Cine

Psicología social

En este artículo vamos a hablar de dos documentales muy breves e interesantes para la clase de Psicología. Sus títulos son El poder de la situación y La construcción de la realidad social. Elaborados desde el prisma de la Psicología Social muestran experimentos muy ilustrativos sobre la naturaleza humana.

La Psicología Social se ocupa del estudio de cómo la interacción social determina la conducta individual. El detonante de su desarrollo tuvo lugar en los años 30 con el auge de fascismo en Europa. ¿Cómo, se preguntaban los psicólogos, es posible que millones de personas perfectamente normales se conviertan en asesinos, verdugos o suicidas por obra y gracia del carisma de un líder? Kurt Lewin (1890-1947), psicólogo alemán emigrado a Estados Unidos, investigó el funcionamiento de los grupos sociales tratando de buscar una explicación. Los experimentos que se muestran en ambos documentales son muy reveladores y pesimistas respecto al papel que juega la libertad en la conducta humana.

El primer experimento mostrado en El poder de la situación está relacionado con la influencia del líder en un grupo social. El objetivo era observar qué tipo de liderazgo haría funcionar mejor al grupo. Se sometió al grupo a tres tipos de líderes: tiránico, anárquico y democrático. En el caso de un líder dictador el grupo trabajó correctamente cuando debía pero dejaba de hacerlo cuando el líder no miraba. Además los miembros del grupo mostraban constantemente un comportamiento agresivo y hostil. En el caso del líder anárquico, la libertad absoluta le sentó bastante mal al grupo: nadie hacía nada. El caso más favorable para el funcionamiento del grupo fue el del líder democrático: dar la iniciativa a cada individuos es la mejor estrategia para mejorar la eficacia del trabajo. Este resultado fue bien recibido, pues demostraba que el sistema político ideal no era el fascismo que se había impuesto en Europa durante los años 30 sino el democrático.

Sin embargo, hay una enseñanza fundamental más pesimista en el experimento: no importó el tipo de de individuos que integraban el grupo, su funcionamiento dependió exclusivamente del comportamiento del líder. La conducta individual, por tanto, puede ser manipulada por factores externos de un modo inimaginable.

El siguiente experimento sirve para demostrar la tesis anterior. Es un experimento de conformidad. Se escoge a un individuo y se le pide participar en un test de percepción. En el test participan además otros sujetos a los que se ha pedido que, ante una determinada figura, digan un auténtico disparate. Más del 70% de los sujetos desprecian el sentido común y prefieren unirse a la respuesta errónea de la mayoría. Y los que no lo hacen se sienten muy incómodos al disentir con el grupo.

¿Hasta dónde puede llegar nuestra tendencia a la obediencia y la conformidad? El experimento que relatamos a continuación revela que hasta límites bastante crueles. Se elige a un sujeto y se le propone participar en un experimento para mejorar la memoria. Se le pide que de descargas eléctricas a otro individuo cuando sus respuestas sean erróneas. Las descargas eléctricas son muy suaves en un principio pero a medida que avanza el experimento van siendo cada vez más potentes. Las más severas pueden producir daños irreversibles e, incluso, la muerte. ¿Qué harías tú? ¿Llegarías hasta el final para obtener el beneplácito de los señores con bata que dirigen el experimento? ¿O te detendrías al oír los gritos del torturado? El caso es que más de 2/3 de los individuos llegaron hasta las descargas mortales. Ningún sujeto se atrevió a levantarse para ayudar a la víctima sin pedir permiso a los científicos. Parece, por tanto, que la obediencia ciega es parte de la naturaleza humana.

Habitualmente culpamos a los individuos de determinados comportamientos violentos o agresivos cuando, en realidad, es la situación social la causa directa de su conducta. A este error se le denomina error de atribución fundamental. El experimento siguiente es un claro ejemplo de este tipo de error. En la Universidad de Stanford se escogió a algunos estudiantes para participar en un simulacro de prisión. Todos estaban sanos y eran personas equilibradas. Sin embargo, cuando se vistieron de uniforme, pudieron utilizar la porra y vieron a sus compañeros convertidos en presos no pudieron evitar los comportamientos sádicos y crueles. Desapareció la distancia entre la personalidad individual y el papel asignado. Buenos chicos se convirtieron, o bien en guardianes torturadores, o bien en presos sin un gramo de rebeldía. Nadie fue capaz, entre los presos, de pedir abandonar el experimento. Esta simulación explica muy bien qué significa la conformidad y el error de atribución fundamental.

La construcción social de la realidad se abre con las imágenes del suicidio colectivo cometido por los más de 900 fieles de la secta Templo del Pueblo, liderada por el reverendo Jim Jones. A este hecho se le conoce como la Tragedia de Jonestown. Alarmados por las noticias de malos tratos y torturas a que estaban siendo sometidos los miembros de la secta, el congresista norteamericano Leo Ryan decidió visitar su cuartel general en Guyana. Jim Jones alentó a sus seguidores para que asesinasen al congresista y a sus cuatro acompañantes. A continuación lideró un suicidio en masa. La pregunta es la misma que en el caso de la Alemania nazi: ¿Estaban locos todos los miembros de la secta? ¿No será un error de atribución pensar que eran simples dementes fanáticos? ¿No sería conveniente estudiar las posibilidades de coacción que la situación social ejerce sobre la conducta individual?

El punto de partida de La construcción social de la realidad es la hipótesis siguiente: todos los seres humanos configuran el mundo de acuerdo a un sistema de creencias. Estos sistemas de creencias son diferentes según el país, la religión o la clase social en la que se ha nacido. Son sistemas en los que abundan inevitablemente las opiniones arbitrarias que damos por verdades absolutas. A pesar de su debilidad intrínseca estos sistemas de creencias son capaces de darle forma a la realidad que nos rodea. Como muestra el experimento de la profesora Jane Elliot, basta con introducir en un grupo de niños la idea absurda de que la gente de ojos marrones es inferior a la de ojos azules para que se produzca una cambio inmediato en su forma de percibir el mundo, a los demás y a sí mismos. Los niños que hasta hace un momento eran buenos compañeros de clase se transforman inmediatamente en pequeños nazis insoportables.

El hecho de que nuestras creencias determinen la realidad puede tener también una lectura positiva. Por ejemplo, en el campo educativo. El siguiente experimento está relacionado con el efecto Pigmalión. Cuanto mejores sean las expectativas que el profesor tiene respecto a las capacidades de sus alumnos mayor será el rendimiento de éstos. Cuanta mayor es la responsabilidad que se delega en ellos más importantes son los cambios positivos tanto en la autoestima como en el aprendizaje.

Agradecer a Rebeldemule.org la recomendación, la conversión de VHS a AVI y su disponibilidad en redes p2p.

6 replies »

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s