Guggenheim: Waiting for Superman (2010)

Fotograma de Waiting for Superman (Guggenheim, 2010)

En este documental se analiza el estado calamitoso de la Educación Pública en Estados Unidos. Hay muy pocos centros públicos que garanticen al alumno la formación suficiente para acceder a la Universidad. Esto no era un problema hace 40 años, cuando en la economía estadounidense  existía mucha oferta de trabajo no cualificado, pero, hoy día, la oferta laboral es cada vez más exigente. Dicho en pocas palabras, una de las consecuencias de la deslocalización es que, en Estados Unidos, o vas a la Universidad o estás jodido.

Puestos a buscar culpables de por qué el sistema público funciona tan mal, Guggenheim opta por un enfoque habitual: la responsabilidad es de los maestros o los profesores. Una vez que obtienen el empleo fijo (la permanencia), no importa lo mal que hagan su trabajo, ya es imposible despedirlos. El defensor más entusiasta de que esta es la principal causa que impide renovar el sistema es Geoffrey Canada, CEO de Harlem’s Children Zone.

La argumentación de Canada es muy elemental y cuando se trata de aclarar en qué consisten exactamente esas técnicas educativas milagrosas parar enviar a la Universidad al 100% del alumnado de las zonas más desfavorecidas se aborda el tema muy superficialmente, aunque, eso sí, con mucho carisma y bonitas palabras. Además, sus deducciones son algo perversas. No tiene en cuenta que la estabilidad en el empleo es una garantía de que el trabajador rendirá mejor. Además, en el caso de la enseñanza, es especialmente conveninente para que no sean motivos ideológicos o presiones políticas las que puedan causar un despido arbitrario. ¿Podrían echarme a la calle por obligar a los alumnos a leer, por ejemplo, Viaje al fin de la noche?

Ahora bien ¿qué es un mal profesor? Obsérvese el fotograma de arriba: un mal profesor es el que en lugar de enseñar se sienta en clase a leer el periódico o lo que sea. ¿Cómo detectar a los malos profesores?: ¿Instalando cámaras de vigilancia en las aulas? ¿Inspección in situ del equipo directivo? ¿Pruebas externas periódicas?

Una solución más general al problema intentó ponerla en práctica Michelle Rhee, directora general del sistema público de enseñanza en el distrito de Columbia. Ofreció al profesorado la posibilidad de elegir entre la estabilidad laboral o la renuncia a dicha permanencia pero doblando su salario más incentivos económicos en función del rendimiento. Los Sindicatos de Profesores se negaron a votar esta medida. Guggenheim aprovecha entonces para presentar a los Sindicatos como los culpables  de la parálisis del sistema educativo.

El problema de la tesis de Guggenheim es su estrechez de miras. Dice que los Sindicatos están obsoletos pero en ningún momento se le ocurre cuestionar el orden económico capitalista que ha generado esas desigualdades delirantes en la sociedad estadounidense. El capitalismo es sagrado, tan sacrosanto que ni siquiera se lo menciona, a pesar de que es el fondo del asunto. Sin redefinir un poco el orden económico no puedes renovar el sistema educativo. Me recuerda a lo que ha ocurrido recientemente en España. Se pone patas arriba el sistema educativo recortando tres mil millones de euros para sanear a un sistema bancario que necesita cien mil millones. Es absurdo pretender rescatar a la banca con los lujos de la Educación Pública.

En cualquier caso, a pesar de mi desacuerdo con el sesgo neoliberal del documental, sus preguntas siguen en el aire, ¿qué criterios utilizar para distinguir al buen profesor? ¿cómo recompensar su trabajo para mejorar el sistema? ¿son preguntas demasiado ingenuas o, por el contrario, retorcidas y malintencionadas?

¿Qué opinas?

Ficha técnica

–  Cartel de Waiting for Superman (Guggenheim, 2010)

- Director: Davis Guggenheim. Otro documental de Guggenheim que probablemente conozcas es An inconvenient truth (Una verdad incómodda, premio Óscar al mejor documental en 2007)

- Productor:  Lesley Chilcott

- Guión: Davis Guggenheim, Billy Kimball,

- Entrevistas a Geoffrey Canada y Michelle Rhee

- Música: Christophe Beck

- Estudio:  Walden Media, Participant Media

- Distribuidora: Paramount Vantage

- Fecha de estreno: 22 de enero de 2010, Sundance

- Duración: 102 min.

- País: Estados Unidos.

Gracias a ente por la recomendación.

22 replies »

  1. Me llamaron la atención varias cosas del documental, nombraré sólo dos para no cansar: el sorteo de becas para niños de familias pobres (esto ocurre en la gran potencia del mundo, los EEUU, como si se tratara de una de las naciones con menos medios de la Tierra; hablamos de SORTEOS, ¡lo echan a suerte!).
    Ciertamente, después de la Segunda Guerra Mundial, la gran nación ofrecía millones de trabajos, pero ¿qué pasaría si un día todos los mejicanos de California, por citar un ejemplo, decidieran no trabajar? Véase el largometraje: Un día sin mexicanos (2004).
    Hay una película que debería visionarse con detenimiento en los institutos, sobre todo ahora, con esta gran crisis, que es muy similar a la ocurrida tras el Gran Crack de 1929 (después de que la bolsa se hundió): Las uvas de la ira (1940), también el libro en el que se basa (de John Steibeck, ahí es nada). Todavía hoy es de los filmes más valorados dentro del séptimo arte.
    Siempre hemos visto en películas y series de televisión que el ciudadano medio americano ahorra desde que nacen sus hijos para poder mandarlos a la universidad, esto le cuesta un riñón. Los primeros mafiosos que construyeron Las Vegas, la ciudad del juego, dejaron que toda clase de prostitutas campara a sus anchas en el lugar, hasta que a uno se le ocurrió la lúcida idea de convertir aquello en un sitio más “para la familia”, con la idea de que viniera el padre, con la mujer y los hijos, a gastarse el dinero de la universidad de sus pequeños. No me lo invento, está en la historia de Las Vegas. Ese dinero ahorrado es una golosina para los mangantes.
    Con lo de los grandes lujos de la educación me he partido de risa. Si teníamos que pagarnos las fotocopias, por favor…
    Si el problema lo cogiera un tipo práctico, diría: ¿quién quiere aprender? Sólo el 10% de los muchachos pone atención, pues démosle educación a ese 10%, el otro 90% lo ponemos a hacer una gran cruz de 100 metros de alto, a trabajos forzados. Por supuesto es una broma.
    Saludos.

    • Hola ente, es trágico que la posibilidad de ir a la Universidad dependa de un sorteo. Recuerdo que en algunos de los mejores Institutos públicos había 10 o 20 vacantes y cientos de aspirantes. Un sistema que determina el futuro de sus ciudadanos de ese modo es cruel y mezquino. No fallan los alumnos ni los profesores (siempre hay cosas que mejorar, por supuesto) sino el sistema, es la sociedad al completo la que está enferma si consiente cosas como esa.

      Recuerdo haber visto en Inside Job cómo habían aumentado los precios de las matrículas en las Universidades públicas en los últimos años. Era obsceno.

      Mi opinión es que es el sistema el que está enfermo y eso se traduce en la sanidad, la educación, la política… Pero del mismo modo que uno no puede renovarse completamente a sí mismo tampoco puedes recomponer por completo una sociedad perversa. Es posible, eso sí, hacer pequeñas mejoras aquí y allí. A cada individuo le corresponde hacer lo suyo.

      Un saludo.

  2. No la conocía pero seguro que merece la pena verlo. No solo tienen un fastuoso sistema educativo sino que además las universidades son de un nivel bajo comparado con las europeas, además de carísimas.

  3. No creo que puedan considerarse ingenuas, al contrario, más bien debería decirse que son preguntas necesarias, ¿o es que acaso no debemos cuestionarnos el funcionamiento de nuestro sistema educativo?

    En primer lugar, si valoráramos el rendimiento del profesor sólo en términos de resultados académicos de sus alumnos cometeríamos no sólo uno, sino varios errores. Para empezar, valoramos la valía del profesor basándonos en algo que no depende de él, y es no sólo la capacidad del alumno, sino el interés que pueda tener o no en aprobar la asignatura, su contexto y estado anímico que hasta cierto punto posibilitan o no el rendimiento académico, etc, etc. Viene a ser algo así como lo que decía Epicteto; “Si un hombre tiene un caballo hermoso, ¿cómo va a sentirse orgulloso de algo que no posee él sino el caballo?” luego, hasta cierto punto el rendimiento de sus alumnos no depende él. Además de esto, ¿qué es lo que valoramos en los alumnos por lo que decimos que son aptos para aprobar la asignatura?, ¿únicamente que tengan la capacidad memorística para recitar un texto, o también, consideraremos una opción quizás un tanto más subjetiva, como puede ser la comprensión del mismo texto? ¿De qué sirve aprender algo de memoria si somos incapaces de situarlo en un contexto o extrapolar su mensaje a otro diferente del que viene dado? De nada. Estaréis de acuerdo entonces conmigo en que del mismo modo que no se puede decir que un alumno es tanto más bueno cuanto mejores notas obtenga, dado que el sistema educativo exige más bien memoria en lugar de comprensión, no se puede entonces, valorar utilizando los mismos preceptos a un profesor en función de cuántos alumnos con buena memoria tenga.

    ¿Cuál es la función del profesor?, ¿Ser un mero instrumento que permita medir la memoria de los alumnos, o formar alumnos, es decir, personas con capacidad crítica más allá de que academicamente tengan un determinado rendimiento requerido?

    Pongamos un ejemplo: Si los alumnos de un profesor obtienen todos un 10, y los alumnos de otro profesor, obtienen todos un 6, ¿podemos decir que necesariamente por obtener una calificación más alta son mejores alumnos?, Suponiendo que respondamos que sí, ¿Podemos seguir diciendo que son mejores alumnos los que obtuvieron notas más altas, si son incapaces de extraer las enseñanzas más allá del marco teórico y utilizarlas fuera del escenario que acotan las preguntas, es decir la vida real, cosa que sí que pueden hacer los alumnos que sacaron un 6?

    Lo que quiero decir, es, ¿Utiliza criterios adecuados el sistema educativo para evaluar a los alumnos? Si decimos que no, que considero que debe ser nuestra respuesta, asumiremos por tanto, que tampoco se puede evaluar a los profesores utilizando los mismos criterios obsoletos.

    Saludos.

    • Hola Kevin, es muy complicado entrar a valorar la tarea educativa. Si somos demasiado objetivos y nos fijamos sólo en las notas de los alumnos o algún tipo de encuesta o número de alumnos que llegan a la Universidad o lo que fuera, puede que estemos dejando fuera valores fundamentales.

      Así que tengo un criterio muy simple para “mal profesor”: el fotograma de arriba.

      Sobre la evaluación de los alumnos: desde el momento en que el conocimiento se convierte en mercancía la evaluación es una mera tasación. ¿Se puede cambiar esto?

      Fourier decía que sí, que era todo individuo llevaba en sí mismo muchas potencialidades, muchas habilidades innatas que podía desarrollar si se le diese libertad y oportunidad.

      Para el sistema capitalista Fourier está hace tiempo a seis metro bajo tierra.

      Saludos.

  4. Por lo que he visto: la vida va de sentimientos, algo que avergüenza a muchos y pretende ocultarse en las academias. Se sabe que un profesor es bueno cuando, pasados unos años, sus alumnos le recuerdan con nostalgia y le echan de menos al abrir un libro y preguntarse: “¿qué opinaría de este texto?”, o: “me gustaría que estuviera aquí para explicármelo”, eso no lo puede medir un tribunal. Para recompensar su trabajo podríamos comenzar a hacer que los alumnos pierdan el miedo a expresarse y transmitir sentimientos. Si hablamos de lo monetario, está la antigüedad, que en realidad recibe hasta el mal profesor.
    Lo siento, es lo que se me ocurre.

  5. Eugenio, ¿qué ocurre si descubre que otro copia textos de su blog y los publica por ahí con su nombre? La Red es para compartir, pero hay personas que no citan la fuente, ¡con el trabajo que cuesta! De verdad, admiro su talante, porque yo estoy cogiéndole tirria a Internet. Te roban textos y no te citan, te piden información y no te dan ni las gracias… Yo no sirvo para esto.

    • Hola ente, eso que dices está a la orden del día. Primero, prefiero no saberlo o mirar para otro lado. Si llego a enterarme, pienso en plan estoico que lo importante no es el texto producido, objetivo, sino el crecimiento interior que supuso haberlo elaborado. Lo importante es la vida y no los textos, me digo. A pesar de todo, algo de tristeza me queda porque parece imposible que se imponga el ideal del copyleft. Si usáramos bien Internet, si liberáramos el conocimiento en lugar de convertirlo en mercancía, el mundo podría cambiar a mejor.

      Para evitar futuros agravios, toma todos los contenidos de tu blog, transfórmalos en un e-book y te autoeditas en bubok, por ejemplo. Hay opciones realmente muy económicas.

      Un saludo.

    • Una herramienta para convertir el blog en libro es http://blog2book.pothi.com/
      Para autoeditarte tienes primero que adquirir tu ISBN. Bubok te ofrece el servicio: http://www.bubok.es/servicios360 (¿Un poco caro?)
      Para publicar el ebook les envías el documento en que has transformado tu blog: http://www.bubok.es/publicar

      Este es el proceso más sencillo que conozco para autoeditarse pero no soy ningún experto y probablemente encuentres opciones mejores si buscas un poco.

      Un saludo.

  6. Muchas gracias por las respuestas, no tenía ni idea de esas posibilidades. Voy a estudiarlas.
    Tengo una depresión de caballo, voy a desaparecer por una temporada. Suerte.

    • Qué tiempos esos tan extraños en que se le daba dinero a un director de cine para hacer documentales sobre filósofos para emitir en televisión. Me gustó mucho. Es muy fiel al relato platónico. Además, la forma socrática de entender la educación es el ideal al que uno quiere aproximarse siempre en el aula.

  7. Parece muy buen ejemplo del camino que lleva nuestra enseñanza pública. Muy oportuno en estos momentos. Tomo nota para verlo con calma. Gracias Eugenio

    • Sí, en el algunos temas hay ciertos paralelismos con la educación en España. Especialmente, la desigualdad económica y la elitización de los estudios superiores. Me asombraba ayer al comprobar que para entrar en Medicina en la Complutense te piden más de 12 puntos y para la misma carrera en la Universidad Europea de Madrid no piden nota, sólo 20000 € al año. Tengo la sensación de que ese es el camino que quieren vendernos. Un saludo.

    • Los recortes en educación: resulta que para no pagar el verano a los profesores interinos les piden que dejen los exámenes de septiembre con hoja de respuestas para que los corrija un departamento afín. Así, por ejemplo, en mi centro el examen de Economía lo corregirá el Departamento de Matemáticas. Esto no sale en televisión, ni en la prensa.

  8. Qué mal andamos. Ayer tarde hablé con un profesor de matemáticas de aquí, me comentó que nada volverá a ser como era. Le contesté que esperaba de él algo de optimismo, pero de nada valen los buenos deseos.
    Mi padre está temiendo que le recorten otra vez su pensión.
    El único consuelo es el del que mira atrás y ve que siempre hay otro más mísero que uno, pero la inactividad del pueblo es agobiante.

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