel y galanteador. Las mujeres esquivas y los hombres fieles serán partidarios de un largo periodo de cortejo y después de esto hacerse cargo de las crías mientras que las mujeres fáciles y los hombres galanteadores no, que copularan de inmediato y abandonaran e su pareja con el fin de obtener más crías
    Para obtener los costes y beneficios de la crianza de un niño se utiliza los símbolos algebraicos, así si un hijo ha sido criado con éxito se sumara +15 y el tiempo empleado en cuidarlo -20 o el tiempo perdido en el cortejo-3, de este modo se haría la operación a ver si sería positivo o negativo.
    La hembra puede llevar a cabo diferentes tipos de estrategia, como negarse a copular con un macho que todavía no le haya construido el nido. Que es el caso de muchos pájaros, en los que la copulación no se lleva a cabo hasta que se ha construido el nido, al igual de haberla alimentado bien para tener fuerzas durante el proceso de formación de los huevos. Esto lo lleva a cabo el macho porque en el inicio de la de de formación de la cría ha invertido menos.
    Una hembra que trate de reconocer la infidelidad por adelantado corre un gran riesgo, pues el macho puede estar fingiendo su fidelidad, ya que sabe que le resultara mas efectivo para propagar sus genes tener varios hijos con diferentes mujeres. Los machos pueden ganar más que las hembras siendo deshonestas y suponemos que en las diferentes especies en las que el macho se muestra fiel a la hembra siempre trabaja menos que esta.
    Otra estrategia femenina es la del macho viril, en la que las hembra resigna a no obtener ayuda del padre de su hijo y buscan en el únicamente los genes (buenos). Utilizan el arma de rehusar el acoplamiento. Las hembras pueden detectar en los machos los genes buenos (visibles). Estos machos que posean los genes buenos participaran en la mayoría de las cópulas, como los elefantes marinos y las aves del paraíso. La hembra busca copular con los machos que posean los genes buenos porque esto le permitirá que sus genes perduren y sobrevivan, pues seguramente, su hijos también posean esos genes buenos. Una de las formas de las mujeres para detectar los genes buenos, son que el macho posea una vida adulta, para que así si hijos tengan mas probabilidad de tener una vida longeva y de darle nietos con sus mismos genes o músculos fuertes o patas largas para huir de los depredadores. Entonces los machos para poder copular compiten entre ellos para ser escogidos como machos viriles. Un claro ejemplo seria la cola de las aves del paraíso que podrán haber evolucionado debido a que la hembras prefirieran las colas largas ante que las cortas, así la colas largas fueron heredándose de padres ha hijos hasta que las cortas desaparecieron, ya que los machos con esta propiedad no copulaba con ninguna hembra y por consiguiente no propagaba sus genes.
    A largo del texto hemos descubierto diferentes tipos de procreación, monogamia, promiscuidad, harenes, etc. Debido a la diferencia de tamaño entre los espermatozoides del hombre y el óvulo de la mujer, los machos tienden a ser promiscuos, pero las mujeres pueden realizar dos tipos de estrategias diferentes para contrarrestarla, la del macho viril y de la felicidad doméstica. Las hembras suelen ser más exigentes que los machos a la hora de elegir pareja. Por ejemplo el cruce del caballo con el burro del que sale la mula. Los machos son promiscuos por la ventaja que presentan sus espermatozoides respecto de sus óvulos.
    En la sociedad humana las parejas son monógamas, aunque las madres realizan mas trabajo que los padres a favor del niño. Pero por otra parte algunas sociedades humanas son promiscuas y otras en el sistemas de harenes, por motivo cultural.
    Un rasgo de nuestra sociedad es la cuestión de la propaganda sexual. Lo normal seria que los machos sean los llamativos y las hembras no, pero en los humanos es diferente, pues quien se arreglan normalmente el físico suelen ser las mujeres. Por lo que se deduce que las hembras compiten por los machos en vez de que sea al revés como en las aves del paraíso.
    En mi opinión personal el texto del gen egoísta tiene razón en casi todos los aspectos que habla, como en la competición entre las mujeres y los hombres por realizar una menor inversión que el sexo opuesto, preferir un hombre con buenos genes para que así sus descendientes los posean igualmente, son cosas que suelen versa mucho actualmente en nuestra sociedad pero yo creo que no tenemos por delante de todo la necesidad de propagar nuestros genes, copulando con varias mujeres y abandonando a la mayoría de nuestros hijos pues entre estos familiares se habría de crear un vinculo afectivo que estaría en mi opinión por delante de expandir tus genes.

  19. En este fragmento de El gen egoísta, Dawkins retrocede hasta los primeros orígenes e investiga la naturaleza fundamental de la masculinidad y la femineidad, qué define a un macho y qué define a una hembra y que diferencia hay entre ambos. La respuesta que da Dawkins es que los gametos de los machos son mucho más pequeños y numerosos (espermatozoides) que los de las hembras (óvulos). Esto es aplicable a personas, animales y plantas, excepto el sistema conocido como isogamia propio de organismos como los hongos, en el cual ambos gametos (isogametos) son de igual tamaño y contribuyen de la misma manera en la creación de un nuevo ser. Esto no ocurre con los espermatozoides y los óvulos, estos últimos otorgan nutrientes al embrión tras la concepción, cosa que los espermatozoides no.
    Partiendo de que el objetivo principal de cualquier ser vivo es difundir sus genes lo máximo posible, cada miembro de la pareja invertirá el 50% de genes en los mismos hijos. Lo ventajoso para ambos sería que cooperasen mutuamente en criar a dichos niños. Sin embargo, lo que a un individuo debiera “agradarle” sería copular con tantos seres del sexo opuesto como fuera posible, dejando al compañero/a que criase a los hijos. Si uno de los progenitores logra invertir menos de su justa proporción en criarlos, será quien saque el mejor partido ya que tendrá más para invertir en otros hijos engendrados con otras parejas y podrá propagar más sus genes. Esto creará una desconfianza y explotación mutua en la pareja en la que cada miembro de la misma tratará de explotar al otro intentando forzarlo a invertir más en sus hijos.
    Respecto a la pregunta de si es mejor confiar nuestros genes a hijos oba hijas lo que se busca es algo equivalente a una estrategia evolutivamente estable (EEE) en la cual producir un número igual de hijos e hijas. Un individuo no puede escoger, deliberadamente, el sexo de sus hijos, pero lo genes que tiendan a que los hijos tengan un sexo u otro son posibles. Por lo tanto cualquier gen que se aparte de la EEE sufrirá pérdida segura.
    El hecho de que la hembra empiece a invertir más que el macho a partir del instante mismo de la concepción y durante todo el desarrollo (incubando al feto en su propio cuerpo, amamantándolo cuando nace, etc) hace que se encuentre más comprometida con su hijo y se arriesga a perder más si el hijo muere. Además, en general, los machos tienden a ser más promiscuos que las hembras desde el momento en que éste produce millones de espermatozoides cada día frente a las hembras que producen un número limitado de óvulos en su vida y a un ritmo relativamente lento (uno cada mes).
    La hembra para reducir el grado de explotación por parte del macho tiene una poderosa carta en su mano, negarse a copular con él. La hembra se encuentra, potencialmente, en condiciones de regatear duro antes de copular. Para ello puede seguir dos estrategias: la de la felicidad conyugal y la del macho viril. En la primera estrategia la hembra trata de descubrir los signos de fidelidad y de domesticidad del macho durante un periodo de cortejo previo a la copulación. En la segunda estrategia la hembra busca los machos portadores de buenos genes, empleando para ello los signos externos o visibles, para así beneficiar a sus propios genes aliándolos con los buenos genes paternos. Una hembra que escoja como compañero a un macho viril superatractivo tiene mayores posibilidades de tener hijos que resulten atractivos a las hembras en la próxima generación, y de darle muchos nietos. De esta manera podrá difundir sus genes lo máximo posible, que es el objetivo principal de todo ser vivo anteriormente nombrado.

  20. “El gen egoísta”

    Dawkins

    Álvaro García García
    1ºA BACH

    En el gen egoísta, Dawkins interpreta el comportamiento de todas las especies animales presuponiendo que el objetivo principal de cualquier ser vivo es difundir lo máximo posible sus genes.

    Este texto me da a entender que lo ideal sería que los padres criasen a sus hijos juntos , para tener un mayor éxito en su educación, pero si un progenitor consigue invertir menos recursos en sus hijos, tendrá más recursos para invertir en otros hijos que tendrá con un ser humano de su sexo opuesto, y será dicho progenitor el que habrá ganado, porque habrá logrado extender más sus genes.

    Según Dawkins, por culpa de dicha “lucha”, cada miembro de la pareja , tenderá a explotar al otro, forzando al compañero así a invertir más en los hijos.
    Lo que naturalmente agradaría cualquier individuo, sería copular con todos los seres humanos de su sexo opuesto como le fuese posible, y que todas aquellas personas con las que copulase se encargue de los niños resultantes del coito.

    Nosotros, lo seres humanos, al ser mamíferos vemos (evidentemente), que los sexos están definidos , por la posesión de un pene , vagina , o la capacidad de dar a luz y demás características son las que forman nuestro criterio para determinar el sexo de un individuo. Pero en el mundo animal, no siempre es así, por ejemplo, las ranas carecen de pene en ambos sexos, lo que nos hace cuestionarnos el significado de la palabra macho o hembra, ya que no es general , ni válida para todas las espcies.
    En el caso de las ranas, podríamos abandonar las palabras macho y hembra, y sustituirlas por otra cualquiera como sexo A , y sexo B.

    Lo que si es un rasgo fundamental a la hora de determinar el sexo de un individuos que las células reproductoras de los machos son mucho mas pequeñas y numerosas que las de las hembras. Esto nos puede hacer pensar que el macho está mejor preparado para la reproducción y propagación de sus genes, ya que sus células reproductoras son de menor tamaño y mayor número.
    En cambio también nos puede hacer pensar que los hombres somos precindibles para la humanidad , ya que con un solo hombre se puede fecundar a mil mujeres, ya que por segundo el hombre produce miles de espermatozoides.

    A la hora de tener un hijo, son muy normales las siguientes dudas: ¿niño o niña?.
    Si la madre invierte todos sus recursos en sus niños, no le quedarán recursos para poder criar a una niña, y viceversa. Si sucede el caso contrario, tener niñas y ningun niño, naturalmente hablando , no pasaría nada, ya que las mujeres son más valiosas por el hecho de poder dar a luz.

    El hombre tiene la característica de que el 50% de sus gametos pertenecen al género masculino , y los demás al femenino. Los que son masculinos, se llaman gametos tipo Y , y los del sexo opuesto se determinan gametos tipo X.

    Para conseguir solo hembras, se debería crear un gen para hacer que la madre tenga solo hijas, o inventar un espermicida selectivo, o simplemente abortar los fetos masculinos.
    Una pareja normal, no suele estar de acuerdo sobre quien va a criar a los hijos, e invertir más en ellos, por lo que cuantos menos recursos invierta un padre en sus hijos, más recursos podrá invertir en otros hijos con otras parejas.
    Ésto es más difícil para la madre, ya que invierte desde el principio en el bebé dándole el pecho, produciendo un óvulo más grande etc.
    Si la madre intentase la táctica de dejar el bebé a cargo de la pareja, y ella irse con otro hombre, el padre de la criatura podría abandonar al bebé como venganza.
    Por lo que es probable que sea el padre el que abandone a la madre en ved de producirse la situación inversa.
    Una madre abandonada por su compañero, tiene tres opciones::

    – Intentar engañar a otro macho para que adoptase a su hijo, y hacerle pensar que con el paso del tiempo e suyo.
    Los ratones macho tienen la capacidad de producir un olor, que al olerlo la hembra puede abortar, esto se produce si el olor es distinto al del macho que la ha preñado, de esta manera el ratón macho destruye a sus potenciales hijos adoptivos, dejando a la hembra con las ganas de engendrar un hijo, lo cual el ratón estará dispuesto a hacer.
    En los leones ocurre algo parecido, cuando un león derrota a otro para quedarse con su territorio y con sus hembras, las crías de el león derrotado son aniquiladas por el nuevo macho dominante, ya que éste teme que en un futuro le desafíen y le acaben ganando y arrebatando su puesto de macho dominante.

    -La otra opción , es abortar si el hijo todabía no ha nacido, de esta manera, la madre podrá olvidar a la otra pareja, ya que el bebé que iba a nacer tendría el 50% de las características del pasado “padre”, y también será mejor para la pareja actual , ya que tendrá un hijo suyo, de su misma sangre.

    -La última opción es que la madre afronte su abandono, y criar al niño sola. Esto , lo compensará a la madre, si ha sido abandonada cuando el hijo estaba en una edad avanzada (7 años) por ejemplo, así , le costará menos acabar de criarlo, y por tanto tendrá más recursos para invertir en otros hijos.

    Si la hembra ve que el macho se muestra distante por el hecho de ser padre, y ella ve que la va a dejar, lo que podría hacer es abandonarlo a él primero, el inconveniente de esta conducta es que ella habrá invertido más en su hijo, por lo que le deja menos capacitada para invertir en más hijos, lo cual no quiere decir que no pueda tener más hijos.

    La manera que tiene Dawkins de entender cómo seleccionan las mujeres a sus parejas es la siguiente:

    La hembra examina a todos los machos que puede, y trata de descubrir por sus actos, si son fieles, o infieles, en pocas palabras, intentan adivinar su personalidad , para determinar si seran buenos padres, que invertirán mas recursos en los hijos que ellas, de esta manera ellas podrán tener más tiempo para ellas, o para invertir en otros hijos. Una manera de comprobar ssu fidelidad, es ser esquiva con él : no acceder a las necesidades sexuales del hombre, y cuanto más tiempo aguante el hombre, será porque está enamorado , y que no le importa esperar a que a ella le apetezca tener sexo.
    El sexo se producirá cuando la mujer vea que el hombre le dá garantías de permanecer a su lado, estas garantías pueden ser por ejemplo .

    – Que el hombre le proporcione una casa
    – Que le proporcione comida y dinero suficiente como para mantener las necesidades, tanto suyas como las del hijo futuro.
    – Otra manera es obligar al macho a invertir mucho en ella y en el hijo, de manera que no le sea rentable abandonaros.

    Según Maynard Smith las hembras más fáciles son aquellas que copularán lo más rápido que puedan con el primer hombre que encuentren. Los hombres fieles están preparados para cortejar a la hembra durante un largo periodo de tiempo, y después de la copulación permanecer con ella y ayudarla a criar a los hijos. En cambio los machos infieles aguantan poco tiempo cortejando a una hembra si ven que ella es reacia a copular con ellos hasta que no vean una reacción de fidelidad por parte del macho, por lo que este se alejara de ellas para estar con hembras más fáciles, y después de copular con ellas, las abandonarán para poder estar con otras hembras, este es un buen ejemplo de un vividor.

    Una población en la cual todas las hembras sean esquivas (difíciles), y todos los machos fieles, sería una sociedad monógama ideal, ya que se encargarían todos por igual en la tarea de criar a los hijos, compartiendo gastos, y compartiendo beneficios, si por ejemplo el hijo de mayor es un actor famoso, y proporciona una mansión a a los padres.

    Si todas las hembras fuesen fáciles, las cosas cambiarían también en la forma de ser de los machos, porque todos los hombres fieles deberán acostumbrarse a ser polígamos, y los hombres ya vividores desde antes de dicho cambio se verán favorecidos, y les sacarán una ventaja al resto de los hombres y le irá mejor entre el resto de hombres fieles que se están acostumbrando al cambio. En una sociedad en la que las hembras fáciles predominan, los hombres infieles se verán favorecidos, ya que tendrán que invertir menos en la descendecia que vallan dejando.

    Si una hembra fácil decide abandonar a sus hijos pequeños al ser abandonada por el macho vividor tendrá que pagar el costo de un óvulo. Haciendo que los genes para las hembras difíciles se expandan a través de la población, dando lugar otra vez a hombres fieles.
    Es posible que una sociedad formada por hombres fieles y mujeres esquivas evolucione, y en estos casos la estrategia de la felicidad doméstica para las hembras parece operar. El ser esquiva puede beneficiar a los genes egoístas de una hembra ya que seleccionan el tipo de gen que quieren que se asocien con los suyos, descartando así a los no válidos ( infieles).
    También es útil para la hembra la práctica de la alimentación que el macho debe darle a su futura compañera durante el cortejo, para asegurarse ella que no es un infiel, y que por tanto puede compartir sus genes con él.

    Las mujeres escogen como compañero a alguien que cumpla las siguientes características:

    -Poseer fuertes músculos con los que defenderla en caso de amenaza
    -Tener la capacidad de valerse por si mismo
    -Tener la capacidad económica suficiente como para vivir con todas las necesidades satisfechas.
    -Que porte unos buenos genes, por lo que la persona ha de ser guapa.

    Una hembra quiere todos esos requisitos para que el hijo resultante si es macho , sea atractivo y viril, que sea capaz de tener descendencia fértil , que sea inteligente etc. Y si consigue que su hijo sea el que obtenga la mayoría de copulaciones de la sociedad o localidad donde viva, tendrá varios nietos.

    Los individuos de ambos sexos tienden a reproducirse lo máximo posible durante su vida. La mayoría de machos tiende a ser infiel y promiscuo a escaquearse de sus obligaciones como padre.
    Las hembras, cuentan con los mecanismos de contramaniobra del macho mencionados antes, como eran la abstención a las relaciones sexuales hasta ver muestras de fidelidad entre otras.

    El hombre occidental, no tiende a pintarse la cara con colores llamativos, ni a vestir con ropa demasiado colorida, sino que es la hembra la que se pinta con maquillaje para llamar la atención del macho, y se pintan y visten como ven en las revistas de moda etc.
    Un hombre que se preocupe mucho por su vestimenta, su apariencia física etc, levanta sospechas con respecto a su sexualidad, lo cual es percibido por el resto de mujeres y de hombres.

    En cambio , en los pavos reales, es el macho el que enseña el colorido plumaje a la hembra para cortejarla.
    Algo parecido sucede en las aves del paraíso , en las cuales es el macho el que viste coloridamente y la hembra con colores apagados, lo cual nos indica que las hembras so muy solicitadas, y los machos tienen que llamar su atención. Y la razón por la cual las aves del paraíso hembras son tan solicitadas, es porque los huevos tienen un valor mayor que el de los espermatozoides, ya que cuesta más trabajo producirlo

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