Ética

Lorenzo Silva: Dudas sobre el 11/S

Las Torres Gemelas en todo su esplendor

Extraído de www.lorenzo-silva.com

– ¿Podemos creer que una canallada arregla otra canallada? ¿O sólo suma dos canalladas?

– ¿Cómo borrar de la mente de algunos (Bush, Sharon, y ahora también los oprimidos que han visto desmoronarse las torres de Babilonia) la idea de que Dios está de su lado? ¿Está realmente Dios de parte de alguien? Y si es así, ¿estamos seguros que está de la nuestra?

-¿Acudirán al centro de alistamiento de la Legión todos los bravos plumíferos que afirman la necesidad de una intervención militar? ¿En caso de impedírselo la edad, enviarán a sus hijos?

-Si la musulmana es una civilización inferior porque hace residir en Dios el origen del poder, ¿qué cabe decir de la europea, en varios de cuyos países (España incluida) reinan aún lejanos descendientes de unos cafres medievales que se erigieron en reyes invocando el mismo origen?

-Si el Islam es una religión estúpida porque preconiza abstenerse de comer cerdo y el ayuno durante el Ramadán, ¿cuál es el fundamento racional de la creencia católica en la presencia de Dios en una oblea de trigo o en la necesidad de no comer carne ciertos viernes del año?

-¿Alguien ha pensado que ni un solo país islámico se ha librado de ser víctima sucesiva de la colonización y posterior descolonización europeas? ¿Que las fronteras entre ellos las ha dibujado Occidente a mediados del siglo XX? ¿Que por el contrario, ningún país, ni en Europa ni en Norteamérica, polos del orgullo y la superioridad moral de Occidente, ha sufrido la desgracia de verse colonizado por otro desde comienzos del siglo XIX? ¿Que después de alcanzar penosa y/o sangrientamente la independencia, las economías y los sistemas políticos de los países islámicos han sido y son con frecuencia manipulados y dirigidos por las potencias hegemónicas de Occidente, con la ayuda de los más corruptos de cada lugar? ¿En resumen, han tenido alguna vez la misma libertad que nosotros para acertar o equivocarse, y podemos echarles la culpa de algo?

-¿Algo de lo que suceda ahora va a reparar a las víctimas pasadas y evitar víctimas futuras, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos?

-¿Hay que matar a alguien? ¿Vamos a elegirlo bien? ¿Es mejor despanzurrar con nuestros misiles a una viuda o un mutilado de guerra afganos que a cualquier banquero suizo?

-Si Osama Bin Laden está detrás de todo (como nos dicen), si a él y a los suyos no les importa morir (alguna prueba nos van dando) y si nosotros, desde nuestro comandante en jefe (que ya lo demostró pasándose el 11 de septiembre escondido) hasta el último soldado, tememos a la muerte, ¿no sucederá: i) que precisamente esta guerra era lo que con el atentado se trataba de provocar, y ii) que malamente podremos derrotarles?

-¿Para cuándo la cruzada contra los responsables de las matanzas de Ruanda, la hambruna de Centroamérica, etcétera? ¿No hay ahí más muertos, aunque negros o indios?

-¿Sucederá algún día que el poderío y la belleza de los logros norteamericanos puedan sostenerse sin que nadie sueñe con derribarlos?

-Tres certezas: 1. Me gustaría poder disipar en sentido afirmativo la duda anterior. 2. Echaré de menos las torres (aunque para admirarlas debiera hacer abstracción de algunas cosas, al echarlas abajo han borrado una parte de mi geografía personal y literaria, como saben los lectores de El ángel oculto). 3. Mi corazón está, ante todo, con los que cayeron ese negro y extraño día de septiembre.

-Apunte del 3 de noviembre de 2001. Hoy hemos podido ver, al fin, a un niño afgano con las piernas convertidas en muñones por una bomba de aviación. ¿Alguien se siente orgulloso de algo?

– Apunte del 5 de enero de 2003: Ya vienen los Reyes Magos, con una pila de bombas inteligentes para los niños iraquíes. Las tirarán los aviones de Bush y Blair, pero puede que también los nuestros. ¿Cuánto chapapote, de ése que tienen que arrancar los voluntarios con las manos porque el Estado no tiene medios, puede recogerse con lo que vale cada bomba? Y el que quiera, que le llame a esto demagogia. Pero para mí, que estamos perdiendo la cabeza.

– Apunte del 8 de abril de 2004: qué mal ha salido, todo. Ya nadie sabe contra quién dispara, ni por qué. No nos permitamos pensar que el mal ha vencido, una vez más.

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) fue finalista del premio Nadal en 1997 por La flaqueza del bolchevique, y premio Nadal en 2000 por El alquimista impaciente.

Categorías:Ética, Guerras, Política

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