Ética

Aniversario de la matanza de Tiananmen

El 4 de junio de 1989 el ejército chino aplastó la revuelta estudiantil concentrada en la plaza de Tiananmen. Un hombre valiente hizo frente a los tanques. Fue muy raro ver a un héroe de verdad en televisión. Ese verano del 89 leí uno de los mejores libros de Ernst Jünger, La emboscadura (Tusquets, 1988) y me pareció que uno de sus párrafos servía para glosar esa imagen:

El ser humano ha penetrado demasiado en las construcciones y ahora es valorado en poco y pierde pie. Esto lo acerca a las catástrofes, a los grandes peligros y al dolor. Y estas cosas lo arastran a lugares donde no hay caminos, lo llevan hacia la aniquilación. Lo sorprendente, empero, es que es precisamente ahí, es justo en la proscripción, en la condena, en la huida donde el ser humano establece contacto consigo mismo en su sustancia indivisa e indestructible. De esta manera atraviesa los espejismos y adquiere conocimiento del poder que tiene. (p. 97)

Categorías:Ética, Guerras, Política

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